Hay algo revelador en el título que Interpol ha elegido para su nuevo disco: This Mirror Weighs a Ton. Un espejo que pesa una tonelada. La imagen habla de introspección, sí, pero también de la carga que supone mirarse de frente después de años de silencio. Para una banda que lleva más de dos décadas construyendo una identidad sonora tan reconocible como una firma, el regreso nunca es un acto neutral. Es, siempre, una declaración de intenciones sobre quiénes quieren seguir siendo.

Qué ha pasado

Interpol anuncia el lanzamiento de This Mirror Weighs a Ton para el 28 de agosto, su primer álbum en cuatro años. El grupo ha presentado dos sencillos previos al lanzamiento: la canción que da título al disco y See Out Loud. Según recoge jenesaispop.com, la propia nota de prensa del grupo describe el trabajo no como una reinvención, sino como una evolución dentro de su sonido habitual. La valoración de los dos adelantos es, cuanto menos, desigual: el corte titular convence por su voluntad de explorar territorios nuevos, mientras que See Out Loud genera más dudas por sonar demasiado familiar, incluso genérico.

El contexto que explica el titular

Interpol emergió a principios de los años 2000 desde el Lower East Side de Nueva York como uno de los emblemas del post-punk revival, junto a The Strokes o Yeah Yeah Yeahs. Su debut, Turn on the Bright Lights (2002), fue recibido como una obra maestra generacional, y la sombra de ese disco los ha acompañado —y en cierta medida perseguido— durante toda su carrera. A lo largo de los años han ido manteniendo una base de seguidores fieles, los llamados interpals, que sostienen cada nuevo ciclo con devoción casi ritual. Sin embargo, la pregunta sobre si el grupo ha logrado superar o siquiera igualar aquel debut sigue abierta. En un panorama musical donde el revival de los 2000 vuelve a estar de moda y donde la nostalgia funciona como moneda de cambio, el regreso de Interpol llega en un momento culturalmente oportuno, aunque eso también entraña sus propios riesgos.

La pregunta de fondo

¿Hasta qué punto una banda con una identidad sonora tan marcada puede —o debe— evolucionar sin traicionar lo que la hizo relevante? Es una tensión que afecta a casi todos los grupos que llevan décadas en activo, pero que en el caso de Interpol resulta especialmente aguda. Su sonido es tan reconocible —las guitarras angulares de Daniel Kessler, el bajo imponente de Carlos Dengler en los primeros discos, la voz baritonal y distante de Paul Banks— que cualquier desviación se percibe como traición, y cualquier continuismo se lee como estancamiento. Los comentarios en YouTube que menciona jenesaispop.com, donde los fans debaten a qué época del grupo remite See Out Loud sin llegar a un acuerdo, ilustran perfectamente este dilema: cuando una canción nueva suena principalmente a algo que ya has escuchado antes, la conversación deja de ser sobre la música y pasa a ser sobre la memoria. Y eso, para un artista, es una señal de alerta.

Una lectura musical

Lo más interesante de este doble adelanto es precisamente la asimetría entre las dos canciones. This Mirror Weighs a Ton, la balada que abre el disco, se mueve en un territorio más lento, más contemplativo, con ecos del Radiohead de Nude y una sensibilidad dream-pop o incluso slowcore que no es habitual en el catálogo de Interpol. La metáfora del espejo —esa imagen difícil de afrontar, ese reflejo que aplasta— funciona tanto lírica como sonoramente: la canción no empuja, pesa. Y en ese peso hay honestidad. See Out Loud, en cambio, sube las revoluciones y recupera la energía luminosa de las cinco de la mañana que Banks describe con la imagen de sentirse pixelado. Es una canción que funciona en directo, probablemente, pero que en el contexto de un comeback necesitado de argumentos nuevos resulta insuficiente. Que Daniel Kessler cante una estrofa es un gesto interesante, pero no transforma el resultado. La canción no arriesga lo suficiente como para justificar su existencia más allá del placer de lo conocido.

Lo que conviene observar ahora

El disco completo llegará el 28 de agosto y será entonces cuando se pueda juzgar si This Mirror Weighs a Ton es realmente una evolución o simplemente una consolidación cómoda. La canción homónima abre el álbum y eso sugiere que el grupo es consciente de que su apuesta más arriesgada merece ocupar el primer lugar. Si el resto del disco sigue esa dirección, puede que Interpol encuentre una forma de hablar al presente sin renunciar a su pasado. Si predomina la fórmula de See Out Loud, el regreso quedará como un gesto afectuoso hacia sus fans más leales, pero poco más. Vale la pena escuchar con atención, porque en la tensión entre esas dos canciones está condensado el dilema de toda una generación de bandas que aprendieron a sonar de una manera muy concreta y ahora deben decidir si ese sonido todavía tiene algo nuevo que decir.

Fuente original: Interpol dan una de cal y otra de arena en su doble comeback.

Conoce al autor del post

Los comentarios están cerrados.