Tres noticias que no tienen nada que ver entre sí, pero que juntas dicen bastante sobre el estado del metal en este momento. Opeth va a parar. Children of Bodom, banda disuelta desde 2019 tras la muerte de Alexi Laiho, prepara un libro. Y el Party.San Open Air sigue construyendo su cartel para el próximo verano. Cada una de estas piezas merece un momento de atención por separado.
Empecemos por lo más llamativo. Opeth ha anunciado que planea tomarse un descanso. No hay más detalles concretos por ahora, al menos no en lo que ha trascendido, así que no conviene especular sobre duración ni motivos. Lo que sí se puede decir es que la banda lleva más de tres décadas funcionando sin apenas parar, y que su último disco, The Last Will and Testament, publicado en 2024, fue recibido como una de sus obras más ambiciosas en años. Parar justo después de eso tiene una lógica que no es difícil de entender.
Treinta años sin parar y un disco que pedía silencio después
Opeth no es una banda que haya vivido de la inercia. Desde los noventa han cambiado de sonido varias veces, han perdido fans en cada giro y han ganado otros tantos. Pasaron del death metal melódico más denso a un prog rock de los setenta que desconcertó a media base de seguidores, y siguieron adelante igualmente. Eso tiene un coste. No solo creativo, también físico y mental.
Mikael Åkerfeldt lleva siendo el motor de la banda prácticamente en solitario durante décadas. Compositor, vocalista, guitarrista, productor en la sombra de muchas de sus decisiones artísticas. Que alguien en esa posición necesite parar no es una crisis, es sentido común. La pregunta no es si Opeth va a volver. Casi con toda seguridad lo harán. La pregunta es qué traerán cuando lo hagan, y si este descanso les da el espacio para hacer algo que de verdad les apetezca en vez de algo que toca hacer porque el ciclo de disco y gira lo exige.
El modelo de la industria musical lleva años empujando a las bandas a publicar, girar, publicar, girar, sin margen para respirar. Cuando una banda de este nivel decide parar, aunque sea temporalmente, es una señal de que ese modelo tiene un límite. No todas las bandas pueden permitírselo económicamente. Opeth, a estas alturas de su carrera, sí pueden. Y eso también dice algo sobre la diferencia entre sobrevivir en el metal y haber construido algo con base real.
Lo que un libro sobre Children of Bodom puede y no puede recuperar
La noticia del libro sobre Children of Bodom es otra cosa distinta. La banda finlandesa se disolvió en 2019, poco antes de que Alexi Laiho muriera en diciembre de 2020 a los 41 años. Lo que queda de Children of Bodom es un catálogo, una comunidad de fans que sigue siendo fiel, y ahora, aparentemente, un libro que recoge su historia.
No hay muchos detalles disponibles sobre el contenido exacto, el formato o quién está detrás del proyecto. Con la información que hay por ahora, lo que se puede decir es que tiene sentido que alguien lo haga. Children of Bodom fueron una banda que definió una forma de entender el melodic death metal, con esa mezcla de velocidad, teclados neoclásicos y actitud que los separaba de casi todo lo que había a su alrededor en los noventa y principios de los dos mil. Su historia merece estar documentada bien.
La pregunta interesante no es si el libro va a vender. Es si va a estar a la altura de lo que fue la banda. Hay demasiados libros sobre grupos de metal que son colecciones de fotos con pies de foto y poco más. Si este tiene entrevistas reales, contexto, y alguien que sepa contar por qué Follow the Reaper o Hatebreeder importaron, puede ser algo valioso. Si no, será un objeto para estantes de fans incondicionales y poco más. Habrá que esperar a ver qué es exactamente.
El metal en directo sigue teniendo un lugar, y el Party.San lo demuestra cada año
El Party.San Open Air es uno de esos festivales alemanes que llevan décadas siendo referencia para el metal más extremo. No es el festival más grande ni el más mediático, pero tiene una coherencia de cartel que muchos eventos más grandes han perdido por intentar contentar a demasiada gente a la vez. Que siga anunciando confirmaciones para su próxima edición es una buena señal para el circuito de festivales de metal europeo, que tuvo años muy duros durante y después de la pandemia.
No hay detalle de nombres concretos en lo que ha trascendido, así que no toca especular sobre el cartel. Lo que sí se puede decir es que el Party.San funciona como termómetro del estado del metal extremo en Europa. Las bandas que pasan por ahí suelen ser las que tienen algo real que ofrecer en directo, no solo un nombre conocido que vende entradas.
Lo que queda por saber de todo esto
De Opeth, lo que hay que vigilar es si el descanso anunciado viene acompañado de algún comunicado más detallado, o si simplemente desaparecen del radar durante una temporada. Cualquiera de las dos opciones es legítima. Lo que no tiene sentido es esperar que den explicaciones que no deben nada a nadie.
Del libro de Children of Bodom, lo que falta es saber cuándo sale, quién lo escribe y qué cubre exactamente. Esos detalles cambian completamente el valor del proyecto. Un libro sobre Alexi Laiho y la banda escrito con rigor puede ser uno de los documentos más importantes del metal escandinavo de los últimos treinta años. O puede ser un producto de merchandising con buenas fotos. La diferencia importa.
Y del Party.San, habrá que esperar a que el cartel esté más completo para saber si esta edición está a la altura de las anteriores. Por ahora, que siga adelante ya es algo.
Fuente original: OPETH – CHILDREN OF BODOM – Party.San Open Air..
