Judeline apareció en La Revuelta para hablar de Bby WOW, de su próximo single La falda y de su participación en La bola negra, la película de Los Javis ambientada en 1937. Y cantó a capela Soldadito español, la versión que Raül Refree preparó para la banda sonora. La grabación lleva días circulando por redes. La voz de Judeline es impresionante. El problema no es la voz.

El problema, o mejor dicho, la pregunta que esta versión deja abierta, es qué historia estamos eligiendo recordar cuando cogemos una canción como esa, la envolvemos en melancolía y la ponemos al principio de un relato sobre la Guerra Civil española.

Porque Soldadito español no es una canción inocente. Es una marcha compuesta por Jacinto Guerrero para la revista musical La orgía dorada, estrenada en 1928, justo después del final de la Guerra del Rif. Una campaña militar española en el norte de África que dejó una destrucción enorme sobre la población rifeña. El «soldadito» de la canción no existe en el vacío.

Una canción de 1928 y la memoria que no aparece en el guion

Refree ha contado que empezó a trabajar con la canción mientras Los Javis todavía desarrollaban el guion. La intención estaba clara desde el principio, alejarla de su carácter festivo y marcial, llevarla a un terreno más oscuro. El resultado es una pieza lenta, casi susurrada, que encaja con la aproximación antibelicista y antifascista de la película.

Los Javis han explicado que querían acercarse a la Guerra Civil desde las emociones de quienes la vivieron, no desde los hechos fríos. Eso es un criterio artístico legítimo. Javier Calvo lo ha dicho con claridad en las entrevistas. La emoción como herramienta para recuperar una historia que el tiempo ha ido borrando.

El asunto es que esa operación de resignificación tiene un límite. Y ese límite lo ha señalado Youssef M. Ouled, escritor y periodista de origen rifeño, con una crítica directa y bien argumentada. «Siendo rifeño, me chirría muchísimo», ha escrito. Su punto no es que la versión de Judeline reivindique el significado original de la canción, ni que Soldadito español sea una canción franquista, porque no lo es, es anterior al franquismo. Su punto es que detrás de ese imaginario hay una historia colonial que España lleva décadas ignorando.

«Detrás de ese soldadito hay guerra colonial, hay bombardeos y muerte», escribe Ouled. Y añade algo que cuesta rebatir, que coger un símbolo de esa historia, envolverlo en una producción preciosa y melancólica y presentarlo como algo poético puede terminar ocultando precisamente lo que debería mirarse de frente.

Cuando la estética bonita tapa lo que la letra no nombra

La crítica de Ouled no va contra Judeline ni contra Refree ni contra Los Javis. Va contra un patrón. «Esto pasa mucho en este país, coger elementos de la historia colonial y envolverlos en estética bonita», escribe. Y tiene razón en que pasa. La memoria histórica española lleva años intentando recuperar lo que el franquismo enterró, y eso es necesario. Pero esa recuperación, hasta ahora, ha mirado casi exclusivamente hacia adentro. La Guerra Civil, las fosas, el exilio. Lo que ocurrió en el Rif, lo que España hizo militarmente en el norte de África durante las primeras décadas del siglo XX, eso sigue siendo una zona oscura que muy pocas veces aparece en el relato cultural mainstream.

Ouled lo dice sin rodeos. Una memoria histórica que no usa los elementos culturales para reconocer y reparar su rol colonial es una memoria histórica incompleta. No le basta con que la música suene triste. La tristeza no es suficiente si la tristeza solo mira hacia un lado.

Judeline, por ahora, no ha hablado públicamente de esta dimensión de la canción. En las entrevistas sobre La bola negra ha contado cómo llegó al proyecto y cómo fue la grabación. Es comprensible que no entre en ese debate, no es su responsabilidad individual cargar con toda la historia colonial española. Pero la pregunta que Ouled lanza no va dirigida solo a ella.

Lo que la voz de Judeline hace con una marcha militar y lo que eso no resuelve

Desde el punto de vista musical, lo que Refree ha hecho con Soldadito español es interesante. Arrancarle el carácter de marcha a una pieza pensada para sonar festiva y marcial, y dejar solo la melodía sostenida por la voz de Judeline, es una decisión de producción con criterio. La voz de Judeline tiene una textura que aguanta ese tipo de desnudez. No necesita adorno. La versión a capela que circula por redes lo demuestra.

El problema es que la operación musical, por sí sola, no resignifica el contexto histórico. Puedes hacer que una canción suene triste. No puedes hacer que suene triste y al mismo tiempo esperar que eso resuelva lo que la letra carga. La melancolía es una emoción, no un argumento histórico.

Si La bola negra quiere recuperar la historia desde las emociones de quienes la vivieron, cabe preguntarse, como señala Ouled, qué memorias entran en esa recuperación y cuáles quedan fuera. La población rifeña que vivió la ocupación española también tiene emociones. También tiene historia. También tiene muertos.

Lo que queda pendiente cuando la película llegue a las salas

Todavía no sabemos cómo funciona Soldadito español dentro de la película. No sabemos si el contexto del Rif aparece en algún momento del relato, si la película lo menciona, si lo rodea, si lo ignora por completo. Eso importa. Una cosa es usar la canción como pieza emocional en un relato sobre la Guerra Civil y otra es hacerlo sin ningún tipo de conciencia de lo que esa canción arrastra.

Cuando La bola negra llegue a las salas, habrá más elementos para juzgar si la película maneja esa tensión con inteligencia o si simplemente la deja pasar. Hasta entonces, la versión de Judeline seguirá circulando, y la pregunta de Ouled seguirá sin respuesta oficial. Que una canción suene hermosa no cierra el debate sobre lo que representa. A veces lo abre.

Fuente original: Judeline, ‘Soldadito español’ y la crítica a su memoria colonial.

Conoce al autor del post

Publicidad

Los comentarios están cerrados.