Martin Garrix lleva 2025 construyendo un currículum de colaboraciones que haría enrojecer a cualquier A&R de major. Primero Repeat It con Ed Sheeran. Después Bizarre, que apareció en el disco de Madonna. Y ahora Fireflies, un tema que reúne a los cuatro miembros de U2 alrededor del DJ neerlandés. En papel, es la colaboración más ambiciosa del año. En práctica, es donde el experimento se complica.

El problema no es que Fireflies suene mal. No suena mal. El problema es lo que no llega a ser.

Seis años en el cajón y se nota

Según se ha publicado, esta canción lleva cocinándose desde hace seis años. Eso es mucho tiempo para cualquier canción, pero especialmente para una que se presenta como una colaboración entre un DJ de EDM y la banda de rock más grande del planeta. Seis años dan para repensar una canción entera, para encontrar el ángulo que justifique la convivencia de dos mundos tan distintos. Y aun así, Fireflies llega sin ese ángulo encontrado.

Lo que hay aquí no es Martin Garrix acercándose a U2 ni U2 acercándose a Martin Garrix. Es U2 haciendo una canción de U2, con Garrix en la silla del productor. Eso no tiene por qué ser un pecado mortal, pero sí hace que uno se pregunte para qué estaba ahí Garrix exactamente.

La producción tiene mimo, eso es innegable. Los riffs de guitarra en las estrofas están bien colocados, el crescendo hacia el estribillo funciona con oficio, y hay incluso un autotune sutil en la voz de Bono que en otro contexto podría haber sido el detalle que marcase la diferencia. No lo es. Suena a decisión de producción menor, no a declaración de intenciones.

Cuando el choque de mundos no llega a chocar

Las colaboraciones entre artistas de perfiles muy distintos tienen una sola razón de existir: la fricción. El momento en que dos lenguajes musicales se rozan y producen algo que ninguno de los dos habría hecho solo. Eso es lo que hizo que A Sky Full of Stars, la colaboración de Coldplay con Avicii, funcionase de verdad. Podías discutir si era la mejor canción de Coldplay, pero no podías negar que algo había chocado ahí dentro.

Fireflies apunta hacia esa dirección y luego frena. El resultado es una canción romántica, efectiva en su tono, con letras que tiran de imágenes familiares, «born for the summer skies / the light that’s in each other’s eyes / fireflies», que no van a molestar a nadie y tampoco van a quedarse con nadie demasiado tiempo.

Lo más curioso es adónde lleva ese camino. El rock de estadio que construye Fireflies recuerda más a The Temper Trap que al U2 de Achtung Baby o de How to Dismantle an Atomic Bomb. The Temper Trap, que durante años sonaron a herederos directos del universo sonoro de Bono y compañía. Que U2 acabe sonando a quienes antes sonaban a ellos es una ironía que dice algo sobre dónde está la banda ahora mismo, aunque no estoy seguro de que sea algo que quieran escuchar.

Lo que Bizarre hizo bien y Fireflies no llega a hacer

Para entender por qué Fireflies decepciona un poco, vale la pena mirar atrás al eslabón anterior de este rollout. Bizarre, la colaboración con Madonna, encontraba una sinergia que tenía sentido. Los dos artistas cedían algo. El resultado no sonaba exactamente a Madonna ni exactamente a Garrix, sonaba a las dos cosas a la vez, que es el único resultado que justifica una colaboración así.

Con Fireflies, esa cesión no ocurre. Garrix cede todo el terreno estético a U2, y U2 no hace nada especialmente arriesgado con ese espacio. El DJ neerlandés desaparece dentro de la canción de una forma que, en otro contexto, se llamaría buen oficio de productor. Aquí se llama oportunidad perdida.

No es que la canción sea un desastre. Es una canción bonita, bien ejecutada, que en una lista de reproducción de domingo por la mañana no molestaría a nadie. Pero cuando pones juntos a Martin Garrix y a U2, «no molestar a nadie» es el listón más bajo que puedes ponerte.

Qué le queda por demostrar a este rollout

Lo interesante ahora es ver si este patrón continúa o si hay un giro en algún punto del camino. Garrix está construyendo algo canción a canción, y la acumulación de nombres grandes, Sheeran, Madonna, U2, dice mucho sobre dónde quiere estar posicionado. Pero los nombres grandes no garantizan que el resultado sea grande.

La pregunta que queda flotando después de escuchar Fireflies no es si la canción funcionará en las listas o en los festivales de verano, que probablemente sí. La pregunta es si Garrix está eligiendo estas colaboraciones para crecer como artista o para coleccionar logos. Porque de momento, con U2, ha conseguido una canción de U2. Eso, para alguien que lleva seis años trabajando en ella, parece poco.

Fuente original: Martin Garrix no renueva a U2 ni un poco en ‘Fireflies’.

Conoce al autor del post

Publicidad

Los comentarios están cerrados.