Alabama Shakes han publicado I Feel Hope Coming, el primer single de I Must Be Dreaming, su nuevo álbum. El disco llega el 28 de agosto. Eso es todo lo confirmado por ahora, y ya es suficiente para que valga la pena parar y prestarle atención.

Diez años. Ese es el tiempo que ha pasado desde Sound & Color, el segundo álbum de la banda de Athens, Alabama, publicado en 2015. Una década en la que Brittany Howard no se quedó quieta, sacó un disco en solitario, Jaime, en 2019, que fue uno de los trabajos más personales y bien construidos de ese año. Pero Alabama Shakes como banda han estado en silencio. Hasta ahora.

Diez años de silencio con una sola interrupción

Alabama Shakes llegaron en 2012 con Boys & Girls, un debut que sonaba a algo que no se estaba haciendo en ningún otro sitio. Soul del sur, rock con raíces, una voz que no pedía permiso para ocupar espacio. Luego vino Sound & Color, más arriesgado, más extraño, más difícil de etiquetar, y eso fue precisamente lo que lo hizo interesante. Ganaron Grammys. Llenaron festivales. Y después, silencio.

El silencio no fue vacío. Brittany Howard publicó Jaime y demostró que su escritura podía ir mucho más lejos de lo que el formato de banda le había permitido hasta ese momento. Ese disco habla de su hermana muerta, de su identidad racial, de crecer en un lugar que no estaba pensado para alguien como ella. No es un disco fácil. Tampoco pretende serlo. Lo que sí hace es dejar claro que Howard es una compositora con algo que decir, no solo una voz espectacular al frente de una banda de rock.

Que ahora vuelvan como Alabama Shakes no cancela ese trabajo en solitario. Lo sitúa. Hay un antes y un después de Jaime, y ese después incluye un regreso a la banda con más material encima de la mesa, más experiencia, más claridad sobre quién es cada uno.

Lo que dice volver después de diez años sin publicar

En 2025, publicar un disco después de una década de silencio es casi un acto político. El modelo que manda ahora es el contrario, presencia constante, singles cada pocas semanas, contenido para el algoritmo, visibilidad permanente. Las bandas que desaparecen durante años no encajan en esa lógica. Y las que vuelven después de mucho tiempo tienen que pelear contra una infraestructura diseñada para premiar la frecuencia, no la profundidad.

Alabama Shakes no han estado jugando ese juego. Y eso tiene un coste real, visibilidad, posicionamiento en plataformas, presencia en el ciclo de noticias. Pero también tiene una ventaja que pocas bandas se pueden permitir, cuando publican algo, la gente escucha. No hay ruido previo que amortigüe el impacto. No hay fatiga de contenido. Hay espera, y la espera todavía significa algo cuando viene de una banda que demostró que sabía para qué estaba.

El título del álbum, I Must Be Dreaming, no dice mucho por sí solo. Pero el título del single, I Feel Hope Coming, sí apunta hacia algo. No es un título irónico. No es distancia ni cinismo. Es directo, casi vulnerable. Eso, viniendo de una banda que lleva diez años fuera, tiene peso.

Una voz que no necesita producción para llenar una sala

Con la información disponible por ahora, lo que se puede decir de I Feel Hope Coming es lo que sugiere el propio título y lo que se conoce del trabajo previo de Howard. Su voz es el instrumento más difícil de domesticar en la música contemporánea, no porque sea técnicamente imposible de capturar, sino porque tiene una cualidad física, de presencia en el espacio, que los formatos digitales tienden a aplanar.

Sound & Color fue un disco que intentó hacer algo con eso, usar la producción para ampliar el sonido en vez de controlarlo. Algunos momentos funcionaron mejor que otros, pero la dirección era clara. Si esta nueva etapa sigue el camino que apunta el título del single, y si Jaime influyó en cómo Howard entiende ahora la escritura de canciones, el resultado podría ser un disco más personal que Sound & Color y más de banda que Jaime. Eso sería el punto medio más interesante que pueden ocupar ahora mismo.

La pregunta interesante no es solo cómo suena, sino dónde coloca esto a Alabama Shakes dentro de un panorama donde el rock con raíces ha perdido tracción en las listas pero sigue teniendo una comunidad fiel que va a conciertos y compra vinilos. Esa comunidad existe. La cuestión es si el disco tiene algo nuevo que decirle o si se limita a confirmar lo que ya saben de la banda.

Lo que queda por ver antes del 28 de agosto

El disco sale el 28 de agosto. Hay un vídeo para I Feel Hope Coming. Eso es lo que hay de momento. No hay anuncio de gira confirmado, no hay lista de canciones publicada, no hay más singles anunciados.

Lo que toca vigilar a partir de aquí es si la banda va a dosificar el material antes del lanzamiento o si van a dejar que el álbum hable por sí solo cuando llegue. También si hay fechas en directo, porque Alabama Shakes en vivo son una banda distinta a Alabama Shakes en estudio, y una gira de presentación de este disco sería, probablemente, uno de los conciertos más interesantes del otoño.

El 28 de agosto es dentro de poco. Suficiente tiempo para que salgan más detalles, no tanto para que el ruido de otras noticias entierre el anuncio. Lo que está claro es que I Must Be Dreaming ya tiene algo que muy pocos discos de 2025 van a tener antes de publicarse, diez años de silencio como contexto. Eso no garantiza nada. Pero obliga a escuchar.

Fuente original: Avance del regreso de Alabama Shakes.

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