Este verano, abrir el Top Global de Spotify es una experiencia peculiar. ‘Creep’, ‘Wonderwall’, hits de Michael Jackson, aquella canción de los Goo Goo Dolls que sonaba en todas las películas del año 2000. En medio de ese museo en movimiento, KATSEYE aparecen como algo que, efectivamente, pertenece al presente. No a un presente nostálgico ni a uno construido sobre referencias de archivo, sino al ahora mismo, con toda la inestabilidad que eso implica. El grupo surgido del reality Dream Academy acaba de publicar ‘WILD’, su tercer EP, y lo hace en unas circunstancias que merecen más de un párrafo.

Manon ha abandonado la formación. Sophia Laforteza se ha retirado temporalmente por problemas de salud mental. KATSEYE llegan a este disco siendo cuatro, Daniela, Lara, Megan y Yoonchae, y la portada del EP ya lo deja claro sin necesidad de comunicado. Hay quien dice que este tipo de grupos se construyen con más miembros de los necesarios precisamente para que el proyecto sobreviva a las bajas. Puede que sea así. Puede que sea un cinismo razonable sobre cómo funciona la industria del pop de formatos de reality. Lo que está claro es que, musicalmente, el EP no acusa el golpe. O al menos no de forma evidente.

De ‘Gnarly’ a ‘WILD’, el recorrido de un grupo que no suena a lo que esperas

Cuando KATSEYE eran seis y publicaron ‘Gnarly’, el ruido fue suficiente para que quien presta atención al hyperpop levantara la cabeza. No es que el mainstream esté lleno de grupos que se atrevan con esa producción arisca y disonante. En ese territorio, Charli XCX y Rosalía han sido prácticamente las únicas que han tocado ese sonido desde dentro del sistema, y aun así con precaución. KATSEYE lo metieron en un EP sin demasiados rodeos.

El segundo EP, ‘BEAUTIFUL CHAOS’, publicado en 2025, confirmó que no era un accidente. ‘Gabriela’ funcionó como hit, ‘Gameboy’ fue la concesión a lo meloso, y el conjunto demostró que el grupo manejaba registros distintos sin que sonara a que alguien les había dicho que tenían que ser versátiles. Ahora llega ‘WILD’ y la pregunta no es si han cambiado de sonido. La pregunta es si han sabido mantener lo que los hacía interesantes mientras el grupo cambiaba de forma.

Lo que ‘Bel Air’ dice sobre el tiempo que tarda una canción en encontrar su sitio

‘WILD’ arranca con ‘PINKY UP’, el tema que han llevado por ceremonias de premios. Es su canción impredecible de turno, la que cambia de dirección cuando menos lo esperas, la que ellas han llamado «punk» con toda la libertad semántica del mundo. La letra cita a Sócrates, literalmente, y lo hace con un desparpajo que desarma cualquier intento de tomársela en serio o de no tomársela en serio. Funciona.

El último single antes del EP, ‘Hootie Frutti’, va todavía más lejos. Está inspirado declaradamente en ‘I’m a Slave 4 U’ de Britney Spears y es exactamente tan delirante como suena. Pitchfork le ha buscado capas de significado. Cada cual.

‘ANIMAL’, co-escrita por Ed Sheeran, se ha abierto camino en listas. El drop acústico del estribillo tiene su huella, reconocible para quien lo quiera reconocer. Pero la canción que justifica prestarle atención a este disco es ‘Bel Air’. Lo que hay detrás es una historia que dice mucho sobre cómo viaja el material descartado en la era digital. Esta canción empezó como una maqueta que Charli XCX dejó fuera de SUCKER, el álbum de 2014. Llevaba diez años circulando por redes, en versiones incompletas, en foros, en listas de canciones perdidas que los fans de Charli conocen de memoria. KATSEYE la han grabado ahora y suena etérea, flotante, con esa cualidad de las canciones que no pertenecen a ningún momento concreto. Podría haber salido en 2015 o en 2031 y sonaría igual de bien o igual de rara. Daniela, Lara, Megan y Yoonchae ya la están defendiendo en redes, y tiene toda la pinta de ser el próximo hit del grupo.

El único tropiezo claro es ‘That Way’. Tiene esos ritmos que recuerdan al Pharrell de la época que le valió una demanda de los herederos de Marvin Gaye, y lo que es peor, se hace larga sin llegar a los tres minutos. No es que sea mala. Es que en un EP donde casi todo tiene filo, esta se queda sin él.

Cuatro miembros, un algoritmo roto y la pregunta de cuánto dura esto

Hay algo que vale la pena nombrar y que va más allá de las canciones. El hecho de que KATSEYE aparezcan en el Top Global de Spotify en un verano dominado por catálogo del siglo XX no es un dato menor. El algoritmo de Spotify lleva meses siendo señalado como un problema real para las novedades. Las playlists editoriales favorecen lo conocido, el oyente pasivo escucha lo que le ponen, y el resultado es que canciones nuevas de grupos nuevos tienen cada vez más difícil competir con la inercia de lo ya escuchado. Que un grupo de pop de reality con apenas dos años de carrera esté ahí arriba dice algo, aunque no está del todo claro qué.

Puede que sea el efecto de una comunidad de fans muy activa, que es exactamente el tipo de público que el algoritmo no puede ignorar del todo. Puede que sea que sus canciones tienen algo que engancha en el primer escucha, que es la única forma real de sobrevivir en ese entorno. Probablemente sea las dos cosas.

Lo que complica el cuadro es la situación interna del grupo. Dos bajas en poco tiempo, una de ellas por salud mental, que es el tipo de noticia que debería hacer reflexionar a cualquier sello sobre el ritmo al que se mueve este tipo de proyectos. Tres EPs en menos de dos años, giras, ceremonias de premios, presencia constante en redes. El modelo de los grupos de K-pop y sus derivados occidentales exige una presencia que no tiene descanso, y cuando alguien se cae del vagón, la maquinaria sigue. Que Sophia haya necesitado parar es un hecho. Que el EP salga de todas formas también lo es. Ninguno de los dos hechos cancela al otro, pero tampoco conviene mirar solo a uno.

Lo que queda por ver cuando ‘Bel Air’ llegue a las listas

El movimiento inmediato a vigilar es ‘Bel Air’. Si la campaña en redes que ya han empezado las cuatro miembros consigue empujar la canción, el EP tiene un segundo ciclo de vida por delante. Las canciones con historia detrás, con ese peso de «esto estuvo a punto de no existir», tienen una ventaja narrativa que el algoritmo no da pero los fans sí amplifican.

Lo otro que queda pendiente es saber qué pasa con la formación a medio plazo. Si Sophia vuelve, si el grupo sigue siendo cuatro, si hay un álbum largo en el horizonte o si el formato EP es ya la estrategia definitiva. Con la información disponible por ahora, ‘WILD’ es un disco que cumple y que en sus mejores momentos hace algo más que cumplir. La pregunta interesante no es solo cómo suena, sino si un grupo que ha perdido a dos miembros en tan poco tiempo tiene la estructura para seguir sosteniendo este nivel. De momento, las canciones dicen que sí. Lo demás está por ver.

Fuente original: KATSEYE / WILD.

Conoce al autor del post

Publicidad

Los comentarios están cerrados.