Mike Browning murió hace unos días y con él se va una pieza que muy poca gente fuera del círculo del death metal reconocería en la calle, pero que sin la cual ese género no sonaría como suena. Browning fue el batería y vocalista original de Morbid Angel, y después fundó Nocturnus, una banda que metió teclados en el death metal antes de que nadie se atreviese a hacerlo sin que lo considerasen una traición. No es un dato menor. Es el tipo de decisión que define una escena.
La noticia llega mezclada en el mismo bloque informativo con vídeos del Eddfest de Iron Maiden y una reedición de Lion’s Share, lo cual dice bastante sobre cómo funciona el ciclo de noticias en el metal. Todo en el mismo párrafo, todo con el mismo peso aparente. Browning se merece más espacio que ese.
Lo que Nocturnus hizo antes de que fuera normal hacerlo
Cuando Nocturnus publicó The Key en 1990, el death metal tenía unas reglas no escritas muy claras. Guitarras afinadas al suelo, producción sucia, letras sobre muerte y ocultismo, y cero teclados. Cero. Browning ignoró esa norma y construyó un disco que sonaba a ciencia ficción distópica encima de una base de death metal técnico. Fue raro en su momento. Ahora suena visionario.
Antes de eso, había estado en Morbid Angel desde el principio, cuando el grupo todavía ensayaba en Tampa y el death metal floridano era algo que pasaba en garajes, no en portadas de revistas. Salió del grupo antes de que grabasen Altars of Madness, el disco que los catapultó. Eso también forma parte de su historia, la de alguien que estaba en el origen de algo enorme y que siguió construyendo por su cuenta sin esperar reconocimiento masivo.
Nocturnus tuvo una trayectoria complicada, con parones, reformas y cambios de formación. Pero The Key sobrevivió a todo eso. Sigue siendo un disco que los fans del death metal técnico y progresivo citan como referencia, y Browning era el hilo conductor de todo aquello.
Lo que se pierde cuando muere alguien así
El problema con figuras como Browning es que el metal tiene una memoria selectiva. Recuerda a los que vendieron millones, a los que salieron en MTV, a los que llenaron estadios. Los que construyeron los cimientos desde abajo, desde escenas locales y sellos pequeños, suelen quedar en un segundo plano que no refleja lo que aportaron.
Browning no era una figura de masas. Era una figura de músicos. Ese tipo de influencia es más difícil de medir y más fácil de ignorar cuando llega el momento de hacer balance. Cuántas bandas de death metal progresivo, de metal extremo con teclados, de death metal técnico de los noventa, escucharon The Key antes de grabar su primer disco. No hay estadística para eso, pero la influencia está ahí.
La industria del metal, como cualquier industria cultural, tiene tendencia a celebrar a los muertos cuando ya no puede hacer nada por ellos en vida. Ojalá esta vez el reconocimiento llegue de verdad y no se quede en un post de condolencias que desaparece en cuarenta y ocho horas.
Sobre Iron Maiden y Lion’s Share, que también estaban en el titular
El Eddfest es el festival propio de Iron Maiden, y los vídeos que circulan de esa edición confirman lo que ya se sabía, que en directo siguen siendo una máquina difícil de igualar. A estas alturas del siglo, Iron Maiden funcionando bien en vivo no es una sorpresa, es una constante. Lo interesante sería saber qué hacen con el siguiente disco, hacia dónde llevan el sonido después de Senjutsu, pero eso todavía no está sobre la mesa de forma oficial.
Lion’s Share es una banda sueca de heavy metal que lleva activa desde los años noventa con una discografía larga y una base de fans fiel. La reedición que menciona la fuente no tiene más detalles disponibles por ahora, así que lo que se puede decir de momento es que el interés en recuperar su catálogo dice algo sobre cómo el metal clásico europeo está encontrando nuevas audiencias a través del formato físico y las reediciones cuidadas. Si esa reedición viene con material extra o remasterización, valdrá la pena prestarle atención cuando se confirmen los detalles.
Lo que queda pendiente después de esta semana
Con Browning, lo que queda es escuchar The Key si no lo has escuchado, o volver a él si lo tienes olvidado en algún rincón de la colección. Es un disco de 1990 que suena a algo que muchas bandas todavía están intentando hacer bien en 2024. Eso no es nostalgia, es reconocer que algunas ideas llegan antes de que el mundo esté preparado para recibirlas.
Sobre Iron Maiden y Lion’s Share, habrá más información cuando llegue. El Eddfest genera contenido durante semanas y la reedición de Lion’s Share tendrá su momento cuando se anuncien los detalles completos. Pero esta semana, la noticia que importa de verdad es la de Browning. Y merece que se le dedique más que una línea al final de un resumen.
Fuente original: IRON MAIDEN – LION’S SHARE – Mike Browning..
