Peter Hammill ha publicado «Heavy weather», el primer adelanto de Tears in time, su nuevo álbum de estudio previsto para el 25 de septiembre. No es un disco de versiones ni una recopilación. Son canciones nuevas, las primeras que Hammill publica desde From the trees, en 2017. Ocho años. Para un artista que durante décadas publicó con una regularidad casi obsesiva, ese silencio compositivo tiene peso.
El último disco con material propio llegó hace ocho años. En medio, Translation (2021), un trabajo de versiones que mantuvo su nombre en circulación pero que no era lo mismo. Ahora sí. Tears in time es el regreso al territorio donde Hammill siempre ha sido más él mismo, canciones escritas desde cero, con todo lo que eso implica.
El single «Heavy weather» es lo que hay disponible de momento. Lo suficiente para saber que el disco existe y que llega en septiembre. No suficiente todavía para decir mucho más sobre hacia dónde va el sonido.
Ocho años desde la última canción propia, y lo que eso significa en la carrera de Hammill
Peter Hammill cumplió 75 años en noviembre de 2023. Lleva activo desde finales de los años sesenta, primero como fundador y voz de Van der Graaf Generator, luego como solista con una discografía que ronda los cuarenta álbumes entre directos, estudios y trabajos experimentales. Es uno de los compositores más singulares que ha dado el rock progresivo británico, y también uno de los más difíciles de encajar en cualquier categoría cómoda.
Su forma de trabajar nunca ha sido la del artista que espera el momento perfecto para publicar. Durante los setenta y buena parte de los ochenta sacaba discos con una frecuencia que hoy resulta casi incomprensible. Algunos de esos álbumes, In camera, Nadir’s big chance, Over, son obras que todavía se estudian cuando se habla de hasta dónde puede llegar una voz y una guitarra sin necesidad de producción aparatosa.
Que hayan pasado ocho años desde From the trees sin un álbum de canciones nuevas no es un dato menor. No sabemos qué ha pasado en ese tiempo, si ha habido bloqueo creativo, problemas de salud, decisión consciente o simplemente que las canciones tardaron en llegar. La fuente no lo aclara. Pero el hecho de que Tears in time exista y tenga fecha concreta es suficiente para prestar atención.
Lo que dice publicar un disco a los 75 sobre cómo sobrevive cierto tipo de música
Hay algo que merece pensarse aquí, y no es solo la trayectoria de Hammill. Es la pregunta de qué tipo de música consigue mantenerse fuera del ciclo de consumo rápido que domina ahora mismo la industria.
Hammill nunca ha sido un artista de masas en el sentido convencional. Su público es fiel, informado, y no necesita que un algoritmo le recuerde que existe. Eso es cada vez más raro. La mayor parte de la música que se publica hoy está diseñada para funcionar en los primeros tres días, captar streams, aparecer en playlists editoriales y desaparecer. Un disco de Peter Hammill no funciona así. Nunca ha funcionado así.
Y eso, paradójicamente, le da una libertad que muy pocos artistas tienen en 2025. No hay presión de publicar singles cada seis semanas para mantener el algoritmo contento. No hay necesidad de colaborar con productores de moda para conseguir visibilidad. El modelo que Hammill representa, artista con catálogo sólido, base de fans construida durante décadas, independencia creativa real, es exactamente lo que la industria actual hace casi imposible para cualquiera que empiece ahora.
No es nostalgia lo que hace interesante este disco. Es que demuestra que ese modelo todavía puede existir, aunque sea en los márgenes.
Una voz que siempre ha ido por libre, y lo que se puede esperar del sonido
Con la información disponible por ahora, hablar del sonido de Tears in time con detalle sería inventar. Lo que sí se puede decir es que el historial de Hammill como solista apunta hacia ciertos territorios que raramente ha abandonado del todo, la voz como instrumento principal, arreglos que no necesitan ser densos para ser efectivos, letras que no evitan la incomodidad.
Su trabajo solista siempre ha oscilado entre momentos de casi fragilidad acústica y otros de intensidad que pocas voces del rock han conseguido sostener con esa credibilidad. No es un cantante que adorne. Es alguien que usa la voz para decir algo concreto, y eso se nota incluso cuando el material es más contenido.
Si esta nueva etapa sigue el camino que apunta el título del álbum, Tears in time, y el del single, «Heavy weather», el registro emocional parece claro. No suena a disco de celebración. Suena a algo más oscuro, más reflexivo. Que a los 75 años alguien todavía tenga cosas que decir desde ese lugar, y las diga en canciones nuevas en vez de vivir de las antiguas, es lo que hace que valga la pena esperar al 25 de septiembre.
La pregunta interesante no es solo cómo suena, sino dónde coloca esto a Hammill dentro de su propio catálogo. Si conecta con el Hammill más introspectivo de los ochenta o si hay algo distinto en la forma de construir las canciones después de ocho años sin hacerlo.
Lo que queda por escuchar antes del 25 de septiembre
La fecha está fijada. El disco llega en septiembre. «Heavy weather» es el primer movimiento, y a partir de aquí la pregunta es si habrá más adelantos antes de la publicación o si Hammill deja que el álbum llegue casi de golpe, como ha hecho en otras ocasiones.
Su sello, Fie!, lleva años gestionando sus publicaciones con una discreción que encaja con el perfil del artista. No hay campañas masivas, no hay giras de estadios, no hay ruido previo diseñado para inflar expectativas. Lo que hay es el disco cuando el disco está listo.
Vale la pena seguir de cerca lo que salga en las próximas semanas. Si aparece otro single, dará más pistas sobre el tono general del álbum. Si no aparece nada más hasta septiembre, habrá que esperar. En cualquier caso, Tears in time ya existe, y eso es suficiente para que el 25 de septiembre sea una fecha marcada en el calendario de cualquiera que haya prestado atención a lo que Hammill lleva haciendo desde 1969.
Fuente original: «Heavy weather», avance del nuevo disco de Peter Hammill.
