En 1977, un contable de Liverpool llamado Declan MacManus grabó su primer disco en un estudio pequeño de Londres con una banda que ni siquiera era la suya. El resultado fue My Aim Is True, el debut de Elvis Costello, uno de esos registros que llegaron sin pedir permiso y que todavía hoy suena a algo que no ha envejecido del todo mal. Ahora, para el 49º aniversario de aquel LP, UMe prepara una edición ampliada en formato de caja con cinco CDs que reconstruye el camino desde Declan MacManus hasta Elvis Costello.
Cuarenta y nueve años. No es un número redondo, no es el cincuentenario, no es la excusa fácil del aniversario con ceros. Que UMe haya decidido publicar esto ahora, un año antes del número que todo el mundo esperaría, dice algo sobre el estado actual del mercado de ediciones de lujo y sobre cómo las discográficas gestionan el catálogo de sus artistas históricos. O puede que simplemente hayan calculado que esperar un año más era un año perdido de ventas. Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez.
Lo que sí está claro es que la historia que cuenta esa caja merece ser contada. My Aim Is True no fue un disco que cayó del cielo. Fue el resultado de sesiones grabadas casi a escondidas, con los Clover —una banda de country rock californiana— haciendo las veces de grupo de acompañamiento porque Costello todavía no tenía formación propia. Eso, en 1977, en pleno estallido del punk en Londres, era una rareza que casi nadie supo ver en su momento.
Lo que había en Londres cuando Declan MacManus decidió llamarse de otra manera
1977 es el año del punk. Never Mind the Bollocks de los Sex Pistols, The Clash de The Clash, el caos y la velocidad como declaración política. En ese contexto, My Aim Is True sonaba diferente. Tenía urgencia, sí, pero también melodía. Tenía rabia, pero con estructura. Costello venía de otra parte, de Brinsley Schwarz, de Nick Lowe, del pub rock que había sido el escalón previo al punk sin que casi nadie le diera el crédito que merecía.
El sello Stiff Records, que publicó el disco originalmente, era exactamente el tipo de operación que podía apostar por algo así. Pequeño, irreverente, con un olfato para lo raro que las majors no tenían. Y Costello encajaba en ese perfil, un tipo con gafas enormes, traje de segunda mano y canciones que hablaban de traición, de rabia doméstica, de relaciones que se pudren despacio. No era el punk de las crestas, pero tampoco era el pop amable de la radio.
La banda que tocó en el disco, los Clover, desaparecería del radar poco después, aunque algunos de sus miembros acabarían siendo bastante conocidos. Huey Lewis, por ejemplo, estaba ahí. Es uno de esos datos de trivia que hacen que la historia del rock suene a guión de película, pero es real. Lo que grabaron juntos en ese estudio de Londres es un disco que no suena a nadie más que a Costello, aunque él no hubiera tocado con esa gente en su vida antes de entrar al estudio.
Lo que una caja de cinco CDs puede contar que el disco original no podía
Las ediciones ampliadas tienen mala fama, y en parte se la merecen. Hay demasiadas cajas en el mercado que justifican su precio con tomas alternativas que nadie pedía, mezclas en mono de algo que ya existía en estéreo, y libretos de cien páginas escritos por alguien que conoció al mánager del artista en una fiesta en 1983. El resultado es un producto para coleccionistas obsesivos que ya tienen el disco en cuatro formatos distintos y que comprarán la caja de todas formas, pase lo que pase.
Con la información disponible por ahora, UMe habla de cinco CDs que recogen la historia de cómo se construyó ese primer álbum. Si eso significa sesiones inéditas, maquetas previas, versiones alternativas o material de archivo que ayude a entender el proceso creativo, la edición puede tener valor real más allá del fetichismo del objeto. Si es relleno empaquetado en cartón caro, será un despropósito con un precio acorde.
La pregunta interesante no es solo qué hay dentro, sino a quién va dirigido esto. Los fans de Costello que llevan décadas siguiéndole ya tienen el disco. Los oyentes jóvenes que podrían descubrirle ahora mismo no van a comprar una caja física de cinco CDs, van a buscarlo en Spotify y escuchar los primeros cuarenta segundos antes de que el algoritmo les lleve a otra parte. Esa brecha entre el mercado del catálogo físico y la forma en que se consume música hoy es uno de los problemas estructurales de la industria que nadie ha resuelto todavía, y cada lanzamiento de este tipo lo pone en evidencia sin querer.
Un debut que sonaba a algo que todavía no tenía nombre
My Aim Is True tiene canciones que aguantan solas sin necesidad de contexto histórico. Alison es la más conocida, y con razón. Es una balada que no hace lo que se espera de una balada, que no resuelve de forma limpia, que deja al oyente en un sitio incómodo sin que pueda explicar exactamente por qué. Less Than Zero, el primer single, iba sobre Oswald Mosley, el líder fascista británico, aunque muchos oyentes americanos no lo supieron nunca y la escucharon como una canción de desamor cualquiera.
Eso es lo que hacía Costello en ese primer disco, meter veneno dentro de estructuras pop que parecían inofensivas. La producción era directa, casi austera, sin capas que distrajeran. La voz, tensa, con esa dicción exagerada que se convertiría en marca de la casa. Las letras, densas, llenas de imágenes que necesitaban más de una escucha para abrirse del todo.
Con la información disponible por ahora, no se puede saber si la edición ampliada incluirá material que cambie la lectura del disco o simplemente lo confirme. Lo que sí se puede decir es que My Aim Is True es uno de esos debuts que no necesita rehabilitación crítica. Ya estaba bien valorado. La caja no lo va a hacer mejor. Lo que puede hacer es añadir capas a la historia de cómo se hizo, y eso, si el material es bueno, tiene su propio interés.
Lo que queda por saber antes de que esto llegue a las tiendas
UMe no ha confirmado todavía la fecha exacta de publicación ni el precio de la caja. Tampoco se sabe si habrá ediciones alternativas, versiones en vinilo, o si el lanzamiento irá acompañado de algún tipo de actividad por parte del propio Costello. A sus setenta años, sigue siendo un artista activo, con disco reciente y con una relación con su propio catálogo que no es la de alguien que vive del pasado.
Lo que hay que vigilar en las próximas semanas es el detalle del contenido real de esos cinco discos. Ahí está la diferencia entre una edición que aporta algo y una que simplemente cobra por el nombre. Si las sesiones con los Clover están documentadas con suficiente profundidad, si hay material que muestre cómo Declan MacManus construyó al personaje que iba a llamarse Elvis Costello, la caja tiene argumentos. Si no, será un objeto bonito para la estantería de quien ya tiene todo lo demás.
Y mientras tanto, Alison sigue sonando igual de bien que en 1977. Eso no lo cambia ninguna edición ampliada.
Fuente original: Edición ampliada del álbum de debut de Elvis Costello.
