El 23 de agosto no es una fecha cualquiera en el calendario de la música popular. Es el tipo de día en que te paras a mirar quién nació, quién murió, qué disco salió, y acabas con la sensación de que la historia de la música del siglo XX cabe casi entera en veinticuatro horas. John Lennon, Keith Moon, Lou Reed, Rita Pavone, Edwyn Collins, los Rolling Stones, The Velvet Underground, Julian Casablancas. Nombres que no pertenecen al mismo género ni a la misma época, pero que comparten esta fecha como si alguien los hubiera puesto ahí a propósito.

Las efemérides musicales tienen mala fama, y en parte es merecida. Se usan mucho para rellenar espacio con datos sueltos sin conexión. Pero hay días en que los nombres que aparecen no son relleno, son un mapa. Y este es uno de esos días.

Lo que une a todos estos artistas no es solo el 23 de agosto. Es que cada uno de ellos cambió algo, un sonido, una actitud, una forma de entender qué puede hacer una canción, y que esos cambios todavía se notan hoy en lo que escuchamos.

Cuando el rock todavía estaba inventándose a sí mismo

Keith Moon nació el 23 de agosto de 1946. Murió en 1978, con 32 años, de una sobredosis de clometiazol, el medicamento que tomaba para controlar el síndrome de abstinencia del alcohol. Hay bateristas técnicamente superiores. Los hay más precisos, más ordenados, más fáciles de grabar en estudio. Pero Moon era otra cosa. Era caos con sentido del tiempo. Era el tipo que hacía que la batería sonara como si estuviera a punto de desbordarse, y que nunca lo hacía del todo. The Who no habrían sido The Who sin él, y eso no es una frase hecha, es una descripción técnica de por qué esa banda suena como suena.

Los Rolling Stones también tienen presencia en esta fecha. El 23 de agosto de 1963 publicaron su primer single, una versión de Come On de Chuck Berry. Tenían veinte años, tocaban en clubs, y nadie sabía todavía que ese grupo iba a durar más de seis décadas. Lo que sí era evidente desde el principio es que no querían parecerse a los Beatles, y esa decisión, consciente o no, les dio una identidad que todavía sostienen.

Lou Reed y The Velvet Underground entran aquí como no podían dejar de entrar. Reed nació el 2 de marzo, pero la historia del Velvet tiene momentos clave que se repiten en el almanaque musical de agosto. El grupo que grabó The Velvet Underground & Nico en 1967 vendió poco, fue ignorado por la radio, y fue despreciado por buena parte de la crítica de su época. Luego pasó lo que pasa con los discos que van por delante de su tiempo, que todo el mundo que los escuchó formó una banda.

Rita Pavone, Edwyn Collins y el problema de la memoria selectiva

Hay nombres en esta efeméride que merecen más atención de la que suelen recibir. Rita Pavone nació el 23 de agosto de 1945 en Turín. Fue uno de los fenómenos pop más grandes de Italia en los años sesenta, con una voz que no encajaba en ningún molde femenino de la época. No era melódica en el sentido convencional. Era directa, casi agresiva, con una energía que no tenía nada que envidiar a lo que hacían sus contemporáneos masculinos. En España fue muy popular, y aun así su nombre ha quedado relegado a la categoría de curiosidad vintage cuando debería estar en conversaciones sobre cómo el pop europeo de los sesenta construyó su propia identidad al margen del modelo anglosajón.

Edwyn Collins es otro caso. El escocés que fundó Orange Juice en Glasgow a finales de los setenta y que en 1994 tuvo el mayor éxito de su carrera en solitario con A Girl Like You sufrió en 2005 dos hemorragias cerebrales que lo dejaron con daño neurológico severo. Tuvo que volver a aprender a hablar, a caminar, a tocar. Y volvió a grabar música. Eso no es metáfora de nada, es simplemente lo que hizo. Collins es uno de esos artistas que la industria del pop no sabe muy bien dónde colocar, demasiado alternativo para el mainstream, demasiado melódico para el indie más oscuro, y que por eso acaba en los márgenes de la conversación cuando debería estar en el centro.

Julian Casablancas, el frontman de The Strokes, nació el 23 de agosto de 1978. Es el más joven de la lista y el que conecta directamente con el siglo XXI. Is This It, el debut de The Strokes en 2001, fue el disco que convenció a mucha gente de que el rock todavía podía decir algo nuevo. Puede que eso ya no sea tan cierto veinte años después, pero en aquel momento fue real.

Lo que une a artistas que no tienen nada que ver entre sí

Hay una tentación fácil cuando se trabaja con efemérides, que es tratar cada nombre como una entrada de enciclopedia. Nació aquí, hizo esto, ganó aquello. Eso no sirve para entender por qué importan.

Lo que tienen en común Keith Moon, Lou Reed, Rita Pavone, Edwyn Collins y Julian Casablancas no es el 23 de agosto. Es que ninguno de ellos llegó al éxito haciendo lo que se esperaba de alguien en su posición. Moon tocaba la batería como si las reglas del instrumento fueran una sugerencia. Reed escribía letras sobre cosas que la radio no quería ni cerca. Pavone cantaba con una energía que no encajaba en el molde de la chica pop italiana de los sesenta. Collins construyó una carrera entera en los márgenes del mercado y siguió grabando después de un daño cerebral que habría detenido a cualquiera. Casablancas apostó por el rock de guitarra en un momento en que todo el mundo decía que el rock de guitarra había muerto.

Eso es lo que hace que una efeméride valga algo más que una lista de datos. No el dato en sí, sino lo que revela sobre cómo funciona la música cuando alguien decide no seguir el manual.

Lo que queda pendiente de escuchar o de entender

Hay artistas de esta lista cuyo catálogo todavía está infraescuchado. The Velvet Underground sigue siendo una referencia obligatoria en cualquier conversación sobre el rock experimental, pero cuánta gente ha escuchado White Light/White Heat de principio a fin, no como ejercicio académico sino como disco. Cuánta gente conoce a Rita Pavone más allá de Il ballo del mattone. Cuánta gente ha seguido la carrera de Edwyn Collins después de A Girl Like You.

El algoritmo no ayuda con esto. El algoritmo lleva al usuario hacia lo que ya conoce, hacia lo que ya ha escuchado, hacia lo que ya le gusta. Las efemérides, cuando se usan bien, hacen lo contrario. Abren una puerta hacia algo que no estabas buscando. Y a veces lo que encuentras al otro lado es mejor que lo que tenías pensado escuchar hoy.

La pregunta que deja este 23 de agosto no es qué pasó en esta fecha. Es cuánto de lo que pasó en esta fecha todavía no has escuchado de verdad.

Fuente original: Efemérides de la música popular, 23 de agosto.

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