Tricky publicó Different When It’s Silent tras seis años sin sacar nada nuevo. Seis años en los que el mundo del trip-hop siguió girando sin él, o más bien sin nadie que hiciera lo que él hacía, porque lo que hacía Tricky nunca tuvo sustituto real. Adrian Thaws —que así se llama cuando no lleva el alias— lleva desde los noventa construyendo un sonido que no encaja del todo en ninguna caja, y este disco nuevo no parece que vaya a cambiar eso.
Según el análisis publicado en Efe Eme, Different When It’s Silent es un trabajo experimental con guiños al pasado. Eso puede sonar a disco de nostalgia calculada, pero con Tricky la palabra nostalgia siempre ha sido complicada de aplicar. Su pasado no es un lugar cómodo al que volver. Es más bien una habitación con las paredes llenas de hollín.
Lo que se sabe de momento es que el disco existe, que ha llegado después de un silencio largo, y que quien lo ha escuchado lo describe como un galimatías experimental. Eso, viniendo de alguien que lleva treinta años haciendo música difícil de clasificar, dice bastante.
Bristol como punto de partida y como peso que cargar siempre
Tricky viene de Bristol. Eso no es un dato geográfico, es casi una condena artística. Bristol en los noventa fue el epicentro de algo que todavía no tenemos nombre del todo preciso para llamarlo. Massive Attack, Portishead, Tricky. Tres proyectos que salieron del mismo sitio y que, en conjunto, inventaron una forma de hacer música que mezcló hip-hop, soul, electrónica y algo que no venía de ningún sitio concreto. Eso se llamó trip-hop porque había que llamarlo de alguna manera, pero la etiqueta siempre fue demasiado pequeña.
Tricky publicó Maxinquaye en 1995 y el disco fue un golpe. No un éxito de masas en el sentido convencional, sino algo más raro y más duradero. Una obra que se quedó incrustada en la cultura musical de los noventa con una persistencia que los discos de éxito fácil no suelen tener. Después vinieron más discos, algunos brillantes, algunos difíciles de seguir, todos reconocibles como suyos.
Desde entonces ha vivido en varios países, ha perdido a su hija Mazy en 2019, y ha seguido grabando a un ritmo irregular que nunca ha respondido a lógica comercial ninguna. Fall to Pieces, su disco de 2020, llegó poco antes de que el mundo se cerrara por completo. Este nuevo trabajo llega seis años después del anterior, que fue Ununiform de 2017. El hombre no tiene prisa, o tiene una prisa distinta a la del resto.
Lo que dice publicar así en 2024
Hay algo llamativo en el hecho de que Tricky siga publicando discos experimentales en un momento en que la industria musical lleva años premiando exactamente lo contrario. El algoritmo no sabe qué hacer con alguien que no publica singles cada seis semanas, que no tiene una estética de redes sociales coherente, que no aparece en playlists de
