El Zurbarán Rock volvió a celebrarse en jueves y viernes con un cartel que mezclaba nombres de culto internacional con bandas nacionales que llevan años trabajando sin red. Overkill encabezando una de las noches, Hardcore Superstar en otra, y Uli Jon Roth como pieza de museo viviente entre medias. Eso no es un cartel improvisado. Eso es alguien que sabe exactamente a quién le está hablando.

El festival, con sede en Badajoz, no compite en presupuesto con Download o Resurrection Fest. No lo pretende. Y precisamente por eso puede programar a Secret Sphere, a Sascha Paeth’s Masters of Ceremony o a Hitten sin que nadie levante una ceja. Su público va a buscar eso. Van a buscar metal de verdad, no el que aparece en los algoritmos de Spotify los lunes por la mañana.

Dos noches. Doce bandas. Y la pregunta que siempre flota sobre este tipo de eventos, ¿funcionó?

Lo que representa programar a Overkill y Uli Jon Roth en el mismo festival

Overkill lleva activa desde 1980. No es un dato de Wikipedia que se pone para rellenar, es la clave para entender por qué siguen siendo relevantes. Bobby Blitz y D.D. Verni han sobrevivido a modas, a la muerte del thrash comercial, al grunge, al metalcore y a todo lo que vino después. Cuando suben a un escenario, no hay nostalgia impostada. Hay una banda que sigue funcionando como máquina.

Uli Jon Roth es otra historia. El guitarrista alemán que formó parte de los Scorpions en su etapa más cruda, antes de que Wind of Change lo cambiara todo, lleva décadas construyendo su propio universo entre el rock clásico y la música clásica europea. Verle en un festival de metal es siempre una anomalía productiva. No encaja del todo, y eso es exactamente lo que lo hace interesante.

Hardcore Superstar, por su parte, son la banda sueca que nunca terminó de cruzar el Atlántico pero que en Europa tiene un seguimiento fidelísimo. Sleaze rock con actitud, canciones directas y una presencia en directo que pocas bandas de su generación mantienen a ese nivel.

Meter a estos tres en el mismo cartel, junto a bandas como Fury, Azrael, Induction, Hitten, Savaged, Eden o los Rockerizos, es una decisión editorial. Alguien tomó decisiones, no se limitó a llamar a las agencias y aceptar lo primero disponible.

Los festivales medianos son los que realmente sostienen el ecosistema del metal en directo

Hay una tendencia cómoda a mirar solo los festivales grandes cuando se habla del estado de la música en directo. Download, Wacken, Hellfest. Cifras enormes, cachés enormes, problemas enormes también. Precios de entrada que han dejado de ser accesibles para una parte importante del público que, irónicamente, es el que más ha sostenido al metal durante décadas.

El Zurbarán Rock opera en otro registro. Un festival de estas características puede asumir riesgos que un macro-evento no puede permitirse. Puede meter a una banda española que lleva cinco años currando en circuitos pequeños junto a una leyenda del thrash norteamericano. Puede apostar por un cartel que no tiene sentido en un algoritmo pero que tiene todo el sentido del mundo para alguien que lleva veinte años escuchando metal.

Eso no es menor. Eso es exactamente lo que mantiene viva una escena cuando los grandes festivales se convierten en parques de atracciones para turistas del rock.

Las bandas nacionales que aparecen en este cartel, Fury, Azrael, Hitten, Savaged, Eden, necesitan estos escenarios. No para existir, que ya existen con o sin festival, sino para llegar a un público que de otra manera no las descubriría. Un fan que va a ver a Overkill y se queda veinte minutos antes para ver a Hitten puede convertirse en oyente habitual. Así funciona esto. Siempre ha funcionado así.

Sascha Paeth, Secret Sphere y la parte del cartel que merece más atención de la que suele recibir

Sascha Paeth’s Masters of Ceremony es uno de esos proyectos que viven en el limbo entre el power metal melódico y el rock de estadio europeo. Paeth lleva décadas como productor detrás de discos de Avantasia, Epica o Heaven’s Gate, entre otros. Cuando sube al escenario con su propio proyecto, la pregunta no es si sabe lo que hace. La pregunta es si el público que está ahí para ver a Overkill va a quedarse a escucharle, o va a aprovechar para ir a por otra cerveza.

Secret Sphere son otra pieza del puzzle que encaja mejor de lo que parece a primera vista. Power metal italiano con una historia que arranca a finales de los noventa, con discos que en su momento tuvieron bastante recorrido en la escena europea. Su presencia en un festival como el Zurbarán Rock dice algo sobre el tipo de aficionado que va a este evento. No es el que busca solo adrenalina y volumen. También hay espacio para la melodía y para la técnica.

Con la información disponible por ahora, sin acceso a la crónica completa ni a los setlists, lo que se puede decir es que este bloque del cartel es el que distingue al Zurbarán Rock de un festival que simplemente busca llenar horas con nombres reconocibles. Hay criterio detrás.

Lo que viene después de dos noches así

La pregunta real después de un festival como este no es si fue bien o mal. Es qué queda. Qué bandas de las que actuaron van a tener más búsquedas en los días siguientes. Qué fan que fue a ver a Hardcore Superstar sale de allí con el nombre de Induction apuntado en el móvil.

Para el Zurbarán Rock, la continuidad depende de eso. De que el boca a boca funcione. De que las fotos que circulen por redes muestren un escenario lleno y un público entregado, no a medias. Los festivales de este tamaño no sobreviven con presupuesto de marketing. Sobreviven con reputación acumulada edición tras edición.

Overkill seguirá girando, como llevan haciendo cuatro décadas. Uli Jon Roth seguirá siendo Uli Jon Roth. Hardcore Superstar seguirá siendo una de las bandas más sólidas en directo de lo que queda del sleaze europeo. Pero si el Zurbarán Rock ha hecho bien su trabajo, lo que importa ahora mismo no son ellos. Son las bandas que nadie conocía el jueves por la tarde y que alguien empezó a escuchar el sábado por la mañana.

Fuente original: Crónica y Fotos del ZURBARÁN ROCK, jueves y viernes, con + OVERKILL + HARDCORE SUPERSTAR + ULI JON ROTH + FURY + AZRAEL + SECRET SPHERE + INDUCTION + HITTEN + SAVAGED + EDEN + SASCHA PAETH’S MASTERS OF CEREMONY+ ROCKERIZOS.

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