El Kanka ha versionado a capela «La calma», la canción que da título a su último disco, junto al grupo vocal valenciano Melomans. La colaboración no es un capricho de redes ni un contenido de relleno entre giras. Hay nombres detrás que pesan. Lorenzo Subrizi firmó los arreglos, Erik Bosio se encargó de la producción y mezcla, y Nacho Mañó, de Presuntos Implicados, grabó las voces de Melomans. Eso no es una grabación improvisada un martes por la tarde.

Que el propio Kanka se suba a esto dice algo sobre cómo entiende este disco. «La calma» no es solo un título, es una declaración de intenciones sobre el tipo de música que quiere hacer ahora mismo. Y elegir una versión a capela para darle otra vuelta a esa canción concreta no es una decisión menor.

Melomans, Nacho Mañó y el peso de lo que no tiene instrumentos

Melomans es un grupo vocal valenciano con recorrido. No son una coral de relleno. Que El Kanka haya buscado precisamente a ellos para este ejercicio tiene sentido si conoces mínimamente el tipo de música que rodea al cantautor granadino, siempre cerca de lo orgánico, de lo que respira.

Y luego está Nacho Mañó. Presuntos Implicados lleva décadas siendo una referencia en la música española con alma, en ese cruce entre el jazz, el pop y la canción de autor donde las voces mandan. Que sea él quien grabe las voces de Melomans en esta versión no es un dato menor de producción. Es una línea que conecta generaciones y maneras de entender la voz como instrumento principal, no como ornamento encima de una base de sintetizadores.

Lorenzo Subrizi como arreglista completa un equipo que claramente no se montó a la ligera. Los arreglos vocales a capela son una disciplina que no perdona. No hay reverb que tape una afinación floja, no hay bajo que sostenga una estructura que no se sostiene sola. Todo lo que suena tiene que estar ahí por una razón.

Lo que revela quitar todos los instrumentos a una canción

Hay una prueba que muy pocas canciones pasan. Quítale todo. Quítale la guitarra, la percusión, los arreglos, el bajo. Quédate solo con la melodía y la letra. ¿Sigue de pie? Muchas canciones que suenan bien producidas se caen al primer tirón. Las que aguantan son las que tienen algo dentro.

El Kanka lleva años construyendo canciones que aguantan ese tirón. Su manera de escribir, directa, con imágenes concretas y sin artificios líricos innecesarios, funciona precisamente porque la canción existe antes de que llegue ningún instrumento. Llevar «La calma» al formato a capela no es un experimento arriesgado para él. Es casi lo más natural que podía hacer con esa canción.

Y aquí está el punto interesante. En un momento en que la música popular se produce cada vez más para pantallas pequeñas, para treinta segundos de atención, para algoritmos que premian el gancho inmediato, apostar por una versión a capela de más de tres minutos con un grupo vocal y un arreglista serio es casi un gesto político. No uno grandilocuente, no uno que se anuncia a sí mismo como revolucionario. Uno tranquilo, que simplemente hace lo que tiene que hacer.

Voces solas, sin red, y lo que eso exige al oyente

Con la información disponible por ahora, no se puede saber exactamente cómo suena esta versión de «La calma» hasta escucharla. Lo que sí se puede decir es que los ingredientes apuntan a algo cuidado. Subrizi como arreglista garantiza que las voces de Melomans no están ahí para rellenar espacio. Bosio en mezcla asegura que el resultado final no va a sonar a grabación de ensayo. Y Mañó grabando esas voces añade una capa de criterio que no cualquiera tiene.

La pregunta interesante no es solo cómo suena, sino dónde coloca esto al Kanka dentro de su propio disco. «La calma» como álbum ya marcaba una dirección. Esta versión a capela de la canción que le da nombre parece querer subrayar esa dirección, casi como decir «aquí está el hueso de todo esto, sin nada alrededor». Eso o es una decisión muy consciente o es una casualidad feliz. Con el equipo que hay detrás, apostaría por lo primero.

También vale la pena pensar en Melomans. Una colaboración así les pone en un circuito de visibilidad diferente al que normalmente accede un grupo vocal. El Kanka tiene una comunidad de oyentes fiel y muy formada musicalmente. Llegarles con una propuesta a capela no es arriesgado, es exactamente lo que ese público sabe valorar.

Lo que queda por saber de esta versión

De momento no hay confirmación pública de si esta versión de «La calma» va a tener lanzamiento oficial como single, si formará parte de algún proyecto más amplio o si es una pieza suelta. Tampoco se sabe si habrá actuaciones en directo que la incluyan, algo que con un grupo vocal como Melomans sería un paso lógico pero que no está confirmado.

Lo que sí está claro es que El Kanka no ha parado desde que salió el disco. Esta versión a capela es una señal de que «La calma» sigue viva como proyecto, que no se cerró el día de la publicación y se pasó a lo siguiente. En un mercado que empuja a los artistas a publicar y olvidar, quedarse con una canción, darle la vuelta, buscar colaboradores serios y volver a presentarla desde otro ángulo es una manera de trabajar que cada vez se ve menos. Y que, cuando aparece, se nota.

Fuente original: El Kanka y Melomans cantan a capela «La calma».

Conoce al autor del post

Publicidad

Los comentarios están cerrados.