Todos están muertos, el tercer álbum de Ilegales, está disponible de nuevo. En tiendas físicas y en plataformas digitales. La reedición lleva gestándose desde 2022, cuando Jorge Martínez empezó a planearla mientras terminaba de preparar los extras de las dos entregas anteriores, Ilegales y Agotados de esperar. Tres discos recuperados, uno detrás del otro. No es casualidad, es un proyecto con intención.

Ilegales es una de esas bandas del rock español de los ochenta que nunca terminó de recibir el trato que merecía. No en su momento, no en los años siguientes. Mientras otros nombres de la misma época acumulaban retrospectivas, homenajes y reediciones de lujo, el catálogo de Jorge Martínez y compañía seguía siendo difícil de encontrar o directamente inaccesible para quien quisiera escucharlo sin recurrir a copias de segunda mano. Que ahora ese catálogo esté volviendo de forma ordenada y con trabajo detrás es una noticia que importa, aunque llegue tarde.

Tres discos, una misma deuda pendiente con la historia del rock español

Ilegales apareció en 1983. Venían de Asturias, sonaban sucios y directos, y tenían letras que no pedían permiso. En un panorama donde la Movida acaparaba toda la atención mediática y Madrid era el centro gravitacional de todo lo que se consideraba nuevo y relevante, una banda del norte con ese sonido y esa actitud tenía todas las papeletas para quedarse en los márgenes. Y en parte eso fue lo que pasó.

No desaparecieron, siguieron grabando, siguieron girando, pero el reconocimiento crítico y la visibilidad que merecían nunca llegaron a la escala que correspondía a su trabajo. Todos están muertos salió en 1985, en plena efervescencia de aquella escena, y era un disco que apretaba más que los anteriores. Más oscuro, más trabajado, con Jorge Martínez afinando una voz que ya entonces era inconfundible.

El proyecto de reediciones que arrancó en 2022 con el primer álbum no es un capricho ni un movimiento puramente comercial. Es un intento de poner en orden un catálogo que merece estar disponible de verdad, no flotando en la memoria colectiva de los que lo vivieron en su momento y fuera del alcance de cualquiera que quiera descubrirlo ahora.

Lo que dice de la industria que esto haya tardado tanto

Aquí hay una pregunta que vale la pena hacerse. ¿Por qué un disco de 1985 de una de las bandas más interesantes del rock español de su época no ha estado disponible de forma continua y accesible durante todos estos años? No es una pregunta retórica sin respuesta. La respuesta es bastante incómoda.

El mercado del catálogo en España ha funcionado durante décadas con una lógica muy concreta, lo que vende mucho se reedita, lo que no alcanzó cierto umbral comercial en su momento se deja morir. Ilegales vendió, tuvo público, tuvo impacto. Pero no fue un fenómeno masivo de la magnitud de otros nombres de la época, y eso bastó para que su catálogo quedara en una zona de sombra.

El streaming podría haber resuelto parte de este problema, y en teoría lo hizo, pero estar en Spotify no es lo mismo que estar disponible de verdad. Un catálogo mal gestionado, sin másters en condiciones, sin trabajo de recuperación detrás, suena como suena. Lo que está pasando ahora con estas reediciones es distinto. Alguien se ha sentado a trabajar el material, a preparar extras, a pensar en cómo presentarlo. Eso tiene un coste y un esfuerzo que no todo el mundo está dispuesto a asumir con bandas que no generan el volumen de negocio de los nombres grandes.

Que Jorge Martínez haya impulsado este proceso desde 2022 dice mucho de su relación con ese trabajo. No está esperando a que alguien lo haga por él.

El sonido de un disco que apretaba donde otros aflojaban

Con la información disponible por ahora sobre los detalles concretos de esta edición, lo que se puede decir con certeza es que Todos están muertos era un paso adelante respecto a los dos discos anteriores de Ilegales. Más denso, con un sonido que empujaba hacia territorios más oscuros sin perder la energía directa que definía a la banda.

La voz de Jorge Martínez es uno de esos instrumentos que no se parecen a nada del entorno inmediato. No suena a ningún referente anglosajón mal digerido, no suena a copia de nada. Tiene una rugosidad y una presencia que en 1985 debía de resultar bastante incómoda para quien esperaba algo más pulido o más fácil de clasificar. Esa incomodidad, vista desde aquí, es exactamente lo que hace que el disco siga siendo interesante.

Si esta reedición incluye material adicional siguiendo el patrón de las dos anteriores, la pregunta interesante no es solo cómo suena el álbum original remasterizado, sino qué añade lo que viene alrededor. Las reediciones con extras bien elegidos cambian la forma de escuchar un disco. Te muestran el proceso, los bordes, las decisiones que se tomaron y las que se descartaron. Con un disco de los ochenta, eso puede ser revelador.

Lo que queda por saber de esta reedición

La reedición está disponible. Eso es lo que hay confirmado. Lo que todavía no está del todo claro, al menos con los datos que hay sobre la mesa ahora mismo, es el detalle completo del contenido extra, si lo hay, y cómo se presenta en el formato físico.

Lo que hay que vigilar a partir de aquí es si este cierre del ciclo de tres reediciones abre algún movimiento nuevo de Ilegales o si simplemente era el objetivo, poner el catálogo en orden y dejarlo accesible. Las dos cosas serían válidas. No toda recuperación de catálogo tiene que ser el preludio de algo nuevo. A veces el trabajo es simplemente asegurarse de que lo que ya existe no desaparezca.

Pero si hay algo que este momento deja claro es que el rock español de los ochenta sigue teniendo capas sin explorar. No todo está dicho, no todo está reivindicado, no todo está disponible. Todos están muertos vuelve a las tiendas en 2024 y eso, para quien sabe lo que es ese disco, no es un detalle menor.

Fuente original: Ya disponible la reedición de Todos están muertos de Ilegales.

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