Los Zigarros acaban de publicar el vídeo de «Caminos habituales», una de las canciones de su quinto álbum, Carne con patatas, que salió el pasado viernes. La canción cuenta con la participación de Miguelito García, conocido por su trabajo en Derby Motoreta’s Burrito Kachimba y en Cervatana. No es una colaboración de relleno ni un nombre puesto para dar titulares. Es una elección que dice bastante sobre dónde está parado el grupo ahora mismo.
Cinco álbumes. Eso ya es una carrera, no un proyecto. Y el título del disco, Carne con patatas, no suena a experimento conceptual ni a giro radical de imagen. Suena a algo que se sirve caliente, sin adornos, con la intención de que te llene. Puede que eso sea exactamente lo que el grupo quiere transmitir.
Cinco discos y un nombre que no pide permiso
Los Zigarros llevan años moviéndose en ese espacio que la industria española nunca sabe muy bien dónde colocar, el rock con raíces, con algo de soul, con guitarras que no tienen miedo de sonar a guitarras. No son una banda de nicho, pero tampoco caben fácil en la playlist de turno. Eso tiene sus ventajas y sus complicaciones.
Llegar al quinto disco sin haber necesitado reinventarse con cada álbum para mantenerse relevantes es más difícil de lo que parece. Muchos grupos de su generación llevan años dando vueltas a la misma fórmula o, en el extremo contrario, cambiando tanto que ya no se reconocen. Los Zigarros han mantenido una línea. Eso no significa que estén quietos, significa que saben quiénes son.
La aparición de Miguelito García en esta canción conecta dos mundos que comparten más ADN del que parece. Derby Motoreta’s Burrito Kachimba es una de las bandas más interesantes que ha dado el sur de España en los últimos años, con ese sonido que mezcla flamenco, psicodelia y rock sin que ninguno de los tres elementos pida disculpas. Que su vocalista aparezca en un disco de Los Zigarros no es un accidente. Es una conversación entre músicos que se reconocen.
Lo que una colaboración así dice sobre cómo se hace música hoy
En el ecosistema musical actual, la colaboración se ha convertido en una herramienta de marketing antes que en una decisión artística. Dos artistas se juntan, el algoritmo los recomienda a las audiencias de ambos, y todos ganan streams. El problema es que se nota. Se nota cuando dos nombres aparecen juntos porque sus equipos lo han negociado, y se nota cuando dos músicos se juntan porque tienen algo que decirse.
Miguelito García en un disco de Los Zigarros encaja en la segunda categoría, o al menos eso apunta lo que se conoce de ambos proyectos. No hay aquí un salto de género calculado para ampliar mercado. Hay dos propuestas que orbitan alrededor del mismo tipo de música, hecha con instrumentos reales, con voces que no dependen de corrección de tono para funcionar.
Eso no es un mérito menor en 2024. El rock español con raíces tiene un problema de visibilidad estructural. No es que no haya público, es que los canales de distribución de atención están diseñados para otro tipo de producto. Una colaboración como esta, entre músicos de escenas cercanas pero no idénticas, puede hacer más por la visibilidad de ambos que cualquier estrategia de playlisting.
Una canción que se llama ‘Caminos habituales’ y un disco que se llama ‘Carne con patatas’
Con la información disponible por ahora, lo que se puede decir de «Caminos habituales» es que el título sugiere algo que no busca la sorpresa por la sorpresa. Caminos habituales. Rutas conocidas. Eso puede leerse como conformismo o como honestidad radical, depende de cómo suene cuando lo escuchas.
Si esta nueva etapa sigue el camino que apunta el resto del proyecto de Los Zigarros, lo más probable es que la canción no necesite artificios para funcionar. La presencia de Miguelito García añade una textura vocal que viene de otro sitio, del flamenco más digerido, de algo más oscuro y más caliente a la vez. La pregunta interesante no es solo cómo suena, sino qué pasa cuando esa voz se pone encima de lo que Los Zigarros construyen debajo.
Carne con patatas como título de álbum es una declaración de intenciones. No es un título que intente parecer sofisticado. Es un título que dice lo que es y confía en que eso sea suficiente. En un momento en que muchos artistas llenan sus proyectos de capas conceptuales para que parezcan más importantes de lo que son, un disco que se llama así tiene algo de gesto contracultural sin proponérselo.
Lo que queda por escuchar del quinto disco
El disco ya está publicado, así que la espera terminó. Lo que viene ahora es ver cómo se asienta, si el resto de canciones sostiene lo que promete «Caminos habituales», y si la presencia de Miguelito García es un momento puntual o una señal de hacia dónde va el sonido del grupo.
También hay que ver si Los Zigarros llevan Carne con patatas a los escenarios con la contundencia que el título merece. Un disco así, si funciona como parece que quiere funcionar, necesita el directo para terminar de decir lo que tiene que decir. Las canciones con ese tipo de raíces no se completan en los auriculares. Se completan cuando hay una sala, un volumen y un público que sabe a qué ha venido.
Miguelito García en directo junto a Los Zigarros sería otra conversación. Esa sí que vale la pena esperar.
Fuente original: Caminos habituales, vídeo de Los Zigarros, con Miguelito García.
