Jorja Smith lleva tres discos intentando resolver la misma ecuación. Dónde vive exactamente su música, si en el soul de raíz, en el R&B más clásico o en los géneros electrónicos que han definido el sonido del Reino Unido en las últimas décadas. Falling or Flying, su segundo álbum, lo resolvió partiéndose en dos mitades para no tener que elegir. What Are the Odds elige. Se va a la pista de baile, al drum&bass, al UK garage, a la house. Y la decisión tiene sentido sobre el papel. El problema es lo que pasa después.

El disco llega. Suena. Y hay momentos en que funciona de verdad, momentos en que Jorja Smith hace exactamente lo que prometía. Pero también hay demasiados tramos en los que el álbum se queda a medio camino entre el club y el sofá, sin terminar de llegar a ninguno de los dos sitios.

Drum&bass, UK garage y una escena que lleva tiempo saturada

No es que los géneros que elige Jorja Smith en What Are the Odds sean malas elecciones. El drum&bass, el UK garage y la música house tienen una historia larga y legítima en el Reino Unido, y cualquier artista británica puede mirar hacia ahí sin que nadie le pida explicaciones. El asunto es que esa escena lleva un tiempo funcionando a plena saturación. Hay mucha gente haciendo exactamente eso, y hacerlo bien en 2024 requiere encontrar algún ángulo que no esté ya ocupado.

Jorja Smith y sus co-productores, entre ellos P2J, no terminan de encontrarlo. El resultado es un álbum que suena reconocible pero raramente sorprende. Hay un tema sobre Londres con sample e intervención de Devlin, se llama This City, y es tan explícitamente londinense que casi resulta un gesto de declaración de principios. Todo el disco huele a esa ciudad. El problema es que la ciudad ya tiene mucha música que huele igual.

Y luego está la contradicción de fondo. Un disco pensado para la pista de baile debería tener cierta energía sostenida, cierta voluntad de moverte. Pero canciones como Pretend o The Way It Was suenan demasiado apenadas para eso. No es que la tristeza no pueda convivir con los beats, claro que puede. Pero cuando casi todo el álbum tira hacia abajo emocionalmente, la promesa de la pista de baile se diluye.

Lo que le pesa al disco cuando intenta ser profundo

For Life, con aires de trip hop, habla de una amistad que atraviesa una adicción. What Are the Odds, el tema que da nombre al disco, toca la experiencia de vivir tu propia vida mientras la fama la convierte en algo ajeno. Young Heart busca a la persona que eras antes de que todo se complicara. Son temas con peso real, con materia de verdad.

El problema no es que Jorja Smith quiera hablar de esas cosas. El problema es que la música no termina de estar a la altura del drama que plantean las letras. Si vas a contar una historia sobre adicción, sobre identidad, sobre lo que se pierde cuando te conviertes en figura pública, la música tiene que sostener ese peso. Y aquí, demasiadas veces, los beats se quedan planos justo cuando el tema pediría más tensión, más riesgo, más algo.

No es un fallo de concepto. Es un fallo de ejecución. Y eso, viniendo de una artista con la voz y el criterio que tiene Jorja Smith, es lo que desespera un poco.

Cuando el disco decide divertirse, ahí sí

Porque cuando What Are the Odds suelta el peso y se permite ser lo que decía que iba a ser, el resultado es otra cosa completamente. Dancing es el ejemplo más claro. Tiene una línea de guitarra que rompe la monotonía rítmica del resto del disco, y un estribillo, «The music feels like la-la, la-la / Makes us move like la-la, la-la», que hace exactamente lo que un buen estribillo de estas características tiene que hacer. No te explica la alegría, te la mete dentro.

Make It Your Home funciona de forma parecida, romántica y rítmica a la vez. Alive, el dúo con Wizkid, tiene esa sensualidad que los dos artistas manejan bien cuando se encuentran en el mismo espacio. I Lied, You Lied tiene una melodía que se queda. Y luego está What’s Done Is Done, que es directamente el mejor tema del disco. UK garage urgente, desafiante, escrito junto a Maverick Sabre con la energía de quien ya no tiene paciencia para la gente que solo sabe incordiar. Ese sí llega a la pista. Ese sí te mueve.

Con la información disponible por ahora, es difícil saber si Jorja Smith grabó estos temas más luminosos como contrapeso consciente o si simplemente son los momentos en que el disco encontró su sitio sin forzarlo. Lo que sí se puede decir es que marcan la diferencia entre un álbum que frustra y uno que, en sus mejores momentos, justifica la apuesta.

La pregunta que queda después de escucharlo

Jorja Smith tiene talento suficiente para hacer un disco de UK garage y drum&bass que sea realmente bueno. Eso no está en duda. La pregunta que deja What Are the Odds es si este era el momento, o si el disco llegó antes de que las piezas estuvieran del todo en su sitio.

Lo que viene ahora importa. Si hay gira, si hay fechas en festivales, si el directo consigue hacer con estos temas lo que el estudio no siempre logró, la valoración puede cambiar. Hay canciones aquí que en un club, con volumen y gente, pueden sonar distintas. What’s Done Is Done en directo podría ser una cosa completamente diferente a lo que es en el disco.

Y si hay más música por venir, si What Are the Odds es el comienzo de una etapa y no el resumen de una, la pregunta interesante no es cómo suena esto ahora mismo, sino adónde lleva. Porque cuando Jorja Smith acierta en este disco, acierta de verdad. Solo falta que la próxima vez acierte más seguido.

Fuente original: Jorja Smith / What Are the Odds.

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