Glen Hansard ha presentado el vídeo de «High hope», el primer adelanto de Don’t Settle – Transmissions West, su nuevo trabajo discográfico que sale a la venta el 26 de junio a través de Plateau/Secretly Distribution. No se trata de un álbum de estudio convencional: las veinte canciones que lo componen fueron grabadas en directo durante dos noches de abril de 2025 en la Funkhaus de Berlín, uno de los espacios de grabación y actuación más emblemáticos de Europa.
El dato no es menor. Hansard, cantautor irlandés conocido mundialmente por su trabajo en la película Once y por ser la voz y guitarra de The Frames, lleva décadas construyendo una carrera que vive precisamente en ese espacio entre la canción íntima y la actuación en directo. Publicar un álbum grabado en vivo, con veinte cortes, no es una decisión comercialmente obvia. Es una declaración sobre dónde reside el valor de su música.
El título del disco, Don’t Settle, ya apunta hacia algo. No conformarse. Y elegir la Funkhaus de Berlín como escenario para capturar ese momento tiene su propia lógica: un edificio construido en la época soviética, con una acústica extraordinaria, que se ha convertido en lugar de peregrinación para músicos que buscan un sonido que las salas de grabación modernas raramente ofrecen.
Contexto de la noticia
Glen Hansard cumplirá 54 años en 2025 y lleva más de tres décadas sobre los escenarios. Su trayectoria tiene varias capas que conviene distinguir. Primero como líder de The Frames, banda dublinesa que durante los años noventa y dos mil construyó una base de seguidores leales en Irlanda y más allá. Después como figura central de Once, la película de John Carney de 2007 que le valió un Óscar a mejor canción original junto a Markéta Irglová por Falling Slowly. Y desde entonces, como solista con una discografía que incluye álbumes como Rhythm and Repose (2012), Didn’t He Ramble (2015) o This Wild Willing (2019).
Lo que caracteriza a Hansard como artista es una relación casi física con la actuación en directo. Sus conciertos son conocidos por su intensidad, por los momentos improvisados, por la sensación de que algo real está ocurriendo en el escenario. En ese sentido, Don’t Settle – Transmissions West no sorprende como concepto: es coherente con quien es este músico y con lo que lleva años practicando.
La Funkhaus de Berlín añade una dimensión extra. Este complejo, originalmente construido como sede de la radio estatal de la República Democrática Alemana, tiene salas con una acústica diseñada para orquestas y grandes formaciones. Artistas de todo el mundo lo han utilizado en los últimos años precisamente porque ofrece algo difícil de replicar artificialmente: espacio, resonancia, presencia.
Por qué importa
En un momento en que la industria musical empuja constantemente hacia los lanzamientos cortos, los singles pensados para el algoritmo y los álbumes que raramente superan los diez cortes, publicar un doble álbum de veinte canciones grabadas en directo es casi un acto de resistencia pasiva.
No es que Hansard esté haciendo una declaración política explícita. Pero la decisión de lanzar este formato dice algo sobre cómo entiende su relación con el oyente. Un álbum de veinte canciones en vivo pide tiempo. Pide escucha activa. No está diseñado para ser consumido en shuffle ni para que el algoritmo de Spotify lo coloque en una playlist de fondo.
Hay también una cuestión de autenticidad que este tipo de grabaciones plantea de forma directa. El directo no perdona. No hay correcciones en postproducción, no hay afinación automática, no hay capas añadidas después. Lo que se grabó en esas dos noches de abril en Berlín es lo que hay. Para un artista como Hansard, cuya reputación está construida precisamente sobre esa entrega sin red, es el formato más honesto posible.
Que el sello distribuidor sea Secretly Distribution, parte del ecosistema de Secretly Group, también es relevante. Este grupo de sellos independientes ha demostrado en los últimos años que es posible sostener carreras de artistas adultos, con propuestas no comerciales, sin depender de las grandes multinacionales. Hansard encaja perfectamente en ese modelo.
El ángulo musical
Con la información disponible hasta ahora, lo que puede decirse de «High hope» es que el título sugiere una tonalidad emocional característica de Hansard: esa mezcla de vulnerabilidad y determinación que recorre gran parte de su obra. Sus canciones raramente son optimistas de forma sencilla ni pesimistas de forma gratuita. Viven en el territorio intermedio donde la esperanza cuesta algo.
El hecho de que sea una grabación en vivo desde la Funkhaus implica que el sonido tendrá esa amplitud característica del espacio. Las salas de ese edificio capturan el aire alrededor de los instrumentos, la reverberación natural, la distancia entre el músico y el micrófono. Es un sonido que los estudios de grabación modernos, con su tratamiento acústico diseñado para aislar, han perdido en buena medida.
Hansard es también un guitarrista reconocible. Su técnica, intensa y rítmica, con una Takamine que lleva décadas tocando hasta desgastarla literalmente, forma parte de su identidad sonora tanto como su voz. En el contexto de un álbum en vivo, esa guitarra no está procesada para sonar perfecta: suena como suena cuando alguien la toca de verdad, con fuerza y con historia.
La pregunta interesante no es solo cómo suena este disco, sino dónde coloca a Hansard dentro de su propia trayectoria. Si Don’t Settle – Transmissions West sigue la línea de sus trabajos anteriores, probablemente encontraremos canciones que oscilan entre lo íntimo y lo expansivo, con arreglos que pueden ir desde la voz y la guitarra sola hasta momentos de mayor densidad instrumental. Pero eso, por ahora, es interpretación razonable, no información confirmada.
Qué puede pasar ahora
Con el álbum disponible a partir del 26 de junio, las próximas semanas traerán las primeras reseñas y la reacción de quienes llevan siguiendo a Hansard desde los tiempos de The Frames o desde que Falling Slowly les llegó sin avisar. Su base de fans es fiel y exigente, el tipo de audiencia que escucha los discos completos y que distingue entre un artista que se entrega y uno que simplemente publica.
También será interesante ver si este lanzamiento va acompañado de fechas de conciertos. Hansard es un músico que necesita el directo, y un álbum grabado en vivo suele ser el punto de partida para una gira, no el final de una. La Funkhaus de Berlín habrá sido el escenario de la grabación, pero los escenarios de verdad vendrán después.
Mientras tanto, «High hope» está ahí como primera señal. Una canción que lleva en su título algo que Hansard lleva décadas practicando: la esperanza que no se rinde, incluso cuando cuesta sostenerla.
Fuente original: «High hope», nuevo vídeo de Glen Hansard.
