El viernes es el día en que la industria musical vomita lanzamientos. Lo lleva haciendo desde que el mercado digital estandarizó la fecha de publicación global y convirtió cada semana en una carrera de relevancia efímera. Que In Flames, Saurom y Saratoga coincidan en el mismo resumen semanal de Leyendas del Rock no es casualidad ni accidente de agenda. Es el estado normal de una escena que lleva décadas produciendo sin parar, con o sin focos encima.

Tres nombres, tres historias muy distintas, un mismo viernes. In Flames viene de Suecia y lleva más de treinta años siendo referencia del melodic death metal, aunque sus últimos discos han generado más discusión que acuerdo entre quienes los siguieron desde el principio. Saurom y Saratoga son otra cosa, son parte de ese núcleo duro del metal en castellano que ha sobrevivido sin el apoyo de grandes sellos internacionales, sin portadas de revistas anglosajonas, y sin que los algoritmos de Spotify los pongan en portada. Y siguen ahí.

Lo que une a tres bandas que no tienen casi nada en común

Saurom lleva más de dos décadas mezclando metal con flamenco y letras que beben de la cultura andaluza. No es un experimento de fusión de laboratorio. Es una banda que ha construido una identidad muy concreta, muy difícil de copiar, y que tiene un público fiel que no necesita que ningún medio internacional los valide para llenar salas. Saratoga es otro caso distinto. Uno de los nombres más longevos del heavy metal español, con una discografía que arranca en los ochenta y que ha pasado por cambios de formación, de sello y de contexto sin perder el hilo.

In Flames es el nombre que más reconocimiento internacional tiene de los tres. Pero también es el que más tensión arrastra en su propia comunidad de fans. Desde que Anders Fridén y compañía empezaron a virar hacia un sonido más accesible, la palabra

Conoce al autor del post

Publicidad

Los comentarios están cerrados.