Jairo Zavala acaba de publicar Furia y calma, el nuevo disco de Depedro, y ya tiene fecha para salir a defenderlo en directo. La gira arranca el 27 de octubre en Madrid. Once canciones nuevas, grabadas en Ciudad de México, con producción de Camilo Lara del Instituto Mexicano del Sonido. Eso es lo que hay sobre la mesa ahora mismo.

No es un anuncio menor. Depedro lleva años construyendo un tipo de música que no encaja fácil en ninguna caja, y cada disco nuevo es una apuesta sobre dónde quiere estar. Que este haya aterrizado desde México, con Lara como productor, dice algo sobre el sonido que va a encontrar quien se acerque al disco sin haberlo escuchado todavía.

México, Camilo Lara y once canciones que no nacieron en Madrid

Furia y calma se grabó en Soy Sauce Studio, en Ciudad de México. Camilo Lara, que dirige el Instituto Mexicano del Sonido, se encargó de la producción. Eso no es un detalle de liner notes, es una decisión artística con consecuencias sonoras.

El IMS lleva años mezclando folclore mexicano con electrónica, con una forma de trabajar que no tiene miedo al anacronismo ni a la mezcla de texturas. Que Zavala haya elegido ese entorno para grabar sus once canciones nuevas apunta a que Furia y calma no va a sonar como un disco de cantautor español con guitarra acústica y punto.

El disco incluye colaboraciones con Vivir Quintana y Camila, entre otras, aunque los datos disponibles por ahora no detallan en qué canciones ni qué aportaron exactamente. Lo que sí se puede decir es que Zavala lleva tiempo moviéndose cómodo entre músicos de ambos lados del Atlántico, y ese cruce de influencias es parte de lo que hace que Depedro sea difícil de colocar en un género concreto sin perder algo por el camino.

Jairo Zavala no es un artista que publique por publicar. Los tiempos entre discos han sido largos, deliberados. Furia y calma llega como una declaración, no como un lanzamiento de catálogo.

Lo que significa salir de gira con un disco nuevo en 2025

Arrancar una gira de presentación el mismo mes en que sale el disco tiene una lógica que el streaming ha roto bastante. Antes, el directo era la prolongación natural del álbum. Ahora, muchos artistas publican singles durante meses, acumulan oyentes en plataformas y llegan al directo cuando el disco ya tiene medio año de vida. Depedro no parece estar en ese esquema.

Salir a tocar en octubre, con el disco recién publicado, es apostar por el formato completo. Por la escucha de principio a fin, por el público que va al concierto habiendo digerido el disco, no solo habiendo oído el single que le puso el algoritmo delante.

Eso tiene un coste. Significa que el público tiene que haber hecho los deberes, o que el concierto va a ser también el primer contacto con la mayoría del material nuevo. Ninguna de las dos opciones es mala, pero son experiencias distintas. Y la decisión de salir tan rápido después del lanzamiento dice que Zavala confía en que el disco se sostenga solo desde el primer día, sin necesidad de que la gira llegue cuando ya todo el mundo lo conoce de memoria.

En un mercado donde la presencia constante en redes y plataformas se ha convertido en obligación no escrita, hay algo refrescante, aunque también arriesgado, en apostar por el ciclo clásico disco-gira sin demasiadas mediaciones digitales por el medio.

Una paleta de sonido que mezcla raíces con algo que no tiene nombre fácil

Con la información disponible por ahora, no se puede describir Furia y calma canción por canción. Pero sí se puede hablar del contexto sonoro en el que se ha construido.

Camilo Lara es alguien que sabe cómo hacer que lo analógico y lo electrónico no se peleen dentro de una misma canción. Su trabajo con el IMS ha demostrado que se puede tomar música con raíces profundas y darle un tratamiento contemporáneo sin que suene a pastiche ni a folklore de aeropuerto. Si eso es lo que ha traído a Furia y calma, el disco tiene potencial para sonar a algo que no está intentando encajar en ninguna tendencia del momento.

Zavala, por su parte, lleva años trabajando una voz y una forma de escribir que mezclan lo íntimo con lo cinematográfico. Sus letras no son poesía de escaparate, tienen peso y tienen tierra. La pregunta interesante no es solo cómo suena este disco, sino dónde coloca esto a Depedro dentro de su propia trayectoria, si como un giro hacia algo nuevo o como una profundización en lo que ya venía construyendo.

Las colaboraciones con Vivir Quintana, cantautora mexicana con una voz y una forma de hablar de las mujeres que no se parecen a nada del pop convencional, y con Camila, apuntan a que el disco no es un monólogo. Hay diálogo dentro, hay otras perspectivas. Eso suele cambiar la temperatura de un disco, aunque sea en dos o tres canciones.

Madrid en octubre, y después lo que venga

La gira arranca en Madrid el 27 de octubre. Más fechas, más ciudades, más detalles del recorrido completo están todavía por confirmar, al menos con los datos disponibles en este momento.

Lo que queda por ver es cómo reacciona el directo al material nuevo. Depedro en concierto tiene una forma de ocupar el espacio que no depende de la parafernalia, y eso va a poner a prueba cada una de esas once canciones sin red debajo. Si el disco funciona en sala, queda claro que Zavala ha construido algo sólido. Si hay canciones que no despegan en directo, también se va a notar.

La pregunta que me hago después de leer el anuncio es si Furia y calma va a encontrar el público que se merece o si va a quedar sepultado bajo el ruido de octubre, que siempre es un mes cargado de lanzamientos. Depedro no es un artista que grite para que le escuchen. Y a veces eso es un problema en un mercado que premia a quien más ruido hace.

Fuente original: Depedro sale de gira con Furia y calma.

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