Hay discos que llegan como si el tiempo no hubiera pasado y, al mismo tiempo, como prueba irrefutable de que sí lo ha hecho. Remember the Humans, el nuevo álbum de Broken Social Scene, pertenece a esa segunda categoría: un trabajo que no pretende rejuvenecer ni nostalgiar, sino mirar de frente todo lo que se ha ido acumulando en casi una década de silencio discográfico. En un momento cultural en el que la inteligencia artificial promete eficiencia y perfección, este colectivo canadiense responde con algo radicalmente distinto: la torpeza honesta, el peso emocional y la densidad irreproducible de lo humano.
Qué ha pasado
Broken Social Scene ha publicado Remember the Humans, su nuevo álbum de estudio, nueve años después de Hug of Thunder (2017), que a su vez llegó siete años después del anterior. El colectivo, liderado especialmente por Kevin Drew y Brendan Canning y formado en esta ocasión por una docena de integrantes, presenta un disco que explora la pérdida, la madurez emocional y la complejidad de las relaciones humanas. Drew, que ha cumplido 50 años, ha explicado que este trabajo supone para él un ajuste de cuentas personal con capas que ya no necesita sostener. El grupo tiene previstas dos fechas en España: el 21 de septiembre en La Riviera de Madrid y el 22 de septiembre en Razzmatazz 1 de Barcelona. La información procede de la reseña publicada en jenesaispop.com.
El contexto que explica el titular
Broken Social Scene nació en Toronto a finales de los noventa como una especie de experimento de comunidad musical. Nunca fue exactamente una banda: fue siempre más un ecosistema, un lugar de encuentro donde músicos con proyectos propios convergían para crear algo que ninguno podría hacer solo. Entre sus filas han pasado figuras como Feist o Emily Haines, de Metric, artistas que construyeron carreras sólidas e independientes sin abandonar del todo la órbita del colectivo. Ese carácter poroso, esa identidad que se niega a cristalizar, es tanto su fortaleza como la razón por la que grabar un disco nuevo les lleva casi una década: coordinar voluntades, agendas y vidas adultas es, sencillamente, difícil. El indie rock de gran formato que practican —guitarras en capas, metales, percusiones expansivas, voces múltiples— requiere además de una presencia física y colectiva que el trabajo en remoto no puede sustituir. En ese sentido, cada nuevo disco de Broken Social Scene es también un acto de resistencia logística.
La pregunta de fondo
¿Qué significa seguir haciendo música colectiva, analógica y emocionalmente expuesta en 2025? La pregunta no es retórica. En un panorama donde los algoritmos dictan tendencias, donde la producción puede generarse sin instrumentistas y donde la eficiencia creativa se mide en ciclos de lanzamiento cada vez más cortos, Broken Social Scene propone exactamente lo contrario: lentitud, acumulación, imperfección deliberada. El propio título del álbum, Remember the Humans, suena casi como un manifiesto involuntario. No se trata de rechazar la tecnología, sino de reivindicar aquello que la tecnología no puede fabricar: la cicatriz emocional, el duelo que no se resuelve, la alegría que coexiste con la pérdida. La pregunta de fondo es si el oyente contemporáneo todavía tiene paciencia y disposición para ese tipo de escucha. Y si la tiene, qué dice eso de nosotros.
Una lectura musical
Musicalmente, Remember the Humans se mueve en el territorio que Broken Social Scene ha hecho propio desde You Forgot It in People (2002): el indie rock de arquitectura coral, donde ningún instrumento domina del todo porque todos son necesarios. La apertura con Not Around Anymore establece desde el primer compás un tono sombrío que el sonido —guitarras, flautas, metales entrelazados— no intenta disimular sino amplificar. Esa tensión entre forma exuberante y contenido melancólico es una de las marcas de la casa. Temas como Relief funcionan como catedrales sonoras donde la textura es el argumento: no hay un riff memorable que lo sostenga todo, sino una construcción paciente de capas que acaban por resultar físicamente conmovedoras. The Briefest Kiss sorprende al coquetear con el R&B, abriendo una grieta estilística que ventila el disco sin romper su coherencia. Y And I Think of You, con sus seis minutos de mantra instrumental, traduce la obsesión psicológica en música de forma casi literal. Lo que une todo esto no es un género ni un tempo, sino una intención: que cada decisión suene cuidada, que nada esté ahí por accidente. Esa intencionalidad es, paradójicamente, lo más humano del álbum.
Lo que conviene observar ahora
Las dos fechas españolas de septiembre serán una prueba interesante. Broken Social Scene en directo es una experiencia que depende directamente del número de cuerpos sobre el escenario y de la energía que se genera entre ellos: cuantos más músicos, mayor es la sensación de que algo podría desbordarse en cualquier momento. Conviene seguir de cerca cómo recibe el público europeo un disco que no ofrece resoluciones fáciles ni estribillos diseñados para el clip de treinta segundos. Si Remember the Humans encuentra su audiencia, será porque hay oyentes que todavía buscan en la música algo que no sea comodidad sino reconocimiento. Y eso, en el clima cultural actual, merece atención.
Fuente original: Broken Social Scene / Remember the Humans.
