Beatrice Kristi Ilejay Laus, que es el nombre real detrás de beabadoobee, va a tener su primer número 1 de álbumes en Reino Unido. No lo consigue con un giro radical ni con una colaboración estratégica pensada en el algoritmo. Lo consigue siendo más ella que nunca, refugiándose en el post-grunge y el indie rock de los noventa que lleva reivindicando desde que empezó. Pylon, su cuarto disco, es el resultado de esa apuesta.
Que en 2025 una artista joven llegue al número 1 con un disco que suena más a Pavement que a cualquier cosa que domine las listas de Spotify dice algo. No sé exactamente qué dice todavía, pero dice algo.
De la bossa viral al post-grunge sin pedir permiso
El camino de beabadoobee hasta aquí ha sido raro, en el buen sentido. Empezó a sonar masivamente gracias a ‘death bed’, esa colaboración con Powfu que se convirtió en fenómeno de TikTok y que, siendo honestos, no representaba demasiado bien lo que ella quería hacer. Después vinieron ‘the perfect pair’, con su bossa nova delicada, y ‘Glue Song’, que consiguió colarse en la cultura popular de una manera que pocas canciones de su generación han logrado. Sus dos álbumes anteriores son Disco de Plata en UK.
Pero Pylon no va por ese camino. Este disco es el más declaradamente de guitarras de su carrera, el más anclado en las referencias que ella lleva citando desde el principio. Elliott Smith, Pavement, Avril Lavigne, My Bloody Valentine. No como pose, sino como punto de partida real. La distorsión de ‘In Motion’ es la prueba más evidente de hasta dónde llega esa influencia del shoegaze de MBV, aunque siempre filtrada por el pop. Siempre hay una melodía debajo que te ancla.
El single ‘Sun Has Set’ funciona como himno de indie rock noventero sin complejos. Es el tipo de canción que en 1997 habría sonado en la radio de manera natural. Lo cual conecta directamente con uno de los gestos más llamativos del disco.
Cartas, radios y pantallas rotas en 2025
Hay algo deliberadamente anacrónico en Pylon que no se puede ignorar. Una canción se llama ‘Write Me a Letter’, como si escribir una carta fuera una opción cotidiana en 2026. Otra se titula ‘Radio’, en la línea de lo que hacían R.E.M. con ‘Radio Song’, The Cranberries con ‘Copycat’ o The Corrs con su propia ‘Radio’. Títulos que en los noventa tenían un peso cultural concreto y que ahora suenan a otra era.
No creo que sea descuido. La propia canción titular, ‘Pylon’, critica ese mundo de pantallas en el que vivimos. Hay una coherencia ahí, aunque sea incómoda. Beabadoobee está construyendo un disco que mira hacia atrás de manera consciente, casi como acto de resistencia contra el presente digital. Si eso es romanticismo ingenuo o postura válida depende de cómo te lo tomes. Lo que no se puede negar es que hay una intención detrás.
Y esa intención conecta con el tema central del disco. Pylon trata las decepciones del corazón con una honestidad bastante directa. «Bésame como se besa a alguien con quien nunca habías estado», dice ‘It’s Alright’. «Sé que no soy tu tipo pero no me importa», dice ‘Memories’. «Me pregunto si piensas en mí como antes», plantea ‘Satellites’. No hay metáforas complicadas. Hay una persona de veintitantos intentando entender las relaciones y el mundo, y escribiéndolo con la claridad que da no tener miedo a sonar vulnerable.
Hayley Williams, Chino Moreno y la colaboración que de verdad importa
La lista de colaboradores de Pylon es llamativa aunque la mayoría aparezcan en segundo plano. Hayley Williams, Brendan Yates de Turnstile, Chino Moreno de Deftones, un par de miembros de The 1975 y Shane Moran de Title Fight. Son nombres que dibujan un mapa muy específico de la música de guitarras de las últimas tres décadas.
La colaboración con Hayley Williams en ‘Nothing to Prove’ es emocionalmente significativa para beabadoobee, algo que ella ha expresado públicamente. El título ya adelanta el tono. Pero la colaboración que musicalmente resulta más interesante es la de Brendan Yates en ‘Powerlines’. Suena a ruptura teatral y desangrada, con esa frase que lo resume todo, «a pesar de todo, solo quiero lo mejor para ti», que en boca de dos personas que se están destruyendo mutuamente tiene una carga dramática considerable. Es el momento más intenso del disco.
Que haya elegido a Yates, que viene del hardcore de Turnstile, para ese momento concreto no es casualidad. Hay algo en la energía física de ese género que encaja con la idea de una separación que duele en el cuerpo, no solo en la cabeza.
Lo que queda por ver cuando el disco lleve semanas en las listas
Con la información disponible ahora mismo, Pylon suena a disco correcto, agradable, sin grandes errores ni grandes revelaciones. La canción más lograda resulta ser ‘Memories’, la más alegre del lote, la que ofrece una visión feliz de una relación en medio de tanto drama. Suena a los mejores The Sundays. Que la mejor canción de un disco sobre decepciones sea la más optimista tiene su propia lógica.
Lo que hay que vigilar ahora es si el número 1 en UK se traduce en algo más sostenido o si es el pico de una ola que ya había empezado a crecer con los singles previos. También si la gira que presumiblemente acompañará al disco confirma lo que el estudio solo puede sugerir, porque este tipo de música, con estas influencias y esta energía de guitarras, o se sostiene en directo o se queda a medias. Beabadoobee ha demostrado que sabe moverse en un escenario. La pregunta es si Pylon le da material suficiente para dar un paso más grande.
Fuente original: beabadoobee / Pylon.
