Tres nombres, tres escenas distintas, y la misma semana para todos. Guns N’ Roses sigue rodando por Norteamérica con su gira actual, Grave acaba de pasar por Chile dejando imágenes que circulan ya entre los aficionados al death metal más clásico, y Death SS ha soltado un nuevo single que lleva su marca de siempre, horror, oscuridad y una teatralidad que pocos se atreven a sostener durante cuatro décadas. No es una coincidencia que lleguen juntos. Es simplemente cómo funciona el metal cuando hay movimiento real en varios frentes a la vez.

La información viene de Rafabasa, que lleva años siendo uno de los termómetros más fiables del metal en español. El resumen es escueto, pero apunta a tres historias que merecen más de un titular.

Guns N’ Roses en Norteamérica, Grave en Sudamérica y Death SS en Europa, el metal no tiene un solo centro

Guns N’ Roses lleva tiempo en una fase que podría llamarse de crucero sostenido. Axl, Slash y Duff llevan juntos desde 2016, cuando la reunión que nadie esperaba de verdad terminó siendo una de las giras más rentables de la historia reciente del rock. Desde entonces el trío ha seguido tocando, ha publicado algún material nuevo, y ha demostrado que la máquina todavía funciona en directo aunque el ritmo de álbumes nuevos no sea precisamente frenético.

La gira norteamericana actual no es un evento de reunión, ya no. Es simplemente Guns N’ Roses siendo una banda que trabaja. Eso tiene su propio valor, aunque a veces cueste verlo cuando el foco mediático sigue atrapado en la nostalgia del Appetite for Destruction o en el culebrón de los años noventa. Los vídeos que circulan de esta gira muestran lo de siempre, estadios, producción grande, Slash con la Les Paul, Axl con esa voz que ya no es lo que fue pero que sigue siendo reconocible a los tres segundos.

Mientras tanto, Grave tocó en Chile. El grupo sueco lleva desde 1988 haciendo death metal sin concesiones, y que sigan llegando a Latinoamérica dice algo sobre la salud de esa escena en el continente. No es un mercado de segunda para el metal extremo. Lleva años demostrando que no lo es.

Y Death SS, la banda italiana fundada por Steve Sylvester a finales de los setenta, sigue publicando material. Un nuevo single en 2024 o 2025, con todo lo que eso implica para un grupo que mezcla heavy metal, horror rock y ocultismo desde antes de que esas palabras existieran juntas en el mismo párrafo.

Lo que une a tres bandas que no tienen nada en común salvo la fecha

Guns N’ Roses, Grave y Death SS no comparten género, no comparten público mayoritario, no comparten presupuesto ni historia. Lo que comparten es que siguen en activo cuando podrían no estarlo, y que siguen generando noticias concretas, giras, conciertos, singles, no anuncios de reuniones ni especulaciones sobre si van a volver.

Eso es más raro de lo que parece. El metal tiene un problema real con la nostalgia como producto. Hay bandas que existen solo para tocar sus discos clásicos en orden cronológico frente a un público que quiere exactamente eso y nada más. No hay nada de malo en ello, pero tampoco es lo mismo que seguir haciendo cosas nuevas.

Death SS publicando un single en 2025 es un acto casi contracultural dentro de su propia escena. Steve Sylvester lleva décadas siendo una figura de culto en el horror metal europeo, y que siga apostando por material nuevo en lugar de vivir de las rentas de su catálogo dice algo sobre cómo entiende su propio trabajo. El single no ha tenido todavía una cobertura masiva, pero en el circuito que le corresponde va a llegar.

Grave en Chile es otra historia que merece atención. El death metal sueco de los noventa tiene una relación especial con Latinoamérica que no siempre se explica bien. Entierrobanda tras banda de esa escena, Dismember, Entombed, Unleashed, Grave, han encontrado en el continente un público que no solo conoce los discos sino que los vive con una intensidad que en Europa ya cuesta más encontrar. Que Grave siga haciendo esas fechas no es solo logística de gira, es una relación que se mantiene activa.

Tres sonidos que no piden permiso para existir

Con la información disponible por ahora, hablar en detalle del sonido de la gira de Guns N’ Roses o del single de Death SS requiere cautela. Lo que se puede decir es que cada uno de estos proyectos tiene una identidad sonora tan marcada que cualquier novedad que publiquen va a sonar reconocible desde los primeros segundos.

Guns N’ Roses en directo sigue siendo una banda de guitarras grandes y canciones que saben exactamente cuándo explotar. Slash es uno de los pocos guitarristas del rock mainstream que todavía toca con una fisicidad que se nota en vídeo. No hace falta haber estado en el concierto para entender qué está pasando cuando aparece el riff de Welcome to the Jungle.

Death SS es otra cosa completamente. Su propuesta mezcla metal oscuro con una teatralidad que viene del horror de serie B, del ocultismo europeo de los setenta, de Alice Cooper llevado a un extremo más underground. Un single nuevo de Death SS no va a sonar a nada que esté en las listas de Spotify esta semana, y eso es exactamente su punto fuerte. La pregunta interesante no es solo cómo suena, sino dónde coloca esto al grupo dentro de una escena que cada vez tiene más subgéneros y menos figuras fundacionales activas.

Grave, en directo, es una banda que suena a tierra mojada y distorsión con mucho cuerpo. El death metal sueco tiene una textura específica que viene del uso de la guitarra afinada baja y de una producción que prioriza el peso sobre la velocidad. En un festival o en una sala mediana, eso se convierte en algo físico.

Lo que queda por ver en los próximos movimientos de estas tres bandas

Para Guns N’ Roses, la pregunta que flota desde hace años es si va a llegar un disco nuevo con Slash y Duff dentro. Han publicado algún single desde la reunión, pero un álbum completo todavía no ha llegado. La gira norteamericana puede ser simplemente una gira, o puede ser el preludio de algo más. No hay nada confirmado, y especular no sirve de mucho.

Death SS tiene el single ahí fuera. Si hay más material detrás, si hay un álbum en camino, eso es lo que hay que vigilar. La banda tiene un ritmo de publicación que no se parece al de nadie, y eso hace difícil predecir qué viene después. Pero que estén activos es ya una noticia en sí misma.

Y Grave, después de Chile, seguirá girando. Siempre lo hacen. Es una de esas bandas que parece existir en un estado de gira permanente, tocando para públicos que saben exactamente lo que van a escuchar y lo quieren así. A veces eso es suficiente. A veces es más que suficiente.

Fuente original: GUNS N’ ROSES – GRAVE – DEATH SS..

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