Todo sobre -BARRICADA-

Rock en Cadena nos trae todo sobre BARRICADA

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Bienvenidos y bienvenidas a una nueva entrada y un nuevo episodio del podcast Rock en Cadena.
Hoy estamos de aniversario, y para celebrarlo queremos rendir homenaje a una de las bandas más queridas, respetadas y trascendentales del rock español. A medio camino entre el hard rock, el punk rock y el heavy metal, encuadrados en la escena del rock urbano e incluso dentro del rock radical vasco, esta banda construyó un lenguaje propio que con el tiempo se convirtió en identidad colectiva. Con más de 20 álbumes publicados, más de mil conciertos a sus espaldas y un legado imposible de medir solo en cifras, hablamos de un grupo que marcó a varias generaciones y que aún hoy continúa resonando en la memoria sentimental del rock en castellano. Ellos son Barricada.

Un sueño llamado Barricada.

A finales de 1981, Enrique Villarreal «El Drogas», con tan solo 20 años y recién llegado de la “mili”, empezaba a comentar sobre los grupos de rock locales de Pamplona en el programa Más o menos rock, emitido en la emisora Radio Paraíso y dirigido por Marino Goñi (creador del sello Soñua). Tras su paso por la banda Kafarnaún y recuperándose de una tuberculosis, El Drogas comenzó a gestar la idea de un nuevo proyecto musical: una banda que canalizara su visión del rock directo, auténtico y sin retoques. El nombre lo tenía claro: Barricada. Una referencia a su barrio, La Txantrea (Pamplona), donde durante aquellos años de tensión social las barricadas eran habituales; un símbolo poderoso, callejero, de resistencia y rabia contenida. Entrado 1982, el destino le puso frente a sus ojos el germen de lo que sería Barricada. Durante una actuación del grupo Némesis en el Rastro de la Txantrea, El Drogas quedó impactado por la fuerza y la actitud de uno de los guitarristas. Sin conocerlo, convencido de que ese espíritu encajaría con su proyecto, días después lo abordó en un autobús. Entre referencias a Motörhead, le ofreció formar parte de su nueva banda. El guitarrista, cuatro años más joven: Francisco Javier Hernández “Boni” aceptó sin dudarlo. Ese acercamiento fortuito disparó el comienzo de Barricada. Juntos comenzaron a trabajar en las primeras canciones, influenciados por una onda glam/rock a lo Slade o Suzi Quatro, muy diferente al rock pesado o punk que posteriormente les definiría.

Pocos meses después, ofrecen al Drogas la opción de telonear a la banda Kaifás en el Rastro de la Txantrea. El problema: aún no tienen batería fijo. Tras probar varios candidatos sin éxito, recurren a un viejo compañero de el Drogas: José Landa, también ex de Kafarnaún. Con él, ensayan y completan las seis primeras canciones de Barricada justo a tiempo para el concierto. El 18 de abril de 1982 Barricada debuta como banda. El concierto es un éxito, el Drogas aparece en el escenario desde dentro de un ataúd, sacándose una calavera de debajo de una capa. El concierto acaba con el Drogas destrozando a hachazos varios televisores. De nuevo el destino se cruza en el camino de la banda, el próximo en entrar en el grupo, se encuentra entre el público viendo la actuación.

«Nosotros nos diferenciamos de los demás grupos de Pamplona en los textos, nuestras letras tienen un fuerte compromiso social, nuestra música es simple pero fuerte, un rock salvaje».

Declaraciones de Barricada a la revista «El Rastrojo» de la Asociación de Vecinos de la Txantrea.

Landa, sabiendo que su servicio militar estaba a punto de comenzar y que sería imposible mantener un compromiso estable, puso el último ladrillo en la construcción del grupo antes de marcharse. Presentó a Enrique y a Boni a un joven batería que acabaría marcando para siempre el ritmo y el pulso inicial de Barricada: Mikel Astraín, procedente de la banda Etorkizuna. La llegada de Mikel lo cambia todo. El nuevo trío quiere profesionalizarse. Mikel no tenía trabajo y, para igualar la apuesta, el Drogas renuncia al suyo como soldador y Boni deja atrás el jornal de limpiacristales. El rock ya no era un entretenimiento, sino un modo de vida que exigía total entrega. Con la ayuda del padre de Mikel consiguen un lugar donde ensayar: un viejo cuarto de aperos en Huarte (Navarra). Allí nacen las primeras canciones que con el tiempo se convertirían en himnos. «En la silla eléctrica» y «Alambre de espino» toman forma entre esas cuatro paredes. Boni y el Drogas se alternaban en las voces, aunque ninguno de los dos terminaba de sentirse cómodo. Pero la urgencia creativa podía más que las dudas y la banda siguió adelante.

«El Drogas, Boni, Mikel y Sergio»

El segundo concierto de Barricada llegó poco después, en Motxuelo (actual barrio de La Milagrosa, en Pamplona), compartiendo cartel con Tubos de Plata. Para Mikel, fue el bautismo oficial tras los parches. Para el Drogas, un momento clave: el debut en directo de su inconfundible risa maléfica en «En la silla eléctrica», sello que quedaría para siempre ligado a Barricada. Pero la crudeza del contexto era parte del paisaje: en pleno subidón del tema, con el público encendido y la banda a punto de despegar, la policía local irrumpió y cortó la luz. Canción interrumpida. Rock versus orden. Barricada nacía ya chocando con el mundo.

El trío, que musicalmente cada vez sonaba más sólido, se dio cuenta de que necesitaban un segundo guitarrista para ganar cuerpo y expandir su sonido. La elección fue natural: Sergio Osés, ex-guitarrista de Kafarnaún (banda ya disuelta) se suma al proyecto. Y con él llegó una sorpresa inesperada. A diferencia de Enrique y Boni, Sergio sí disfrutaba poniéndose frente al micrófono, y eso le otorgaría un papel esencial en los inicios. Tanto es así que fue él quien puso la voz a cinco de los ocho temas del primer disco, mientras el grupo empezaba a contemplar seriamente la posibilidad de grabar con Soñua, el sello de Marino Goñi. Con la formación ya en forma de cuarteto, Barricada pasa el resto de 1982 tocando donde hiciera falta: gaztetxes, salas pequeñas, plazas y bares de cualquier barrio de Pamplona. Participan en un proyecto con el KATX (Komite Antinuclear de la Txantrea), que realizaba montajes teatrales reivindicativos. La primera colaboración se dio en el Parque Antoniutti: sonó una sirena policial y, entre carreras y caos controlado, los miembros del KATX irrumpieron entre el público generando tensión, ruido y espectáculo. La puesta en escena fue un éxito y la complicidad entre ambos colectivos creció tanto que los KATX terminaron visitando los ensayos en Huarte, ayudando a la banda a construir una narrativa escénica paralela al repertorio.

Así fue creciendo el espíritu contestatario, callejero y visceral de Barricada, que cerró el año por todo lo alto. En Nochevieja de 1982, Radio Paraíso y la revista Cuatrovientos organizaron en los Frontones Labrit el festival «Nochevientos de la Paraíso», un escaparate para buena parte de la escena navarra. Entre todos los grupos que actuaron, Barricada volvió a destacar con una fuerza que los diarios de la tierra no tardaron en recoger. Crítica tras crítica, se repetía el mismo diagnóstico: la banda era un vendaval imparable sobre el escenario.

«La presentación de la nueva formación de Barricada con Sergio Osés a la guitarra propició un sonido más compacto, una mayor fuerza musical y sobre todo una poderosa imagen que consolida al grupo, no ya como revelación del año 1982, sino como el más firme candidato al primer puesto de los grupos locales para
este año».

Juan Zapater en el diario Navarra Hoy, el 02 de Enero de 1983.

Los primeros álbumes.

El 8 de enero de 1983, y antes del concierto que Ramoncín iba a ofrecer en el pabellón Anaitasuna de Pamplona, el Drogas, que seguía colaborando en Radio Paraíso dentro del programa Más o menos rock, tuvo la oportunidad de entrevistarlo. La charla fluyó con naturalidad y terminó con cervezas en el Mesón de la Ribera. Fue allí, cuando Enrique le propuso al madrileño echar una mano con la grabación del primer disco de Barricada. Ramoncín no lo dudó.

«Barricada y Ramoncín. Algo que no pudo ser».

Solo un par de semanas después, regresó a Pamplona para grabar la primera maqueta del grupo en los Estudios Soñua, mezcla que posteriormente se intentó realizar en los Estudios Track de Madrid. Pero la ilusión chocó con la técnica: tres días de grabación que terminaron en nada por problemas de compatibilidad entre las mesas de ambos estudios. El golpe fue duro, tanto que la banda incluso llegó a plantearse la disolución. Por suerte, la historia decidió no frenarse ahí. Meses más tarde, Marino Goñi les ofrece una nueva oportunidad: grabar de manera definitiva en los Estudios Tsunami de Donosti. Fue el impulso que necesitaban para seguir adelante. Aquella colaboración inicial con Ramoncín no quedaría reflejada en el álbum final. Aun así, en los créditos aparece que la producción y la armónica de «Pídemelo otra vez» son obra suya. La realidad fue diferente: la armónica era de Patxi Goñi y la producción, íntegramente de Barricada.

El disco no vería la luz hasta finales de ese mismo año. La portada, obra de Juan Zapater (periodista del diario Navarra Hoy) junto a Blanca Oria se realizó en el bar Viana. Una estampa cruda, directa, callejera, con los miembros del grupo jugando al billar mientras la mujer de el Drogas y la novia de Mikel asoman una pierna en actitud gamberra y provocadora. Pero no todo eran buenas noticias. Sergio Osés tuvo que marchar a Pontevedra para cumplir el servicio militar, y poco después Boni debía hacer lo mismo en Alicante. En el último momento tomó una decisión impulsiva: declararse insumiso, sin tener muy claro aún qué suponía aquello. Un vacío legal le permitió librarse del servicio y continuar con la banda.

«Alfredo horas antes de debutar con Barricada».

El grupo está lanzado, con las canciones creciendo a base de sudor y carretera, y no puede permitirse un parón prolongado ante la ausencia obligada de Sergio. La mirada de la banda se dirige entonces hacia Alfredo Piedrafita, guitarrista de Pabellón Negro. La propuesta llega, pero él se lo piensa. No es una decisión sencilla: está trabajando como pintor, es padre, y entrar en Barricada implica dejar atrás la estabilidad para lanzarse de lleno a una vida que promete vértigo, riesgo y rock. Finalmente, Alfredo acepta probar. Su debut llega en diciembre de 1983, en el pabellón Anaitasuna, compartiendo cartel con Derribos Arias y Kontuz Hi. Apenas ha tenido tiempo de aprenderse seis temas de un repertorio de catorce, por lo que Barricada se presenta como trío reforzado: Drogas, Boni y Mikel tiran del espectáculo, mientras Alfredo entra a escena únicamente en parte del concierto. No es la formación definitiva todavía… pero algo encaja a la perfección.

A partir de entonces, y durante un breve tiempo, la banda llega a actuar como quinteto en tres ocasiones. La primera, para la grabación del videoclip «En la silla eléctrica», rodado en el callejón pamplonés del Pintamonas. La segunda, en un concierto en Barañáin (Navarra), donde Sergio (de permiso militar) se sube al escenario para cantar «Esta es una noche de Rock & Roll». La tercera, y sin saberlo todavía la definitiva, ocurre en la sala Canciller (Madrid) durante la presentación del disco «Noche de Rock & Roll». Sergio viaja con el resto del grupo, pero decide no subir al escenario; en cambio, se sienta en la mesa de mezclas. Y ahí ocurre la magia. El concierto suena brutal, nítido, poderoso. Sergio deslumbra a los técnicos (nada menos que los de Leño) demostrando su oído, su precisión y su sensibilidad para entender qué nota pesa, cuál respira y cuál sostiene todo el muro sonoro. Aquella noche deja claro que Barricada está destinada a crecer. Ya no se trata solo de un sueño de barrio; es una máquina encendida, rugiendo, reclamando su espacio.

Gracias a aquel concierto en la Canciller y al impacto que dejó la mezcla perfecta de energía y sonido, la presentación de «Noche de Rock & Roll» en Madrid alcanza un nivel que ni los propios Barricada hubieran imaginado. La capital los recibe con los brazos abiertos. Las ventas del disco se disparan, la prensa empieza a fijarse en ellos y el nombre de la banda comienza a correr de boca en boca con una velocidad de vértigo. Sin Sergio, que cantaba la mayoría de las canciones, se vuelve al dilema del puesto vocalista, algo que continuaba sin atraerle ni a Boni ni al Drogas. Finalmente no queda más remedio que repartirse las canciones en base de quien se adapta mejor a ellas

El 22 de enero de 1984, se celebra en el pabellón de Mendizorroza (Vitoria-Gasteiz) el Egin-Rock. Las bandas, elegidas por votación popular fueron: Rip por Guipúzcoa, Zarama por Vizcaya, Hertzainak por Álava y Barricada por Navarra. El concierto sirve para que Alfredo se presente ante una gran audiencia. Solo una semana después, los días 28 y 29 de enero de 1984, Barricada participa en las 24 horas de música de la 3ª Gran Fiesta del Estudiante y la Radio, celebrada en el emblemático Palacio de los Deportes de Madrid. La televisión pública española transmite el evento en directo a través de La 2 y Radio 3, algo que multiplica la visibilidad de la banda en todo el país. Barricada actúa el domingo a las 9:30 de la mañana, un horario ingrato para cualquiera… pero allí están.

«Mikel. D.E.P.»

Meses después, más concretamente el 17 de marzo, Barricada actúa en Artajona (Navarra). Lo que debía ser otro concierto más en la incansable ruta de la banda termina convirtiéndose en uno de los episodios más trágicos de su historia. A mitad del show, durante la interpretación de “Esperando en un billar”, la batería deja de sonar de golpe. El público no entiende qué ocurre, pero al girarse, la banda descubre a Mikel Astraín desplomado sobre la batería.

En un primer momento es atendido en el propio pueblo y se cree que puede tratarse de un simple corte de digestión. Sin embargo, es trasladado a Pamplona para observación. Su estado parece mejorar, y con ese rayo de esperanza deciden repetir el concierto al día siguiente, también en Artajona. Pero al término de la actuación la situación vuelve a empeorar de forma alarmante. El lunes 19 de marzo, Mikel es ingresado en el Hospital de Navarra. Allí se constata la gravedad real del cuadro y la necesidad de una intervención quirúrgica urgente para evitar daños mayores. Tras varios días de vigilancia, el 27 de marzo es operado. Durante la intervención se detectan derrames severos y una pérdida masiva de sangre que lo deja en estado crítico. La semana siguiente es una montaña rusa emocional para familiares, amigos y compañeros. Días de esperanza, de miedo, de incertidumbre. Finalmente, el 2 de abril de 1984, a causa de la rotura de un aneurisma intracraneal, Mikel Astraín fallece a los 24 años. El entierro es tan doloroso como simbólico. Sus amigos depositan en la tumba un poco de costo, unas baquetas y varias púas, objetos inseparables de su vida y su música. Un adiós prematuro para quien estaba llamado a seguir construyendo la columna vertebral sonora de Barricada.

«Mikel era realmente la esencia de lo que se entendía por miembro de un grupo de rock. Degenerado, muy simpático, era un batería inaudito: zurdo y cojo, porque de pequeño había tenido poliomielitis. Se dejaba querer muy fácil. Era una persona maravillosa».

El Drogas sobre Mikel.

A pesar del duro golpe la banda decide seguir adelante y comienzan a probar con distintos baterías, en un principio, simplemente para poder hacer un concierto homenaje a Mikel, entre ellos pasan Javier Lizarazu (alias «Puntxes» de Tahúres Zurdos), pero finalmente a través de Toño Muro y Marino Goñi contactan con Fernando Coronado ex-militante de grupos como Tocamás, Landrú y Neón Provos. Desde el primer ensayo, Fernando encaja a la perfección con lo que buscaba el resto de la banda. Unos cuantos días después, tras un ensayo, Fernando y su mujer, llevan al Drogas a su casa en coche, en el trayecto Fernando le transmite su interés por se parte de Barricada más allá del concierto homenaje a Mikel. El grupo ya lo había hablado previamente, y el Drogas le confirma que cuentan con él.

«La formación clásica el día del concierto homenaje a Mikel»

El sábado 17 de abril de 1984 se celebra en el frontón de Huarte (Navarra), el concierto homenaje a Mikel, con la participación de las bandas Tubos de Plata, Desde Atrás, Farenheit y Barricada. El concierto es gratuito y se cierra con todos los grupos juntos interpretando la canción favorita de Mikel: «Doctor, Doctor» de UFO. El concierto sirve también para presentar a Fernando como nuevo miembro de la banda.

Ese verano, el cuarteto se encierra en la casa parroquial de Endériz (Navarra) con sus familias, un caserío donde se elaboran las canciones que formarán parte del segundo álbum. La popularidad del grupo empieza a expandirse fuera de Navarra. Las compañías nacionales se interesan, huelen el potencial. Jaime Arias, desde Chapa Discos, mueve ficha para convencerles: quieren a Barricada en el sello. Pero el grupo ya ha dado su palabra a Soñua. Para los navarros la confianza vale más que cualquier cifra en un contrato. Con Soñua no hay cláusulas enrevesadas, ni promesas que se evaporan; hay una relación humana, cercana. Además, José María Blasco «el Buitre», el primer mánager de Barricada, trabaja para el sello, y su presencia resulta determinante. Firmar con Soñua significa mantener el control, crecer a su manera, sin traicionar el espíritu que los había llevado hasta allí.

La grabación del nuevo trabajo se lleva a cabo nuevamente en los estudios Tsunami de Donosti, ya territorio conocido para la banda. Pero esta vez todo es distinto: hay más horas de estudio, más material y, sobre todo, canciones mucho mejor trabajadas gracias a las semanas de encierro creativo en Endériz. El grupo llega con las ideas claras y la sensación de estar construyendo algo grande. A la producción se suma una figura que marcará profundamente el sonido del álbum: Rosendo Mercado, líder de los recién disueltos Leño. Su presencia, humilde, cercana, sin pretensiones, cala hondo en Barricada. Rosendo viaja desde Madrid hasta Donosti por pura afinidad, sin presión económica de por medio. Escucha, propone, corrige, sugiere arreglos, afina estructuras. Su manera de entender el rock encaja como un guante con la naturaleza directa y áspera del grupo. Durante las sesiones se respira respeto: Boni, el Drogas, Alfredo y Fernando observan, absorben, se empapan del criterio de un músico al que admiran dentro y fuera del escenario. El título provisional del disco iba a ser «Callejón sin salida», pero pronto surge un conflicto inesperado: el nombre ya había sido utilizado por Los Chunguitos. La banda necesita otro. Es entonces cuando rescatan una expresión que había marcado profundamente su identidad: «Barrio Conflictivo». Así había sido definida la Txantrea (su barrio) por Luis Roldán, a la sazón Delegado del Gobierno en Navarra (condenado en 1998 a 28 años de cárcel por malversación de fondos públicos, cohecho, fraude fiscal y estafa). Una etiqueta que pretendía ser estigmatizante se convierte en declaración de intenciones. Barricada hace suyo el insulto, lo invierte y lo devuelve multiplicado en forma de rock crudo, eléctrico y de barrio.

El álbum muestra a una banda que, tras el golpe emocional y el cambio de formación, no solo se recompone sino que emerge con un sonido más sólido. Entre las nuevas canciones destaca «Pon esa música de nuevo», un homenaje a Mikel Astráin. El tema, que en origen pertenecía al repertorio de Pabellón Negro (la banda anterior de Alfredo) contaba con letra de su hermano, Alberto Piedrafita. Sin embargo, durante el proceso creativo solo sobrevivió el título. Otra pieza clave del disco es el tema que le da nombre: «Barrio Conflictivo». La canción es un reflejo directo de la Txantrea, barrio que vio nacer al grupo, marcado durante años por tensión política. La grabación contó con colaboraciones corales de lujo: Rosendo, Jimy de Tijuana In Blue y Mari Luz de Neurosis.

El disco incluye también «Lentejuelas», primer tema del catálogo de Barricada escrito por alguien ajeno al grupo: Txema Arteta firma la música. La letra, a menudo asociada con Ramoncín por rumor popular, no tiene, sin embargo, destinatario concreto. Es una pieza construida desde la observación, desde cierta ironía distante hacia todo aquel que en ese mundillo termina creyéndose algo. Fue, además, el primer single del álbum, con «Okupación» como cara B en una versión inicial más suave que la que posteriormente aparecería en el tercer LP. Durante la gira del disco empiezan a aparecer nuevas canciones en directo, entre ellas «Okupación» y «Juegos Ocultos», dos piezas que germinan sobre el escenario antes de quedar registradas en estudio.

«No, no es el barrio de la Txantrea.»

La imagen visual de «Barrio Conflictivo» también tuvo su historia. La portada, obra de Manolo Gil, mostraba una fotografía difuminada de un enfrentamiento entre civiles y la policía: una imagen cruda, coherente con el espíritu del disco. Durante años corrió el rumor de que la instantánea había sido tomada en la Txantrea, pero la realidad es otra: la fotografía provenía de Irlanda, captada en un contexto de disturbios que, pese a la distancia, encajaba con la atmósfera reivindicativa y tensa del álbum. La presentación oficial del álbum tuvo lugar en el autódromo de Lasarte (Guipúzcoa), con La Polla Records como teloneros. Aquella noche pasaría a la historia, no solo por la música, sino por el caos: el concierto terminó en batalla campal, donde un miembro de La Polla Records fue apuñalado por una pareja de punkis. Barricada logró salir indemne, defendiéndose con pies de micrófono para abrirse paso entre el tumulto. En Madrid, «Barrio Conflictivo» recibe una acogida excelente. La banda actúa durante dos noches consecutivas (8 y 9 de febrero) en la Sala Canciller, y para la ocasión cuentan con dos invitados de primer nivel: Rosendo Mercado y Ramoncín. El ambiente es histórico. El público está tan entregado que, al finalizar, acaba sacando a los chicos de Barricada a hombros. La conexión con la capital es ya total; Madrid se convierte en plataforma de expansión.

«Fue todo muy surrealista. Lo que más recuerdo es que me dolían los huevos de la hostia [risas]. Entre los pantalones vaqueros apretados, con las costuras, y la cabeza del susodicho…».

El Drogas sobre su experiencia de salir a hombros de la sala Canciller.


«Sin duda alguna Barricada son los mejores. Hacía tiempo que no me divertía tanto como espectador de un concierto. Estos tíos se lo van a comer todo. Y además no es que lo diga yo, es que no hay más que ver a esa basca como se lo está pasando».

Rosendo sobre el concierto en la sala Canciller.

A punto de cerrar la gira del disco, el grupo toma una decisión clave: despiden a su mánager José María Blasco “el Buitre”, tras diversos fallos organizativos en fechas por Aragón. Por recomendación de Rosendo, el relevo llega rápido: Cristóbal Cintas, con experiencia suficiente tras trabajar con Rosendo y con Miguel Ríos, pasa a encargarse de la logística de Barricada. Ese cambio marca un punto de inflexión. Con mejor gestión, la banda comienza a salir del circuito vasco-navarro para expandirse por el resto del Estado. Cada vez más ventas. Cada vez más conciertos. Cada vez más ruido.

De la Txantrea al mundo.

El crecimiento de Barricada ya era evidente. La repercusión de «Barrio Conflictivo», el tirón de los directos y el respaldo del público empujaban a la banda hacia un escenario más grande. Fue entonces cuando, de nuevo gracias a la mediación de Rosendo Mercado, surge la posibilidad de fichar por la multinacional RCA. El cambio suponía un salto enorme pasando del entorno familiar y cercano de Soñua a la maquinaria industrial de una compañía de peso estatal y eso generó fuertes dudas internas. Para el Drogas, la idea chocaba frontalmente con su manera de entender el rock y la independencia. Firmar con una multinacional implicaba profesionalización, pero también renunciar a parte del espíritu de barrio que había marcado a Barricada desde su nacimiento. Por otro lado, el salto significaba dejar atrás a un entorno humano muy cercano: los pipas de siempre, entre ellos el hermano de el Drogas, el hermano de Boni, Adolfo el furgonetero o Vicen el lucero. Aquella decisión no se tomó a la ligera, pero finalmente el grupo asumió el riesgo. El objetivo era claro: crecer sin perder la esencia.

En diciembre de 1985, Barricada se traslada a Madrid para grabar su tercer trabajo en los estudios Eurosonic, con Rosendo nuevamente como productor. De esas sesiones nacería «No hay tregua», el disco que asentaria la identidad definitiva de la banda. Durante el tiempo de grabación compartieron pasillos con Concha Velasco, actriz y cantante que estaba trabajando con su orquesta en el mismo estudio. Para evitar interferencias y aprovechar al máximo el tiempo, Barricada opta por grabar de noche. La anécdota más curiosa de aquellas sesiones tiene nombre propio: uno de los músicos de la orquesta de Concha Velasco fue quien interpretó el chelo que suena en la canción «No hay tregua». La paradoja y detalle casi cinematográfico, es que dicho músico era guardia civil. Un guardia civil tocando chelo para Barricada, en pleno 1985. Un cruce improbable para una canción que, con el tiempo, se convertiría en símbolo generacional.

Pero la entrada en RCA, lejos de ser un camino limpio y amplio, enseguida mostró sus curvas. Ocho letras del disco estuvieron a punto de ser censuradas por la propia multinacional. Resulta paradójico que la canción que daba título al álbum, «No hay tregua», tal vez la más delicada y susceptible de doble interpretación política en pleno contexto del conflicto vasco, fuese la única que no sufrió objeción alguna desde el primer momento. Sin embargo, piezas como «A pecho descubierto» fueron señaladas por la compañía. El motivo, visto con perspectiva, roza lo absurdo: el Director General de la discográfica, argentino, estaba convencido de que en la letra se decía «me la chupa» cuando en realidad el verso era «mi chupa y nada más». Un malentendido fonético que casi cercena una canción y que refleja el choque frontal entre la espontaneidad del rock callejero y la torpeza del filtro corporativo. La grabación concluye antes de Navidad y, con la agenda apretada por la multinacional, las mezclas se completan con prisas. El resultado, aunque potente, no satisface del todo al grupo. De aquella experiencia queda una certeza que Barricada mantendría grabada a fuego durante años: ni Madrid, ni grabaciones nocturnas, ni tiempos impuestos por terceros. Rock sí, pero con libertad.

A finales de enero del 86, «No hay tregua» ve por fin la luz. La acogida es notable y el disco posiciona a Barricada de manera firme dentro del panorama estatal. Sin embargo, la reacción en su tierra no es tan amable. Una parte del público en Euskal Herria les tacha de «vendidos» por haber firmado con una multinacional y por aparecer en televisión en playback. Una acusación incomprensible si se observa la realidad: mientras algunos les señalaban desde la pureza ideológica, la banda estaba precisamente discutiendo con la discográfica para evitar la censura y defendiendo canciones como «Okupación», inspirada en el colectivo Katakrack, que había tomado un local municipal en la calle Zapatería de Pamplona para desarrollar actividades sociales, teatrales y culturales. La portada del álbum vuelve a llevar la firma de Manolo Gil, esta vez junto a Jabi Villarreal, hermano de el Drogas, cerrando un disco que entre luces, sombras, tensiones y cicatrices marcaría para siempre la historia de Barricada.

Ese mismo año se graba «Iruña for Katacrack», una cinta de apoyo al colectivo en la que distintas bandas locales aportan temas. Barricada participa con una versión de «Solamente una vez» del mexicano Miguel Lara, un gesto claro de posicionamiento en un momento donde todo se leía políticamente. Pero pese al compromiso, la banda apenas toca en Euskadi durante ese año, consecuencia directa del distanciamiento con parte del público. Y aquí, el giro inesperado: esa especie de expulsión simbólica les obliga a salir a carretera, a tocar en lugares donde nunca habían estado, a expandirse. Lo que parecía una pérdida se convierte en una apertura.

El 11 de abril de 1986, participan en un festival musical en el paseo de Camoens (Madrid), en homenaje a Tierno Galván, alcalde de Madrid fallecido meses antes.

La popularidad de Barricada ya no era algo que se contaba, se veía. Camisetas en la calle, chavales con el logo estampado en la espalda… y por primera vez, los royalties comienzan a llegar con regularidad. El grupo ya no sólo vive de conciertos: cobra por derechos de autor, algo nuevo, casi surrealista para quienes venían del local de ensayo de Huarte y de cargar amplis por media Navarra. Y como todo en la vida barricadera, el dinero también venía acompañado de anécdotas marca de la casa. Un día, regresando a la Txantrea, llevan en el bolsillo 800.000 pesetas recién cobradas (unas 4.800 euros actuales) cuando se topan con un control policial armado hasta los dientes. Acababan de producirse un robo en un banco cercano y la zona estaba acordonada. Al registrarlos, los agentes encuentran el fajo y por radio se escucha la frase que congeló la sangre del grupo: «Ya los tenemos.» De allí, directos a comisaría. Explicaciones, caras largas, horas perdidas… todo hasta que la situación se aclara. Aunque la escena termina con un detalle tragicómico imposible de olvidar: Fernando desnudo en el calabozo, víctima de un cacheo integral que hoy sería imposible justificar. Una anécdota que con el tiempo se cuenta entre risas, pero que en su momento pudo haber acabado de forma muy distinta.

Y es que, lejos de ser un caso aislado, los controles policiales eran rutina. A veces era la secreta, a veces Guardia Civil, a veces Ertzaintza y otras cualquier policía local de algún pueblo de España . Algunas historias tenían incluso un punto humano: en ocasiones la policía les paraba y llamaba a sus hijos para que vinieran a verlos porque eran fans, en otras era la guardia civil, y mientras el más mayor de la pareja les echaba la bronca: «si yo hubiese sido vuestro padre», el joven les pedía un autógrafo, Pero no siempre el humor equilibraba la balanza. Una noche, de regreso tras un bolo, son detenidos en un control. Separan a la banda de sus roadies, los trasladan a un lugar apartado, los colocan mirando hacia el monte y, escopeta en mano, los miembros de un grupo GEOS les sueltan la frase: «Ahora sí que vais a componer una buena canción». No fue la única vez, ni la peor. La tensión era habitual en una época donde ser músico de rock, llevar melena y moverse en furgoneta vieja equivalía para muchos a drogadicto, delincuente o subversivo. Barricada vivió esa realidad desde dentro y en carne propia. La carretera era libertad, pero también riesgo. Y aun así, siguieron adelante. Más fuertes. Más reconocibles. Más Barricada.

En 1986 el nombre de Barricada empieza a ser reconocible más allá de los escenarios y los bares. El cine se cruza en su camino y lo hace de la mano de Montxo Armendáriz. El director navarro decide incluir en su película 27 horas dos canciones del grupo: «Esta es una noche de rock and roll» y «Míralo». La cinta, protagonizada por una jovencísima Maribel Verdú, actúa como un amplificador inesperado para la banda, que de repente escucha sus guitarras y su crudeza sonando en una sala de cine, iluminando una pantalla en la que jamás pensaron aparecer.

Aún más llamativa es la segunda aparición mediática de Barricada aquel mismo año: una de las canciones de su primer disco, «Esperando en un Billar», suena nada menos que en Barrio Sésamo, el programa infantil de TVE. En un episodio, Espinete (icono absoluto de la televisión de la época) baila con un grupo de niños frente a un radiocasete que escupe rock’n’roll navarro. La escena resulta tan inesperada como entrañable. El vínculo surge porque dos actrices interpretaban a unas hermanas en el programa, y una de ellas era precisamente la hermana del batería de Barricada, Fernando Coronado. Un cruce casual que terminó llevando la música de la banda al público menos imaginable.

Tras la publicación de «No hay tregua», y pese a tener firmado un contrato de larga duración, Barricada y RCA deciden separarse de mutuo acuerdo. No hubo conflicto público, pero sí cierta sensación de desencaje. La multinacional no era el hábitat natural del grupo, y el grupo tampoco parecía encajar del todo en el engranaje de la multinacional. Con la salida llega también un cambio de timón en la gestión. Su nuevo mánager, Cristóbal Cintas, logra un contrato con Polygram, una compañía que al menos sobre el papel prometía un trato más serio, o al menos distinto. En paralelo, Rosendo vuelve a tener presencia en la vida del grupo, esta vez dejando un regalo que cambiaría su forma de trabajar: un cuatro pistas. Aquel aparato no era solo un gesto de amistad, sino una herramienta que significaba evolución. Con él, cada miembro de la banda podía ahora grabar ideas en casa, pulirlas, experimentar. El descubrimiento de la grabación doméstica encendió una chispa creativa: comenzaron a adquirir más equipos, pequeños módulos y dispositivos que terminaron convirtiéndose en estudios caseros individuales. Barricada seguía construyendo en el local, pero ahora podía grabar ese espíritu desde casa.

El cuarto álbum y primero bajo el sello Polygram, marca un nuevo escenario físico y creativo para Barricada. El grupo abandona Madrid y viaja hasta los Estudios Mediterráneo de Ibiza, un lugar mítico para el rock duro estatal, frecuentado por bandas como Obús, Barón Rojo o Panzer. Allí les espera un entorno completamente distinto al que conocían: equipamiento técnico de última generación, mesas de mezcla imponentes y recursos que hasta entonces sólo habían visto de lejos. La aventura empieza con una señal casi simbólica. Nada más llegar a la isla, cae una nevada, un fenómeno que no se daba en Ibiza desde hacía décadas. De nuevo confían en Rosendo como productor. Pero esta vez el madrileño se encuentra solo en el estudio, sin ejecutivos alrededor marcando tiempos o frenando impulsos. Eso le permite experimentar, jugar, probar. La banda descubre nuevas técnicas: guitarras limpias, pistas grabadas al revés, baterías trabajadas al detalle. El estudio está disponible las 24 horas del día, lo que abre la puerta a sesiones nocturnas, ideas repentinas, pruebas sin mirar el reloj. La creatividad respira. Y crece. El sonido del disco comienza a tomar forma bajo la supervisión del técnico estadounidense Dennis J. Herman, que conecta de inmediato con los cuatro pamploneses. Su aportación afina el resultado: más matices, más profundidad, un Barricada que empieza a sonar diferente sin perder la crudeza que lo define.

«Me parece uno de los mejores discos de Pop que se han hecho en este país».

William, popular locutor de Radio Pamplona, tras escuchar el disco en el estudio.

Pero incluso en Ibiza, lejos del asfalto habitual, aparece una vieja sombra: la censura. Esta vez, a diferencia de experiencias anteriores, sí logra imponerse. La canción «Bahía de Pasaia» queda fuera del álbum. Su letra relata los sucesos del 22 de marzo de 1984, cuando cuatro miembros de los Comandos Autónomos Anticapitalistas: José María Izura, Rafael Delás (conocido de el Drogas), Dionisio Aizpuru y Pedro María Isart fueron abatidos por la Policía en el puerto de Pasajes. Un tema incómodo, políticamente sensible y demasiado reciente para que la industria lo permitiera.

El resultado de aquella estancia en Ibiza se materializa en «No sé qué hacer contigo», un álbum que marca una clara inflexión en la trayectoria sonora de Barricada. El grupo se aleja deliberadamente del heavy más ortodoxo que dominaba la escena del momento y se abre a nuevas influencias: The Who, Alarma, o Burning, nombres que aportan otra paleta de colores, más amplia, más urbana, menos metálica y más cruda en sentimiento. La estética también cambia. La portada abandona el tono combativo de discos anteriores y muestra la imagen de una chica con un gato, una elección visual más ambigua, más sugerente que explícita. El diseño corre a cargo de Jabier Villarreal y Anyi Moreno (hermano y cuñada de el Drogas) junto a Javier Balda y Asun Goicotxea. Además, el logotipo de Barricada se reinventa: Fernando Coronado firma una nueva tipografía, una identidad distinta para una nueva etapa. La respuesta del público confirma el acierto. Barricada ofrece dos noches consecutivas en la Sala Canciller de Madrid, y en ambas se cuelga el cartel de no hay billetes. La afluencia supera la capacidad: hay quien se queda fuera, sin lograr entrar. El ambiente es eléctrico. La banda ya no es solo una promesa del norte: es una realidad estatal consolidada. 1987 será recordado como uno de los grandes años de Barricada. Un punto de madurez, expansión y reconocimiento.

«Oye, por qué no echas la solicitud a la Volkswagen, que están cogiendo gente».

Consejo de la madre del Drogas en pleno auge de la banda.

En marzo de 1988, Barricada vuelve a pisar los Estudios Mediterráneo de Ibiza para dar forma a su quinto álbum. La decisión no es casual: la banda ya conoce el terreno, ha encontrado un espacio creativo fértil y, sobre todo, ha descubierto el potencial de Dennis J. Herman, técnico de sonido que había revolucionado su trabajo en «No sé qué hacer contigo». Su manera de grabar, abierta a experimentar con texturas, planos y efectos, aporta un brillo distinto: un sonido más internacional, más amplio, más profesional. Barricada está subiendo otro peldaño, consolidándose entre los grandes. El contenido del disco también marca un giro significativo. Las letras regresan a la calle, su hábitat natural, pero con una mirada más afilada y consciente. El grupo se adelanta a debates que en 1988 todavía no ocupaban titulares: la violencia de género en “Obsesión”, el sida en “Tiempos que arden”, o la lectura crítica del V Centenario del descubrimiento de América en “La hora del carnaval”. Temas incómodos que ponen sobre la mesa realidades crudas cuando aún eran evitadas por muchos. El álbum toma el nombre de una de sus piezas centrales: “Rojo”, con letra y portada diseñadas por Fernando Coronado. Aunque el texto nace de su afición personal por la tauromaquia, la banda decide darle la vuelta al mensaje, reinterpretándolo como una canción antitaurina y de denuncia del maltrato animal. Un movimiento arriesgado, más aún en un país donde la fiesta taurina forma parte del tejido cultural.

«Él la hizo taurina y yo la canto antitaurina».

El Drogas sobre la canción «Rojo»

El impacto de «Rojo» es inmediato. Más de 40.000 copias vendidas, (prácticamente el doble que sus anteriores lanzamientos) récord absoluto para la banda hasta ese momento. Barricada ya no es solo un nombre de la escena rock; empieza a convertirse en un fenómeno. Llenan espacios de gran tamaño, incluido el Palacio de los Deportes de Madrid, algo impensable apenas un par de años atrás.

Llega la fama.

Lo notable, sin embargo, es que el éxito comercial nunca fue el motor del grupo. Mientras el público crece y los números acompañan, Barricada mantiene los pies plantados en la parte esencial: las canciones. Su filosofía es clara: cada disco debe significar algo, tener una identidad propia. No se trata sólo de componer, sino de construir una obra completa: portada, concepto, sonido. El resultado es un crecimiento constante, casi matemático, pero guiado por criterios artísticos y no por estrategia de mercado.

Con esa inercia positiva, la banda regresa a los Estudios Mediterráneo, nuevamente con Dennis J. Herman a los mandos. La conexión técnica y artística es cada vez más sólida. Barricada ya se maneja con soltura en estudio, experimenta, arriesga, absorbe influencias. Llegan a Ibiza con los oídos abiertos, dispuestos a romper su propio molde, y esa actitud cristaliza en decisiones como incluir coros femeninos en “Yo soy quien necesitas esta noche”, un tema con aroma stoniano y rhythm and blues que amplía registros y demuestra que el grupo no se conforma con repetirse. El álbum que se gesta en esta etapa es un paso más en la evolución natural iniciada con «Rojo»: más matices, más riesgo, más ambición creativa. Barricada sigue en la brecha sin caer en la rutina, empujándose siempre hacia adelante. Pero justo cuando todo parece fluir, regresa la fricción. Polygram, la compañía que había prometido ser “más seria”, rechaza la canción que daría título a su siguiente disco: «En nombre de Dios». El tema era un golpe directo contra la Iglesia Católica y el Opus Dei, y la discográfica no está dispuesta a asumir ese choque frontal. La decisión enciende la mecha.

Y ahí aparece la cara más visceral de Enrique Villarreal «El Drogas». Normalmente afable, pacífico, pero impredecible cuando algo hiere su convicción o su libertad creativa. Bajo el efecto de las drogas y la rabia, reta al directivo de Polygram a un duelo a cuchillo. La reacción es tan desbordante que el ejecutivo se queda blanco; la tensión es absoluta. El conflicto entre arte y negocio, una constante soterrada en el rock, estalla por primera vez con toda su crudeza.

«Mira, te reto a navaja y a hostias». «¡Un reto a cuchillo!».

El Drogas al ejecutivo de Polygram.

Finalmente, el nuevo álbum ve la luz en 1989 bajo el título «Pasión por el ruido», después del enfrentamiento con Polygram que impidió utilizar el nombre original, «En nombre de Dios», y obligó a dejar fuera la canción que había generado el choque con la discográfica. El disco queda conformado por diez temas, aunque existe una pieza fantasma en la historia: «Patinazo», grabada durante las sesiones de «Rojo» pero descartada en su momento. Paradójicamente, acabaría apareciendo como single promocional regalado en tiendas y revistas junto al álbum, sin aprobación del grupo, hasta que años más tarde sería incorporada oficialmente en la reedición en formato CD. Una anécdota que refleja bien las tensiones de la época. Entre las canciones destaca especialmente «El general», el corte más oscuro del disco, con una letra centrada en la figura del dictador paraguayo Alfredo Stroessner. Un personaje responsable de miles de asesinatos, persecuciones políticas y del genocidio de los indígenas aché, derrocado curiosamente el 3 de febrero de 1989, en pleno proceso de grabación de «Pasión por el ruido». La portada del disco también guarda memoria del camino recorrido. Fernando Coronado se encarga del diseño utilizando una fotografía tomada durante la grabación de «Rojo» en Ibiza, editada digitalmente para la ocasión.

Otro hito importante llega con este disco: el primer videoclip profesional del grupo, correspondiente al tema «Correr a ciegas». El rodaje se desarrolla en Urbasa, Zugarramurdi y en el secadero de madera de Aoiz (Navarra), bajo la dirección de Manolo Gil, con la colaboración de Jenaro, miembro del grupo de teatro Katx (Komite Antinuclear de la Txantrea). Un paso decisivo que marca la entrada de Barricada en el lenguaje audiovisual con un nivel de producción nunca visto antes en su trayectoria.

1990 comienza con el lanzamiento del doble álbum en directo. Bajo el título «Doble directo», Barricada recoge en él parte esencial de sus seis primeros trabajos, con una selección pensada por la propia banda tras las sesiones previas Los días 12, 13 y 14 de Diciembre del 89 en la discoteca Young Play de Hernani (Guipúzcoa) y los conciertos grabados en Madrid los días 19 y 20 en el Palacio de los Deportes y el 21 en el Palau de Esports de Barcelona.El resultado final incluye: un tema del debut «Noche de Rock & Roll», uno de «Barrio Conflictivo», cinco de «No hay tregua», cuatro de «No sé qué hacer contigo», seis de «Rojo», y otros seis de «Pasión por el ruido». Sin embargo no todas las canciones que Barricada interpreta en directo aparecen en el disco como por ejemplo «Pasión por el ruido», «En la silla eléctrica», «En nombre de Dios» o «Bahía de Pasaia» en estos dos últimos casos, al contrario de lo que se piensa, no se excluyeron por censura, sino por la elección de la banda en incluir los temas que mejor habían quedado.

El álbum doble, producido por la banda junto a Dennis Herman, alcanza el Disco de Oro, lo que entonces equivalía a más de 50.000 copias vendidas. La compañía se muestra generosa y accede a financiar la grabación en video de los conciertos, bajo la dirección de Manolo Gil, y así, paralelamente se edita el VHS extraído de las tres noches, con una duración total de 55 minutos, del cual se venden más de 3.000 unidades, una cifra notable para el formato en aquel momento.

Coincidiendo con el mejor momento comercial de Barricada, Oihuka (heredera del antiguo sello Soñua) publica el recopilatorio «Barricada 83-85», una decisión que la banda recibe con disconformidad, al no haberse contado con ellos para su edición. A este malestar se suma la aparición, también sin aprobación oficial, de un single pirata con dos canciones ausentes en «Doble Directo»: «Bahía de Pasaia» y «En nombre de Dios», editado por la revista Resiste junto a la distribuidora DDT. El vinilo circula por bares y tiendas especializadas, extendiéndose rápidamente, aunque con una calidad sonora deficiente que no hace justicia a los temas.

En paralelo, el nombre de Barricada empieza a cruzar fronteras. Surge incluso la oferta para actuar en la URSS, aunque finalmente no llega a materializarse. Sí se producen, en cambio, apariciones puntuales en países como Francia o Suiza, y se registran las primeras ventas modestas en el extranjero. Entre ellas, la sorprendente noticia de unas trescientas copias vendidas en Japón, un detalle que demuestra que el eco de la banda empieza a viajar más allá de su entorno natural.

El salto a la fama.

Tras el éxito arrollador de «Doble Directo», Barricada entra en una nueva fase. La compañía, consciente del momento de madurez y repercusión que vive la banda, les concede por fin el margen y los recursos que hasta entonces nunca habían tenido. Se les otorgan 43 días completos de estudio, algo impensable unos años atrás. El destino elegido son los Estudios Du Manoir, en Las Landas (Francia), un espacio con un aire muy similar al de los desaparecidos Estudios Mediterráneo de Ibiza, que tras la grabación de «Pasión por el ruido» quedaron reducidos a cenizas en un incendio, para más tarde cesar su actividad. Sin embargo, esta vez Barricada va un paso más allá: deciden producir el disco por sí mismos, sin la figura de un productor externo. Solo cuentan con el apoyo técnico del ingeniero Laurent Lozahic, encargado de capturar un sonido que la banda ya tiene completamente definido en su cabeza. Y es que, cada uno de los músicos dispone en casa de su propio equipo para grabar ideas y construir maquetas, lo que les permite llegar al estudio con una visión concreta, sólida y sin dudas sobre lo que querían hacer. Como anécdota, su primera idea fue ofrecer la producción del álbum a James Newell Osterberg Jr., el mismísimo Iggy Pop. Un deseo tan grande como improbable, que nunca llegó a materializarse, pero que refleja el nivel de ambición artística del grupo en aquel momento.

El nuevo trabajo recibe el nombre de «Por Instinto», y con él Barricada amplía horizontes también en lo lírico. Las canciones dejan de centrarse únicamente en el entorno cercano para abrirse al mundo, encarando temáticas universales. Un claro ejemplo es «África», escrita por Fernando Coronado e inspirada en la película La selva esmeralda, o «Revuelta de piedras», centrada en el conflicto árabe-israelí en Palestina, una letra valiente para su tiempo y que desafortunadamente hoy en dia estaria muy presente. Pero el disco no pierde el pulso del barrio. Entre los temas de corte más local aparece «Deja que esto no acabe nunca», una mirada romántica y dolorosamente realista a la adicción a la heroína. Y, por supuesto, «En blanco y negro», probablemente una de las canciones más emblemáticas de la discografía del grupo. Un canto a la fiesta, a la intensidad de vivir el día como si fuera el último, un estallido de optimismo que terminaría convirtiéndose en himno generacional.

La imagen visual tampoco queda atrás. La portada de «Por Instinto», obra nuevamente de Manolo Gil, se convierte en una de las más icónicas de toda la discografía de Barricada. El diseño, presidido por el niño nicaragüense con un cubo en la cabeza, permanece grabado en la memoria colectiva y pasa a ser parte inseparable de la identidad del álbum.

La salida del disco coincide con la gran ofensiva comercial del Compact Disc, aún un formato novedoso. Por ello, el vinilo incluye doce canciones, mientras que el CD incorpora dos adicionales: «Alicia» y «Revuelta de piedras». El lanzamiento es un éxito inmediato: más de 60.000 copias vendidas en pocas semanas. La firma de discos en Madrid Rock colapsa la Gran Vía y la presentación oficial en Las Ventas supone un nuevo llenazo histórico para la banda. A pesar del tamaño que Barricada había alcanzado, el grupo no pierde el contacto con su base. Sin anunciarlo, siguen tocando en pequeños bares, en espacios donde apenas caben cincuenta personas. Lo mismo reventaban Las Ventas que se encerraban en el bar Papis de la Txantrea o en El Gato de Carabanchel, sin artificios y sin distancia con la gente. El primer single elegido es «En blanco y negro», tema que sintetiza a la perfección el espíritu de «Por Instinto». El impacto es inmediato: entra en la lista de Los 40 Principales, algo excepcional para un grupo de rock urbano en la España del momento. La canción, impulsada además por su videoclip dirigido de nuevo por Manolo Gil, abre a Barricada las puertas a un público más amplio. Más tarde se rueda un segundo videoclip, esta vez de «Haz lo que quieras», dirigido por José Antonio Vitoria, primo del Drogas.

El impacto comercial es enorme: «Por Instinto» escala sin freno y finalmente alcanza el Disco de Platino, reconocimiento que entonces se otorgaba al superar las 100.000 copias vendidas. Barricada se encuentra en la cima, respetada por crítica, público y escena, con un directo arrollador y una base fiel que sigue creciendo. El éxito de «Por Instinto» no sólo consolida a Barricada, también desata un momento de creatividad desbordante dentro del grupo. Las ideas fluyen y cada miembro comienza a explorar caminos paralelos sin que eso rompa la unidad. Surgen planes para editar material en solitario tanto para Boni como para El Drogas, mientras que, al mismo tiempo, el cuarteto se embarca en múltiples colaboraciones y labores de producción para bandas amigas. Alfredo Piedrafita trabaja como productor para Esturión y Tijuana in Blue; Boni, por su parte, hace lo propio con Rabia y Tako; y el Drogas produce a Los del Rayo.

El 2 de Febrero, la cadena radiofónica Los 40 Principales concede sus premios anuales «Los + importantes», en un acto que tiene lugar en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid. Barricada obtiene el galardón destinado a «La banda de rock más importante» gracias a las ventas de «Por instinto» que superan entonces los 115.000 ejemplares. Con este galardón, Barricada se convierte no sólo en la banda de rock más importante de 1991, sino también en la banda de rock más importante de los últimos años, puesto que las cifras de ventas que el género alcanza en España están marcadas por el lema «antes / después de Barricada».

En junio de 1991, la banda regresa a Francia, a los estudios Du Manoir. Esta vez, Laurent Lozahic, quien había sido ingeniero de sonido en el disco anterior, comparte la producción junto al grupo. El francés pretende grabar con un sonido limpio al estilo elitista de la década de los años 90 aunque finalmente no llega a producirse de ese modo. Aun así el álbum, titulado «Balas blancas», publicado ese mismo año, supera las 120.000 copias vendidas, consiguiendo su segundo Disco de platino consecutivo.

La portada del disco y el videoclip de “Oveja Negra” vuelven a recaer en manos de Manolo Gil, que ya se ha convertido en el principal responsable del imaginario visual de Barricada. El video se rueda en dos escenarios muy distintos pero unidos por una misma intención: mostrar realidades duras y cotidianas que conectaran con el mensaje de la canción. Por un lado, las favelas y los prostíbulos de Río de Janeiro, en el sureste de Brasil, donde el equipo trabaja inmerso en un ambiente hostil pero auténtico; por otro, Tarifa (Cádiz), donde el propósito era grabar la llegada real de una patera. Al no ser posible, se recreó la escena, consiguiendo un resultado tan verosímil que, al terminar la filmación, la Guardia Civil apareció y realizó varias detenciones al creer que se trataba de una travesía ilegal real, hasta que se aclaró que todo era un rodaje.

A pesar del impacto visual y del compromiso social del videoclip, Polygram decide censurarlo debido a la aparición de imágenes de los entonces presidente del Gobierno, Felipe González, y jefe de la oposición, José María Aznar. La banda, firme en su postura, lanza un órdago a través de su mánager Cristóbal Cintas: si el videoclip no se emitía, romperían el contrato. La discográfica, consciente de que la fuga de Barricada, precisamente por negarse a difundir un vídeo con imágenes que no distaban de lo que emitían los telediarios, podía desatar un revuelo mediático imprevisible, acaba reconsiderando su posición. Finalmente, el videoclip se aprueba con cuatro escenas recortadas, sin alterar la esencia del mensaje ni la denuncia del racismo que pretendía transmitir. “Balas Blancas” se convierte en un nuevo éxito comercial. Sus ventas resultan muy similares a las de «Por Instinto», superando las 120.000 copias y otorgando a Barricada su segundo Disco de Platino consecutivo. Aprovechando el décimo aniversario del grupo, Polygram lanza además una edición especial de 5.000 cajas en terciopelo negro.

Por segunda vez, el cine vuelve a fijarse en Barricada. En esta ocasión es Carlos Saura, uno de los directores más prestigiosos del país, quien incorpora la canción “Oveja Negra” a la banda sonora de su película “Dispara”, protagonizada por Antonio Banderas.

Sin embargo, mientras la banda continúa girando con «Balas Blancas», comienza a deteriorarse la relación con su mánager, Cristóbal Cintas. El nivel de vida que exhibe y la falta de ingresos por el merchandising, especialmente por las miles de camisetas de Barricada que se ven en festivales de todo el país pero de las que el grupo no recibe ni una peseta, despiertan suspicacias. La situación se vuelve insostenible y deciden prescindir de él. No es una sorpresa para todos: Rosendo Mercado llevaba tiempo advirtiendo irregularidades y, de hecho, evitaba compartir cartel con Barricada, no por la banda navarra sino por la tajada que intuía que podía llevarse el mánager. Pero los problemas con Cristóbal Cintas no terminan ahí. Al intentar registrar oficialmente el nombre Barricada, el grupo descubre que ya está registrado… por Pedro Caballero, socio del propio Cintas. Aunque en un principio se justificó como una medida de “protección”, pronto queda claro que todo eran excusas para retener la marca, pues el negocio del merchandising reportaba beneficios que no iban a parar precisamente al grupo. La situación recuerda a lo ocurrido con Leño, que sufrió problemas similares cuando terceros registraron su nombre, hasta el punto de que no podían editar nuevo material, contribuyendo a la disolución del mítico trío madrileño. Barricada teme que la historia pueda repetirse. Tras un largo proceso y no pocos quebraderos de cabeza, la banda consigue finalmente recuperar y legalizar la propiedad del nombre Barricada.

También los planes que mantienen el batería Fernando Coronado junto al manager Cristóbal Cintas no terminan de encajar con el resto del grupo; incluso llega a ponerse sobre la mesa la posibilidad de disolver Barricada, un desenlace que ninguno de los otros tres había contemplado seriamente. Fernando empieza a moverse en una dirección ajena a la filosofía que siempre había sostenido a la banda: desaparece, falta a ensayos, y esa fisura cotidiana acaba convirtiéndose en una distancia emocional. Ni Boni, ni el Drogas, ni Alfredo se sienten cómodos planteando proyectos de futuro con él, ni siquiera algo tan básico como disponer de un local de ensayo propio.

«Una apuesta arriesgada»

En ese clima tenso llega el momento de registrar el décimo trabajo, “La Araña”. Al principio, el grupo se muestra satisfecho con el conjunto de canciones, pero al escuchar la maqueta grabada en los estudios Arión, en Pamplona, saltan todas las alarmas: la cosa no funciona. La banda decide entonces darle la vuelta al disco y romper dinámicas que llevaban años utilizando. Ejemplo de ello es que temas como “Problemas” o “Su merecido”, que inicialmente iba a cantar Alfredo, pasan finalmente a la voz de el Drogas. Es un cambio pequeño en apariencia, pero revela un giro profundo en el modo de trabajo de Barricada.

En mitad de ese mar de incertidumbre surge una oportunidad inesperada: grabar en Londres, en la mismísima tierra donde se había forjado buena parte del rock and roll que alimentó sus sueños. El cuarteto viaja a Inglaterra y se instala en Black Barn, una granja-estudio donde registran guitarras, bajo y batería junto al ingeniero Robin Black, un técnico que había trabajado con grandes nombres como Pink Floyd o Whitesnake. Posteriormente, las voces se graban en Gallery Studios, propiedad de Phil Manzanera (guitarrista de Roxy Music), donde también se llevan a cabo las mezclas. El grupo trabaja como nunca y se atreve a utilizar tecnología digital, algo poco común en aquellos años. A pesar de las tensiones internas, los cuatro terminan convencidos de que “La Araña” es un disco sólido, distinto, con matices nuevos respecto a trabajos previos, pero que supone un paso adelante en la evolución de Barricada, incluso en un momento en el que la cohesión interna pendía de un hilo.

Durante su estancia en Inglaterra, sufren un encontronazo con la policía local. Una tarde de domingo, la banda decidió que había llegado el momento de “quemar la ciudad”. Se fueron directos al Hammersmith, el mismo recinto donde habían grabado Motörhead. Allí, había apenas cuatro almas en la sala: ellos, su chófer y un grupo de turistas japoneses fotografiándolo todo mientras en el escenario sonaba una banda. La aventura duró poco. A las siete y media se bajó una reja en la barra y se acabó lo que se daba. Así que, privados del alcohol, el plan alternativo fue inmediato: buscar costo. Y lo encontraron. Todo parecía marchar según lo previsto, hasta que apareció la policía. Llegando al coche cuatro agentes, dos por delante y dos por detrás, los interceptaron y requisaron la droga. La banda acabó en comisaría, bajando escaleras, desnudados y obligados a hacer flexiones para comprobar que no llevaban más escondido. La advertencia final fue clara: si los volvían a detener, no podrían volver a pisar Gran Bretaña. Lo cual, siendo sinceros, tampoco parecía preocuparles demasiado. Cuando por fin regresaron al coche encontraron en el suelo la misma china que los agentes habían tirado minutos antes.

«I’m The Drugs. Slash. Guns N’ Roses. The Clash.»

Respuesta de el Drogas a las preguntas de los policías Ingleses.

Del álbum se extrae el single «Problemas”. El videoclip, filmado como si fuera un pequeño cortometraje, se rodó en el gaztetxe (casa okupada en euskera) de Gasteiz bajo la batuta de un entonces jovencísimo Juanma Bajo Ulloa, con la participación de los actores Karra Elejalde, Eloy Beato y Santiago Segura. Pese a todo el esfuerzo invertido, el resultado global del disco no cumplió con las expectativas. «La Araña» funcionó… pero menos: se pasó de las 120.000 copias de «Balas Blancas» a unas 75.000. Aun así, hablamos de Disco de Oro, unas cifras que en aquel momento no rozaba prácticamente ningún grupo de rock estatal. Sin embargo, para Barricada ese descenso fue el primer síntoma de algo más profundo: el desgaste interno y la falta de rumbo común.

«Un cartel completito»

Algunas decisiones tomadas desde el propio seno de la banda tampoco ayudaron. El ejemplo más evidente: el festival “Monstruos del Rock de Akí”, celebrado el 1 de julio de 1994 en Las Ventas. Con una plaza abarrotada y una hora justa para tocar, Barricada decide interpretar «La Araña» entero, del tirón. Sin concesiones. Un álbum recién salido, apenas quince días en las tiendas . El público, que esperaba los cañonazos de siempre, respondió con frialdad. Un golpe seco en un escenario que, precisamente, debía haber sido un escaparate. A partir de ese concierto, la banda empieza a notar su ausencia en varios carteles de festivales. Las cosas ya no rodaban como antes. Y, en realidad, aquello no era más que la consecuencia inevitable de la espiral de cambios, tensiones y decisiones discutibles por las que estaba atravesando el grupo.

Tras varios meses de silencio, surge en el seno de Barricada una idea tan atrevida como tentadora: si Nirvana había llevado el formato acústico a un nuevo nivel con su “Unplugged” para la MTV, ¿por qué no intentar algo parecido desde el otro lado del Atlántico? La propuesta trataba de reinventar el repertorio del grupo, buscar otras texturas y darle la vuelta a unos temas históricamente guitarreros, incorporando coros, teclados y percusión para crear un ambiente distinto. El grupo prepara nueve o diez canciones y graba una maqueta en los estudios Multiva. Pero el proyecto pronto se topa con la realidad, Polygram no estaba dispuesta a respaldarlo. Resultado: seis meses de trabajo que apenas tienen continuidad salvo unos pocos conciertos acústicos.

“Bahía de Pasaia” y “En nombre de Dios entre los temas del álbum”.

Mientras tanto, la discográfica tenía otros planes. Polygram propone un recopilatorio de grandes éxitos, pero Barricada, que ya había aprendido a proteger su identidad, impone sus condiciones. La banda decide que el doble álbum debe reunir todos los singles de cada disco, evitando así que sea la compañía quien elija el repertorio. Y, además, por fin llega un triunfo moral largamente esperado: Barricada consigue publicar oficialmente las canciones que años atrás habían sufrido la censura de la industria: “Bahía de Pasaia” y “En nombre de Dios”. El recopilatorio se cierra con una joya inesperada: la versión acústica de “Pasión por el ruido”, un guiño directo a la maqueta que, aunque no vio la luz, marcó una etapa de búsqueda y transformación para el grupo. El recopilatorio finalmente sale a la venta en noviembre de 1995 titulado «Los Singles 1983 – 1996». La portada corre a cargo de Manolo Gil.


En 1996, Barricada decide salir a la carretera sin un disco nuevo bajo el brazo, algo que al cuarteto ni le inquieta ni le condiciona. A esas alturas cuentan con un repertorio lo bastante amplio y sólido como para plantarse en cualquier escenario y defender una gira sin necesidad de novedades discográficas. La sorpresa llega desde el cine: Álex de la Iglesia propone al grupo componer un tema para su nueva película, «El día de la bestia». La canción, que finalmente no entraría en la banda sonora, resulta ser una primera encarnación de lo que después evolucionaría a “Invierno”, tema de su próximo álbum.

Lo años duros.

Tras un trabajo tan particular como «La Araña», la banda vuelve a terreno conocido: los estudios Du Manoir, en Las Landas francesas. Allí graban su nuevo disco, titulado “Insolencia”, pero esta vez con un planteamiento radicalmente distinto. El objetivo es grabar en directo y de forma simultánea: batería, bajo y guitarras entrando a la vez, canción a canción, dejando para el final únicamente las voces. Una apuesta poco habitual en ellos, casi un experimento controlado, que buscaba capturar la energía más cruda y espontánea del grupo. El sonido del álbum se empapa de influencias claras del grunge y la escena de Seattle, pero sin renunciar a la esencia callejera de Barricada: temas directos, sencillos, con bases de distorsión sucia y un punto punk que devuelve al grupo a ese terreno áspero y de bordes afilados de sus primeros años. Para la ingeniería vuelven a contar con Dennis J. Herman, con quien no trabajaban desde el «Doble Directo». La conexión vuelve a surgir de inmediato: Herman encaja con el grupo como si fuera un miembro más, entendiendo las dinámicas internas y el sonido que buscaban sin necesidad de demasiadas explicaciones. Otra novedad: los títulos de las canciones, todos de una sola palabra. Un pequeño gesto que, sin embargo, resume bien la actitud del grupo en aquel momento: hacer las cosas de otra manera, evitar lo previsible y romper, aunque fuese en detalles, con lo que se esperaba de ellos.

La portada del disco también refleja esa necesidad de cambio que atraviesa al grupo. En esta ocasión no recurren a Manolo Gil, sino a los fotógrafos Fernando Parra y Koro Cantabrana, amigos de Alfredo Piedrafita. La sesión tiene lugar en la fría sierra de Urbasa, en Navarra, donde el clima y el paisaje aportan esa atmósfera sombría y áspera que el grupo buscaba plasmar en la imagen. El primer single escogido es “Insolencia”, pero por primera vez en muchos años no se rueda videoclip, ni para ese tema ni para ninguno del disco. Es un detalle significativo, casi simbólico, porque marca el momento en el que la relación entre Barricada y Polygram empieza a enfriarse de manera evidente. Desde la discográfica no se percibe entusiasmo ni apoyo real; más bien lo contrario. La promoción es mínima y eso en un mercado cada vez más controlado por grandes emisoras comerciales resulta determinante.

La desaparición de muchas radios libres, que habían sido altavoz natural para el rock estatal durante los años ochenta y principios de los noventa, deja a Barricada sin uno de sus canales de difusión más fieles. En las cadenas comercializadas no encaja un disco tan áspero y contundente como «Insolencia», y el resultado es un lanzamiento que, pese a su calidad y ambición artística, queda huérfano de apoyo mediático en un momento crucial para la música rock en España. Finalmente, «Insolencia» alcanza las 28.000 copias vendidas, una cifra que confirma el bajón comercial que el grupo viene arrastrando desde «La Araña». Los conciertos empiezan a resentirse y el ambiente alrededor de la banda se vuelve áspero. No ayuda, además, que en esos años se intensifican los controles policiales y cacheos en las inmediaciones de las salas de conciertos, una presión que afecta tanto al público como a los propios miembros de Barricada, sometidos a registros constantes antes de cada actuación. Son tiempos duros, y el contexto no sopla a favor de un grupo que siempre ha vivido pegado a la calle.

En medio de este clima enrarecido, surge una propuesta inesperada desde el mundo del cine. Juanma Bajo Ulloa, quien ya había dirigido el videoclip de “Problemas”, invita a Barricada a aparecer en una breve escena de su película “Airbag”, protagonizada por Karra Elejalde y Fernando Guillén Cuervo. El cameo se convierte en una secuencia tan surrealista como divertida: los Barricada envueltos en un tiroteo dentro de un casino. Ese mismo año llega otra oportunidad, esta vez más profunda, en la película “Suerte”, dirigida por Ernesto Tellería y protagonizada por Juanjo Puigcorbé, Daniel Guzmán y Pepón Nieto. Para Barricada supone una especie de revancha simbólica tras haberse quedado fuera de la banda sonora de «El día de la bestia». Aquí no se trata solo de aportar un tema: Tellería les propone componer varias canciones hasta completar prácticamente un CD. La banda acepta sin dudar. El resultado es una banda sonora con ocho temas, seis de ellos de nueva creación, acompañados por una selección de bandas cercanas al universo sonoro de Barricada con Hamlet, Koma o Soziedad Alkoholika entre otros. La conexión con la película va más allá de la música. La trama sigue a un joven que, de camino a un concierto de Barricada, acaba envuelto, sin saber muy bien cómo, en una serie de pequeños atracos urdidos por un comisario corrupto de la Ertzaintza. La banda no solo está presente como referencia narrativa: Alfredo aparece en un pequeño cameo.

La banda sonora «Suerte» se publicó finalmente con el sello Zero Records, alcanzando unas ventas aproximadas de 10.000 copias. Para Polygram, sin embargo, aquella propuesta no tenía el más mínimo atractivo comercial y fue descartada. A esas alturas, el distanciamiento entre Barricada y la compañía era ya más que evidente. Aun así, quedaba un último compromiso que cumplir: un disco más para cerrar el contrato. Ese último álbum debía haberse grabado en estudio, pero el desinterés mutuo terminó inclinando la balanza hacia otra salida: el segundo directo de la banda, que terminaría apareciendo bajo el título de «Salud y rocanrol». Y aunque las relaciones con Polygram estaban frías, por no decir congeladas, en el seno de Barricada la idea era despedirse por la puerta grande, algo que funcionara casi como la continuación natural del mítico «Doble Directo». El plan era ambicioso. Pretendían registrar el concierto íntegro de las fiestas patronales de San Fermín, en la Plaza de los Fueros, y contaban para ello con Juanma Bajo Ulloa (el mismo director de cine que había realizado el videoclip de “Problemas”) para filmarlo con toda su crudeza y energía. Pero llegó el 9 de julio de 1997, y con él, la noticia del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, concejal de Ermua, asesinado por ETA en Lasarte. La conmoción fue absoluta. En señal de duelo, Pamplona suspendió los sanfermines, y con ello, todo lo previsto para la grabación.

Pocos meses después, el Ayuntamiento de Pamplona compensa aquel intento frustrado y pone todas las facilidades posibles: cede la Plaza de Toros Monumental para la grabación del directo. La cosa empieza a funcionar desde el primer minuto. El Consistorio distribuye 15.000 invitaciones que vuelan en cuestión de horas. Y aun así, la avalancha de gente no cesa; quienes ya han logrado entrar lanzan sus entradas hacia el exterior para que otros puedan acceder. El grupo se siente extraordinariamente arropado, envuelto en un ambientazo que, probablemente, ni siquiera en plenas fiestas de San Fermín se habría podido igualar. El concierto cuenta además con un montaje espectacular y la colaboración de Rosendo, Yosi (Los Suaves) y Molly (Hamlet).. Sin embargo, finalmente solo llega a registrarse en vídeo la interpretación de “En blanco y negro”, con todos los invitados sobre el escenario. El reencuentro con Rosendo en aquel 1997 no se quedó ahí; continuó poco después con el disco homenaje «Agradecidos… Rosendo», donde Barricada versionó el clásico “Agradecido”, formando parte del tributo que diversas bandas del rock nacional dedicaron a la trayectoria del músico de Carabanchel.

El propio grupo definiría esta temporada “como un tanto farrangosa”. Y no les faltan motivos: entre el recopilatorio «Los Singles», el directo «Salud y rocanrol» y la banda sonora de «Suerte», los seguidores más fieles empezaban a echar en falta un nuevo álbum propiamente dicho. Toda aquella inestabilidad con Polygram, unida al encadenamiento de lanzamientos que no aportaban material fresco, terminó sirviendo a Barricada para detenerse, respirar y reflexionar sobre el rumbo que estaban tomando.

Además del desgaste con la compañía, las relaciones dentro del propio grupo también empiezan a retorcerse. Especialmente tensas se vuelven con Fernando Coronado. Para el batería, cualquier excusa parece servir para ausentarse de los ensayos, y eso repercute directamente en el resultado: los conciertos empiezan a dejar de sonar como siempre. La gente lo nota, comenta, y el runrún sobre la continuidad de la banda empieza a colarse en el ambiente con más fuerza de la deseada. Y lo peor es que una parte de razón sí que tienen. Los miembros del grupo comienzan a trabajar las canciones cada uno desde casa, en vez de llevar las ideas a la bajera como siempre habían hecho. Aquella manera de funcionar, tan propia de Barricada, empieza a diluirse. Cada uno guarda sus temas casi como si se tratara de material para un posible disco en solitario y no para el cuarteto. Así las cosas, Barricada decide parar por una buena temporada (más de un año) para que cada uno se dedique a sus historias por separado. De ese paréntesis nacen de nuevo proyectos individuales de El Drogas, Alfredo e incluso del propio Fernando. La experiencia fuera de Barricada no puede resultar más reveladora. Trabajar con otros músicos les hace valorar todavía más la forma en que se había funcionado históricamente dentro del grupo; les devuelve perspectiva, energía y, sobre todo, ganas renovadas de volver a hacerlo bien juntos.

Tras el parón, Barricada vuelve a ponerse en marcha y empieza a preparar un nuevo disco. Lo hacen, además, bajo la presión constante de algunos seguidores y de la prensa, que no dejan de especular con una posible separación. Pero la realidad es otra: en cuanto vuelven a juntarse, las sensaciones encajan de inmediato. Arranca así una nueva etapa, que viene acompañada también de una nueva compañía discográfica: DRO. Después de los últimos trabajos y de los proyectos en solitario, todos llegan con una idea clara: trabajar en un nuevo proyecto que recupere el sonido original de Barricada, su versión más punk, más rabiosa y afilada. Con esa intención cristaliza el decimoquinto disco de la banda: «Acción directa». En esta ocasión, las letras las trabajan por separado el Drogas y Boni. Cada uno escribe las canciones que luego cantará, una novedad en la dinámica del grupo. Y aunque las letras lleguen divididas, la composición musical es un esfuerzo completamente compartido entre los cuatro. El resultado es un disco directo, crudo, con ese aroma rabioso que inevitablemente recuerda a los tiempos de «Barrio Conflictivo».

Finalmente, el trabajo se graba de nuevo en los estudios Du Manoir, en Las Landas francesas. Allí cuentan con Sergio Marcos a los mandos, un ingeniero especializado en la nueva tecnología digital que aporta frescura al sonido del grupo sin traicionar la crudeza buscada. La portada del disco, firmada por Koro Cantabrana, muestra a un mendigo de Los Ángeles cuya mirada, dura e hipnótica, sostiene toda la imagen. Para el primer single, “Víctima”, el grupo vuelve a apostar por el videoclip, esta vez dirigido por David Alcalde y con la participación de la Fura dels Baus. El rodaje se realiza en los pasillos del Estadio Olímpico de Montjuic, un entorno perfecto para transmitir esa sensación de tensión, encierro y explosión inminente. Los medios coinciden en que «Acción directa» es uno de los mejores trabajos de Barricada en años. Y el público también responde. Tanto que, por primera vez, el 5 de mayo de 2001 la banda entra en el cartel del Viña Rock, en su sexta edición, arrasando a plena luz del día, a las cinco de la tarde.

En un primer momento, todo apunta a que la maquinaria vuelve a funcionar a pleno rendimiento. DRO apuesta fuerte por el grupo, «Acción directa» entra con buen pie entre el público y la banda trabaja con un entusiasmo que parecía haber quedado atrás. Incluso Fernando Coronado parece más centrado en el proyecto, dando la sensación de que la etapa difícil estaba superada. Pero aquello, por desgracia, fue solo un simple espejismo. Las relaciones internas vuelven a tensarse, y el desgaste con Fernando reaparece. El ambiente se enrarece lo suficiente como para que el Drogas lance un mensaje claro al resto: nadie es imprescindible. Si un proyecto es bueno, tiene que salir adelante con quien esté dispuesto a empujar. Aun así, «Acción directa» logra un resultado muy respetable: 30.000 copias vendidas. Una cifra que, después del parón y viendo el panorama musical del momento, demuestra que el grupo seguía teniendo un tirón enorme. Porque, además, es justo en esa época cuando las discográficas comienzan a notar de verdad el impacto de la música compartida por internet a nivel global. Un cambio que no perdonaría a nadie, incluido Barricada.

La revista humorística El Jueves, con motivo de su XXV aniversario, anuncia el lanzamiento del álbum «Versión Imposible», un proyecto en el que distintos artistas del panorama estatal recuperan canciones que, en su día, gozaron de una enorme popularidad. Barricada elige para la ocasión “Serpientes”, del cantautor cubano Silvio Rodríguez. Un homenaje singular que, sin embargo, vuelve a poner sobre la mesa el mismo problema de siempre: Fernando Coronado sigue sin involucrarse. La banda, con la ayuda de Iker Piedrafita, se ve obligada a recurrir a la programación digital para resolver toda la parte de batería.

El Jueves no es el único que cumple años redondos. Barricada alcanza también su XX aniversario, aunque la efeméride pasa casi de puntillas para el grupo. La prioridad era seguir componiendo, avanzar, recuperar viejas ideas y dar forma a otras nuevas. La cabeza y el ánimo no estaban en mirar atrás, sino en agarrar el presente como venía. Tanto es así, que ni siquiera componen el disco en la bajera. Lo construyen a base de grabaciones caseras. Mientras tanto, Boni se mantiene en un segundo plano, algo desorientado ante el rumbo incierto de la banda, esperando a ver por dónde estallaba la historia… porque Fernando seguía desaparecido en combate. En cuanto Boni ve que el trabajo es serio, que aquello no es un plan improvisado sino un disco en ciernes, aparece y se empapa del proyecto con su implicación habitual. El resultado empieza a perfilar algo muy claro: «Bésame» es un álbum marcado por el músculo compositivo de Alfredo y la mano melódica/letrística de el Drogas. El disco cuenta además con la colaboración de Kutxi Romero, de Marea, que aporta la letra de “El trompo”, y otra más para una canción que, finalmente, quedaría fuera del álbum.

Con el nuevo disco ya preparado en maqueta, Barricada vuelve a cruzar la frontera rumbo a los estudios franceses Du Manoir, en Las Landas, su lugar talismán. Allí les espera de nuevo Sergio Marcos, cuya implicación en cada proyecto va mucho más allá del papel de ingeniero. Como en ocasiones anteriores, se integra como un miembro más del grupo durante la grabación, hasta el punto de figurar como coproductor del álbum. El resultado es un disco sólido, variado, con canciones muy distintas entre sí pero que, en conjunto, remiten inevitablemente al espíritu heterogéneo de «Pasión por el ruido». Pero si algo destaca por encima de todo, es el sonido: Sergio Marcos consigue un equilibrio casi imposible, uniendo pegada, actualidad y la identidad clásica de Barricada en un mismo bloque sonoro. La portada del disco se convierte en la más impactante que el grupo había tenido hasta la fecha. El diseño corre a cargo de Nicolás López y Kike García, siendo este último quien presta su propia sonrisa (amplificada, deformada, y retocada) para la imagen principal.

El videoclip del primer single, “Echa a correr”, sin embargo, no corre la misma suerte. Realizado también por López y García, apuesta por un formato novedoso para Barricada, con croma de fondo y una estética más digital. Pero el resultado queda pobre, limitado prácticamente a planos del cantante sobre un fondo artificial, un recurso fácil que no termina de representar a la banda como conjunto. Para rematar, se añaden algunas imágenes y efectos digitales “con calzador”, que apenas consiguen mejorar el acabado final.

Por primera vez en la historia discográfica de Barricada, un lanzamiento venía acompañado de un DVD documental. El vídeo recogía momentos en la bajera, escenas de la grabación en las Landas, entrevistas, rutas en furgoneta y hasta algunas canciones sin masterizar. Cuando «Bésame» salió a la calle, la crítica fue unánime: el disco gustó, y gustó mucho. Más incluso que «Acción directa», aunque las cifras de ventas no alcanzaran las mismas alturas. Pero el panorama había cambiado: el intercambio de archivos entre usuarios ya estaba golpeando con fuerza a la industria, y el disco circulaba por servidores de internet incluso antes de su lanzamiento oficial. Un fenómeno nuevo, incontrolable, que marcaba un antes y un después. Sin embargo, la conexión entre computadoras no fue solo un quebradero de cabeza: también abrió nuevas puertas. Barricada, a través de Fernando Coronado como webmaster, puso en marcha el portal www.barricada.net, su primera web oficial. Más allá de compensar la caída en ventas, la web permitió un acercamiento directo con los seguidores, consiguiendo subir los ánimos de los duros momentos que atravesaban las relaciones en el grupo.

Las relaciones internas, ya muy debilitadas desde hacía tiempo, terminaron por romperse definitivamente en octubre, tras un mal concierto en Burriana (Castellón). Aquella actuación dejó al descubierto algo que Barricada siempre había considerado sagrado: la filosofía de trabajo en los ensayos. La sensación dentro del grupo fue la de haber traicionado sus propios principios, y eso encendió todas las alarmas. En las conversaciones posteriores entre Alfredo, el Drogas y Boni, la conclusión quedó clara: ellos seguían teniendo ganas de continuar, pero en el caso de Fernando ya no era así. El batería llevaba años volcado en inquietudes musicales ajenas al espíritu del grupo, una mezcla de electrónica, pop y rap difícil de encajar, y la impresión era que el rock de Barricada ya no le llenaba. Este distanciamiento no era nuevo; venía arrastrándose desde la época de «Balas blancas» y había deteriorado progresivamente el ánimo del resto de la banda.

«Ibi, segundo por la derecha, sangre nueva para Barricada»

Finalmente, a través de Alfredo, el grupo comunica a Fernando Coronado que ya no cuentan con él. La noticia, lejos de generar conflicto, es asumida con naturalidad por el propio músico, consciente de que sus caminos se habían ido separando. Así se cerraba su etapa en Barricada. El trío restante tenía claro que no querían iniciar una ronda interminable de pruebas. Durante un primer instante se llegó a pensar en José Landa (batería provisional que participó únicamente en el debut de la banda, aquel 18 de abril de 1982 en el Rastro de la Txantrea), pero la idea de fichar a un músico perteneciente a otro grupo terminó descartándose. Fue entonces cuando apareció un nombre que encajaba a la perfección: Ibon Sagarna, “Ibi”. Con experiencia en bandas como Estigia y formando parte del proyecto en solitario de Alfredo, In Vitro, Ibi reunía todas las condiciones.

El grupo se lanza a los ensayos a toda máquina, armado con un repertorio de sesenta canciones que deben tener listas cuanto antes. Esa urgencia, lejos de convertirse en un lastre, actúa como un impulso renovador: la llegada de Ibi inyecta al grupo una segunda juventud. El cambio se nota incluso en pequeños gestos simbólicos, como el hecho de que aquel sería el último año en el que las míticas greñas de el Drogas ondearían al viento, una decisión que desconcertó a muchos seguidores fieles. Poco a poco, Barricada empieza a comprender que los vaqueros, las melenas o la estética son detalles secundarios; su verdadera identidad reside en el trabajo, en la música y en la huella que querían seguir dejando, al margen de estereotipos. El 18 de diciembre, en la sala Black Rose de Burlada (Navarra), Barricada se presenta ante su público con la nueva formación. Tras ese debut, el grupo no vuelve a los escenarios hasta febrero, cuando actúan en la sala Pagoa de Oiartzun (Guipúzcoa). Durante todo ese año, la dinámica del grupo alcanza un ritmo frenético. Entre semana, horas y horas en la bajera construyendo repertorio y dando forma a nuevas canciones; los fines de semana, carretera y directos. Esa combinación de trabajo duro y explosión escénica consolida la nueva etapa de Barricada.

Por tercera vez, una película vuelve a llevar el sonido de Barricada a la gran pantalla. En «Días de fútbol», el director David Serrano recupera “De una a otra dirección”, del álbum «Acción directa».

«Merecido tributo»

Ese mismo año, el grupo sí siente la necesidad de celebrar su aniversario, aunque lo hace de forma discreta y local. El 13 de diciembre de 2003, Barricada actúa en Villava (Navarra) en un concierto rodeado de amigos y familiares, una cita muy especial que queda registrada en vídeo y que acompañará a su siguiente lanzamiento discográfico. Pero aunque la banda no buscara grandes celebraciones, el panorama del rock estatal no deja pasar por alto una fecha tan significativa. A través de Kutxi Romero, vocalista de Marea, surge la propuesta de rendir homenaje a Barricada mediante un disco tributo en el que distintos grupos nacionales versionen sus canciones. El proyecto, titulado «Un camino de piedras», se plantea como un reconocimiento a la trayectoria de los pamplonicas. Algunos nombres, como Hamlet o Aurora Beltrán, quedan fuera del trabajo por motivos de agenda o logística. Finalmente, los grupos que participan en el homenaje son, entre otros La Polla Records, Boikot, Los Porretas, Burning o Loquillo. Aunque de forma discreta, Barricada termina participando también en el disco homenaje. Lo hace en la versión de “Mañana será igual”, de Andrés Calamaro. El argentino había aceptado sumarse al proyecto con una condición muy clara: alguien debía prepararle la base musical sobre la que cantar. De aquel encargo nace el curioso crédito de “Calamaro y las pendejas”. Oficialmente, el nombre del grupo navarro no figuró en los créditos, pero el propio Calamaro acabaría desvelando la verdad: aquellas “pendejas” eran, ni más ni menos, que Barricada.

Mientras tanto, las nuevas canciones que el grupo venía trabajando con rigor en la bajera impulsan el siguiente paso lógico: lanzarse a grabar su decimoséptimo álbum, «Hombre mate hombre». Para esta ocasión, el cuarteto decide cambiar los habituales estudios de Du Manoir, en Las Landas, por los Estudios Garate de Andoain (Guipúzcoa). La cercanía geográfica es un factor, pero pesa aún más el deseo de volver a trabajar con Haritz Harreguy, ingeniero de sonido con el que ya habían colaborado en la versión de “Sueño con serpientes” para el disco «Versión imposible» de El Jueves. Su implicación técnica y creativa acaba situándolo también como coproductor del nuevo trabajo.

El resultado de la grabación es un trabajo mucho más crudo que los anteriores. El disco ya venía prácticamente armado desde la bajera, y el tipo de canciones que habían surgido tampoco pedían demasiados arreglos. «Hombre mate hombre» acaba reflejando con bastante fidelidad el momento que vivía el grupo: una época marcada por guerras y conflictos en el mundo, pero también por la propia batalla interna de la banda. El cambio de batería, las ganas renovadas de tocar y el ritmo frenético de trabajo se dejan notar en cada tema, como si el disco fuese un espejo de todo aquel torbellino. Del álbum sale el primer single, “Sean bienvenidos”. Euskalcom se encarga del videoclip, a partir de una idea del propio grupo: la presencia de un payaso en decadencia, un personaje cargado de simbolismo que encaja perfectamente con el tono áspero del disco. La grabación del clip tiene lugar en el Teatro Olimpia de Azkoitia (Guipúzcoa).

La portada del álbum es posiblemente la más artística de toda la discografía del grupo. La firma Enrique Cabezón, de KB Creativos, inspirándose en la obra de Goya Riña a garrotazos. No es una referencia casual: la crudeza y la violencia entre seres humanos que retrata el cuadro encaja de lleno con el espíritu del disco, convirtiéndose en una representación gráfica perfecta del momento que vivía Barricada dentro y fuera del estudio.

Por segunda vez consecutiva, el nuevo disco «Hombre mate hombre» sale acompañado de un DVD que recoge entrevistas y los mejores momentos del concierto que la banda ofreció en Villava (Navarra) el 13 de diciembre de 2003, en la celebración de su XX aniversario. Aquel día contaron con una larga lista de amigos: Iker Piedrafita de Dikers, Jimy de Tijuana in Blue, Brigi de Koma, Kutxi Romero de Marea y Fernando Medina de Reincidentes. La presentación del disco en Madrid queda cancelada por el brutal atentado del 11 de marzo en las estaciones de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia. Aun así, cuando la banda vuelve a los escenarios, los conciertos funcionan de manera exultante. Desde el escenario se respira otro ambiente: más compacto, más decidido, con una energía que hacía tiempo no se veía en el grupo. En el mundillo empiezan a circular comentarios sobre el “nuevo Barricada”, y esa percepción cala rápidamente entre el público. La respuesta de la gente es tan rotunda que la banda se ve empujada a alargar los directos hasta las dos horas y media, recuperando clásicos, estrenando energía y demostrando que el cambio había sido, sin duda, para bien.

Ese mismo año, el etnógrafo navarro David Mariezkurrena publica «Barricada, las letras», un volumen en el que recopila todas las letras que la banda había escrito a lo largo de sus 16 primeros discos. En total, 148 canciones que, vistas todas juntas, mostraban la evolución, la crudeza y la honestidad de un grupo que siempre había contado su tiempo a pie de calle.

A la vez, dentro del grupo empieza a rondar una idea. Al ver el DVD que acompañaba a «Hombre mate hombre», con aquel concierto del XX aniversario, los tres, ya con Ibi plenamente integrado, sienten que la nueva formación merece quedar registrada como es debido. La idea empieza a tomar forma: un doble DVD bajo el título «Latidos y mordiscos». Por un lado, una actuación eléctrica al más puro estilo Barricada. Y por otro, algo totalmente distinto: recuperar aquella vieja intención, arrinconada desde la época de «La Araña», de plantear un desenchufado… pero diferente, con otra atmósfera, con otro color. La chispa la encuentran casi por casualidad, tras ver una actuación de Las Zíngaras. Arantza, Marifé y Yolanda representan justo ese giro que estaban buscando: voces femeninas que aportaran una dimensión nueva a las canciones. A eso se sumaría un teclado, un saxo y, en momentos concretos, una armónica. Un Barricada distinto, sin dejar de ser Barricada.

Para la grabación de la actuación eléctrica («Latidos») se eligió el Pabellón Anaitasuna de Pamplona el 16 de diciembre de 2005. El público, llegado desde todos los rincones del Estado, respondió con un lleno absoluto y cantó cada una de las canciones, algo que quedó perfectamente reflejado en el audio de la grabación. El ritmo de trabajo fue intenso. La actuación de «Mordiscos» se fijó para el 26 de febrero de 2006 en el Teatro Gayarre de Pamplona. Los ensayos, iniciados en verano, exigían una preparación distinta: la colaboración de las Zíngaras implicaba una instrumentación adicional para cada tema. Además, el proyecto contó con la participación de Luis Mari Moreno “El Pirata”, encargado de numerosos arreglos de viento, Patxi Lampreabe “Akerra” en los teclados y Francisco Javier Jáuregui “El Lobo” con la armónica.

El concepto de ambos títulos juega con un doble sentido característico de Barricada: «Latidos» para reflejar el pulso frenético del directo eléctrico, y «Mordiscos» como una dentellada simbólica de amor en su vertiente acústica. La portada, una vez más, fue obra de Enrique Cabezón, de KB Creativos.

Ese mismo año, Miguel Ángel Lamata volvió a llevar su música al cine: en la secuela «Isi & Disi: Alto voltaje», protagonizada por Santiago Segura y Florentino Fernández, suena de nuevo Barricada con la canción “Lentejuelas”.

Barricada celebró sus bodas de plata con un año repleto de actividad y una mirada constante hacia su propia historia. La banda festejó sus 25 años el 31 de marzo de 2007 en Villava (Navarra), en uno de sus conciertos más recordados, con un repertorio de más de cuatro horas. Poco después, el grupo decidió rememorar sus inicios de una forma cercana: el 18 de abril regresaron a la plaza del Rastro de la Txantrea, exactamente un cuarto de siglo después, en el mismo lugar y la misma fecha. El concierto, al aire libre, reunió de nuevo al barrio, que se volcó en el aniversario de una banda con la que siempre se ha identificado. El éxito de la actuación en el Rastro llevó a que ese mismo 18 de abril Barricada ofreciera otro concierto en la Sociedad Cultural AKE (Akelarre Kultur Elkartea), dos horas de directo eléctrico que afianzaron aún más la relación con la gente de la Txantrea. De ese vínculo mutuo nació la iniciativa de la Peña Armonía Txantreana, cuyos responsables propusieron que la banda participara en el lanzamiento del txupinazo inaugural de las fiestas del barrio, un gesto simbólico que reforzaba el arraigo de Barricada en su comunidad.

«Un grupo con «sello» propio»

Pero el vigésimo quinto aniversario del grupo no solo trajo reconocimientos a nivel local. La Casa de la Moneda lanzó una edición especial de 2.500 sellos conmemorativos, convirtiendo a Barricada en la primera banda de rock nacional con un sello propio de curso legal. Un gesto institucional que subrayaba la dimensión cultural que el grupo había alcanzado tras un cuarto de siglo de carrera. El 15 de julio, la peña S.D.R.C. La Jarana de Pamplona otorgó al grupo el Bombo de Oro, su reconocimiento popular durante las fiestas de San Fermín. El trofeo, realizado en oro y plata por Javier Pelegrín y con forma de bombo y maza, se entrega cada año a personas o colectivos que hayan destacado por su labor en la ciudad. En 2007, Barricada se convirtió en el destinatario natural de ese homenaje.

También el Club Atlético Osasuna quiso sumarse a las celebraciones. El 27 de abril, durante las semifinales de la antigua Copa de la UEFA frente al Sevilla Fútbol Club (partido que terminó con un histórico 1-0 en El Sadar). La canción “Rojo” acompañó el calentamiento de ambos equipos y el descanso del encuentro. Aunque su letra habla de tauromaquia, la banda siempre la ha sentido especialmente ligada al equipo rojillo, convirtiéndose ese día en una especie de himno emocional no oficial. Ese mismo año, 2007, los concejales de cultura de Villava, Burlada y Berriozar propusieron a Barricada como candidatos al Premio Príncipe de Viana de la Cultura, compartiendo nominación con figuras como el compositor Pascual Aldave, el actor Alfredo Landa y el saxofonista Pedro Iturralde, quien finalmente se alzó con el galardón. La mera presencia del grupo entre los candidatos suponía, en sí misma, un reconocimiento a su trayectoria e influencia dentro de la cultura navarra.

«25 años de puro R&R»

Pero 2007 no trajo únicamente homenajes y reconocimientos públicos. Ese año, Barricada publicó «25 años de Rocanrol» su decimonoveno álbum, una edición especial en formato box set, concebido para conmemorar veinticinco años de actividad ininterrumpida, reúne el espíritu completo de la banda en un formato cuidado: dos CD, dos DVD y un libreto de 72 páginas que repasa la historia, las anécdotas y el universo que rodea a los de la Txantrea. En ella recuperaron 14 canciones de todas sus etapas. El primer CD, titulado «En la bajera», recupera la esencia más cruda del grupo. Incluye el tema inédito “Sólo quiero tu boca” junto a una selección de canciones históricas regrabadas para la ocasión. El segundo CD, «Rarezas», profundiza en las entrañas de su trayectoria y reunía 16 canciones inéditas, rarezas, canciones procedentes de viejas maquetas, material nunca antes publicado y versiones que la banda ha ido interpretando a lo largo de los años, entre las que destacaba “Déjame que me vaya contigo”, grabada a favor de ANFAS (Asociación Navarra en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual). La letra, escrita por Amaia Etxabarri en honor a su hija Ixchel Mariezkurrena, encontró en Barricada un altavoz solidario: la banda cedió todos los derechos de la canción a la asociación.

A todo ello se sumaba un extenso contenido audiovisual distribuido en dos DVDs. El DVD 1 ofrece un documento excepcional: la grabación de un ensayo del grupo en 1985, todos los videoclips realizados hasta la fecha y un documental que incluye el concierto íntegro celebrado en la Txantrea por su 25 aniversario. El DVD 2, por su parte, es un recorrido exhaustivo por las apariciones del grupo en televisión, con actuaciones y entrevistas extraídas de los archivos de TVE y EITB, junto con fragmentos de distintos conciertos que permiten seguir la evolución de la banda a través de décadas de directo. El trabajo de recuperación, grabación y mezcla se llevó a cabo íntegramente en El Sótano, el estudio de Iker Piedrafita.

«Un premio más que merecido»

Y aún quedaba un último regalo por su vigésimo quinto aniversario. Ese año, Barricada alcanzó la cifra de un millón de discos vendidos a lo largo de toda su trayectoria, un hito que les valió el Disco de Diamante. La celebración tuvo lugar en Artica (Navarra), rodeados de familiares, amigos y colaboradores que habían caminado junto a ellos durante cuatro intensas décadas de rock.

Durante la presentación del 25 aniversario en la sala La Riviera de Madrid, el 10 de mayo de 2007, Barricada se permitió un guiño tan inesperado como histórico. En mitad del concierto la banda hizo aparecer a un invitado muy especial: Rosendo Mercado. Juntos interpretaron “Agradecido”, desatando una reacción explosiva entre los asistentes. Aquel instante encendió una chispa que llevaba demasiado tiempo esperando prender: la posibilidad real de una gira conjunta en 2008 entre Rosendo y Barricada. La entrada del propio Rosendo en la discográfica Get In terminó de allanar el camino. Como siempre en la banda, la idea no se quedó en una simple gira compartida. Barricada quería ir más allá, construir un espectáculo donde las canciones de ambos convivieran, se mezclaran y se realimentaran sobre el escenario. A esa ecuación se sumó otro nombre que encajaba a la perfección: Aurora Beltrán (ex Belladona y Tahúres Zurdos), aportando una mirada y una presencia femenina que enriquecían el proyecto y reforzaban el carácter especial del tour.

Pero un reto así necesitaba algo más que buena voluntad y afinidad musical; exigía una coherencia escénica que evitara que el concierto se fragmentara. Para ello, el grupo pensó en alguien de total confianza: Manolo Gil. A él se le propuso diseñar un guión que convirtiera el repertorio en el de un solo grupo, donde todo fluyera de manera natural y, sobre todo, donde el concierto fuese “in crescendo” hasta el final. El trabajo apremia, y la maquinaria se pone en marcha a toda velocidad. Entre los tres grupos preparan un repertorio común y comienzan a ensayar de forma conjunta en la sala de conciertos Tótem, en Villava (Navarra). De aquellas sesiones nace incluso un tema compuesto entre todos, que terminaría dando nombre a la gira: “Otra noche sin dormir”.

La gira se concreta finalmente en 14 fechas, con un fin de fiesta inolvidable: el 26 de septiembre de 2008, en la Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid). Un lleno absoluto convierte el concierto en un acontecimiento histórico para la capital, y aquel escenario monumental se transforma en el marco perfecto para grabar un disco conjunto acompañado de un DVD con el concierto íntegro. Con el paso de los años, el valor de ese documento no hace sino crecer; fue la confluencia de tres mundos; Rosendo, Barricada y Aurora Beltrán, que pocas veces volverían a cruzarse de aquella forma.

La puesta en escena recoge guiños a grandes nombres de la historia de la música: Bob Dylan con los carteles de “La hora del carnaval”, Sinéad O’Connor con la fotografía de Ratzinger, Bono grabando con la videocámara, Jimi Hendrix tocando el bajo por detrás o Chuck Berry a la pata coja. Incluso se atrevieron con el impactante momento de juntar dos baterías sobre el escenario. Todo ese despliegue quedó inmortalizado en el DVD, donde el trabajo escénico y lumínico de Manolo Gil brilla con luz propia, acompañado de una calidad de sonido impecable a cargo del ingeniero Eugenio Muñoz (también mánager de Rosendo). El resultado fue un éxito rotundo. “Otra noche sin dormir” superó las 30.000 copias vendidas en un año, otorgándole al que se convirtió en el vigésimo primer disco de Barricada, junto a Rosendo Mercado, Mariano Montero, Rafa J. Vegas y Aurora Beltrán, la categoría de Disco de Oro.

El 3 de noviembre de 2009 ve la luz “La tierra está sorda”, un nuevo álbum de Barricada y, sin duda, uno de los trabajos más especiales y valientes de toda su carrera. Se trata de un disco conceptual sobre la Guerra Civil española, un proyecto que nace de la inquietud personal de El Drogas, profundamente marcado desde años atrás por la lectura de «La voz dormida» de Dulce Chacón y por multitud de investigaciones sobre la represión franquista en Navarra y en otros puntos del país. Impulsado por aquella necesidad de comprender y de contar, El Drogas pasó meses viajando por toda España en busca de testimonios directos: familiares de desaparecidos, historias silenciadas durante décadas, documentos oficiales, fosas comunes, asociaciones de memoria histórica… Un viaje humano y emocional que acabaría conformando el armazón narrativo del disco. Aquella inmersión tan personal convirtió el proceso en algo más que la creación de un álbum: fue casi una labor de investigación.

En lo musical, gran parte del peso recayó en Alfredo Piedrafita. A diferencia de «Hombre mate hombre», que llegó al estudio prácticamente cerrado desde la bajera, «La tierra está sorda» se fue construyendo desde casa. Muchas canciones se remataron en los estudios El Sótano, en Artica (Navarra), bajo la dirección de Iker Piedrafita. Las letras, cargadas de sensibilidad y de memoria, pedían una música que respirara con ellas. Por eso, el grupo entendió que los detalles melódicos debían estar al servicio de la emoción, sin perder la identidad rockera, pero permitiéndose giros hacia territorios más suaves cuando el contenido lo reclamaba. En algunos momentos, el álbum incluso roza el pop, algo asumido sin complejos dentro del propio seno de Barricada, convencidos de que la historia que querían contar debía sonar tal y como lo pedían los testimonios que habían escuchado.

Finalmente, el proyecto se cierra con 18 canciones, aunque el volumen de textos escritos por el Drogas podría haber dado para más de cuarenta. Inevitablemente, varias temáticas quedaron fuera del álbum: la persecución de la homosexualidad durante la guerra y la posguerra (como el asesinato del poeta Federico García Lorca) o la historia de los llamados “topos”, aquellas personas que permanecieron ocultas durante años en sus propias casas por miedo a las represalias. Aun así, el conjunto final logra capturar la esencia del trabajo de memoria que inspiró el disco. Como complemento indispensable, el álbum se publica acompañado de un libreto de 180 páginas, que amplía y contextualiza la información que había recopilado el Drogas durante sus viajes y lecturas, convirtiéndose en una obra documental paralela al propio disco.

Una vez finalizada la grabación, que se prolonga durante tres o cuatro meses, el grupo decide rematar el sonido lejos de casa. Aunque las canciones ya estaban bastante definidas, las mezclas y el masterizado se realizan en los Sonic Pump Studios con Aksu Hanttsi y en Chartmakers con Svante Forsbäck, ambos en la ciudad de Helsinki (Finlandia). La intención era otorgar al disco un acabado final más “oscuro”, muy característico del sonido del Báltico y cercano a producciones de grupos como Apocalyptica o Lordi. Antes de la salida del disco se da a conocer el primer single, “Por la libertad”, acompañado de su correspondiente videoclip, que obtiene una respuesta extraordinaria, algo que Barricada no vivía en el terreno audiovisual desde los años 90. Más adelante se publica un segundo videoclip, esta vez del tema “Pétalos”.

«Un trabajo imprescindible»

La presentación oficial del disco tiene lugar en el parque de la Calle del Marqués de Mondéjar, en Madrid, un espacio cargado de simbolismo por ubicarse donde estuvo la antigua cárcel de mujeres de Ventas, construida en 1931 durante la Segunda República. Allí, en un entorno sobrio y significativo, el grupo interpreta varios temas en acústico. Sin embargo, uno de los momentos más emotivos de toda la promoción llega en el cementerio de La Almudena, donde Barricada toca varias canciones frente a la placa que recuerda a Las Trece Rosas, ofreciendo un homenaje profundamente sentido. Conscientes de que el alcance de “La tierra está sorda” podía ir mucho más allá del circuito puramente musical, Barricada decide ampliar el formato de presentación hacia un terreno casi divulgativo. Surgen así una serie de acústicos combinados con charlas, tanto en recintos culturales como en institutos de educación secundaria. Todo ello nace a raíz de la constatación, incluida la del propio grupo, de la enorme ignorancia generalizada sobre la Guerra Civil y la represión posterior. La propuesta llega de la mano de Kike García, maestro aragonés que además participa en uno de los textos del extenso libreto del álbum, y que sugiere la posibilidad de llevar este proyecto pedagógico hasta las aulas. La gira arranca con la idea de dividir cada actuación en dos partes bien diferenciadas. La primera, íntegramente dedicada a las 18 canciones de “La tierra está sorda”, planteada en un ambiente más íntimo y, por primera vez en la historia del grupo, con la presencia de un músico ajeno a la formación: Iker Piedrafita, encargado de reforzar guitarras, bajos y coros. La segunda parte recupera los clásicos de Barricada, cambiando por completo el ambiente y devolviendo al público a un tono más festivo y eléctrico.

«La tierra está sorda» alcanza unas cifras de ventas que le otorgan el Disco de Oro, un reconocimiento que impulsa la edición de un nuevo formato especial del álbum. Esta reedición incluye un libreto ampliado y un CD adicional con el concierto acústico que la banda ofreció en Zafra (Badajoz) el 19 de marzo de 2010, además de un DVD que documenta la visita de Barricada a la localidad. En él se recoge, entre otros momentos, el emotivo encuentro con los familiares de Dulce Chacón, así como los dos videoclips del disco y una selección de canciones tanto del propio acústico de Zafra como del concierto eléctrico celebrado en el campo de rugby de Asti, en Zarautz (Gipuzkoa), el 28 de agosto de 2010. Tanto el CD como los DVDs aparecieron bajo el nombre de «En la memoria».

2010 trae consigo el libro «Barricada. Electricaos», escrito por David Mariezkurrena Iturmendi y Fernando F. Garayoa que recoge 28 años de canciones, escenarios, carreteras, sudor y pasión que convirtieron una utopía en realidad, hacer del rock una forma de vida. El Drogas, Alfredo, Boni e Ibi desmenuzan sus entrañas musicales y vitales. Desde el primer concierto que ofreció la banda en la plaza del Rastro de la Txantrea (18 de abril de 1982), hasta su más reciente y exitoso disco, ‘La tierra está sorda’. Todo un recorrido histórico apuntalado por las opiniones y comentarios de compañeros y amigos como Rosendo, Loquillo, Fito, Marea, La Fuga, Andrés Calamaro, Hamlet, Iván Ferreiro o Carlos Tarque, entre otros muchos.

El último concierto de la gira tiene lugar en el pabellón Anaitasuna de Pamplona, el 18 de diciembre de 2010, una fecha que marca el cierre de una etapa especialmente intensa para el grupo. Tras esta actuación, Barricada anuncia un año sabático, decisión que inmediatamente desata rumores de toda índole. Pese al silencio inicial, la banda deja entrever que en 2012 llegará un proyecto “muy grande”, algo distinto a todo lo que habían hecho hasta entonces y que, prometen, sorprenderá incluso más de lo que cualquiera pudiera imaginar.

La etapa sin el Drogas.

«Alma y corazón de Barricada»

Tras un año sabático durante todo 2011, llega el 2 de diciembre y con él un golpe inesperado: el Drogas anuncia oficialmente su despedida del grupo mediante un comunicado en verso. Apenas 24 horas después, el resto de la banda responde con su propio comunicado oficial. Sin profundizar en los detalles de la marcha del Drogas, los tres miembros restantes comienzan a asimilar el nuevo escenario. Fieles al espíritu que siempre ha guiado a Barricada, optan por seguir adelante.

«Barricada siempre ha sido la casa de el Drogas y por supuestísimo que siempre
lo va a ser».

Parte del comunicado de la banda.

«Todo un homenaje»

Por su trayectoria y por ser los mejores embajadores posibles de la banda de rock más importante que ha dado Navarra, el Ayuntamiento de Ansoáin, a propuesta de la Sociedad Arrikulunka, decide rendir un homenaje a Barricada dedicándoles una calle del municipio. A pesar de que 2011 fue un año sabático en cuanto a giras, Boni y Alfredo no dejaron de trabajar. Entre ambos empiezan a dar forma a distintas ideas y, poco a poco, nacen las primeras canciones de una nueva etapa. Canciones frescas, con algo distinto que decir, que vuelven a ilusionar a la banda, especialmente a Boni, que en este nuevo trabajo se convierte en el cantante mayoritario, tanto en el disco como sobre el escenario. Paralelamente, Barricada, fiel a su forma de hacer las cosas, se pone manos a la obra en la búsqueda de un nuevo bajista. El elegido es Ander Izeta, exmiembro de grupos como Nork, Asier Serrano, Eraso y Estigia, banda en la que ya había coincidido con el batería Ibi Sagarna. Con las nuevas canciones prácticamente cerradas, el trabajo de Ander en la construcción de las líneas de bajo se vuelve frenético, ya que el grupo se encuentra a las puertas de entrar a grabar su nuevo álbum.

«Los nuevos Barricada con Izeta a la izquierda»

La banda regresa a El Sótano, el estudio de grabación de Iker Piedrafita, para dar forma definitiva al disco. El nuevo trabajo cuenta con varias colaboraciones destacadas. En “Pa’ enredarte”, una canción que funciona como declaración de intenciones sobre las ganas de volver a salir a la carretera, participan en los coros algunos de los seguidores más fieles de la banda. “La balanza” incluye una letra escrita por Kutxi Romero de Marea, quien además acompaña a la voz. Iker Piedrafita, además de ejercer como coproductor del disco, colabora también en la canción “Remiendos”.

Del álbum se extrae como primer single “Punto de mira”, del que se realiza un videoclip dirigido por Jota Aronak, de Producciones Bajocero, grabado en varias calles de Pamplona. En él, un francotirador va “disparando” simbólicamente a miembros de distintos grupos del panorama estatal como Marea, La Fuga, Dikers, Lendakaris Muertos o Berri Txarrak, entre otros. Más adelante se publica un segundo videoclip, “El muelle”, dirigido por Meka Ribera, de Ático Cuatro, y grabado en el pantano del Valle de Guadalest (Alicante).

El nuevo álbum, titulado “Flechas cardinales”, sale a la venta el 17 de abril de 2012. Un título elegido en clara alusión a los nuevos rumbos que atraviesa la banda, y que llega rodeado de una lógica incertidumbre: era el primer trabajo de Barricada en la etapa «post-el Drogas». Sin embargo, cualquier duda se disipa rápidamente. El resultado es tremendamente satisfactorio y el disco entró directamente en la cuarta posición de la lista de los más vendidos del país, elaborada por Promusicae, superando incluso a su antecesor «La tierra está sorda», que había alcanzado el sexto puesto. «Flechas cardinales» se mantiene durante catorce semanas consecutivas en esa cuarta posición, confirmando la solidez del nuevo rumbo.

La gira se convierte en el mejor preludio posible para anunciar el disco, recorriendo el país de este a oeste y de norte a sur, superando el medio centenar de conciertos. Barricada vuelve a ocupar un lugar destacado en grandes festivales como Viña Rock, Aúpa Lumbreiras, SonRías Baixas o Alfarock, y por primera vez en su historia consigue cruzar el charco para actuar en el continente sudamericano, con conciertos en Buenos Aires (Argentina) el 30 de noviembre y Montevideo (Uruguay) el 1 de diciembre. Un año pletórico que viene acompañado de numerosos reconocimientos. Entre los días 27 y 28 de septiembre, Barricada ofrece en Ansoáin dos conciertos solidarios en beneficio de la Asociación de Esclerosis Múltiple de Navarra (ADEMNA). Kukuxumuxu, empresa pamplonica dedicada al diseño de artículos con dibujos humorísticos, colabora con la causa diseñando el cartel y las camisetas conmemorativas, cuyos beneficios son destinados íntegramente a la asociación.

Con un setlist que sorprende al rescatar varias canciones poco habituales en los directos de la banda, los conciertos de Ansoáin cuentan además con la participación de invitados que aportan un calor muy especial al disco. Arantxa Ojeta y Marifé Cortes, de Las Zíngaras, ponen su voz en “En la esquina del zorro” y “Déjame que me vaya contigo”. Lucas Irisarri, de Barracus y Señor Ramón, participa en “Por salir corriendo”. Alfonso, de Mr. Fylyn, se suma en “Peligroso animal de compañía”, canción perteneciente al trabajo en solitario de Boni. El Cuarteto Nerbari e Iker Piedrafita, de Dikers, colaboran en “Imán”, y Aurora Beltrán cierra el círculo de colaboraciones en “Eclipse”. Además, y por primera vez, entra en escena una canción muy especial que había sido apartada del álbum «Bésame». Escrita por Kutxi Romero y cedida a la banda, el tema es finalmente titulado “Ya nos veremos”, una letra cargada de un tono premonitorio, con una tinta de duro preludio que, con el tiempo, acabaría adquiriendo un significado difícil de esquivar.

Fruto de aquellos dos conciertos nace la grabación del emotivo vigesimocuarto álbum de Barricada, titulado “Quedan caminos por recorrer”, editado el 6 de noviembre de 2012. El disco reúne un total de 19 canciones, producidas por Iker Piedrafita en su estudio El Sótano, y se publica en dos formatos: como álbum independiente o acompañado de una reedición especial del último trabajo de estudio, «Flechas cardinales». El diseño de la portada corre a cargo de Kukuxumusu, cerrando el proyecto con un marcado carácter navarro y solidario.

Sin embargo, durante las últimas semanas de septiembre comienzan a dispararse los rumores más agoreros en el entorno cercano de la banda. Desgraciadamente la continuidad de Barricada queda segada de forma definitiva a través de un comunicado conjunto, primero de la mano de Boni y más tarde de Alfredo, cerrando cualquier posibilidad de continuar bajo el nombre de Barricada como único miembro “original”. Barricada anuncia su retirada definitiva de los escenarios con dos conciertos de despedida los días 22 y 23 de noviembre en el pabellón Anaitasuna de Pamplona, curiosamente el mismo recinto en el que, tres años antes, había tenido lugar el último concierto junto a el Drogas. Las entradas para ambas fechas se agotan en apenas cuatro horas, y la desbordante demanda del público hace casi inevitable la programación de una tercera actuación, que finalmente se concreta para el 16 de noviembre. Pamplona comienza entonces a vivir un ambiente insólito en sus calles. La banda de rock nacional que más éxitos había cosechado durante décadas se dispone a poner punto final a su trayectoria. Como si se tratara de la última oportunidad, cientos de personas se agolpan a las puertas del Anaitasuna. Se acerca el final. Desde la apertura de puertas, las gradas del pabellón construyen un ambiente pletórico, cargado de expectación.

Durante casi dos horas, el repertorio repasa himnos como “No hay tregua”, “Animal caliente” o “Blanco y negro”, provocando que nadie de los presentes quiera que aquello termine nunca. La nostalgia se adueña del repertorio, y una atmósfera donde conviven la euforia, la satisfacción y una tristeza contenida obliga, al mirar atrás, a regalar una sonrisa. El público corea entre aplausos. Nadie se mueve. Nadie quiere marcharse, ni aceptar que lo que acaban de escuchar son ya los bises. Solo cuando comienzan a desmontarse las letras gigantes que presiden el escenario con el nombre de BARRICADA, el recinto se llena de silbidos y gritos de resistencia. El pabellón se vacía lentamente.

El 25 de febrero sale a la calle el último disco de la banda «Agur», que recoge el directo de la banda navarra en la última de las tres citas de su despedida. El doble CD y DVD recoge treinta y cinco canciones para el recuerdo, en menos de una semana se convierte en el sexto disco más vendido de las listas oficiales. Treinta y un años sin tregua que finalmente ha llegado a su fin.

«Javier Hernández -Boni- siempre eterno, siempre en el recuerdo»

El 31 de mayo de 2018 Boni anunció que padecía cáncer de laringe. Un mes después se sometió a una cirugía en la que se le extirpó la totalidad del tumor, pero su voz se vio afectada y tuvo que retirarse de los escenarios. Finalmente el 8 de enero de 2021 Boni falleció en Pamplona a los cincuenta y ocho años. Fue incinerado al día siguiente en el Cementerio de dicha ciudad.

Con más de mil conciertos a sus espaldas y veinticinco álbumes (cuatro de oro y dos de platino), Barricada es, sin duda, una de las bandas más grandes de la historia del rock español. Puedes llamarlos rock urbano, punk rock, heavy, rock radical vasco… lo que quieras. Pero, en realidad, Barricada es mucho más que una etiqueta. Barricada es una actitud, una forma de entender la vida, de mirar de frente, de no callarse.

Continuamos y lo hacemos de la mano de Alfredo Piedrafita, guitarrista de Barricada y uno de los pilares fundamentales del grupo navarro que, tras la disolución del grupo, dio forma a un nuevo proyecto llamado Miss Octubre.

Tras la disolución de Barricada en 2013, Alfredo Piedrafita se embarca en un proyecto muy particular: grabar doce canciones con doce vocalistas diferentes. El primero de esos temas se lo envió a Agnes, vocalista del grupo Lilith. El resultado fue tan convincente que ambos decidieron dar un paso más allá. Así nació Miss Octubre, una nueva banda que se completó con Iker Piedrafita (guitarrista de Dikers e hijo de Alfredo), Sergio Izquierdo (también de Dikers) a la batería y Rafa Martínez (Lilith) al bajo. La conexión entre los cuatro fue inmediata, combinando experiencia, juventud y un mismo lenguaje musical. El nombre del grupo surge como una broma. Años atrás, Alfredo había participado en un calendario solidario en el que su fotografía correspondía al mes de octubre.

A finales de 2014, Miss Octubre publica su primer álbum, «Día 1», editado por Warner Music. El disco fue grabado y producido en El Sótano, el estudio de Iker Piedrafita. Su sonido conserva la crudeza del rock urbano característico de Alfredo, pero con un aire renovado y contemporáneo, sostenido por la potente voz de Agnes al frente. El álbum incluye doce temas más un bonus track, “Último acto”, disponible únicamente en iTunes y con la colaboración de Kutxi Romero (Marea). Entre sus canciones destaca “Tú siempre ganas”, una balada interpretada por el propio Alfredo. El primer single, “Rojo oscuro”, vino acompañado de un videoclip. El lanzamiento de «Día 1» dio paso a una gira de presentación por todo el país.

A finales de 2016 se producen cambios importantes en la formación: Rafa Martínez y Sergio Izquierdo abandonan el grupo, mientras que Iker Piedrafita decide centrarse exclusivamente en la producción. Entran entonces nuevos músicos: Albert Llorente, ex guitarrista de Lilith; Franklin, ex bajista de Ktulu; y Enric Álvarez, batería con una larga trayectoria en la escena barcelonesa. Con esta nueva alineación se prepara el segundo álbum de estudio, «Demasiado(s) humanos», publicado en 2018 y nuevamente grabado, producido y masterizado en El Sótano por Iker Piedrafita. El primer adelanto, “Sombras en la noche”, vino acompañado de un videoclip dirigido por la propia banda, y el disco incluye una sorprendente versión del clásico “Yo soy aquel” de Raphael, reinterpretado con la personalidad sonora de Miss Octubre. Tras su publicación, la actividad del grupo se concentró principalmente en Navarra y el norte del país. Después, el proyecto fue diluyéndose de manera natural con el paso del tiempo, mientras sus miembros tomaban caminos distintos. No hubo un anuncio oficial de disolución.

Uno de los últimos miembros de la banda, Franklin nos lleva a esta potente banda llamada Ktulu.

Banda fundada a finales de 1986 en Hospitalet de Llobregat, Barcelona. Sus primeros pasos los dieron como un grupo de thrash metal, con influencias de la escena californiana de la Bay Area de los ochenta, y principalmente influenciados por Metallica, de hecho, toman su nombre de uno de sus temas: “The Call of Ktulu”, inspirado en el ser maléfico Cthulhu, creado por H. P. Lovecraft.
En 1987 se estrenan con una demo de dos temas: “Otro Cuento” y “Legiones de Muerte”. Un año después, graban otra demo con tres canciones más: “Testigos”, “Uno Más” y “La Soga”.
En aquel momento Ktulu está formado por: Willy Espejo a la voz, Pablo Ballesta al bajo, David Montes “Mons” y Jorge Cabrera a las guitarras y Miguel Suesta a la batería.

El interés por la banda empieza a crecer y firman con el sello Momentos Thrashicos, especializado en metal, con los que en 1991 editan su primer LP: “Involución”. La producción no fue la mejor del mundo, pero sirvió para que la banda empezara a sonar en los círculos underground. En 1992 graban una nueva demo con los temas “No creo en ti” y “Vuelve mañana” En 1994, Ktulu cambia de discográfica. Firman con S.M.D. Records, en asociación con Hardvinyl Records, y con ellos lanzan su segundo LP: “Orden Genético”. Poco después, reciben una propuesta inesperada, además de una oportunidad única: crear un tema para la película “El día de la bestia”, de Álex de la Iglesia.
Para ello componen un tema al más puro estilo del metal industrial titulado “Apocalipsis 25D”, en el que añaden samplers y sonidos pregrabados. Uno de ellos sacado directamente de El Exorcista.
El tema gustó, y Ktulu fue elegido entre cientos de bandas por el propio equipo de la película. Y no solo eso, la banda aparece en dos escenas del film. Su tema también formó parte del CD oficial de la banda sonora, junto a nombres como Pantera, Ministry, Def con Dos o Soziedad Alkoholika. Ese trabajo catapultó a la banda al gran público. Y aún más con la gira nacional de cinco fechas bajo el nombre de El Día de la Bestia, junto a Extremoduro, S.A., Def con Dos y The Pleasure Fuckers, en la que, por ejemplo, consiguieron congregar a veinticinco mil personas en Granada.

En 1995, Ktulu firma con DRO/Warner East West, y reeditan su segundo trabajo remasterizado “Orden Genético”, con la inclusión del tema “Apocalipsis 25D”. Dos años después, en 1997, se edita su tercer trabajo: “Confrontación”. Producido por el danés Jan Borsing, bajista del grupo Pixie Killers. Un álbum con un sonido claramente influenciado por el metal industrial. Ese mismo año lanzan “El Latido del Miedo”, un disco de remezclas con ocho temas del álbum «Confrontación», usando sonidos propios del techno remezclados por Ktulu, J. Al andalus (Def Con Dos) y Frans Beltran, además del videoclip de “Biocontaminación Digital”. En esos días la banda se fragmenta, quedando únicamente Willy, Jorge y Miguel a quienes se les unen Pedro a la guitarra, Raúl en los samplers y Lara al bajo. Con esta formación se graba su álbum homónimo de 1999, grabado en los estudios Lorentzo Records en Bérriz (Vizcaya), bajo la producción de Carlos Córdoba y Aitor Ariño (Platero y tú, Extremoduro, La Polla Records etc.). El sonido del álbum está muy próximo a bandas claves del new metal como Korn, Fear Factory o Rob Zombie. En diciembre del 2000 publican “2078”, un disco de versiones de grupos tan diferentes como Portishead, Jimi Hendrix y Iron Butterfly, En él colaboran varios productores, como Rod Boyd, Charlie Chicago o Neue Lärmklassiker, y la cantante de B-Violet, Sonia, que acompaña a Willy en la versión de Portishead. Además, el disco incluye algunos temas del disco «Ktulu» pasados por el filtro de la electrónica, con arreglos y mezclas de Frans Beltrán, S. Marcos y J. Barrio, tres Dj’s barceloneses de renombre. Al margen de eso, los catalanes colaboran en los tributos ‘Metal Gods’ (2000) y ‘Larga Vida… Al Volumen Brutal’ (2002), con las versiones ‘The rage’ (Judas Priest) y ‘Satánico Plan’ (Barón Rojo). Entre 2002 y 2004 el grupo se toma un descanso. Durante ese tiempo se suceden entradas y salidas de músicos dentro de Ktulu sin que ninguna termine de encajar. Además, las ventas descendieron y la compañia prescinde de ellos. También se rompen relaciones con su oficina de management. Willy se queda solo al frente de Ktulu. Aun así, se componen más de 30 temas nuevos, fichan por Locomotive y anuncian un disco que nunca vería la luz: “El Club de la Lucha”.

Pese a todos esos inconvenientes la banda regresó en 2008 con nueva formación: Blai a la batería, David y Bastida en las guitarras y Zouak al bajo, y con un nuevo álbum «Show Caníbal», el trabajo más experimental del grupo, distribuido por Maldito Records. El disco incluía la versión de AC/DC “Back in Black” .También se graba un vídeo de su tema “Vuestras guerras”. En 2009 publican en exclusiva para Itunes un tema cantado en inglés llamado «Linkslaved». En 2011 editan su octavo trabajo CD/DVD «Visión en la Casa del Caníbal» , su primer directo oficial de audio y vídeo grabado en Barcelona el 3 de octubre de 2009. El CD incluye 17 pistas, y el DVD 12 cortes del concierto, más un corto documental de media hora titulado “Corte Quirúrgico”, que muestra la gira de «Show Caníbal» con grabaciones de fans, equipo técnico y de los miembros del grupo. Además, el DVD incluye un homenaje a Ktulu realizado por 16 bandas underground de todo el país, fruto de una convocatoria que la banda lanzó en su MySpace. La formación de aquel concierto estaba formada por: Wylly K a la Voz, Jess Rodz y David Roig a las Guitarras, Franklin al Bajo y Blai a la Batería. Ese mismo año, 2011, Ktulu firma con Avispa Music, y en 2012 llega un nuevo trabajo bajo el nombre de “Makinal”, grabado en los estudios M20 de Madrid. Un álbum con 17 canciones y 75 minutos de duración. Su extensa duración hizo que en un principio se planteasen la posibilidad de lanzarlo como un disco doble. “Makinal” mantiene la misma formación que el directo anterior, siendo el primer álbum de estudio para el guitarrista Jess Rodz y el bajista Franklin. El álbum se lanzó en Japón en 2014.

Tras la salida de ‘Makinal’, terminada la gira, y completada otra nueva formación en 2015, Ktulu anunciaba que se ponía manos a la obra con un nuevo Lp. Esta vez, Franklin y Willy seguían adelante con la ayuda de Pako (teclado/samplers/programación), Riky Mena (batería), Pedro ‘Piter’ Sánchez (guitarra) y Asier Badiola (guitarra). El 21 de enero de 2017 el grupo actúa en la sala Salamandra de L´Hospitalet. En el concierto, denominado «El encuentro» se reúne la formación original, así como la mayoría de los músicos que han pasado por el grupo a lo largo del tiempo, cada uno interpretando el repertorio correspondiente a su estancia. El concierto acaba con la formación original sobre el escenario: Willy, Montes, Pablo, Miguel y Jorge. El show se grabó con la intención de incluirlo en el documental “Regreso al Sótano”, un proyecto dirigido por el ex guitarrista de la banda Jorge Cabrera (actualmente actor) y Nico Aguerre. La película se estrenó el 29 de octubre de 2021 en el festival IN-EDIT, y puede verse actualmente en la plataforma Filmin.

El 21 de mayo de 2017, el grupo actuó en el concierto solidario «No Callarem» celebrado en el Parque del Gran Sol de Llefià, a favor de la libertad de expresión y de los derechos humanos y en contra de la censura. ​En diciembre de 2018, el periodista musical Iván Allué publica el libro “Pura Vida: la historia de Ktulu”, una obra que repasa los más de treinta años de carrera de la banda catalana. Tras diez años sin haber lanzado ningún nuevo trabajo discográfico, en 2022, Ktulu organizaría una gira por su 35.º Aniversario por España tocando su set en directo y a la vez produciendo su LP recopilatorio «El alma de las bestias», bajo el sello Avispa Music. Bajo ese título, la banda estuvo anunciando durante años que sería un disco recopilatorio con las canciones más reconocidas, algún tema inédito de la primera época de la banda, regrabados con su nueva formación, dos temas inéditos, además de colaboraciones de lujo con Brigi y Natxo de Koma, Narco, Guachi y Víctor de Brutal Thin o Javier Cardoso ex Vita Imana entre otros. El CD iba a incluir también el libro de Iván Allué y el documental “Regreso al Sótano”. Su lanzamiento estaba previsto para el 2 de febrero de 2019, sin embargo este álbum finalmente nunca vio la luz.

Hoy por hoy, según su web oficial, siguen ofreciendo conciertos. Ktulu fue una banda que tuvo su momento, y que alcanzó su mayor eco gracias a aquella legendaria película de Álex de la Iglesia, «El Día de la Bestia», en cuya banda sonora, aparecía otro nombre clave del rock español: Def Con Dos.

Banda formada en 1989 de un primer embrión llamado Freddy Krueger y Los Masters del Universo, grupo efímero formado por Julián Hernández de Siniestro Total para tocar la noche del 5 de enero de 1988 en un pub de Vigo (Galicia) llamado El Manco. En ese concierto se hicieron versiones de Public Enemy, Beastie Boys y Run D.M.C. cantadas en español pero ningún tema propio. Esa primera formación estaba formada por Julián Hernández «Padre Karras» (ideólogo), su cuñado, César Montaña «Strawberry» (voz), Peón Kurtz (voz y beatmaker), hermano de Miguel Costas, voz de Siniestro Total, Bernardo, de Los Refrescos, Antonio el Cafre, de Los Cafres, Ángel González, de Siniestro Total y Gonzalo López. En 1988, animados por Julián, grabaron para su sello discográfico Baterías Taponadas (que era el salón de su casa y un magnetofón Revox) la primera maqueta como Def Con Dos, con tres temas propios y una versión de Public Enemy. Ese año entran en el grupo Mariano Lozano (teclados y samplers), ex Séptimo Sello y Magnum 44 (guitarra), además de otros miembros que entraban y salían como Doctor Flanger, Frosty Scratchraiser, DB Foxtex o Dj Callahan. De esa primera maqueta se lanzaron unas doscientas copias y se encargaron miles de adhesivos con el logotipo del grupo para pegar por todas partes. Sin embargo, «Primer Asalto» no se vendía sino que simplemente se regalaba. Eso hizo crecer la curiosidad de los medios y en poco tiempo lograron que la gente empezase a conocer al grupoa. Ése verano sacaron el primer fanzine llamado DEF y comercializaron la DEF-Bolsa, una bolsa como la del pan estampada con su logo que contenía la maqueta, el fanzine, una gorra de visera y una camiseta.

Gracias al peso que Julián tenía en la discográfica independiente Dro consiguieron que se comprometieran a editar y distribuir el disco. Así, en febrero de 1989 salió a la calle el nuevo trabajo de la banda bajo el título de «Segundo Asalto» en formato compacto y cassette en la que ambos lados contenían los mismos temas. Como la discográfica únicamente distribuyó el álbum, fue el grupo quién lo financió, así que entre canción y canción la banda publicitó diferentes locales comerciales (principalmente bares y tiendas) que ayudaron a la financiación del disco, haciendo ellos mismos los jingles.Para celebrarlo se organizó una fiesta de presentación en un bar del barrio de Malasaña (Madrid), con Patacho Recio en la guitarra como nuevo miembro. El álbum recibió buenas críticas y tuvo cierta repercusión en los medios de comunicación. A pesar de ello, «Segundo Asalto» apenas llegó a vender unos cientos de copias. Aún así, en marzo de 1991 Def Con Dos firmaba un contrato con Dro y comienza la grabación de un nuevo disco, el último con Baterías Taponadas. También en 1991 se producen movimientos en el seno de la banda: entran Sargento Brown (guitarra), Óscar López (voz y programación) y Golpeador (voz y programación). Ese tercer álbum, llamado (como no) «Tercer Asalto» se editó en formato vinilo, cassette y compacto. En mayo se hizo la presentación del disco y el primer concierto del grupo en la sala Revolver de Madrid, en junio, les invitaron a participar en un festival de rap en Italia y después hicieron un par de actuaciones más como teloneros de Run D.M.C. en su única visita a España. Pero, para variar, el disco no se vendió como se esperaba, así que al cabo de unos meses la compañía dejó de interesarse por ellos.

En 1992 el director de cine Àlex de la Iglesia les propone hacer una canción para su primer largometraje llamado «Acción Mutante». Satisfecho con la maqueta, el director les hizo la oferta en firme y les ofreció aportar una canción más, que finalmente sería «Mineros locos (Armas pal pueblo)». Pese a su participación en la película, nadie quiere grabarles un nuevo disco. Finalmente, Eugenio Muñoz, dueño de los estudios Box, (donde se grabaron los temas para «Acción Mutante») se atrevió a financiar la grabación de lo que sería «Armas pal pueblo» entre diciembre de 1992 y enero de 1993 con Julián Hernández y Jesús Arispont, a la producción. La historia se repite y en dos años solo se llegaron a vender cuatro mil discos. Con «Armas pal pueblo» Def Con Dos dejó de apoyarse sólo en samplers y cajas de ritmos y tuvieron que buscar gente para formar una banda. Las baterías del disco las había grabado Bul Bul, pero después del verano, viendo que el grupo no levantaba cabeza decidió dejarles. En su lugar entró José Bruno «Little Boy», de Sex Museum. Como guitarristas entraron Juanjo Melero «Mala Fe» ex Sangre Azul y Santa Fe y el sevillano Juanjo Pizarro (Dogo y Los Mercenarioz). Con ese incentivo, César Strawberry impulsó una reorganización del proyecto, con una configuración más próxima a una banda de rock estable y a la que entró a formar parte como pieza fundamental el músico andaluz Jesús Arispont (a partir de ese momento conocido como «J Al Andalus») quedando en ese momento la banda formada por: Strawberry (voz), Peón Kurtz (voz), Juanito Sangre (voz), Juanjo Melero (guitarra), Juanjo Pizarro (guitarra), J. Al Andalus (bajo) y José Bruno «Little Boy» (batería).

Pese a todo ello las contrataciones no llegan, así que en el invierno de 1993 empezaron a montar conciertos en pequeños clubs de toda españa. Tocando en Irún y Hernani con Negu Gorriak contactaron con su mánager, Matxitxa, y les propuso moverles por Euskal Herria. Tocando allí con bastante regularidad mientras que en el resto del estado, nadie les contrataba. Un año después entraron en contacto con otro mánager en Madrid quien les organizó una gira de clubs por toda España junto a Lagartija Nick a la que que titularon «Gira de apoyo a la Vasectomía». La gira funcionó pero por diferencias con el mánager se independizaron y comenzaron a trabajar solos. Melero abandonó la banda y en su lugar entró Nicolás (Kamarada Nikolai). Pese a que el grupo empezaba a crecer y a llenar locales ninguna discográfica arriesgaba por ellos. De nuevo Eugenio Muñoz, de Estudios Box, les propone volver a grabar con él para luego vender el master a alguna compañía. De esta manera, en diciembre de 1994, comenzó la grabación de lo que sería «Alzheimer» con J. Al Andalus de nuevo produciendo el disco. A mitad de la grabación Dro se interesó por ellos y acabaron firmando de nuevo con ellos. El nuevo álbum salió a la venta en abril de 1995. De entrada se vendió poco, pero por primera vez la compañía promocionó el disco: anuncios, carteles, entrevistas…etc.

Juanjo «El Mercenario» es el siguiente en abandonar a Def Con Dos, en su lugar entró Manolo Benítez «El Guanche» (Los Enemigos). Con El Guanche y K. Nikolai dieron los conciertos de presentación pero más tarde «El Guanche» volvió con Los Enemigos ocupando su lugar Julián Kanevsky «Gautxito» que se preparó el repertorio en tres días y logró sacar adelante varias actuaciones sin haber ensayado con el grupo. Con esta formación comenzaron la gira de ‘Alzheimer’ y por primera vez les llamaban de todas partes para tocar. El disco poco a poco se iba vendiendo y después del verano llegó a las 15.000 copias. En octubre se estrena la pelicula «El dia de la bestia» de Àlex de la Iglesia donde de nuevo Def Con Dos colabora con el tema que da nombre a la película, convirtiéndose en todo un éxito. En 1996 hicieron su primera incursión en Europa tocando en Lyon, en el Festival Printemps de Bourges (Francia) y en el Dour Festival (Bélgica) en julio. La gira acabó a finales de septiembre y al día siguiente del último concierto salió a la calle «Ultramemia». Por aquellas fechas «Alzheimer» había vendido 35.000 copias, que más tarde fueron 60.000, y la compañía se volcó también en la promoción del «Ultramemia». Dro les propone crear un sello propio (Bruto) dentro de la compañía, con el cual poder editar discos de nuevos grupos con entera libertad. En febrero de 1997 comenzaron la gira de presentaciones del nuevo disco llevando como teloneros a Narco, primer fichaje de Bruto. Para esta gira Kamarada Nikolai deja la banda, volviendo con ellos Juanjo Melero «Mala Fe».

El 23 de octubre de 1998 se publica un nuevo álbum, «De poca madre» que salió al mercado . En julio editaron un disco recopilatorio en USA que se editaría más tarde en México, Argentina y Chile. En 1999 Def Con Dos anuncia una separación temporal. Como despedida, publican el recopilatorio “Dogmatofobia”. En 2001, la banda aparece en la película “Tuno Negro” con su tema “Tuno Bueno el Tuno Muerto”, del disco «Armas Pal Pueblo». En 2004, con Kike Tornado como nuevo batería, Strawberry y J. Al Andalus regresaron con «Recargando» (Warner). Después llegarían el álbum en directo «6 dementes contra el mundo» de 2006, y en 2009 el disco en estudio «Hipotécate tú»ambos bajo el sello Warner. Ese mismo 2009, lanzan un nuevo álbum: “Hipotécate Tú”. En 2011, celebrando sus veinte años de carrera, editan “La Culpa de Todo la Tiene Def Con Dos”. Una caja en forma de ladrillo que incluye un recopilatorio con veinte temas, un DVD con dieciocho videoclips, tres documentales sobre sus giras americanas, un libro escrito por César Strawberry sobre la historia del grupo, y un CD tributo con versiones de Los Delinqüentes, Soziedad Alkohólika, La Cabra Mecánica, entre otros. En 2013, Def Con Dos publica “España es idiota”. A finales de ese mismo año inician una formación alternativa a la principal, con la que celebraban los 25 años de la fundación del grupo y decidieron ofrecer conciertos centrados en el repertorio más hip hop de toda su trayectoria. A esta formación alternativa la llamaron «Dos Tenores» y estaba conformada por J. Al Andalus, Peón Kurtz y César Strawberry. En 2015, lanzan un álbum homónimo con diecisiete canciones: seis temas nuevos, seis remezclas, cinco re-grabaciones y la novela “Margen de Maniobra” de César Strawberry.

Durante todo 2015 y 2016 giran con las dos formaciones en paralelo, una para el repertorio orientado hacia el rap metal, con 6 músicos sobre el escenario (con Alberto Marín como nuevo guitarra), y otra para el repertorio más hip hop, con dos voces, un músico y programaciones. A finales de 2016, Peón Kurtz es expulsado de la banda debido a problemas personales, desprendiéndose de su comunicado que fue César Strawberry quien tomó la decisión. Fue sustituido por Sagan Ummo (voz) y Samuel Barranco (voz). Con la nueva formación publican en 2017 «#trending_distopic» con el sello Rock Estatal Records. El álbum cuenta con las colaboraciones de Tote King, Juan de Soziedad Alkoholika, Jimmy Barnatan o Sherpa entre otros. El 14 de febrero de 2020, lanzaron su álbum «Gilipollas no tiene traducción» que sirvió para celebrar su XXX aniversario y que se puso a la venta junto al libro «Himnos, profecías y canciones olvidadas vol. 1». Este álbum supone el regreso del grupo al sello Warner Music Spain. En 2024, tras una gira por el 30 aniversario de «Armas pal pueblo», publican su décimo tercer álbum titulado «Cuarto Asalto» de la mano de Calaverita Records. En 2025, Mara Gilbert, tras participar en algunos temas en directo durante la gira de «Armas pal pueblo», entra en la formación, uniendo su voz a las de César Strawberry y Samuel Barranco.

Con uno de los últimos miembros en sumarse a la familia Def Con Dos continuamos, el guitarrista Alberto Marin y su paso por esta banda madrileña llamada Hamlet.

Banda formada en 1987 en Madrid, por el vocalista José Molinero,»Molly», y el guitarrista Luis Tárraga. En aquellos años, Hamlet se movían entre los sonidos del hard rock americano, influenciados por bandas como Mötley Crüe, Skid Row o Guns N’ Roses. Intentaron incluso editar un álbum en inglés, titulado «Life Goes On», pero aquel disco nunca vio la luz. Fue entonces cuando decidieron cambiar el rumbo y empezar a cantar en español. En 1991 publican un EP homónimo, en el que incluyen dos temas de una maqueta anterior, y un año más tarde llega su primer larga duración con DRO: «Peligroso». Un álbum más cercano al heavy metal, aunque no gozaba de muy buena calidad de producción, lo que provocó el descontento del grupo. La formación del album y el EP fue la compuesta por José Molinero «Molly» (voz), Luis Tárraga (guitarra), Pedro Sánchez (Guitarra rítmica), Augusto Hernández (bajo) y Pablo Gianni (batería).

En 1993, nacen unos «nuevos» Hamlet, y un año después fichan por la discográfica Romilar-D Records, S.L. y viajaron a Morrisound Studios de Florida, para grabar su segundo disco, titulado «Sanatorio de muñecos», bajo la producción de Tom Morris. La banda experimentó un cambio en su estilo; el quinteto abandonó por completo el hard rock y empezó a añadir elementos de rap metal, metal alternativo y hardcore punk a su música, además de incluir bajos funk y voces guturales. Las letras también experimentaron un cambio, pues la denuncia social y política se hizo mucho más notoria. En este álbum, se incorporó el batería Paco Sánchez. Uno de los temas del álbum «Qué Voy a Hacer», formó parte de la banda sonora de la película «Historias del Kronen». Tres años después aparece el tercer álbum de estudio de la banda, «Revolución 12.111», bajo la misma producción y lugar de grabación que su antecesor, pero con otro sello, Zero Records, creado por la banda y por Juan Hermida. A pesar de la rapidez y contundencia de los temas del álbum, cercanos al thrash metal con influencias de bandas como Pantera, Slayer o Sepultura, la banda ya empezaba a aproximarse a un sonido de nu metal. El primer tema del álbum, y primer videoclip de la band, «J.F» (jodido facha), fue censurado en las radiofórmulas españolas. Este tema también fue el encargado de convertirse en el a. Ese mismo año 1996, editan su primer trabajo en directo, «Irracional – En directo», un EP con cinco canciones de sus álbumes «Sanatorio de muñecos» y «Revolución 12.111», grabado el 18 de octubre de 1996 en Sala Canciller de Madrid. La gira les llevó a actuar en festivales españoles de la época y a actuar fuera de españa junto a bandas como Fear Factory en Portugal, Clawfinger en Suiza, Control Machete en México o siendo los teloneros de Rage Against the Machine en Granada, España.

En 1998, se publicó «Insomnio», donde la banda giró más claramente hacia el nu metal. Grabado en Inglaterra, en los estudios The Chapel, fue producido por Colin Richardson, productor de bandas como Sepultura, Slipknot o Machine Head. El álbum entró directamente al número 45 de los discos más vendidos en España en su primera semana, para poco después alcanzar el puesto número 27. «Insomnio» se publicó en Europa a través del sello suizo Headstrong. Al mismo tiempo, la discográfica Roadrunner Records les propuso cantar en inglés. Se grabaron maquetas, pero la banda se negó puesto que afirmaban que perdían personalidad. En el año 2000, publican «El inferno», en el que repiten productor.indirectas. También se publicó un EP, «Denuncio a Dios + 4», con el tema «Denuncia a Dios» más cuatro canciones de sus anteriores trabajos interpretadas en directo y grabadas en el año 2000 en el festival Doctor Music, las Fiestas del Pilar de Zaragoza y la Semana Grande de Bilbao. Dos años después, en el 2002, el grupo abandonó Zero Records y publicó con Locomotive Records un álbum homónimo (conocido también como el álbum negro). Producido nuevamente por Colin Richardson en los Sonic Ranch Studios, el álbum muestra un giro hacia el groove metal.

En marzo de 2003 se publica «Directo», también conocido como «Directo Hamlet», un doble CD grabado en directo durante conciertos en las ciudades de Madrid y Bilbao, el 16 y el 30 de noviembre de 2002 respectivamente. También​ fue lanzado un DVD con el añadido de dos temas que no aparecen en los CD de audio, «Versus» y «Acuérdate de mí», además de un libreto con fotos de ambos conciertos. En 2004 el bajista original, Augusto Hernández, deja la banda, siendo sustituido por Álvaro Tenorio. Un año después sale a la venta un nuevo disco de Hamlet, titulado «Syberia», con un tempo más lento y un sonido más melódico, algo que dio como resultado la pérdida de algunos fans más antiguos, que fueron sustituidos por los provenientes de nuevas generaciones. ​En este disco la banda dejó de contar con Colin Richardson como productor, debido a problemas de agenda del mismo, puesto que ocuparía en este trabajo el español Alberto Seara. Los temas «Imaginé», «Para toda una vida» y «Serenarme en la desolación» tuvieron videoclips. En 2006 llegaría «Pura Vida», coproducido por la propia banda junto a Sergio Marcos, y mezclado por Colin Richardson. Musicalmente sigue la línea de de su anterior trabajo, aunque algo menos oscuras en cuanto a la temática de las letras. La portada del álbum tuvo que cambiarse ya que otra banda estadounidense publicó un trabajo con un diseño casi idéntico y el mismo título. La gira promocional los llevó por Estados Unidos.

En 2008, Hamlet celebra su 15 aniversario (consideran el 93 como su año de fundación) y la con una pequeña gira por España en conmemoración de la grabación del álbum «Sanatorio de muñecos». En la gira tocaron sólo temas de sus discos «Revolución 12.111» y el citado anteriormente, «Sanatorio de muñecos». La gira se inició el 1 de marzo en Zaragoza, abarcando los meses de marzo y abril del año 2008. Además, anunciaron su fichaje con Roadrunner. Sin embargo, poco antes de su actuación en el ViñaRock de Villarrobledo, El guitarrista Pedro Sánchez anuncia su salida de la banda al no poder compatibilizar su trabajo con el grupo. El grupo recibió apoyos de varios guitarristas como Javi de S.A., Bernardini y Jorge de Skizoo y Sôber, Chifli de Habeas Corpus e Igor de Kalte, para ocupar el puesto de la guitarra durante el festival. Finalmente le sustituye Alberto Marín (Kaothic, Skunk D.F.) con quien concluyen dicha gira y graban un nuevo álbum titulado, «La Puta y el Diablo», grabado entre diciembre de 2008 y enero del 2009 en Estudios Cube, Madrid, bajo la producción de Alberto Seara y Hamlet. Las mezclas estuvieron a cargo de Logan Mader, el que fuera guitarrista de Machine Head y Soulfly.El álbum, lanzado el 6 de abril del 2009, alcanzó, a los nueve días de su publicación, el puesto número 33 en las listas de éxito. ​El nombre de este disco se le ocurrió a Luis Tárraga a raíz de una viñeta de un cómic de Frank Miller en la que se cita la puta del diablo, expresión hispanoamericana y estadounidense para designar a las monjas. Durante la gira, que recorrió Estados Unidos y Europa, Hamlet tocó en festivales como el Extremúsika en Mérida el 17 de abril, en el Euskal Strong Festival el 25 de abril en Durango (Vizcaya) y en el Viña Rock el 1 de mayo en Villarrobledo, Albacete.

En 2010 sus discos «Revolución», «Insomnio» y «El Inferno» alcanzaron el disco de Oro. En el año 2011 Hamlet publica «Amnesia» a través de Kaiowas Records.​ La producción estaba a cargo de Carlos Santos (Ictus, Another Kind Of Death), mientras que Fredrik Nordström, guitarrista de Dream Evil y productor de bandas como In Flames, Dimmu Borgir, Soilwork, Opeth o Arch Enemy se ocupó de las mezclas en los Estudios Fredman de Suecia. Para este trabajo Hamlet fichó por la agencia de contratación Weird World. A través de una campaña de micromecenazgo editan en 2014 un DVD titulado «Vivo en él» con los conciertos de Joy Eslava (Amnesia Tour, el 2 de marzo de 2012) y Sala Rockitchen (Insomnio Tour, el 12 de abril de 2013), los dos grabados en Madrid. Además de un libro llamado «Para toda una vida» con fotos de la última gira. En el mismo proyecto de micromecenazgo se edita la versión remasterizada de «Sanatorio de muñecos» (debido a su 20 aniversario) con nuevo arte gráfico, además de incluir el EP «Irracional» (también remasterizado por Alex Cappa en The Metal Factory Studios), y un DVD con el concierto ofrecido en el HellFest 2012 en la presentación de Amnesia. A los fans participantes en la campaña de micromecenazgo se les obsequió con púas del grupo, pegatinas y pósters firmados por todos los miembros del grupo, además de sus nombres escritos en los agradecimientos de los dos trabajos. El 6 de octubre de 2014 la banda comunica la salida del grupo de Alberto Marín. Poco después Ken HC, guitarrista de Def Con Dos, entra a formar parte de la banda.

El 9 de marzo de 2015 sale a la venta el duodécimo álbum del grupo, «La Ira», bajo las discográficas Maldito Records e Irracional Records. Fue grabado en Sadman Studios, producido por la propia banda y por Carlos Santos, mezclado en GodCity Studios por Kurt Ballou y masterizado en Audiosiege Mastering Studio por Brad Boatright. En apenas una semana el álbum se cuela en el Top 10 de ventas en España, siendo galardonado como mejor disco de Metal en el certamen de los Premios de la Música Independiente de 2015. La gira, que abarcó aproximadamente la segunda mitad del 2015 y parte del año 2016, les llevó por algunos países de Sudamérica. En 2017 Hamlet celebra su 30 aniversario con una gira conmemorativa y reediciones de varios de sus trabajos clásicos. Tras tres años sin publicar álbum sale a la venta el 23 de noviembre de 2018 «Berlín», de nuevo grabado en los Sadman Studios de Madrid junto a Carlos Santos, y mezclado y el masterizado por Will Putney en Graphic Nature Audio. Por primera vez en su carrera la banda experimenta con sintetizadores y, también por primera vez, se puede escuchar una voz femenina (Laura Rubio) en el tema «Héroe». El 11 de diciembre de 2020, tras 9 meses de inactividad debido al confinamiento, Hamlet actúa en acústico en la Fábrica de Armas De la Vega, Oviedo. En 2022, y tras la pandemia, Hamlet volvió a la carretera con el tour Revolu·Insomnio·Inferno, una gira que se prolongó durante dos años y con la que rindieron homenaje a tres de sus discos más emblemáticos «Revolución 12.111» (1996), «Insomnio» (1998) y «El Inferno» (2000), todos ellos con 25 o más años desde su publicación. El 7 de febrero de 2025 publican, tras 8 años, su último LP hasta la fecha, «Inmortal». El álbum, grabado entre los Sadman Studios y Bitterhood Studios, y producido nuevamente por Carlos Santos junto al propio grupo, pretende volver al estilo de sus primeros trabajos discográficos.

Nos quedamos con uno de los fundadores de Hamlet, el guitarrista Luis Tárraga y su faceta como productor allá por 1997 de esta banda que debutaban con un EP llamada Skunk D.F.

Banda fundada a finales de 1995 por el bajista Pepe Arriols, miembro de las bandas punk PBNSK (Panadería Bollería Nuestra Señora del Karmen) y III Guerra Mundial. Inicialmente llamados Skunk se unen a la banda Raúl Guerra a la guitarra junto a Roberto Galán a la batería. Poco después se incorpora como vocalista Germán González, y con él el grupo da un giro radical en sonido y concepto, influenciado por grupos de nu metal clásico como KoRn o Deftones. Dada la cantidad de grupos que usan «Skunk» como nombre deciden añadirle el «D.F.» y registrar el nombre Skunk D.F. En 1997 publican «Telebasura», un EP producido por Luis Tárrega de Hamlet y lanzado a través de Zero Records. Dos años después, en 1999, lanzan su primer álbum titulado «Equilibrio», producido por Roberto Galán bajo el sello Goldtrack Records. En 2000 publican «Todo sobre mis padres», segundo EP de la banda que incluía las versiones de «I was made for loving you» de Kiss, y «Wasted years» de Iron Maiden. Ambos trabajos fueron grabados por Germán González a la voz, Pepe Arriols al bajo, Fernando Lamoneda y Raúl Guerra a las guitarras y Álvaro García a la batería.

En 2001 salió a la venta «Dentro», producido por Raúl Guerra y Roberto Galán. El álbum se publicó con el sello británico Apocalypse-Snapper, siendo distribuido a nivel independiente por casi toda Europa y algún que otro país como Sudáfrica. En 2003 se publicó a través de Zero Records el tercer álbum de Skunk D.F. titulado «Neo», producido por Daniel Alcover, el mismo productor de «Devil Came to Me» de Dover. Este trabajo incorpora al guitarrista David Obelleiro, sustituyendo a Raúl Guerra. Para diseñar la portada del álbum la banda organizó un concurso a través de su página web. En 2005, con la entrada de un nuevo guitarrista (Alberto Marín, quien sustituyó a David Obelleiro), la banda sacó un cuarto disco titulado «El año del dragón» grabado en Cube Estudio y producido por Alberto Seara. En la canción que da nombre al álbum colaboran Carlos Escobedo (Sôber, Savia) y Curtonates (Terroristars, Kaothic). Durante la gira de presentación, Skunk D.F. es seleccionado para actuar en el SXSW Festival de Texas, compartiendo cartel con bandas internacionales como The Pretenders, Helmet, Turbonegro o The Hellacopters. Una vez allí realizan una serie de conciertos por distintas ciudades de Estados Unidos y México. A comienzos de 2006, su música empieza a distribuirse también en Estados Unidos y Canadá a través del sello tejano Pistolero Records. En 2007 publican «Esencia», grabado, mezclado y masterizado a principios de año por Alberto Seara en Cube Estudios con dos nuevas incorporaciones: el guitarrista Roy Wasercier y el batería Eduardo Brenes, sustituyendo a Fernando Lamoneda y Álvaro García, respectivamente. Uno de los temas del álbum, «Supernova» fue acompañado por un videoclip.

El 17 de junio de 2008 se publica “Carpe Diem”, primer lanzamiento en directo de Skunk D.F. en formatos CD y DVD. Los temas que componen este trabajo fueron grabados a lo largo de 2007 en conciertos realizados en Málaga y Madrid. El DVD incluía una entrevista con la banda, fragmentos de actuaciones, videoclips oficiales e imágenes inéditas que repasaban la historia del grupo desde sus inicios. En esta etapa se produce un cambio en la formación: el guitarrista David Ramos entra en sustitución de Roy Wasercier. El 6 de octubre de 2009, Skunk D.F. publica a través de Maldito Records un nuevo álbum de estudio, “El crisol”, una vez más bajo la producción de Alberto Seara. De nuevo la formación vuelve a cambiar con la incorporación de dos nuevos guitarristas: David Ramos (ya presente en el directo «Carpe Diem») y Xavi Igual. El álbum contó nuevamente con la colaboración de Carlos Escobedo de Sôber. El 5 de mayo de 2011 se publica un nuevo DVD en directo titulado “En directo desde Madrid / Sala Heineken”, grabado el 22 de enero de 2011 en esa misma sala. El lanzamiento incluía 26 canciones interpretadas en vivo, entre ellas un tema inédito titulado “1995”. Además, contenía el videoclip de “Decreto Ley”, un documental de gira y un libreto con fotografías exclusivas de esta etapa. En 2012 la banda apuesta por el crowdfunding publicando “Perseidas”, su séptimo álbum de estudio producido por el guitarrista de la banda Xavi Igual. Además, se volvió a recurrir al crowdfunding para realizar dos videoclips: “El final de la diplomacia”, donde aparecen
Molly (Hamlet), Javier Cardoso (Vita Imana), Fortu Sánchez (Obús), los hermanos Escobedo y Manu Reyes (Sôber), Ix Valieri y Andy Martínez (Zero3iete) o Manuel Ángel Mart (Estirpe), además de fans del grupo. En cuanto al segundo videoclip (el que debía corresponder al tema “Perseidas”), no existe constancia de que llegara a realizarse. En 2014, Skunk D.F. celebra sus 20 años de actividad con una gira y un recopilatorio publicado por Maldito Records bajo el título de “20 aniversario” con 21 temas de toda su trayectoria, además de una canción inédita titulada “Algo grande”. En 2016, nuevamente con el respaldo de Maldito Records, la banda publica “Pigmalión”, grabado en The Metal Factory Studios bajo la producción de Álex Cappa. Un año después Xavi Igual abandona la banda siendo sustituido por Rodri Arias. La actividad discográfica de Skunk D.F. se detiene tras «Pigmalión», aunque continúan tocando en directo durante varios años. Actualmente no hay anuncio oficial de disolución, pero tampoco señales de actividad significativa desde 2022 cuando aparecieron en el el Resurrection Fest.

De nuevo un guitarrista nos sirve para enlazar con la siguiente banda. El guitarrista Fernando Lamoneda, quien tras su salida de Skunk D.F., se incorpora a esta banda llamado Savia.

Banda formada en 2005 por el cantante y bajista de Sôber, Carlos Escobedo. La idea de formar Savia («fuente que da energía», según Carlos) comenzó en 2004, durante la gira del último disco de Sôber «Reddo». A causa de la gran popularidad que por aquel momento tenía Sôber, Carlos Escobedo quería formar un nuevo proyecto musical y comenzar desde el principio. Junto a su compañero de banda, el batería Alberto Madrid, y desde las composiciones de Carlos como punto de partida, llegan a grabar lo que sería su primer trabajo, «Insensible». Grabado en los Cube Studio de Madrid fue producido por el propio Escobedo y por Alberto Seara, el «quinto» miembro de Sôber. Tan solo unas semanas después del anuncio del parón de Sôber, «Insensible» sale a la venta el 28 de febrero de 2005. Carlos Escobedo se encargó de la voz, el bajo y la mayoría de las guitarras, y contó con las colaboraciones de los guitarristas Jorge Salán, Alberto Cereijo (Los Suaves) y José Cruz, de la tienda madrileña de instrumentos ArdeMadrid, quieres interpretaron los solos del disco. Para comenzar la gira de presentación reclutaron a Jesús Pulido, cantante y bajista de Turbolovers y a Fernando Lamoneda, guitarrista de Skunk D.F. Con esta formación grabaron el segundo álbum homónimo de Savia, producido nuevamente por Escobedo y Seara y masterizado por George Marino en los Sterling Sound Studios de Nueva York. El disco salió a la venta el 3 de abril de 2006.

El 30 de noviembre de 2006 falleció en un trágico accidente de tráfico el batería Alberto Madrid. Tras este duro golpe, Savia anunció el 4 de febrero de 2007 la incorporación de José Antonio Pereira, como nuevo batería. El 25 de septiembre de 2007, editan una reedición de su segundo disco «Savia» con cinco bonus tracks. Durante los meses de Enero, febrero y marzo de 2008, la banda graba en los Estudios Cube de Madrid lo que sería su tercer trabajo titulado «Fragile», producido por la propia banda y masterizado de nuevo en los Sterling Sound Studios de Nueva York, por Ryan Smith. El álbum se publicó el 6 de mayo de 2008. Dos meses después José Pereira abandona el puesto de batería, siendo sustituido por Manu Reyes (actual batería de Sôber). Pero los cambios no quedaron ahí, el 3 de marzo de 2009, Savia anuncia la incorporación de Manu Carrasco a la guitarra en sustitución de Fernando Lamoneda quien sufre una lesión grave en la mano derecha que le impide su movilidad. El 30 de octubre de 2009, Savia anuncia un parón indefinido, y ofrece sus dos últimos conciertos el 26 y 27 de noviembre conmemorando el día del fan en la Sala Caracol de Madrid; este concierto iba a ser editado en un DVD, pero al final no fue así, dada la vuelta de Sôber el 1 de enero de 2010.

Continuamos enlazando bandas esta vez de la mano del batería José Antonio Pereira quien en 2019 formó parte de esta banda llamada Maldito Jäger.

Maldito Jäger nació en 2019 de la mano de tres conocidos músicos: Fernando Montesinos (voz y bajo) que ha estado en formaciones como Obús y Banana Funkoca además de producir a grandes artistas de pop y rock, J.A. Pereira (batería) en Savia, y Jorge Salán, conocido guitarrista de bandas como Jeff Scott Soto, Joe Lynn Turner, Dee Snider, Mago de Oz y su proyecto en solitario entre otros. A mediados de noviembre la banda se presentó en sociedad antes medios de comunicación y gente de la industria musical en la sala Moby Dick de Madrid, donde se mostró su primer videoclip «Babilonia Revolución» y tras hacer una breve presentación sobre el grupo, dieron un showcase para escuchar el sonido de la banda en directo. La intención de la banda era sacar disco en 2020, pero como a todas las bandas les pasó, la pandemia hizo que parasen. En junio de 2023 lanzaron un segundo single, acompañado de un videoclip llamado “Contradicción”, pero desde entonces no hay rastro ni de disco completo ni de actividad en directo. Las canciones están grabadas en Estudios Montepríncipe por Bori Alarcon y en Noisy House por Fernando Montesinos que además ha mezclado y producido los temas. La masterización ha corrido a cargo de Caco Refojo en Estudios Montepríncipe.

Poca historia para una banda que prometía mucho. Con el guitarrista Jorge Salán continuamos.

Virtuoso guitarrista, cantante y compositor madrileño conocido por formar parte de las bandas españolas Avalanch y Mägo de Oz. Además de tener su proyecto solista, y su banda Jorge Salán & The Majestic Jaywalkers, donde interpreta clásicos del blues, ha colaborado con músicos de talla internacional como Jeff Scott Soto, Joe Lynn Turner, Robin Beck o el español Miguel Ríos, entre otros. Con 19 años publicó su primer disco y cuenta con once discos de estudio y dos en directo en solitario. En uno de ellos, «Tempus», publicado en 2020 conmemorando los veinte años de carrera musical del guitarrista participa, entre otros grandes nombres del rock nacional, El Drogas, líder y creador de la banda a la que hemos dedicado esta entrada del blog. Con él cerramos el círculo, espero que os haya gustado. Hasta la próxima y ya sabes… Sube el volumen y disfruta!!

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