Hay canciones que no solo suenan, sino que reclaman un territorio. Cuando Estadía a Corto Plazo presentan su disco debut Ser del sur en Madrid, dentro del ciclo Escenarios Madrid de Vibra Mahou, no están simplemente tocando en una sala: están plantando una bandera sobre una experiencia que millones de personas llevan consigo sin saber muy bien cómo nombrarla. La migración, el desarraigo, la identidad suspendida entre dos orillas. Todo eso cabe, al parecer, en un disco de indie rock venezolano grabado desde la distancia y presentado en una ciudad que cada vez más acoge a quienes llegaron buscando algo que aún no terminan de encontrar.

Qué ha pasado

Este fin de semana, el ciclo Escenarios Madrid de Vibra Mahou reúne en la sala Vesta, el sábado 20 de junio, a dos propuestas de indie rock: Vasck y Estadía a Corto Plazo. El trío venezolano formado por Andrés Alcalá, Diego Borges y Diego Finol aprovecha la ocasión para presentar en directo Ser del sur, su álbum debut publicado el año pasado. Según recoge jenesaispop.com, el disco fue descrito por la propia banda como «un manifiesto de amor, lucha y resiliencia», construido sobre las experiencias migratorias de sus integrantes. La banda lleva casi una década publicando EPs y singles, en buena parte funcionando a distancia, y parece haberse asentado recientemente en España.

El contexto que explica el titular

Estadía a Corto Plazo no son un fenómeno aislado. Forman parte de una generación de músicos latinoamericanos que han encontrado en España —y en Madrid especialmente— no solo un lugar de residencia, sino un espacio desde el que reinterpretar su propio origen. La ciudad lleva años absorbiendo talento venezolano, argentino, colombiano, chileno, con toda la tensión creativa que eso implica: la nostalgia como materia prima, la distancia como perspectiva, la mezcla cultural como método. El ciclo Escenarios Madrid, por su parte, funciona como un escaparate democrático que combina nombres consolidados con propuestas emergentes, lo cual dice algo sobre cómo ciertos circuitos institucionales están aprendiendo a mirar hacia los márgenes con más atención que antes.

La pregunta de fondo

¿Puede el rock —un género nacido en otro hemisferio, en otra lengua, con otra historia— convertirse en el idioma natural del migrante latinoamericano? Y más aún: ¿qué ocurre cuando ese migrante no solo adopta el rock sino que lo reformula desde su propia piel, desde sus propias sirenas de policía, desde su propio «estamos condenados a correr»? La pregunta no es retórica. Durante décadas, la música latinoamericana en España tendió a negociar su identidad hacia arriba —hacia lo universal, lo neutro, lo exportable— o hacia abajo —hacia el folclore pintoresco que el mercado europeo esperaba encontrar. Estadía a Corto Plazo parecen rechazar ambas opciones. No se disfrazan ni se folklorizan. Simplemente tocan, y lo que tocan es inevitablemente político aunque no lo pretenda.

Una lectura musical

Ser del sur es un disco que no se queda quieto. Hay en él una inquietud sónica que encaja perfectamente con su tema central: la inestabilidad de quien no pertenece del todo a ningún lugar. Las influencias que se mencionan —Él Mató a un Policía Motorizado, The 1975, Red Hot Chili Peppers, Radiohead de la época de The Bends— dibujan un mapa ecléctico pero coherente, el de una banda que ha crecido escuchando de todo y que no siente la necesidad de elegir un solo pasaporte sonoro. Canciones como La tempestad anclan el disco en un indie rock de textura áspera y emocional, mientras que Placebo o Versus introducen cuerpo rítmico, algo bailable, casi funk. Es precisamente en Versus donde el disco parece revelar su corazón más verdadero: ese punk-funk nervioso, deudor de LCD Soundsystem o de los Talking Heads más urgentes, con sirenas de fondo y frases que suenan a advertencia y a epitafio al mismo tiempo. «Imaginaste que no iban a venir por ti» no es una metáfora decorativa. Es memoria. Y la memoria, cuando se convierte en canción, tiene una durabilidad que ningún algoritmo puede predecir.

Lo que conviene observar ahora

Vale la pena seguir a Estadía a Corto Plazo no solo porque su música sea interesante —que lo es— sino porque representan un modelo de trayectoria que cada vez será más común: bandas que se forman en un país, crecen en la diáspora, publican desde la dispersión y terminan encontrando su público en una ciudad que tampoco es exactamente la suya. Si el circuito de salas medianas en España es capaz de acoger y proyectar ese tipo de propuestas con regularidad, algo estará cambiando en la manera en que este país escucha la música que llega de fuera. Y si Ser del sur es el primer capítulo, merece la pena estar atentos a lo que viene después.

Fuente original: Qué significa «ser del sur», según Estadía a Corto Plazo.

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