Siesta inuit

Námaste

Hola exploradores, 

Hoy hablamos de un grupo de sonido fresco, pop de la vieja escuela y Glam rock, con unas letras muy trabajadas, los chicos de siesta Inuit nos presentan su último trabajo que rebosa calidad, hoy hablamos de Námaste de siesta Inuit.

Siesta  Inuit es el  proyecto  musical  de Nathanael Palacios, toledano afincado en Alcázar de San Juan, después de la disolución de su anterior banda, La última Merienda y tras un tiempo de silencio creativo, Nathanael se decidió a formar el nuevo proyecto siesta Inuit.

Pronto empezaron a grabar ideas que se materializaron en un disco llamado «La consulta de Freud”, con el que iniciaron una gira tras su presentación en 2016, para ello A la banda, conformada por Alberto Octavio a la guitarra, Miguel Palacios «Pande» a la batería y Nathanael palacios a la voz principal se les unieron Orlando Barco al bajo y Tacha Olmedo a la guitarra.

Ahora nos presentan Námaste, un disco compuesto de diez canciones, nueve de ellas firmadas por el mismo Nathanael y una revisión de «Azúcar y sal» canción de su anterior banda, La última  Merienda.

El disco ha sido producido por Alberto Octavio que vuelve a ser el socio musical de la banda consiguiendo un sonido muy especial que recuerda a grandes del pop rock como pereza.

La propuesta de Siesta inuit es claramente pop rock, con letras poéticas que nos introducen en el particular mundo de la banda, del que no querremos salir en mucho tiempo.

Los temas sobre los que reflexionan en el disco son el paso del tiempo y lo efímero de la vida, desde el prisma de la esperanza y del gozo y disfrute de la existencia.

Como siempre, vamos a repasar un par de canciones de este nuevo trabajo, la primera que vamos a ver es la que pone nombre al disco, Námaste.

En Námaste nos hablan de la búsqueda de uno mismo, de la satisfacción por haber encontrado una merecida paz en la que se entiende el mundo y la realidad, la misma palabra Námaste ya nos evoca un estado de paz y respeto ante todo lo que nos rodea.

La clave elegida para esta canción es la mayor, clave que nos transmite la satisfacción y la alegría de haber terminado un viaje, bien sea espiritual o físico, y la esperanza por volver a algo que se ama y se disfruta, una referencia a la letra de la canción en la que nos dicen que son conscientes de que no somos más que una mota de polvo en el cielo azul.

El tema late a 106 bpm, este tempo andante nos deja ver la paz interior alcanzada tras ese viaje introspectivo, personalmente me resulta tremendamente interesante.

En la producción, todo bien, se nota una grabación de alta calidad unida a una mezcla prémium de las que nos gustan en este programa.

Arrancamos con el murmullo de una ciudad cualquiera que da paso a una guitarra acústica y la voz, esto me dice que con la música podemos acallar ese ruido molesto del mundo moderno, sin duda estamos ante una mezcla creativa de alto nivel.

No pasa mucho tiempo hasta que los demás instrumentos entran en escena y es ahí cuando vemos la sutileza de todos y cada uno de ellos, bien colocados en la mezcla que trabaja para la voz al 100%.

El sonido de la batería es de lo mejor que he escuchado últimamente, ayudando a la mezcla en general desde atrás, sin molestar ni interferir, lo mismo digo del bajo que cuando lo buscas lo encuentras ayudando a dar esa base necesaria, el cimiento donde se apoyan unas guitarras rítmicas que nunca son excesivas ni tampoco las echas en falta.

La guitarra acústica me gusta especialmente, en su primer plano dándonos la bienvenida y despidiendo el tema al final, sin efectos innecesarios, solamente el sonido de la guitarra seco, algo que hace a la canción muy personal.

La estrella de la canción es la voz sin duda alguna, una voz muy bien tratada, con una ecualización muy interesante, y es que como la voz tiene más fuerza en el rango de 1000-2500hz el resto de instrumentos refuerzan esas frecuencias más bajas para rellenar esos huecos y dejar a la voz lucir todo su potencial sonoro, como decía estamos ante una mezcla de calidad que denota lo bien que se complementan artistas y productor.

¡A modo de resumen, una canción que debes escuchar y compartir porque lo vale!

¡Ni que decir tiene que se llevan nuestro pulgar arriba!

La siguiente canción que vamos a repasar es plantado en un jardín, he elegido esta canción en particular por como complementa a la canción anterior y ahora me explicaré.

Para empezar, si anteriormente hablábamos del fin de un viaje introspectivo en el que se conseguía la paz interior, en esta segunda canción nos hablan de como disfrutar de la vida, de como teniendo las ideas claras, unido a esa paz alcanzada se logra disfrutar del ahora, de la decisión de ser feliz y de alejar a gente que no quieren serlo.

No es casualidad que en esta ocasión se haya elegido la clave de mi mayor, esta clave transmite uno sentimientos de alegría, de placer al disfrutar de la vida, evoca un grito al mundo lleno de positividad, y eso es lo que me transmite esta canción, en dos palabras, buen rollo.

De nuevo el tempo elegido es un andante a 104 bpm, un tempo interesante, ya que muestra una alegría comedida, más introvertida.

Como os decía antes, he elegido esta canción por como complementa la anterior sobre todo en materia de producción, si antes hablábamos de como los instrumentos ayudaban a la voz, ahora podemos hablar de como se han cambiado las tornas, la voz actúa como un instrumento más que ayuda a la mezcla, es por ello que la ecualización de esa voz ha cambiado un poco, ahora está más cargada de bajas frecuencias que ayudan a que la batería rompa mucho más la mezcla, dándonos el cimiento que el buen rollo necesita.

La voz ayuda a un bajo que se nota un poco por encima, brillando más y dándonos la melodía que la letra sigue.

¡Se han incluido instrumentos de aire que ayudan a ese tono de alegría comedida, a ese buen rollito, la sección de trompetas que suenan desde el principio de la canción es algo que me transmite muchas ganas de bailar y suprime todos los pensamientos negativos que hay en mi cabeza, ¡es magia!

También tenemos guitarras presentes, muy bien paneadas a la derecha, tocando un arpegio que ayuda al ambiente general de la canción, una vez más todo ayuda a la mezcla final, de verdad, ¡un trabajo soberbio!, una vez más ¡nuestro pulgar arriba!

Como conclusión, siesta inuit es un grupo que debería tener mucha más cobertura mediática, con su pop rock con toques Glam, sus letras muy trabajadas y el buen hacer que destilan tanto a nivel artístico como técnico, es una lástima que no estén ocupando un puesto en las listas de éxitos, como si lo hacen en la nuestra.

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