Los Punsetes tienen nuevo single. Se llama ‘El año del caballo’ y será la pista 3 de Un río de angustia desbocada, su próximo disco, que sale el 13 de noviembre. Antes ya habían adelantado ‘Una persona triste’, que ocupará el puesto 2. El orden importa porque dice algo de la arquitectura del álbum, pero lo que importa ahora mismo es la canción.
Y la canción es exactamente lo que uno espera de Los Punsetes, que no es poco. Alguien que empieza el día con ansiedad, termina borracho, le da mil vueltas a la cabeza y no encuentra nada que merezca la pena. Alguien que se pregunta qué le está pasando últimamente y tiene miedo todo el rato de morirse de repente. No hace falta anotación en Genius. No hace falta contexto. La letra se sostiene sola porque describe algo que mucha gente reconoce en su propia cabeza antes de levantarse de la cama.
El año del caballo es, efectivamente, 2026 en el horóscopo chino. La canción lo sabe y lo usa. También menciona el eclipse. Y el vídeo parte de una tirada de cartas para meterse de lleno en una feria, con camisetas de Metallica, Mago de Oz y Extremoduro en el plano. No es casualidad estética. Es coherente con el texto.
Dos décadas retratando lo que otros prefieren no mirar
Los Punsetes llevan mucho tiempo haciendo exactamente esto. ‘Que le den por culo a tus amigos’, ‘Que no pase un día sin que des tu opinión de mierda’, y una lista larga de canciones que funcionan como diagnóstico social sin pretenderlo, o precisamente porque no lo pretenden. No hay pose intelectual en lo que hacen. Hay observación directa y poca paciencia con el autoengaño colectivo.
La nota de prensa del disco, firmada por Sonido Muchacho, sitúa todo esto en el marco del derrumbe de Occidente y cita el colapso ecológico, la violencia policial y Twitter como causas del malestar que retrata la banda. Se puede añadir Palestina, Irán, la IA sin regular, o lo que cada uno lleve encima en este momento. La lista está abierta. El punto es que Los Punsetes no llegaron tarde a este diagnóstico. Llevan dos décadas en ello.
El nuevo álbum lo ha producido Paco Loco junto a la propia banda. La mezcla es de Sergio Pérez García, conocido como Svper, y el máster lo ha hecho Greg Obis en Chicago Mastering Service, el mismo estudio que ha trabajado con MJ Lenderman, Slow Pulp o Duster. Ese nombre al final de la cadena no es un detalle menor. Dice algo sobre dónde quieren sonar y con qué tipo de música se sienten en la misma habitación.
Lo que significa cantar sobre el pensamiento mágico cuando ya no queda nada a lo que asirse
La nota de prensa lo dice sin rodeos. Cuando no queda nada a lo que asirse en el mundo material, vuelve el pensamiento mágico. Los aceites esenciales, las cuentas de rosario, el horóscopo al final del periódico. Y Los Punsetes, en lugar de burlarse de eso desde fuera, lo integran en la canción. El año del caballo no es una crítica al esoterismo, es una descripción de por qué la gente acaba ahí. Hay una diferencia importante entre las dos cosas.
Eso conecta con algo que la música española independiente no siempre sabe hacer bien, que es hablar de malestar colectivo sin caer en el eslogan ni en la autocomplacencia. Es fácil escribir una canción sobre el colapso. Es difícil escribir una que suene verdadera. Los Punsetes llevan años en ese territorio y no parece que se hayan perdido.
El recurso al horóscopo chino, al eclipse, a las cartas del tarot en el vídeo, no es decoración. Es el mismo movimiento que hace la gente real cuando la realidad se vuelve demasiado pesada para sostenerla solo con datos. La canción no juzga eso. Lo entiende. Y eso la hace más interesante que si fuera simplemente un himno de cabreo.
Medio tiempo, marca propia y la pregunta de cómo suena el resto del disco
Con la información disponible por ahora, ‘El año del caballo’ es un medio tiempo. Eso ya dice algo. Los Punsetes no necesitan acelerar para que las letras peguen. El tempo pausado funciona aquí como el propio estado que describe la canción, algo que no termina de arrancar, que da vueltas sobre sí mismo, que no encuentra la salida. Si eso es una decisión consciente de producción o simplemente la velocidad natural de la idea, no se puede saber desde fuera. Pero encaja.
Las camisetas de Metallica, Mago de Oz y Extremoduro en el vídeo no son nostalgia. Son un mapa de coordenadas. Dicen de dónde viene la oscuridad que habita el texto, qué tradición la alimenta, sin que la canción tenga que sonar a ninguna de esas bandas. Es una referencia cultural, no una cita musical.
La pregunta interesante no es solo cómo suena ‘El año del caballo’, sino dónde coloca esto al álbum completo. Con ‘Una persona triste’ como pista 2 y este single como pista 3, las dos primeras canciones conocidas del disco ya apuntan a un territorio bastante definido. Si el resto de Un río de angustia desbocada mantiene esa coherencia de tono, puede ser uno de los discos más sólidos que hayan publicado.
El 13 de noviembre y lo que viene después
Quedan semanas para el disco. Puede que salga algún single más antes del 13 de noviembre, puede que no. Lo que hay ahora mismo son dos canciones que funcionan como promesa bastante clara de por dónde va el álbum.
Lo que toca vigilar es si el disco aguanta como conjunto. Los Punsetes han demostrado muchas veces que saben hacer canciones. La pregunta con cada nuevo trabajo es si saben construir un álbum, y si este va a ser de los que se escuchan de principio a fin con la sensación de que cada pieza estaba exactamente donde tenía que estar.
Salud, dinero, amor, mal. Eso dice la nota de prensa al final. Y uno no sabe si reír o asentir. Probablemente las dos cosas a la vez, que es más o menos lo que hacen los mejores discos de Los Punsetes.
Fuente original: Los Punsetes retratan el malestar de 2026 en ‘El año del caballo’.
