Javiera Mena tiene dos fechas en España este otoño. El 3 de noviembre toca en la Sala Changó de Madrid y el 4 en La Nau de Barcelona. La excusa, si es que hace falta una, es el vigésimo aniversario de Esquemas juveniles, su álbum de debut. Veinte años de un disco que, cuando salió, sonaba a algo que no encajaba del todo con nada de lo que había alrededor, y que hoy suena a punto de origen de una escena entera.
No es una gira de nostalgia envuelta en papel de regalo. O al menos no debería serlo. Esquemas juveniles no es un disco que la gente recuerde con cariño vago. Es un disco que tiene fans que saben exactamente qué canción les cambió algo. Eso es distinto.
La propia Javiera ha dicho, según recoge la fuente, que en su momento fue un disco que le abrió mucho. No se sabe exactamente el resto de la cita porque el extracto disponible se corta ahí, pero la dirección es clara. Hay discos que abren puertas y hay discos que abren mundos. Esquemas juveniles parece haber sido de los segundos, al menos para ella.
Lo que significó ese disco para el pop en español de los 2000
Esquemas juveniles salió en 2004. Para entender lo que eso significa hay que recordar dónde estaba el pop en español ese año. El mainstream latinoamericano iba por un lado completamente distinto. El indie español todavía estaba digiriendo sus propias referencias anglosajonas. Y Javiera Mena apareció desde Chile con un disco de pop electrónico de bajo presupuesto, grabado con los medios que había, lleno de sintetizadores baratos y letras que hablaban de deseo y de identidad sin pedir permiso para hacerlo.
No fue un éxito masivo inmediato. Fue algo más útil que eso. Fue un disco que circuló entre la gente que lo necesitaba encontrar. Y esa gente lo encontró.
Con el tiempo, Javiera construyó una carrera que la llevó a trabajar con nombres como Chet Faker, a publicar discos cada vez más pulidos sin perder el filo de lo que la hacía distinta, y a convertirse en un referente del pop queer en lengua española en un momento en que esa categoría ni siquiera existía como tal. Todo eso tiene una raíz. Y esa raíz es Esquemas juveniles.
Por qué una gira de aniversario puede ser algo más que mirar atrás
Las giras de aniversario tienen mala fama, y en parte se la han ganado. Hay demasiados casos de artistas que vuelven a tocar un disco antiguo porque no tienen material nuevo que defender, o porque el mercado de la nostalgia paga bien y es más fácil que arriesgar. Eso existe y es real.
Pero hay otro tipo de gira de aniversario. La que sirve para poner en perspectiva un trabajo que en su momento no tuvo el alcance que merecía, o que el público de ahora no conoce porque no estaba. Javiera Mena tiene fans que llevan con ella desde 2004 y fans que la descubrieron hace tres años. Tocar Esquemas juvenilesiles en directo en 2024 no es lo mismo para unos que para otros, y esa tensión puede hacer que un concierto sea interesante de verdad.
También hay algo que decir sobre el momento. El pop en español vive ahora mismo una visibilidad global que en 2004 era impensable. Artistas latinoamericanos llenan estadios en Europa, el reggaetón y sus derivados dominan las listas, y dentro de ese ruido hay una escena de pop más pequeño, más personal, más construido desde los márgenes, que sigue existiendo y que tiene en Javiera Mena uno de sus nombres fundacionales. Volver a tocar el disco donde todo empezó, ahora, en este contexto, tiene una lectura que va más allá del aniversario.
Sintetizadores, identidad y el sonido de hacer lo que puedes con lo que tienes
Con la información disponible sobre los conciertos, no se puede saber todavía si Javiera va a tocar Esquemas juveniles completo, si va a reformatearlo, si lleva banda o si va a ser algo más despojado. Eso importa, y mucho.
Lo que sí se puede decir es que el sonido de ese disco tiene una textura muy específica. Pop electrónico con producción lo-fi, no porque fuera una decisión estética calculada sino porque era lo que había. Sintetizadores que no intentan sonar caros. Voz que no intenta sonar entrenada en el sentido convencional. Hay una honestidad de medio que le da al disco una personalidad que los discos producidos con más recursos a veces pierden por el camino.
La pregunta interesante no es solo cómo suena Esquemas juveniles en 2024, sino qué hace Javiera con esa distancia. Veinte años son suficientes para mirar un disco con extrañeza, con ternura, con distancia crítica o con las tres cosas a la vez. Cómo gestione eso en directo va a decir bastante de dónde está ella ahora como artista.
Si esta gira sigue el camino que apunta el anuncio, hay razones para pensar que no va a ser un ejercicio de museo. Javiera Mena no ha construido su carrera mirando hacia atrás. Que haya decidido parar a mirar este disco en concreto, ahora, sugiere que hay algo en él que todavía le dice algo. Y eso, por sí solo, ya es motivo suficiente para estar en esas salas.
Dos salas pequeñas y lo que eso dice sobre cómo se hace esto
Sala Changó en Madrid. La Nau en Barcelona. No son recintos grandes. Son salas de tamaño mediano donde el sonido llega de otra manera y donde la distancia entre el escenario y el público es real, no simbólica.
Esa elección de formato merece atención. Javiera Mena podría intentar salas más grandes. Que no lo haga, o que al menos no lo haga en estas fechas, dice algo sobre cómo está planteando esta gira. No como evento de masas sino como algo más cercano. Puede ser una decisión artística, puede ser una decisión logística, probablemente sea las dos cosas.
Lo que hay que vigilar a partir de aquí es si hay más fechas en España o en otros países, si se anuncia algún tipo de edición especial del disco para el aniversario, y cómo responde el público a ver ese material en directo dos décadas después. La reacción en sala va a ser la prueba real de si Esquemas juveniles aguanta el peso de lo que se le está pidiendo que aguante. Noviembre dirá.
Fuente original: Javiera Mena regresa a España con la gira del 20 aniversario de su debut.
