Chaka Khan lleva más de cincuenta años siendo una de las voces más demoledoras del soul, el funk y el R&B. Su nuevo álbum, Chakzilla, llega en 2026 con Sia como co-compositora de todos los cortes y Greg Kurstin en la producción. Eso, sobre el papel, debería ser una combinación interesante. Sobre el papel.

La actuación reciente en Colors, donde Khan cantó su clásico de 1984 Through the Fire junto al nuevo single Curious Subject, dejó claro que la voz sigue intacta. A sus más de setenta años, Chaka Khan todavía puede dejarse los pulmones encima de un escenario y salir ganando. El problema no es la intérprete. El problema, como casi siempre, es el material.

Lo que separa Chakzilla de Hello Happiness

Para entender dónde está parada Chaka Khan ahora mismo, hay que volver a 2019. Ese año publicó Hello Happiness, producido entre otros por Switch, un disco que sonaba sorprendentemente moderno para una artista de su generación. El single Like Sugar circuló por redes con cierta tracción real, no solo entre fans de siempre, sino entre gente que no esperaba que Chaka Khan les fuera a sonar así en 2019.

Chakzilla no ha conseguido ese momento todavía. Ni con Curious Subject, que es probablemente la mejor canción del disco, ni con la ayuda de Sia, que co-escribe el álbum entero. Kurstin, que tiene un historial de producción sólido, entrega algo presentable pero no especialmente ambicioso. El resultado es un disco que suena bien sin llegar a arder en ningún punto.

Cuando la voz salva lo que las canciones no terminan de hacer

Hay momentos en Chakzilla donde todo encaja. El corte titular, donde Khan se convierte en criatura de la noche y disco queen sin complejos, funciona. Boogie’s in My Soul, con Snoop Dogg haciendo exactamente lo que Snoop Dogg siempre hace, es veraniega y directa. Heart of Gold empuja con euforia disco sin pretender ser otra cosa. Y Curious Subject, con ese latin-house nocturno, es la canción más interesante del álbum por margen.

Luego está Sia. La huella de Furler se percibe con especial nitidez en dos de los cortes más flojos. Cool You Down, donde aparece como artista invitada, es tolerable, un ejercicio de pop con algo de hip-hop que no molesta pero tampoco convence. I Always Love the Challenge es otra historia. Es exactamente el tipo de canción que Sia lleva años entregando cuando no está especialmente inspirada, y el título parece una broma de mal gusto si se escucha lo que hay debajo. Que Chaka Khan, intérprete original de I’m Every Woman, tenga que cargar con eso en su propio disco es un despropósito.

La colaboración con Lenny Kravitz en Bring the Party suena a midtempo disco agradable pero poco memorable. Dos nombres grandes, resultado discreto. Dreamy Stuff, con su amapiano atmosférico, cierra el disco situando la propuesta en el presente, y eso al menos es una decisión con criterio.

Lo que dice un disco formulaico sobre publicar en 2026

Aquí está la tensión de fondo. Chakzilla tiene diez canciones, va al grano, no se dispersa. Eso es una virtud real en un momento donde los álbumes tienden a inflarse para acumular streams por corte. Pero ir al grano no es lo mismo que tener algo urgente que decir.

El problema con un disco formulaico firmado por una leyenda no es que suene mal. Es que la fórmula hace invisible a la persona. Chaka Khan consigue atravesar esa invisibilidad porque su voz tiene demasiada personalidad para quedarse atrapada en una producción mediocre. Pero el esfuerzo que hace para salvar canciones que no deberían necesitar salvarse es el síntoma de algo más amplio en la industria, la tendencia a rodear a los artistas veteranos de colaboraciones y nombres comerciales esperando que la suma de marcas sustituya a la chispa real.

Sia tiene canciones brillantes en su historial. Kurstin también. Juntos y con Chaka Khan deberían haber dado algo más que esto. Que no lo hayan hecho no es un fracaso catastrófico, pero sí es una oportunidad perdida bastante obvia.

Una voz de leyenda esperando el disco que la merece

Con la información disponible por ahora, Chakzilla parece un disco de mantenimiento más que de declaración. Lo que se puede decir con seguridad es que Chaka Khan vocalmente está pletórica, y eso, en alguien con su trayectoria, no es poca cosa.

La pregunta interesante no es solo cómo suena este disco, sino qué viene después. Si Hello Happiness demostró que Khan puede sonar contemporánea sin traicionarse, Chakzilla demuestra que eso no ocurre de forma automática solo por juntar nombres conocidos en el estudio. Lo que hay que vigilar es si este álbum genera el tipo de conversación que abra puertas a algo más arriesgado, o si se queda como un capítulo correcto en una discografía que tiene momentos mucho más altos.

Chaka Khan es leyenda. Eso ya lo sabíamos. Lo que todavía está por ver es si alguien le va a dar el material que esa voz todavía se merece.

Fuente original: Chaka Khan / Chakzilla.

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