Susanna Hoffs tiene nuevo disco. Se llama The List, sale el 18 de septiembre, y viene cargado con doce canciones en las que la cantante y guitarrista de The Bangles repasa sus recuerdos con la ayuda de un elenco amplio de colaboradores. Eso es lo que se sabe por ahora. Y ya es suficiente para prestar atención.

Hoffs lleva décadas moviéndose entre su carrera en solitario y el trabajo con The Bangles, sin que ninguna de las dos cosas haya anulado a la otra. Eso no es tan común. Muchos artistas que intentan compatibilizar banda y proyecto propio acaban diluyendo uno de los dos. Ella no. Cada vez que ha publicado algo con su nombre, ha sonado a ella, no a sobras de otro proyecto.

El detalle de los doce colaboradores es lo que más intriga de este anuncio. No se conocen todavía los nombres, pero el hecho de que el disco se construya explícitamente sobre recuerdos, y que para contarlos haya convocado a tanta gente, dice algo sobre el tono que busca. No parece un disco de reconstrucción de sonido. Parece algo más personal que eso.

Cuarenta años después de ‘Manic Monday’ y todavía hay disco nuevo

The Bangles publicaron Different Light en 1986. Ahí estaba «Manic Monday», la canción que Prince les escribió y que durante meses fue omnipresente. Ahí estaba también «Walk Like an Egyptian». Dos canciones que llevan cuatro décadas sonando en cualquier compilación de los ochenta que se precie, lo cual es una bendición y una trampa al mismo tiempo.

La trampa es obvia. Cuando una banda tiene dos canciones tan reconocibles, el público tiende a congelarla en ese momento. Todo lo que viene después se mide contra ese pico de visibilidad, y casi siempre pierde la comparación, no porque sea peor, sino porque ese tipo de impacto masivo no se repite dos veces.

Hoffs lo sabe. Y aun así sigue publicando. Su discografía en solitario arrancó en 1991 con When You’re a Boy, siguió con Susanna Hoffs en 1996 y luego con Someday en 2012. Trece años entre el segundo y el tercero. Ahora, con The List, el intervalo se acorta. Eso, en sí mismo, es una señal de que algo está activo en ella ahora mismo.

Por qué un disco de memorias en 2025 no es lo mismo que en 1995

La palabra «recuerdos» en la descripción de un disco puede sonar a señal de alarma. Muchos artistas de cierta edad publican discos de memorias que son, básicamente, un ejercicio de nostalgia para el público que ya los seguía. Nada nuevo, nada que duela, nada que sorprenda. Un producto seguro para una base de fans fiel.

Pero hay otra forma de hacer ese mismo disco. Y es la que resulta interesante.

Cuando un artista usa sus recuerdos como materia prima pero convoca a colaboradores nuevos para construirlos, el resultado puede ser algo completamente distinto a una colección de canciones cómodas. Los recuerdos ponen el contenido, los colaboradores ponen la perspectiva. Esa tensión, cuando funciona, produce discos que no suenan ni al pasado ni al presente de forma limpia. Suenan a algo propio.

En 2025, con el algoritmo empujando constantemente hacia lo nuevo y lo efímero, un disco que reivindica la memoria como material válido también es una postura. No necesariamente consciente, pero postura al fin. Decir «esto es lo que recuerdo y merece doce canciones» es lo contrario de publicar contenido para el ciclo semanal de lanzamientos de Spotify.

Lo que se puede decir del sonido antes de escucharlo

Con la información disponible por ahora, no se puede hablar del sonido de The List con ninguna certeza. No hay singles confirmados, no hay adelantos publicados, no hay declaraciones de la artista sobre la dirección musical del disco.

Lo que sí existe es un historial. Hoffs tiene una voz que ha envejecido bien, en el sentido más real del término. No ha intentado sonar más joven ni más contemporánea de lo que es. Sus discos en solitario han tendido hacia un pop de raíces con guitarras limpias, influencias del rock de los sesenta y setenta, y una producción que no esconde la voz detrás de capas de procesado. Eso es una marca, no un accidente.

Si esta nueva etapa sigue ese camino, The List probablemente suene a canciones construidas sobre instrumentación real, con espacio suficiente para que las letras respiren. La pregunta interesante no es solo cómo suena, sino qué hace con los colaboradores. Si los usa como fondo o si los mete de verdad dentro de las canciones. Esa diferencia cambia todo.

Doce canciones es también una decisión. No son diez, que es el número seguro y compacto. No son catorce, que ya empieza a pedir demasiado. Doce sugiere que hay algo que contar que no cabe en menos, pero que tampoco necesita estirarse. Eso, antes de escuchar una sola nota, ya dice algo sobre cómo está pensado el disco.

Lo que queda por saber antes del 18 de septiembre

Faltan los nombres de los colaboradores. Eso es lo primero que va a interesar cuando empiece a filtrarse información. No por el morbo de los cameos, sino porque en un disco construido sobre recuerdos personales, las personas que acompañan a la artista en ese proceso no son decoración. Son parte de la historia.

También falta saber si habrá gira. Hoffs en directo es otra cosa. The Bangles han seguido tocando en fechas concretas, y su presencia en escena no ha sido la de una banda que arrastra su catálogo por obligación. Si The List va acompañado de fechas en Europa, eso cambia el peso del lanzamiento.

El 18 de septiembre es la fecha. Hasta entonces, la pregunta que vale la pena hacerse no es si el disco va a sonar bien, porque Hoffs tiene demasiado oficio para publicar algo que no funcione en lo básico. La pregunta es si va a sorprender. Si los recuerdos que ha convertido en canciones van a decir algo que no esperábamos escuchar de ella ahora mismo.

Eso es lo que distingue un buen disco de un disco correcto. Y todavía no lo sabemos.

Fuente original: Susanna Hoffs (The Bangles) anuncia su nuevo disco.

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