El 19 de febrero de 2027 llega Blue Reservoir, el nuevo disco de Everything but the Girl. Tracey Thorn y Ben Watt lo anuncian apenas tres años después de Fuse, el álbum con el que volvieron en 2023 tras veinticuatro años de silencio discográfico. Tres años no es nada en sus tiempos, pero el contexto de este segundo regreso es distinto. No es un disco de vuelta a la escena. Es un disco que nació de estar en escena.

El detonante fue una residencia en el Moth Club de Hackney, una sala pequeña, íntima, de esas que en Londres todavía resisten sin convertirse en experiencia de marca. Tocar ahí noche tras noche les hizo algo. Según han contado, redescubrieron la química de actuar juntos en directo, y esa experiencia terminó marcando la dirección musical de lo que ahora presentan.

El primer single se llama Young And Dumb. Sonido acústico, aire de bossa nova, sin rastro de la electrónica que dominaba Fuse. El giro es claro desde el primer momento.

De la pista de baile al taburete de madera

Para entender lo que supone este cambio de dirección hay que recordar de dónde venía Fuse. Ese disco llegó en 2023 después de una ausencia larguísima y conectaba directamente con el sonido electrónico y de club que el dúo había desarrollado en los noventa, especialmente con Walking Wounded (1996) y el impacto masivo de Missing. Era un disco que miraba hacia ese período, lo actualizaba con producción contemporánea y funcionaba bien dentro de ese marco.

Blue Reservoir apunta a otro sitio. La voz y la guitarra en primer plano, influencias de bossa nova y música cubana, canciones con historia autobiográfica. Thorn y Watt llevan en esto desde principios de los ochenta, cuando empezaron en Hull con un folk sencillo y directo antes de que la electrónica los transformara. Este disco parece querer recuperar algo de esa textura.

En una entrevista con NME han hablado de varias canciones del álbum. Scala mezcla un recuerdo de adolescencia de Tracey Thorn, The Smiths, The Cure y una noche en el antiguo club londinense Scala con una música de corte cubano. Forward, que abre el disco, plantea el tema central sin rodeos, hay que seguir adelante aunque el pasado no desaparezca. Son diez canciones en total, y la tracklist que acompaña el anuncio ya da pistas de un disco sin prisa y con peso emocional.

Lo que dice un disco acústico en 2027

Publicar algo así en 2027 no es una decisión neutral. El mercado del streaming premia la consistencia de formato, el sonido reconocible, la facilidad para el algoritmo. Un dúo que en su regreso sonaba a electrónica de club y ahora presenta bossa nova acústica no está pensando en optimizar su posición en listas de reproducción generadas automáticamente.

Eso puede sonar romántico o puede sonar a suicidio comercial, dependiendo de cómo se mire. La realidad es que Everything but the Girl lleva décadas operando con una lógica propia. No publicaron durante veinticuatro años. Cuando volvieron, lo hicieron a su ritmo y con sus reglas. Fuse no necesitó de ningún gancho viral para encontrar a su público.

El movimiento de volver a lo acústico, a lo íntimo, a la sala pequeña como origen del disco, dice algo sobre cómo entienden su propio trabajo. No están persiguiendo una tendencia. Están respondiendo a una experiencia concreta, tocar en el Moth Club, sentir que eso funcionaba, y llevarlo al estudio. Es una forma de hacer discos que cada vez resulta más rara, no porque sea difícil técnicamente, sino porque requiere no tener miedo a desaparecer del mapa durante el tiempo que haga falta.

Una voz, una guitarra y diez canciones que habrá que escuchar con calma

Con la información disponible por ahora, lo que se puede decir es que el giro sonoro es real y está justificado desde el proceso creativo. No es un capricho estético ni un intento de diferenciarse artificialmente de Fuse. La residencia en el Moth Club actuó como laboratorio, y lo que salió de ahí fue un disco más desnudo.

La voz de Tracey Thorn en contextos acústicos tiene un peso específico distinto al que tiene sobre producción electrónica. No es mejor ni peor, es otra cosa. Sus primeros trabajos con Marine Girls y su debut en solitario A Distant Shore (1982) demostraron que esa voz no necesita adornos para funcionar. Si Blue Reservoir recupera algo de esa austeridad, puede ser el disco más honesto que hayan hecho en décadas.

Young And Dumb ya está fuera y da una primera coordenada. El aire de bossa nova no es forzado, encaja con la historia de influencias brasileñas que siempre ha estado presente en su trabajo, aunque no siempre en primer plano. La pregunta interesante no es solo cómo suena el single, sino qué hacen con esa paleta a lo largo de diez canciones.

Fechas en Londres y Manchester, España fuera del mapa por ahora

El anuncio llega acompañado de fechas en directo en Reino Unido. Londres en noviembre y diciembre de este año, y vuelta a la Union Chapel londinense y al Albert Hall de Manchester en mayo de 2027. También está confirmado un concierto en St George’s, Bristol, el 25 de mayo. De momento, ninguna fecha en España.

Eso puede cambiar. Con Fuse tampoco había certeza inmediata de gira española y al final llegaron. Pero conviene no dar nada por hecho hasta que haya anuncio oficial.

Lo que sí está claro es que el ciclo de Blue Reservoir va a ser largo. Fecha de publicación en febrero de 2027, fechas de conciertos que llegan hasta mayo de ese mismo año. Thorn y Watt no tienen prisa. Nunca la han tenido. La pregunta ahora es si el disco justifica esa calma, y para eso habrá que esperar a escucharlo entero.

Fuente original: Everything but the Girl vuelven a sus raíces y anuncian disco.

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