El 12 de julio no es una fecha cualquiera en el calendario de la música popular. Javier Krahe nació un día como hoy, y eso solo ya justifica parar un momento. Pero la fecha acumula más peso todavía, Christine McVie, Minnie Riperton, Benny Carter, y los Rolling Stones tocando su primer concierto en 1962. Cuatro nombres y una banda que, juntos, dibujan algo parecido a un mapa de cómo la música del siglo XX llegó a ser lo que fue.

Son efemérides, sí. Pero una efeméride bien mirada no es nostalgia de adorno. Es una excusa para preguntarse qué queda de todo eso, qué sobrevivió y qué se quedó por el camino.

Cinco nombres que no caben en el mismo párrafo, pero que comparten fecha

Javier Krahe nació el 12 de julio de 1944 en Madrid. Cantautor, poeta, cocinero ocasional de crucifijos y persona profundamente incómoda para cualquiera que prefiriera la música sin ideas. Su obra no es fácil de catalogar, y eso es exactamente lo que la hace resistente. Krahe no encajaba en la Nova Cançó, no encajaba en el rock urbano de los ochenta, no encajaba en ningún cajón que la industria tuviera disponible. Y siguió ahí, décadas después, con una guitarra y una ironía que cortaba fino.

Christine McVie también nació este día, en 1943, en Bouth, Inglaterra. Teclista, compositora y voz de algunas de las canciones más reconocibles de Fleetwood Mac. Little Lies, Everywhere, Say You Love Me. Canciones que suenan en bodas, en supermercados y en listas de reproducción de gente que no sabe que las está escuchando. Murió en noviembre de 2022, y su ausencia en Fleetwood Mac es de esas que hacen que la banda ya no tenga mucho sentido como proyecto colectivo.

Minnie Riperton nació el 12 de julio de 1947 en Chicago. Soprano con un rango de cinco octavas que usó con una delicadeza que hacía que la técnica desapareciera detrás de la emoción. Lovin’ You es la canción que la mayoría conoce, pero su trabajo con Rotary Connection a finales de los sesenta merece más atención de la que suele recibir. Murió en 1979, con treinta y un años, de cáncer de mama. Demasiado pronto para todo lo que todavía tenía que hacer.

Benny Carter nació el 8 de agosto de 1907, así que el 12 de julio no es su cumpleaños, pero la fecha aparece vinculada a su nombre en distintos registros de efemérides musicales. Carter fue saxofonista, trompetista, compositor y arreglista, una figura del jazz que trabajó durante décadas con una coherencia artística que pocos músicos de cualquier género han conseguido mantener.

Y los Rolling Stones. El 12 de julio de 1962, Mick Jagger, Keith Richards y Brian Jones tocaron juntos por primera vez en público, en el Marquee Club de Londres. No como los Stones todavía, sino como una banda sin nombre propio que tocaba blues de Chicago para un público pequeño. Lo que vino después ya se sabe.

Por qué el blues de Chicago en un club de Londres cambió todo lo que vino después

Ese primer concierto de los Rolling Stones en el Marquee no fue un evento. Fue un ensayo con público. Pero dice algo importante sobre cómo funciona la música cuando todavía no sabe que va a importar.

Jagger, Richards y Jones no estaban intentando construir una de las bandas más grandes de la historia. Estaban tocando la música que les gustaba, que era música negra americana que en Gran Bretaña llegaba con retraso y con distorsión. El blues de Muddy Waters, de Howlin’ Wolf, de Chuck Berry. Música que en Estados Unidos llevaba décadas existiendo y que en la Inglaterra de 1962 sonaba a algo radicalmente nuevo para una generación de jóvenes blancos que no tenían acceso al original.

Eso es lo que hicieron los Stones, y los Beatles, y los Animals, y toda la invasión británica de los sesenta. Tomaron música que América había producido y que América había ignorado en gran medida, y la devolvieron a América convertida en otra cosa. El resultado fue paradójico y un poco injusto, pero también fue el motor de medio siglo de cultura popular.

Sesenta y tres años después de ese primer concierto, los Rolling Stones siguen existiendo sin Charlie Watts y sin Brian Jones, con Ronnie Wood y con un Mick Jagger que a sus ochenta años sigue siendo capaz de llenar estadios. Eso ya no es una banda de rock. Es una institución con logotipo propio.

Lo que une a Krahe con Riperton y con McVie es más difícil de ver, pero está ahí

Tres compositoras y compositores que nacieron el mismo día de años distintos, en países distintos, en géneros distintos. Ninguna conexión obvia entre ellos. Y sin embargo, los tres comparten algo que merece la pena nombrar.

Los tres trabajaron en los márgenes de lo que sus industrias respectivas consideraban el centro. Krahe nunca fue un fenómeno de masas en el sentido comercial del término. Riperton murió antes de que su carrera pudiera desarrollarse del todo. McVie estuvo en una de las bandas más vendidas del mundo, pero su contribución siempre vivió un poco a la sombra de la narrativa Nicks-Buckingham, que era más dramática y más fotogénica.

El algoritmo de Spotify no sabe qué hacer con Javier Krahe. Sus canciones no encajan en ninguna playlist de estado de ánimo. No son para correr, no son para concentrarse, no son para una cena romántica. Son para escuchar con atención, que es exactamente el tipo de escucha que el streaming desincentiva de forma estructural.

Con Minnie Riperton pasa algo parecido. Su nombre aparece en listas de voces extraordinarias, pero su catálogo completo no circula con la misma facilidad que el de artistas contemporáneos suyos con menos talento y más presencia en la cultura popular de los ochenta y los noventa. La muerte a los treinta y un años te congela en un momento, y los algoritmos prefieren carreras largas con muchos datos.

Christine McVie es la excepción parcial. Fleetwood Mac tiene una presencia enorme en streaming, en parte gracias al fenómeno viral de Dreams en 2020, ese vídeo de un hombre en monopatín bebiendo zumo de arándanos que de alguna manera convirtió un disco de 1977 en el número uno de las listas cuarenta y tres años después. Pero incluso en ese contexto, las canciones de McVie reciben menos atención que las de Stevie Nicks.

Qué queda pendiente con estos nombres en 2025

Con Krahe, la deuda es de recuperación. Murió en 2015 y su obra sigue siendo más conocida entre quienes ya la conocían que entre generaciones más jóvenes que podrían encontrar en ella algo que la música actual raramente ofrece, inteligencia con humor, crítica sin panfleto, poesía que no se avergüenza de ser directa.

Con Riperton, la deuda es de contexto. Lovin’ You no puede ser la única razón por la que alguien llegue a su música. Su trabajo en Rotary Connection, su álbum Perfect Angel de 1974, su colaboración con Stevie Wonder, todo eso merece más que una mención de pasada en artículos sobre voces excepcionales.

Con los Rolling Stones, la pregunta que queda en el aire es cuánto tiempo más tiene sentido este proyecto. Hackney Diamonds, su disco de 2023, fue mejor de lo que nadie esperaba razonablemente. Eso dice algo sobre la capacidad de Richards y Jagger para seguir haciendo música que no suena a autohomenaje. Pero también dice algo sobre lo bajas que estaban las expectativas.

El 12 de julio acumula todo esto. No como curiosidad de almanaque, sino como recordatorio de que la música que importa rara vez llega en el momento en que más se celebra.

Fuente original: Efemérides de la música popular, 12 de julio.

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