Dry Cleaning han publicado una edición deluxe de Secret Love, su tercer álbum, lanzado a principios de este año. La versión ampliada incorpora tres canciones nuevas que quedaron fuera del corte final pero que nacieron en las mismas sesiones de grabación, el año pasado, junto a la productora Cate Le Bon. Los títulos son «Grass», «I have the key» y «Sliced by a fingernail». Tres nombres que ya dicen algo sobre cómo trabaja esta banda.

No es un movimiento sorprendente viniendo de ellos. Dry Cleaning no son el tipo de grupo que publica un disco y desaparece a esperar que el algoritmo haga el trabajo. Pero sí merece la pena pararse un momento a pensar qué significa sacar una edición deluxe de un álbum que todavía está caliente, con material que no es relleno de cara B sino trabajo real de estudio con una de las productoras más interesantes del panorama actual.

Tres discos en tres años y una productora que no es decorativa

Dry Cleaning llevan poco más de tres años publicando música con sello propio y un sonido que no encaja del todo cómodo en ninguna caja. Empezaron a llamar la atención con New Long Leg en 2021, producido también por Cate Le Bon, que entonces ya demostró tener una sensibilidad especial para capturar la tensión entre la voz hablada de Florence Shaw y la maquinaria de guitarra que la rodea. Stumpwork, su segundo disco, llegó en 2022 y siguió trabajando ese mismo territorio con más confianza. Secret Love es el tercero, y la decisión de volver a contar con Le Bon no es una casualidad ni una comodidad. Es una elección editorial.

Cate Le Bon no es solo alguien que mezcla bien o que sabe colocar los micrófonos. Es una artista con criterio propio que ha producido a Deerhunter, a Tim Presley, a Devendra Banhart, y que en su propio trabajo lleva años construyendo una idea muy concreta de lo que puede sonar raro sin sonar descuidado. Que tres canciones grabadas con ella durante esas mismas sesiones se queden fuera del disco original no significa que sean menores. Significa que el disco tenía una forma y estas no cabían en ella. Eso es diferente.

Lo que dice publicar material de sesión sobre cómo se entiende un álbum hoy

Hay una tensión real en cómo la industria trata el formato álbum ahora mismo. Por un lado, el streaming ha convertido cualquier lanzamiento en un evento efímero que desaparece de la conversación en dos semanas. Por otro, los sellos y los artistas han encontrado en las ediciones deluxe una forma de alargar ese ciclo de atención, a veces con material genuino y a veces con relleno que no le hace ningún favor a nadie.

En este caso, la diferencia está en el origen del material. Estas tres canciones no son demos rescatadas a toda prisa ni versiones acústicas grabadas en casa para rellenar una reedición. Son temas que pasaron por el mismo proceso de producción que el resto del álbum. Eso les da una legitimidad que no tienen muchas ediciones deluxe. No se están vendiendo como algo que son, están siendo exactamente lo que dicen ser.

La pregunta más interesante no es si el material es bueno o no, eso habrá que escucharlo. La pregunta es si este modelo, publicar el álbum, dejar que respire un tiempo y luego ampliar con lo que quedó fuera, tiene más sentido que intentar meter todo en un disco de setenta minutos desde el principio. Para una banda como Dry Cleaning, cuya música necesita espacio para funcionar, probablemente sí.

Florence Shaw y el problema de describir algo que no suena a nada más

Hablar del sonido de Dry Cleaning sin caer en comparaciones fáciles es complicado. Florence Shaw no canta en el sentido convencional. Habla, pero con una cadencia y una intención que hacen que sus textos funcionen como letra aunque no sigan ninguna de las reglas habituales. Hay algo de post-punk en la estructura de la banda, algo de noise rock en la dinámica de las guitarras, algo de art rock en la forma en que los arreglos se mueven alrededor de esa voz en vez de acompañarla.

Con la información disponible por ahora sobre «Grass», «I have the key» y «Sliced by a fingernail», no se puede decir mucho sobre su sonido concreto. Lo que sí se puede decir es que nacieron del mismo contexto que Secret Love, con las mismas personas en la sala y la misma productora tomando decisiones. Si esas sesiones tenían una coherencia, estas canciones probablemente la tienen también. La pregunta interesante no es solo cómo suenan, sino qué añaden a la lectura del álbum completo. Si lo completan o si abren una dirección distinta que el disco principal no exploró.

Qué tiene sentido vigilar a partir de aquí

Dry Cleaning llevan un ritmo de publicación sostenido y una presencia en directo que no ha parado desde que se les conoce fuera del circuito londinense. La edición deluxe de Secret Love alarga la vida del disco, sí, pero también puede ser la señal de que están en un momento de trabajo intenso que todavía no ha terminado de mostrarse del todo.

Lo que queda por ver es cómo recibe el público estas tres canciones nuevas, si se integran en los setlists en directo y si la decisión de publicarlas separadas del álbum original acaba teniendo sentido una vez que se escuchan en contexto. A veces el material que no entra en un disco lo explica mejor que el que sí entró. A veces no. Con Dry Cleaning, la respuesta suele estar en escuchar con atención antes de decidir.

Fuente original: Dry Cleaning publican la edición deluxe de su nuevo álbum.

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