Dave Hill tiene 80 años, es el último miembro superviviente de Slade y, según ha anunciado, está a punto de publicar su primer disco en solitario. El álbum se titula Dirtyfoot Lane y llegará en octubre. No es el movimiento de alguien que intenta revivir una carrera. Es el movimiento de alguien que, después de décadas tocando para otros y con otros, ha decidido que todavía tiene algo propio que contar.
Hill describe el disco como «una rica y autobiográfica colección de canciones que reflejan toda una vida de música, creatividad y descubrimiento personal». Son sus palabras, y pesan. Porque detrás de ellas hay más de cincuenta años sobre los escenarios, una banda que definió el glam rock británico de los años setenta y una historia personal que nunca había tomado forma de álbum propio.
Que esto suceda ahora, en 2024, dice tanto sobre el hombre como sobre el momento.
Contexto de la noticia
Slade fue, durante los primeros años de la década de los setenta, una de las bandas más populares del Reino Unido. Con canciones como Cum On Feel the Noize, Mama Weer All Crazee Now o Merry Xmas Everybody, el grupo liderado por Noddy Holder construyó un sonido inmediato, festivo y cargado de energía que influyó en generaciones posteriores de artistas, desde Quiet Riot hasta los primeros pasos del punk británico.
Dave Hill era el guitarrista del grupo. También era su imagen más excéntrica: los trajes brillantes, los zapatos de plataforma, el pelo cortado con precisión geométrica. Pero detrás de la estética había un músico sólido, responsable en buena medida del sonido crudo y directo que hacía funcionar las canciones de Slade en estadios y en la radio al mismo tiempo.
Con los años, Slade fue perdiendo a sus miembros. Noddy Holder se retiró en 1992. Jim Lea, el bajista y co-compositor principal del grupo, se alejó progresivamente de la música. Don Powell, el batería, falleció en 2023. Dave Hill siguió adelante con distintas formaciones bajo el nombre de Slade, manteniendo viva la llama del grupo en giras y festivales de nostalgia. Ahora, por primera vez, da un paso al frente con su propio nombre.
Por qué importa
El debut en solitario de un músico de 80 años podría leerse como una curiosidad, como una nota al pie en la historia de una banda más grande. Sería un error hacerlo.
Lo que hace interesante este movimiento no es la edad de Hill, sino lo que representa dentro de la lógica actual de la industria musical. Vivimos en un momento en el que la música se produce y consume a una velocidad que favorece la juventud, la novedad constante y los ciclos de atención cada vez más cortos. En ese contexto, un músico veterano que publica su primer disco a los 80 años no está siguiendo ninguna tendencia. Está haciendo exactamente lo contrario.
Dirtyfoot Lane no nace de una estrategia de marketing ni de la presión de un algoritmo. Nace, según el propio Hill, de la necesidad de documentar una vida entera a través de la música. Eso es algo que el streaming raramente incentiva y que el mercado actual penaliza con indiferencia. Y sin embargo, existe.
También hay algo significativo en el hecho de que Hill sea el último miembro original de Slade. Hay una responsabilidad implícita en esa posición, pero también una libertad particular. Ya no hay que negociar el sonido con nadie, ni equilibrar visiones distintas dentro de un grupo. El disco puede ser exactamente lo que él quiere que sea.
En un paisaje musical donde la nostalgia se empaqueta y se vende como producto, Hill parece estar haciendo algo diferente: no vender el pasado, sino procesarlo.
El ángulo musical
La información disponible sobre Dirtyfoot Lane es todavía limitada. No se conocen los colaboradores del disco, su producción exacta ni los temas concretos que aborda. Lo que sí se puede analizar es el marco desde el que Hill lo presenta.
Una colección «autobiográfica» de canciones sugiere un enfoque narrativo, probablemente más cercano al rock clásico de raíz que al glam exuberante de los años setenta. Hill ha pasado décadas tocando en directo, manteniendo el sonido de Slade con distintas alineaciones. Esa experiencia sobre el escenario tiende a producir músicos que valoran la contundencia por encima de la experimentación, la claridad de la canción por encima de la producción elaborada.
La pregunta interesante no es solo cómo suena el disco, sino dónde coloca a Hill dentro de su propia historia. ¿Es un cierre? ¿Es una declaración? ¿Es simplemente un músico que tenía canciones guardadas y decidió grabarlas? Cualquiera de esas respuestas sería válida, y cada una de ellas daría un disco diferente.
Lo que puede decirse con seguridad es que Hill llega a este proyecto con un bagaje técnico y emocional que pocos músicos de cualquier generación pueden igualar. Más de medio siglo tocando la guitarra en escenarios de todo el mundo, en una banda que conoció tanto el éxito masivo como el olvido relativo, es una materia prima que raramente se traduce en algo sin interés.
Si el disco cumple lo que su título y su descripción prometen, podría ser uno de esos registros que no encajan en ninguna categoría comercial pero que resultan difíciles de ignorar para quien se acerque con atención.
Qué puede pasar ahora
Con una fecha de lanzamiento prevista para octubre, lo más inmediato será la aparición de singles o avances del álbum. Esos primeros cortes dirán mucho sobre el tono del proyecto y sobre cómo Hill quiere presentarse fuera del paraguas de Slade.
También será relevante observar la recepción crítica. El público de Slade tiene una lealtad probada, pero un disco en solitario pide ser juzgado con criterios distintos. La prensa musical especializada, especialmente en el Reino Unido donde Slade sigue siendo un nombre con peso cultural real, prestará atención.
No está confirmado si habrá gira o actuaciones en directo para presentar el disco. A los 80 años, ese tipo de compromisos no son automáticos, pero Hill ha demostrado en los últimos años que el escenario sigue siendo su territorio natural.
Lo que queda claro es que Dirtyfoot Lane no es el disco de alguien que tiene miedo de quedarse sin tiempo. Es el disco de alguien que finalmente ha encontrado el momento de hablar por sí mismo. Eso, en cualquier etapa de una carrera, merece ser escuchado.
Fuente original: Dave Hill, de Slade, debuta en solitario.
