Álex Sienna lleva cuatro discos construyendo una carrera desde Valencia con una lógica propia, sin encajar del todo en ninguna categoría fácil. Con ‘LINCE’, su nuevo álbum, da uno de los giros más bruscos y más honestos de su trayectoria. Deja atrás la electrónica de texturas que dominaba ‘Trance’, su LP anterior, y entra de lleno en el rock de estadio, con muros de guitarras que en algunos momentos, según él mismo reconoce, rozan el metal. No es un cambio de imagen. Es una respuesta a lo que estaba viviendo.

La entrevista que ha concedido a Jenesaispop deja claro que ‘LINCE’ no nació de una decisión creativa planificada. Nació de la necesidad. «No me he parado y he pensado que quería hacer un disco. Simplemente, el disco se ha hecho por las circunstancias que rodeaban mi vida en ese momento», explica. Esas circunstancias incluyen una etapa personal muy dura, con su madre como eje central de un dolor que prefiere no detallar demasiado en público, pero que atraviesa el disco de principio a fin.

El resultado, según lo que describe, no es un álbum de lamentos. Es todo lo contrario. Es un disco sobre sobrevivir con intención, sobre avanzar aunque queden cosas sin resolver, sobre tener, en sus palabras, «garra para vivir».

De la electrónica de Barraca a las guitarras que casi rozan el metal

Sienna viene de una familia con la música metida en los huesos. Su hermano fue DJ residente en Barraca, uno de los clubes históricos de la Ruta del Bakalao valenciana. Esa electrónica le entró por las paredes de su habitación de pequeño, literalmente, y luego la llevó a su música. ‘Trance’ era ese disco, el de dejarse llevar, el del punto etéreo que él mismo describe como soltar lastre en el escenario.

‘LINCE’ es otra cosa. Las guitarras, que siempre han estado en su carrera aunque se diluyeron durante una temporada, vuelven aquí con una presencia física, casi agresiva. El proceso de producción fue largo y por capas. Lo coproduce con Lagu, graban mucho material, quitan capas, y en la última pasada entran Sean Marholm, cantante de Dinero, para dar los toques finales de sonido. El resultado es ese muro que suena compacto pero que, si te pones a separar capas, cada guitarra tiene su función. Quitarla haría que todo se cayera.

La electrónica no desaparece del todo. Lo que Sienna dice es que la forma de componer de ‘Trance’ sigue presente en las melodías, en los arreglos. Él se define como alguien muy de melodías, de arreglos que se puedan cantar. Eso no cambia. Lo que cambia es el material con el que construye. Y en este disco ese material es rabia.

Lo que dice un disco cuando no deja hueco para la melancolía

Hay una decisión estética en ‘LINCE’ que merece atención. Canciones como ‘CEMENTO’ o ‘AFILADO’ hablan de frustración, de tortura mental, de duelo. Y suenan a himnos. Luminosas, épicas, con una energía que empuja hacia adelante. Sienna lo explica sin rodeos: «No había hueco para ser melancólico en este proceso. Solo había hueco para sortear».

Eso es una elección, no un accidente. Y es una elección que dice mucho sobre cómo entiende la música este artista. La melancolía se queda para quien necesita procesar desde la quietud. Sienna necesitaba otra cosa. Necesitaba que la música le diera impulso, no que le acompañara en la caída. De ahí que el disco suene a pantalla final de videojuego, como él mismo lo describe, con todo lo que ha costado llegar hasta aquí, pero con la sensación de que ha valido la pena.

Las colaboraciones refuerzan esa lógica. La María aparece en ‘VALENCIA’, una canción sobre sus raíces, sobre devolver lo que la tierra le ha dado. La elige porque tiene «mucha sabiduría en la voz» y porque está anclada al folclore valenciano de una forma que Sienna respeta profundamente. Alba Morena entra en ‘A.P.D.L.P.’, donde además de su voz aporta las cuerdas del tema. Sienna le dio libertad total para llevar la canción a su terreno. El hecho de que sus dos únicas colaboraciones en el disco sean con mujeres no responde a ninguna estrategia. Responde a que son las artistas que escucha y admira.

La pregunta que importa no es solo cómo suena, sino qué le pide al oyente

Con la información disponible por ahora, ‘LINCE’ parece un disco que le exige algo al que escucha. No es música de fondo. Es música que te mira a la cara y te dice que hay que vivir. Esa frase, «hay que vivir», aparece varias veces en la entrevista de Sienna y no suena a eslogan. Suena a conclusión de alguien que ha estado cerca de perder de vista esa obviedad.

Lo interesante es que Sienna no quiere que el disco se reduzca a la historia de su madre. Entiende que si lo cuenta demasiado explícito, los periodistas anclarán ahí toda la lectura y el disco perderá profundidad. Prefiere que quien quiera profundizar lo haga a través de las canciones. Eso es una apuesta legítima, pero también es un riesgo. El rock de estadio con mensaje existencial necesita que las canciones aguanten el peso solos, sin el contexto de la entrevista detrás.

Hay algo que dice sobre las melodías que vale la pena retener. Habla de que le gustan las frases que están «en plena simbiosis con la melodía», y pone a Barry como referencia. Habla de los grandes boleros como base armónica que nunca pasa de moda. Esa obsesión por la melodía es la que, según él, conecta ‘LINCE’ con ‘Trance’ aunque suenen a mundos distintos. La columna vertebral no es el género. Es la melodía.

Lo que queda por ver cuando el disco llegue al directo

Sienna ha construido su carrera con una relación muy física con el escenario. ‘Trance’ nació, en parte, de lo que sentía cuando actuaba en vivo. ‘LINCE’, con toda esa carga de guitarras y esa energía visceral, va a necesitar un directo a la altura. La pregunta real es cómo se traduce ese muro de capas de guitarra, esa producción densa y trabajada, a un escenario. Si funciona, este disco puede ser el que consolide a Sienna en un formato de concierto más grande. Si no, habrá una brecha entre lo que suena en el disco y lo que se puede reproducir en vivo.

Por ahora no hay fechas de gira confirmadas en la información disponible. Lo que sí está claro es que ‘LINCE’ es un disco que pide ser escuchado en alto y que pide, eventualmente, un escenario. Sienna lleva cuatro discos diciendo cosas desde Valencia con una honestidad que no abunda. La pregunta es cuánta gente está dispuesta a escucharle cuando grita en vez de susurrar.

Fuente original: Sienna: «Queremos ser diferentes y diversos, pero todos tenemos los mismos problemas».

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