Sam Smith lleva meses construyendo el camino hacia Hazel Eyes, su próximo álbum previsto para el 21 de agosto a través de Capitol Records, y lo está haciendo single a single, con una lógica que merece atención. Primero fue «My Guy», luego «Oh Mother», y ahora llega «When He’s Gone», la tercera entrega antes del disco. Cada canción ha ido girando el dial hacia un registro distinto, y esta última gira claramente hacia la melancolía.

«When He’s Gone» trata sobre los recovecos del dolor cuando alguien se va. No el momento del golpe, sino lo que viene después, ese espacio raro donde todo sigue igual pero nada encaja. Es un territorio que Sam Smith conoce bien, y que ha sabido habitar en sus mejores momentos.

La pregunta que vale la pena hacerse no es si la canción es buena o mala, sino qué dice sobre el disco que viene.

Tres singles, tres ángulos distintos para el mismo álbum

Desde que Sam Smith irrumpió con In the Lonely Hour en 2014, su carrera ha oscilado entre la balada de desgarro emocional y el pop bailable con más capas de producción. Love Goes, su último álbum de estudio, publicado en 2020, fue un disco que llegó en un momento complicado, sin gira posible, sin el directo que normalmente amplifica ese tipo de música. Funcionó, pero no terminó de asentarse como debería.

Ahora, con Hazel Eyes, Smith parece estar tomando una decisión deliberada sobre cómo presentar el material antes de lanzarlo. «My Guy» sonó más desenfadada, con energía de pop directo. «Oh Mother» abrió una veta más íntima y personal. Y «When He’s Gone» completa un triángulo emocional que sugiere un álbum con más amplitud de lo que sus últimos proyectos han mostrado.

No es un movimiento inocente. Publicar tres singles con registros distintos antes del disco es una forma de decirle al oyente que no clasifique el álbum antes de escucharlo. Es también una apuesta arriesgada, porque si los singles no conectan entre sí en el disco, la estrategia se convierte en ruido.

Lo que dice publicar por entregas en un mercado que no para

El modelo de los singles previos al álbum no es nuevo, pero en 2025 tiene una presión añadida. El algoritmo de las plataformas de streaming premia la frecuencia. Cuantas más canciones publicas, más oportunidades tienes de aparecer en playlists, de mantenerte en el radar, de que el sistema te recomiende. Eso ha llevado a muchos artistas a publicar sin parar, a veces sin que haya un proyecto coherente detrás.

Sam Smith está haciendo algo diferente, o al menos eso parece. Cada single tiene fecha, tiene contexto, tiene un álbum al que apunta. No es contenido por contenido. Es una estrategia de presentación que todavía cree en el disco como unidad de sentido.

Eso no es lo habitual ahora mismo. Y no es menor. En un momento en que el formato álbum está siendo cuestionado desde dentro de la propia industria, que un artista del nivel de Sam Smith siga apostando por él, y además lo presente con cuidado, dice algo sobre dónde quiere estar y a qué público le está hablando. No al que consume canciones sueltas en shuffle, sino al que todavía escucha discos de principio a fin.

Si eso es una decisión artística o una apuesta comercial, probablemente sea las dos cosas a la vez. Tampoco hay que fingir que son incompatibles.

Una voz que siempre ha funcionado mejor en la pérdida que en la celebración

Con la información disponible por ahora, «When He’s Gone» parece moverse en el terreno donde Sam Smith es más difícil de ignorar. Su voz tiene una cualidad que no funciona igual en todos los contextos. En los temas más festivos o de producción más agresiva, a veces queda un poco desencajada, como si la emoción que transmite necesitara espacio para respirar y la producción no se lo diera. En cambio, en las canciones que hablan de ausencia, de espera, de ese dolor sordo que no tiene nombre concreto, ahí la voz encuentra su sitio.

Lo que se puede decir de momento es que la elección temática de «When He’s Gone» apunta a un Sam Smith que vuelve a confiar en su registro más natural. Si el resto del álbum sigue ese hilo, Hazel Eyes podría ser el disco más coherente de su carrera desde el primero. Si mezcla demasiados registros sin que encajen, los tres singles habrán prometido más de lo que el disco puede cumplir.

La pregunta interesante no es solo cómo suena esta canción, sino dónde coloca esto al artista dentro de su propio catálogo. Y esa pregunta solo se responde el 21 de agosto.

Lo que queda por ver antes del 21 de agosto

Faltan semanas para que Hazel Eyes salga completo, y todavía hay margen para más singles, más pistas sobre cómo va a sonar el conjunto. Capitol Records no suele dejar los últimos días antes de un lanzamiento sin movimiento, así que es razonable esperar algo más antes de la fecha.

Lo que vale la pena vigilar no es solo si el disco entra bien en listas, sino si Sam Smith consigue que Hazel Eyes se escuche como un todo. Eso es lo que separa un buen álbum de una colección de singles con portada común. Y dado el camino que está trazando con estas tres canciones, la expectativa está puesta ahí, en si el disco aguanta el peso de lo que los singles han sugerido.

Si «When He’s Gone» es la pieza más melancólica de las tres, quizás sea también la más honesta sobre lo que viene. A veces la canción más tranquila es la que mejor avisa.

Fuente original: Sam Smith lanza una nueva canción.

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