Poco más de un año después de publicar NEVER ENOUGH, Turnstile acaba de lanzar NEVER ENOUGH: VERSIONS, un disco de reimaginaciones que suma 22 versiones de las 14 canciones del álbum original. No es un álbum de remixes en el sentido convencional, eso de poner cuatro botones encima y cambiarle el BPM. Aquí hay canciones reconstruidas desde cero, con colaboradores que van de Elton John a Dying Fetus, de Faye Webster a A.G. Cook, de Floating Points a Shabaka Hutchings. El rango es tan amplio que cuesta creer que todo esto salga del mismo punto de partida.
Turnstile no es la primera banda en hacer esto. Paul McCartney lo hizo con McCartney III Imagined, Dua Lipa con Club Future Nostalgia, Charli xcx con Brat and it’s completely different but also still brat. Pero el contexto de partida aquí es distinto. NEVER ENOUGH debutó en el número 9 del Billboard 200 y les valió dos Grammy, Mejor disco de rock y Mejor interpretación de metal por BIRDS. Para una banda salida del hardcore de Baltimore, eso no es un éxito normal. Es una anomalía.
Cómo una banda de hardcore acaba con Elton John en su tracklist
Turnstile lleva años siendo una de esas bandas que no termina de encajar en ninguna caja. Vienen del hardcore, sí, pero Glow On ya dejaba claro que Brendan Yates y los suyos no tenían ningún interés en quedarse dentro de los límites del género. NEVER ENOUGH fue el siguiente paso lógico, un disco que sonaba a muchas cosas a la vez y que llegó a un público que probablemente nunca había escuchado una canción de hardcore en su vida.
Ese alcance es exactamente lo que hace posible un proyecto como VERSIONS. No es que Turnstile haya llamado a Elton John de la nada. Es que el cancionero de NEVER ENOUGH tiene la estructura suficiente para aguantar que alguien lo desmonte por completo y lo reconstruya en otro género sin que deje de reconocerse. Eso no pasa con cualquier disco. Pasa con discos que tienen canciones de verdad debajo de la producción.
La banda lleva años construyendo esa red de conexiones entre escenas que normalmente no se hablan. Y VERSIONS es el resultado más visible de ese trabajo.
Lo que dice este disco sobre cómo se puede usar un catálogo sin agotarlo
La pregunta que flota sobre cualquier disco de versiones es siempre la misma. ¿Para qué? ¿Es un movimiento creativo o es contenido para mantener el nombre circulando entre ciclos de gira? Con VERSIONS, la respuesta parece genuinamente lo primero, aunque no todas las apuestas funcionen igual de bien.
Lo más interesante del disco es que casi nada suena a Turnstile. Hay jazz, dream pop, folk, electrónica hardcore, bossa nova, tecno, club y death metal. Esa dispersión no es un defecto de concepto, es el concepto. La banda está demostrando que sus canciones son estructuras abiertas, no piezas terminadas que solo suenan bien de una manera.
En un momento en que la industria presiona a los artistas a publicar constantemente para no desaparecer del algoritmo, VERSIONS hace algo diferente. No es un disco nuevo de canciones nuevas para alimentar plataformas. Es una revisión a fondo de algo que ya existe, con nombres que aportan perspectiva real. Eso requiere confianza en el material de partida. Y requiere tener las relaciones necesarias para conseguir que Shabaka Hutchings, A.G. Cook y Dying Fetus aparezcan en el mismo proyecto sin que suene a broma.
Donde el disco despega y donde se queda a medias
A.G. Cook entrega probablemente la pieza más potente del LP. Su versión de DULL la chopa y la retuerce hasta convertirla en algo que se podría llamar electrónica hardcore, uno de los despliegues de creatividad más contundentes de todo el proyecto. Floating Points y Four Tet hacen lo suyo con SOLE y LOOK OUT FOR ME, llevándolas al tecno y al dance con resultados que se sostienen solos.
Pero el disco también tiene sus puntos flojos, y vale la pena nombrarlos. La versión de SEEIN’ STARS de Elton John es claramente el nombre más llamativo del tracklist, y el piano de Elton funciona bien como artefacto pop, pero la decisión de alternarla con la toma original de Yates le hace daño. El resultado queda a medio camino entre dos ideas que no terminan de fundirse. Angel Du$t, por su parte, hace honor a los orígenes hardcore de la banda, pero su SUNSHOWER resulta demasiado fiel a la original como para justificar su presencia aquí.
MAGIC MAN es la canción que más problemas da. Panda Bear la lleva completamente a su terreno, le añade frases nuevas, y suena exactamente como una canción suya, lo cual no es necesariamente un problema, pero da la sensación de que el artista se ha comido demasiado la cabeza con ella. Alex G opta por los sintetizadores y un remix que no para de evolucionar sin llegar a ningún sitio concreto. Los dos lo intentan. Ninguno da del todo en la diana.
Donde el disco brilla con más fuerza es en los contrastes más radicales. Porches abre con una versión acústica de la canción titular que aprovecha perfectamente el conocimiento previo del oyente, esa tensión de saber cuándo debería explotar la canción y que nunca lo haga. Blood Orange convierte LIGHT DESIGN en dream pop acústico con flautas. Faye Webster susurra I CARE como si fuera bossa nova. Hayley Williams extiende CEILING hasta los tres minutos con un barniz de psicodelia. Mustafa y Julien Baker, el dúo más improbable del LP, convierten TIME IS HAPPENING en una balada donde sus voces juegan entre ellas con una naturalidad que no se puede fingir.
Y luego está Shabaka Hutchings. Su reimaginación de SLOWDIVE en clave de jazz experimental, con el saxofón furioso como protagonista pero sin soltar del todo la batería y las guitarras muteadas del original, es uno de esos momentos que te hacen parar el disco y volver a escucharlo. Brandon Woody hace algo parecido con DREAMING, una versión de jazz trompetero que suena espiritual de una manera que no se puede describir bien con palabras. Que algo así esté en un disco de Turnstile sigue siendo difícil de procesar, y eso es exactamente lo que lo hace valioso.
Lo que queda por ver después de este movimiento
El disco ya está publicado, así que la pregunta ahora no es si va a salir, sino qué hace Turnstile a partir de aquí. VERSIONS cierra un ciclo largo alrededor de NEVER ENOUGH, dos Grammy, giras, un debut histórico en listas, y ahora un disco entero de reimaginaciones. Eso es mucho tiempo y mucha energía dedicados a un mismo álbum.
Lo que viene después es la pregunta interesante. Una banda que ha conseguido meter a Elton John y a Dying Fetus en el mismo tracklist, que tiene jazz trompetero y electrónica hardcore conviviendo sin que suene forzado, tiene que decidir qué hace con todo ese capital creativo y de relaciones en el siguiente disco de canciones propias. VERSIONS ha ampliado el mapa de lo que Turnstile puede ser. El siguiente movimiento tendrá que decidir en qué parte de ese mapa quiere vivir.
Fuente original: Turnstile / NEVER ENOUGH: VERSIONS.
