Westside Cowboy llevan menos de dos años en el radar y ya tienen un debut que no necesita disculparse por nada. It Goes On es el primer largo del cuarteto de Manchester, producido por Loren Humphrey, el mismo que ha trabajado con Tame Impala y Lana del Rey, y lo que hace aquí es exactamente lo contrario a lo que haría con cualquiera de ellos. Nada de capas. Nada de gloss. Solo cuatro músicos jóvenes grabando como si el estudio fuera un local de ensayo con buena acústica.

El hype que arrastraban no era gratuito. Geese, la banda neoyorquina que lleva un par de años siendo referencia obligatoria en conversaciones sobre rock con criterio, los eligió como teloneros para su gira europea. Eso no se hace por simpatía. Cuando Geese te llama, es porque algo en tu música aguanta la comparación en directo. Y según todo lo que se ha dicho de sus conciertos, Westside Cowboy aguanta y sobra.

El propio grupo lo dejó claro en NME antes de publicar el disco. «Habrá tiempo de sobra en el futuro para un disco triple con trompetas y sección de cuerdas, pero por ahora esto es música joven hecha por jóvenes.» Pocas veces una banda joven describe tan bien lo que tiene entre manos sin sonar condescendiente consigo misma.

Lo que significa crecer en Manchester con la Velvet Underground en los oídos y el barro en los pies

Reuben Haycocks y Jimmy Bradbury a las guitarras, Aoife Anson O’Connell al bajo, Paddy Murphy a la batería. Cuatro personas, cuatro instrumentos, sin overdubs que disimule lo que no está ahí. El disco lo han descrito ellos mismos como «austero» e «imperfecto», y no es falsa modestia, es una declaración de intenciones.

La referencia que sobrevuela todo el disco es la Velvet Underground, pero no la más rara ni la más experimental. Es la Velvet de Loaded, la que todavía creía en los estribillos y en las guitarras que empujan sin necesitar efectos. Pin Up Boys podría haber salido de ese disco sin que nadie lo notara demasiado. Dobro mete un brevísimo solo que remite directamente a Run Run Run. No es plagio, es linaje. Hay bandas que citan influencias en entrevistas y luego no las escuchas por ningún lado. En It Goes On las escuchas en cada cambio de acorde.

Lo que añaden ellos encima de eso es lo que en la portada del disco se llama «britainicana», una palabra inventada que describe algo real, el resultado de mezclar el rock americano de raíz con el entorno concreto de una ciudad del norte de Inglaterra. No es un concepto forzado. Es simplemente el sonido de cuatro personas tocando lo que les ha entrado por los oídos desde que eran adolescentes y filtrándolo por donde viven.

Por qué un debut sin trucos dice más sobre el estado del rock joven que diez discos producidos al milímetro

El mercado musical actual premia la producción pulida. Los algoritmos de Spotify favorecen lo que suena bien en auriculares baratos, lo que tiene el bajo justo y el brillo suficiente para no desentonar en una playlist de «indie alternativo». Westside Cowboy han hecho exactamente lo contrario y eso, en 2024, es una decisión, no una limitación.

Que Loren Humphrey, con el currículo que tiene, haya optado por una producción tan desnuda no es un accidente. Es alguien que sabe perfectamente lo que puede hacer con una banda y ha elegido quitarse de en medio. Eso requiere confianza en el material. Y el material lo aguanta.

La pregunta que deja el disco no es si Westside Cowboy suenan bien. Suenan muy bien. La pregunta es qué dice esto sobre el espacio que todavía existe para el rock grabado sin red. Porque si una banda de Manchester puede publicar un debut así en 2024 y generar el nivel de conversación que han generado, significa que ese espacio existe. No es enorme, pero existe. Y hay público ahí dentro que lleva tiempo esperando que alguien lo ocupe sin pedir permiso.

Cuatro voces, letras que no mienten y una canción que Cameron Winter firmaría sin dudarlo

Uno de los detalles que distingue It Goes On de otros debuts del mismo género es que los cuatro miembros de la banda cantan. No como truco de marketing, sino porque las canciones lo piden. En Paperchains se nota especialmente, hay algo en esa distribución vocal que le da al disco una sensación de banda de verdad, no de proyecto con frontman y acompañantes.

Las letras son jóvenes sin ser adolescentes. Hablan de amor que se acaba, del tiempo que cambia las cosas, de esa sensación concreta de hacerse mayor y notar que las horas pesan diferente. Worried Age tiene quizás la mejor línea del disco, «Somos una era preocupada / Donde tu pánico se siente más real que un pensamiento», y la sostiene sin melodrama. Coyote va más lejos y mete industrialización y deterioro medioambiental en una canción que suena casi pacífica, lo cual es un ejercicio de tensión nada fácil de conseguir.

El disco pierde algo de fuerza al final con Patchwork, que tira hacia el folk de una manera que no termina de encajar del todo con lo anterior. Pero Take My Leaving As I Love You lo recupera con una devastación contenida que recuerda a Cameron Winter, el tipo detrás de Squirrel Flower, en sus mejores momentos. Y cierra con You Could Have Died There On The Dancefloor, setentera, sin estribillo, como un mapa hacia donde va la banda a continuación.

Lo que queda por ver es si el directo confirma lo que el disco promete

La prueba real para Westside Cowboy no es cuántas reseñas buenas acumula It Goes On. Es lo que pasa cuando lo tocan delante de gente que no los conoce todavía. Eso ya lo han demostrado parcialmente en la gira con Geese, pero una cosa es abrir para una banda con público propio y otra es construir el tuyo desde cero.

Lo que hay que vigilar ahora es si anuncian fechas propias, si el disco les abre puertas en festivales de verano, y cómo reacciona la crítica fuera del ecosistema indie británico donde ya tienen tracción. También qué pasa con las canciones en streaming, no porque los números lo digan todo, sino porque van a decir algo sobre qué tipo de público está encontrando el disco y dónde.

Hay algo en You Could Have Died There On The Dancefloor que suena a transición. Como si la banda ya estuviera pensando en el siguiente paso mientras terminaba de grabar este. Eso puede ser una señal de que It Goes On es solo el principio de algo más grande, o puede ser que simplemente son una banda que no sabe estar quieta. De momento, con lo que hay encima de la mesa, ninguna de las dos opciones es mala noticia.

Fuente original: Westside Cowboy / It Goes On.

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