El viernes por la noche en Sonorama Ribera tenía nombre propio antes de empezar. Rigoberta Bandini embarazada, Guitarricadelafuente con sus espejos deformados y rusowsky cerrando con Rvfv. Una jornada diseñada para el público más joven del festival, la misma lógica que hace dos años juntó en el mismo cartel a Hombres G e YSY A. Sobre el papel, funciona. Sobre el escenario, depende mucho de quién entiende qué significa estar ahí.

Mediavilla entendió. Y lo que montó en Aranda de Duero fue, según lo que se vio esa noche, el espectáculo más completo de la jornada. No por los fuegos artificiales, sino porque cada canción sonó mejor en directo que en estudio, y eso no le pasa a casi nadie.

Una noche que empezó en los márgenes y terminó en el centro

Antes de que el bloque mainstream se adueñara del recinto principal durante casi tres horas seguidas, los escenarios pequeños daban sus propias razones para no quedarse quieto. Vera Fauna tuvo problemas técnicos evidentes, con una guitarra que apenas se escuchaba y voces que no terminaban de encajar. La propia banda lo reconoció con honestidad desde el escenario. El público se enteró antes que los técnicos, literalmente, alguien levantó un móvil con el mensaje

Conoce al autor del post

Publicidad

Los comentarios están cerrados.