En 2007, Astrud cerraron su etapa de canciones originales con Tú no existes, un disco cuya primera página traía impreso un poema de Álvaro Pombo. Ese poema venía de Variaciones (1977). La portada mostraba dos figuras masculinas bajo un arcoíris que, visto ahora, podría ser perfectamente Hidrogenesse. Casi veinte años después, Genís Segarra —uno de los dos miembros de ese dúo, y también parte de Astrud— ha terminado de cerrar ese círculo con Variaciones Pombo, un álbum completo construido sobre textos del escritor madrileño.
La idea parte de Segarra y se extiende a su pareja Carlos Ballesteros. Juntos forman Hidrogenesse desde hace años, y juntos han seleccionado poemas de Pombo que abarcan más de tres décadas de obra, desde Protocolos (1973) hasta Los enunciados protocolarios (2009). El primer single salió hace más de un año. No es un proyecto improvisado.
Álvaro Pombo y la poesía que nadie lee porque las novelas tapan todo
Álvaro Pombo lleva décadas lamentando lo mismo. Sus novelas, El metro de platino iridiado, Donde las mujeres, Contra natura, son las que llegan a los escaparates, las que se estudian, las que se citan. Pero él se define, según sus propias palabras, como «más un poeta que ha escrito novelas, que un novelista que hace poesía». Esa inversión entre lo que el público percibe y lo que el autor siente que es resulta bastante frustrante cuando la llevas cargando décadas.
Hay algo casi irónico en que sean dos músicos de electrónica barcelonesa los que vengan a reparar ese desequilibrio. No un sello literario, no una antología académica. Hidrogenesse. Con sintetizadores, flautas, avant-pop y seis minutos de experimentación cuando hace falta.
El encaje tiene lógica interna. La carrera de Hidrogenesse se ha movido siempre entre el absurdo y el existencialismo, entre la comedia y el peso real de las cosas. Disfraz de tigre por un lado, El árbol por otro. Pombo trabaja exactamente ese mismo terreno, con referentes como Sartre o Rilke, pero sin soltar el humor ni el gusto por lo cotidiano. La pregunta sobre el sentido de lo que hacemos puede convivir perfectamente con un chiste sobre un melón. En Pombo convive. En Hidrogenesse también.
Lo que significa tomarse en serio un disco de poemas musicados
El problema histórico de los discos de poemas musicados es que suelen hacerse deprisa y con reverencia excesiva. La reverencia mata el riesgo. Y sin riesgo, ese tipo de proyectos acaban siendo documentos bonitos pero muertos, algo que se escucha una vez y se archiva.
Variaciones Pombo no funciona así. El dúo explica que algunos poemas ya les parecían música antes de tocarlos, como Imaginado es todo o A la muerte. Otros, los más libres y sin rima, como La jarra, tuvieron que estructurarlos desde cero. Y en algunos casos llegaron a documentar conferencias y entrevistas para escuchar cómo los recitaba el propio Álvaro Pombo, para entender el ritmo que él mismo les daba.
Eso es trabajo real. No es poner una melodía encima de un texto y llamarlo disco. Es entender que la forma en que alguien recita sus propios versos ya contiene información musical. Que el tempo de una voz que lee también es una partitura.
El resultado, según lo que describe la fuente, fluye con una naturalidad que hace que las letras parezcan siempre haber sido de Hidrogenesse, y al mismo tiempo sean completamente Pombo. Esa doble fidelidad, al texto original y al sonido propio de la banda, es exactamente lo que este tipo de proyectos suele no lograr.
Sintetizadores Kraftwerk, flautas de Marcel Leal y un melón entero que nadie debería saber
Hablando de lo que hay en el disco, las piezas más ambiciosas son las que orbitan alrededor de la muerte. Imaginado es todo construye un trabalenguas sobre la imaginación que termina golpeando con «el olvido y la muerte fueron reales, sin embargo». Con cierta inspiración en los sintetizadores de Kraftwerk, según describe la fuente. A la muerte va en la misma dirección, con ese verso que angustia con precisión quirúrgica: «Que no hay nada detrás de la muerte, es solo lo que había, que ahora sin fin se malentiende».
Pero la muerte también puede ser divertida. Registro de últimas voluntades lo demuestra con un fondo acústico bastante solemne, flautas de Marcel Leal incluidas, y un texto que pide «coliflores de mármol de Carrara» en el sepulcro, pero no muchas, «que prefiero una pompa que no te salga cara». El humor no rebaja el peso del tema. Lo hace más tolerable y más verdadero.
La jarra hace algo parecido desde otro ángulo. Un poema que ruega por que la jarra contenga agua, por que el sueldo alcance, y también por que «no se sepa que nos comimos un melón entero». Esa equiparación entre lo urgente y lo ridículo es exactamente la firma de Pombo, y Hidrogenesse la entienden sin necesidad de subrayarla.
El disco se mueve entre lo orgánico y lo electrónico sin que se note la costura. Paseantes del alba llega a ese punto donde alguien no sabe si invitar al cine o suicidarse, y suena tremendo. Yo no soy de esta ciudad se permite seis minutos de avant-pop experimental. Hortera y mártir y Yo dije la verdad son accesibles sin ser simples. Este último conecta directamente con aquel poema de la portada de Astrud, con aquel «nada en realidad ha sido pensado para que tú lo entiendas».
Bandas sonoras, Alan Turing, Góngora, y la pregunta de por qué nadie copia a Hidrogenesse
Últimamente Hidrogenesse han escrito bandas sonoras para Vigalondo, han publicado un disco con Martin Urrutia, hicieron un álbum sobre Alan Turing que llegó antes y mejor que el de Pet Shop Boys, y antes de todo eso ya habían musicado poemas de Góngora. Esa trayectoria debería ser más influyente de lo que es.
La fuente lo dice con ironía y tiene razón. Si no se copia más a Hidrogenesse, probablemente es porque se notaría demasiado. No es fácil disimular de dónde viene algo cuando el original es tan reconocible.
Lo que queda por ver ahora es si Variaciones Pombo consigue algo que muy pocos discos de este tipo logran, salir del circuito de los ya convencidos y llegar a gente que no conocía ni a Pombo ni a Hidrogenesse. El disco tiene material para eso. La pregunta es si alguien se molesta en abrirle la puerta.
Fuente original: Hidrogenesse / Variaciones Pombo.
