The Linda Lindas tocaron ‘Racist, Sexist Boy’ en la Biblioteca Pública de Los Ángeles hace cinco años. El vídeo se hizo viral de inmediato, en parte por el carisma desbordante de unas chicas que entonces tenían entre 10 y 16 años, y en parte porque sonaba a algo que no se fabrica en un estudio ni se aprende en un tutorial de YouTube. Sonaba a convicción. Ahora llegan con GOTTA GET OUT, su tercer álbum, y la pregunta ya no es si pueden sostener esa promesa. La pregunta es qué hacen con ella.

La respuesta, a grandes rasgos, es que la sostienen. Y en algunos momentos la superan.

El disco sale con el respaldo de un contexto familiar que no es menor. Dos de las integrantes, Lucia y Mila de la Garza, son hijas de Carlos de la Garza, productor con dos Grammy en el bolsillo y nombre habitual en los créditos de Paramore, Wolf Alice, M83 o Jimmy Eat World. Esa conexión no es solo un dato de color. Tiene consecuencias directas en el sonido de la banda, en el acceso a colaboraciones y en la calidad técnica de su producción. Más de una decena de ingenieros han trabajado en este álbum. Se nota.

Cinco años desde la biblioteca, tres discos y un proceso que por fin es de las cuatro

Lo más relevante de GOTTA GET OUT no es el salto generacional ni la madurez vocal, aunque ambas cosas están ahí. Lo más relevante es que, por primera vez en su carrera, el proceso creativo ha sido completamente colaborativo. Antes cada una aportaba ideas por separado y luego las juntaban. Esta vez todo se construyó desde cero entre las cuatro. Eso cambia la textura del resultado.

El álbum suena más cohesionado que sus trabajos anteriores. Menos como una colección de canciones y más como un criterio compartido. Tres de las cuatro integrantes han superado ya los 18 años, y eso se traduce en una mayor seguridad para salir del terreno estrictamente rock y explorar texturas electrónicas sin que parezca un experimento forzado.

El riot grrrl sigue siendo el eje. Bikini Kill, Le Tigre, esa tradición de punk feminista que no pide permiso para sonar enfadada. Pero GOTTA GET OUT no se queda ahí. Hay influencias de The Cure en los sintetizadores atmosféricos de ‘Okay’, hay pop punk de los últimos Paramore en el corte titular, hay indie rock melódico en ‘Burning Out’ que funciona precisamente porque no intenta ser más de lo que es. Una buena canción con un buen estribillo. A veces eso es suficiente.

Hayley Williams en el disco y lo que eso dice del lugar que ocupa la banda ahora mismo

Que Hayley Williams aparezca como invitada en ‘Closer’ no es un detalle menor. Williams no hace colaboraciones por hacer. Y el resultado justifica la presencia. Su registro vocal junto a la batería y la línea de bajo del estribillo remite directamente al Riot! de 2007, ese disco que para muchos fue la entrada al punk de toda una generación. Para quienes crecieron con ese álbum, ‘Closer’ va a funcionar como un golpe de memoria muy bien ejecutado.

Esa conexión con Paramore no es casual. Carlos de la Garza ha producido a la banda de Williams durante años. La influencia es estructural, no solo estética. Y en este disco se nota más que nunca, especialmente en el corte titular, que arranca con sintetizadores frenéticos antes de abrirse a un tono pop punk que encaja perfectamente con lo que Paramore lleva haciendo en su última etapa.

Lo interesante es que The Linda Lindas no suenan a copia. Suenan a alumnas que han entendido bien la lección y ahora están haciendo sus propios deberes.

Donde el disco convence y donde se queda a medias

Las canciones que mejor funcionan son las que se apoyan en la melodía sin disculparse por ello. ‘I Could Be Wrong’ construye tensión con la guitarra eléctrica y la resuelve en un estribillo que Bela Salazar canta con convicción real. ‘Burning Out’ tiene esa facilidad para encontrar ganchos pegadizos que parece sencilla y no lo es. ‘Okay’ le da protagonismo a la voz rasgada de Eloise Wong sobre una instrumentación que respira.

Pero no todo funciona igual de bien. ‘Helado de Limón’, que bebe directamente de Le Tigre y es la primera vez que cantan en español, tiene una producción divertida que no termina de cuajar porque la interpretación vocal no transmite la rebeldía que sugiere la letra. El concepto es bueno. La ejecución se queda corta.

‘Blood On Our Hands’ es un alegato directo contra la administración Trump, con versos tan contundentes como «No me importa tu riqueza, no me importan tus evasiones de impuestos / No hay nada grande ni bello en un estado fascista». Wong lo interpreta con voz gutural y efecto agresivo, pero el registro resulta demasiado forzado para sostener la canción entera. Paradójicamente, ese mismo registro funciona mucho mejor en ‘Break’, un interludio de poco más de un minuto donde la brevedad lo salva.

Son los momentos que quedan en tierra de nadie. No son fracasos, pero quedan devorados por los puntos más altos del disco.

Lo que queda por ver cuando esto llegue a un escenario

Con toda la producción encima, con los ingenieros y las colaboraciones y el peso del apellido De la Garza, la pregunta que queda en el aire es cómo suena todo esto en directo. The Linda Lindas son una banda que nació en los escenarios, que convenció al mundo desde un escenario, y cuyo mayor activo siempre ha sido la energía en vivo. GOTTA GET OUT es su disco más trabajado en estudio. Eso puede ser una ventaja o una trampa.

Si consiguen trasladar la textura electrónica y los arreglos más elaborados a sus actuaciones sin perder la electricidad que las hizo virales, estaremos hablando de una banda que ha dado un paso real hacia adelante. Si el disco suena mejor grabado que en directo, habrán ganado en producción y perdido algo más difícil de recuperar.

Por ahora, GOTTA GET OUT confirma que The Linda Lindas se han ganado su lugar en el punk actual por méritos propios. Con ayuda o sin ella. Eso ya no está en discusión.

Fuente original: The Linda Lindas / GOTTA GET OUT.

Conoce al autor del post

Publicidad

Los comentarios están cerrados.