Tony Iommi tiene 76 años, lleva más de medio siglo siendo la columna vertebral sonora del heavy metal, y acaba de publicar una canción nueva. Se llama «Stormwatcher» y es el primer adelanto de From the Dark, su álbum en solitario que BMG publicará el 23 de octubre. No es un proyecto póstumo, no es un recopilatorio de sobras, no es una colaboración con veinte artistas para mantenerse relevante. Es un disco de Iommi. Eso ya merece atención.
La propia descripción que acompaña al single es tan directa que cuesta ignorarla. Según la información disponible, «Stormwatcher» «narra una historia poderosa sobre las luchas y el dolor a lo largo de la travesía vital, desde el nacimiento hasta la muerte y más allá». Podría sonar a grandilocuencia de nota de prensa, pero viniendo del hombre que compuso «Black Sabbath», «War Pigs» o «Heaven and Hell», esa ambición temática tiene un historial que la respalda.
Cincuenta años tocando con nueve dedos y medio
Hay que recordar algo que se olvida con demasiada facilidad. Iommi perdió las puntas de dos dedos de la mano derecha en un accidente industrial cuando tenía 17 años, el mismo día que iba a dejar el trabajo. Lo que hizo después fue fabricarse prótesis caseras con cuero y plástico de botellas de detergente, afinar la guitarra más baja para reducir la tensión en las cuerdas y desarrollar uno de los sonidos más reconocibles de la historia del rock. No como metáfora. Como hecho literal.
Su carrera en solitario ha sido esporádica pero nunca irrelevante. Iommi (2000) fue un disco de colaboraciones con vocalistas de distintas generaciones, desde Ozzy Osbourne hasta Billy Corgan. Fused (2005), grabado con Glenn Hughes, demostró que seguía siendo capaz de construir riffs que se clavan en la memoria sin necesidad de nostalgia como muleta. Desde entonces, el trabajo de Black Sabbath, la enfermedad, el linfoma de Hodgkin que le diagnosticaron en 2012, y la gira de despedida de la banda hasta 2017 ocuparon el espacio. From the Dark llega siete años después del final oficial de Sabbath.
Eso no es un detalle menor. Es el disco que Iommi elige hacer cuando ya no tiene que responder a ninguna expectativa de reunión, ninguna petición de los fans de que Sabbath vuelva una vez más, ninguna presión de sello discográfico atada a una marca colectiva. Es el disco que hace porque quiere hacerlo.
Lo que dice publicar un disco así en 2025
El heavy metal clásico tiene un problema curioso con el algoritmo. Los artistas de esa generación no fueron construidos para el ciclo de contenido constante, el single cada seis semanas, la presencia en playlists de Spotify, el reel de Instagram con fragmento de riff. Fueron construidos para los álbumes. Para la experiencia completa. Para el vinilo con portada que contaba algo antes de que sonaras el primer acorde.
BMG, el sello que publica From the Dark, lleva años siendo uno de los pocos actores grandes de la industria que todavía apuesta por catálogos y artistas de rock clásico sin tratarlos como reliquias de museo. Que Iommi haya elegido ese sello para este disco no es un dato neutro. Sugiere que hay detrás una estructura que entiende cómo comunicar este tipo de música a un público que no vive pegado a TikTok, pero que sigue comprando discos, sigue yendo a conciertos y sigue buscando algo que tenga peso real.
La pregunta que flota alrededor de cualquier lanzamiento de un artista de su generación es siempre la misma, aunque nadie la diga en voz alta. ¿Esto es un cierre o una continuación? Con Iommi, la respuesta importa más que con casi nadie. Porque si hay algo que ha demostrado en cinco décadas es que no hace las cosas por inercia.
Un riff que nace de la oscuridad, literalmente
El título del álbum, From the Dark, encaja demasiado bien con la trayectoria de Iommi para ser casualidad. Black Sabbath nació de la oscuridad, de los barrios industriales de Birmingham, del sonido grave y amenazante que surgió en parte de las limitaciones físicas del propio guitarrista. Esa oscuridad no era estética de escaparate. Era el punto de partida.
Con la información disponible por ahora, lo que se puede decir de «Stormwatcher» es que el marco temático, las luchas, el dolor, el arco desde el nacimiento hasta la muerte, apunta a algo más cercano a la introspección que al espectáculo. Si esta nueva etapa sigue el camino que sugiere el título y la descripción del single, no estaríamos ante un disco de Iommi intentando sonar como Iommi de 1970. Estaríamos ante un disco de alguien que ha sobrevivido a una enfermedad grave, ha visto desaparecer a compañeros de generación, y tiene cosas concretas que decir sobre eso.
La pregunta interesante no es solo cómo suena, sino dónde coloca esto al artista dentro de su propio legado. Porque hay una diferencia enorme entre el guitarrista que inventó el metal y el músico que, con 76 años y un historial médico complicado, decide que todavía tiene un disco dentro. Esa diferencia es lo que hace que From the Dark merezca escucharse con atención real, no con la reverencia automática que se le da a los clásicos.
El 23 de octubre como fecha que hay que marcar
Lo que toca ahora es esperar al disco completo. El 23 de octubre dirá si From the Dark está a la altura de lo que promete «Stormwatcher» o si se queda en el territorio de la obra respetable pero menor. Esas dos opciones son muy distintas y ninguna se puede descartar todavía.
Lo que sí se puede decir ya es que Iommi no necesitaba hacer esto. Podría haberse quedado con el legado intacto, con el último concierto de Black Sabbath en Birmingham en 2017 como punto final perfecto. Eligió no hacerlo. Eso, antes de escuchar una sola nota del álbum, ya dice algo sobre el tipo de músico que es.
Fuente original: Tony Iommi presenta «Stormwatcher».
