El jueves 17 de julio, Lido Pimienta lanza Caribenya, su nuevo álbum. Antes de que eso ocurra, ha soltado Marea, el último single de adelanto. Una canción sobre amor, deseo y dinero. Sobre una mujer joven que tiene que venderse a sí misma para sacar a su familia adelante. No es un tema cómodo. Tampoco pretende serlo.
Lido Pimienta lleva años siendo uno de esos nombres que la gente del sector menciona con respeto pero que el gran público hispanohablante todavía no ha terminado de situar en el mapa. Eso tiene que ver con muchas cosas, y no todas son culpa del algoritmo.
De Toronto a la raíz: cómo llegó Lido Pimienta hasta aquí
Lido Pimienta es colombiana, criada en Barranquilla, afincada en Toronto. Esa distancia geográfica y cultural ha sido el motor de su trabajo desde el principio. Su disco Miss Colombia, de 2020, ganó el Premio Polaris en Canadá, que es el equivalente canadiense al Mercury Prize británico, y lo hizo con un álbum que mezclaba cumbia, música afrocaribeña, electrónica y letras en español e inglés. Fue un momento importante. No porque el premio cambiara su carrera de golpe, sino porque confirmó que había un espacio real para una música así, aunque ese espacio no siempre sea fácil de encontrar en las plataformas.
Caribenya llega cuatro años después. En ese tiempo, Pimienta ha seguido actuando, colaborando y construyendo sin parar. No ha desaparecido. Ha seguido ahí, trabajando a su ritmo, que es exactamente lo que hace que este disco tenga peso antes de escucharlo entero.
Lo que dice una canción sobre venderse cuando la firmas tú misma
Marea habla de una mujer que tiene que salir adelante y que lo hace desde un lugar incómodo, venderse a sí misma para mantener a su familia. Eso es un tema que existe en la música latinoamericana desde siempre, pero que pocas veces se cuenta desde dentro, con la mirada de quien lo vive, sin juzgar ni romantizar.
Que Lido Pimienta elija esto como último single antes del lanzamiento dice algo. No es una canción de bienvenida fácil. No es el corte que pones para convencer a alguien que no te conoce de que te escuche. Es una declaración de intenciones sobre de qué va el disco. Si Caribenya sigue en esa línea, estamos ante un álbum que no va a pedir permiso para incomodar.
La pregunta interesante no es solo cómo suena Marea, sino qué posición ocupa dentro del arco completo del álbum. Los singles de adelanto suelen ser los cortes más accesibles. Si este es el más accesible, el resto del disco puede ir a sitios bastante más oscuros o más complejos. Eso, en el contexto de Lido Pimienta, no es una amenaza. Es una promesa.
Música afrocaribeña en 2025, fuera del carril de la nostalgia
Hay un problema real con cómo se consume la música latinoamericana fuera de América Latina. El mercado anglosajón tiene apetito para el reggaetón, para la bachata pop, para lo que encaja en una playlist de verano sin necesidad de contexto. Lo que hace Lido Pimienta no encaja ahí. Nunca ha encajado. Y eso tiene un precio.
El precio es visibilidad. El precio es que discos que ganan premios importantes y que tienen algo real que decir llegan a un porcentaje pequeño de la gente que debería escucharlos. No porque la música sea difícil, sino porque el sistema de distribución cultural sigue funcionando con categorías que no saben dónde meter a alguien como ella.
Pimienta trabaja con raíces afrocolombianas, con ritmos del Pacífico colombiano, con electrónica que no suena a pastiche. No está haciendo fusión en el sentido de mezclar cosas para que suenen modernas. Está haciendo su música, que resulta que viene de varios sitios a la vez. Esa distinción importa. La fusión como estrategia de marketing es una cosa. Lo que hace Pimienta es otra.
En 2025, con el debate sobre la representación en la industria más activo que nunca, y con plataformas que siguen sin saber cómo clasificar música que no cabe en una sola etiqueta, Caribenya llega en un momento en el que tiene algo concreto que demostrar. No a la industria, que probablemente seguirá sin saber qué hacer con ella. A los oyentes que buscan algo que no les suene a lo que ya conocen.
Lo que queda por escuchar antes de juzgar el disco entero
El viernes 17 de julio es la fecha. A partir de ahí, Caribenya existe completo y se puede escuchar de principio a fin. Eso es lo que importa ahora mismo.
Con la información disponible por ahora, lo que se puede decir es que Pimienta llega a este lanzamiento con un single que no concede nada. Marea no es una canción pensada para ser fácil. Si el resto del álbum mantiene esa tensión entre lo bailable y lo incómodo, entre el cuerpo y la política, entre el deseo y la supervivencia, puede ser el disco que termine de colocarla donde lleva años mereciendo estar.
Lo que hay que vigilar a partir del viernes es cómo reacciona la crítica anglosajona, que tiene una deuda pendiente con este tipo de música, y si Caribenya consigue circular más allá de los circuitos habituales de la música alternativa latinoamericana. Eso no depende solo de la calidad del disco. Depende de quién lo escucha primero y qué hace con ello después.
Fuente original: Último adelanto del nuevo disco de Lido Pimienta.
