The Flaming Lips tienen fecha. The Teardrop Throbs, su primer disco con canciones nuevas en seis años, llega el 22 de enero a través de Third Man Records. Y no han esperado al día de la publicación para dar una señal de vida, ya está disponible «God Will Control the Werewolves», el primer avance del álbum. Eso es todo lo que hay confirmado por ahora, pero es suficiente para que valga la pena parar un momento y pensar en qué significa esto.

Seis años es mucho tiempo. En la lógica del streaming actual, donde algunos artistas publican un single cada tres semanas para no desaparecer del algoritmo, seis años de silencio discográfico equivale casi a una declaración de principios. The Flaming Lips, banda de Oklahoma City liderada por Wayne Coyne desde mediados de los ochenta, llevan toda su carrera funcionando con una lógica propia que no encaja bien en ninguna categoría estándar de la industria.

El último disco con material original fue American Head, publicado en 2020. Un trabajo que llegó en plena pandemia y que muchos escucharon desde el encierro, lo cual, con el tipo de música que hace esta banda, tiene su propia ironía.

Cuarenta años largos haciendo exactamente lo que les da la gana

The Flaming Lips llevan activos desde 1983. Eso es más tiempo del que llevan vivos algunos de los artistas que hoy dominan las listas. Han pasado por el ruido de garaje de sus primeros años, el pop psicodélico de The Soft Bulletin, el rock espacial de Yoshimi Battles the Pink Robots, los experimentos más raros de Embryonic y The Terror, y los discos de versiones y colaboraciones que han ido soltando entre medias.

Third Man Records, el sello de Jack White, no es una elección neutral. Es un sello que tiene una postura clara sobre el formato físico, sobre la música como objeto, sobre la diferencia entre publicar algo y lanzar algo al vacío. Que The Teardrop Throbs salga por ahí dice algo sobre dónde quieren estar, aunque tampoco conviene sobreleer una decisión de distribución.

Lo que sí es relevante es que Wayne Coyne y compañía han mantenido durante décadas una coherencia de visión bastante inusual. No siempre han hecho discos redondos. Algunos de sus experimentos han sido directamente impenetrables. Pero nunca han dado la sensación de estar persiguiendo una tendencia que no les pertenecía.

Lo que dice publicar en enero en vez de en octubre

Enero no es el mes habitual para lanzar un disco con ambiciones. La temporada fuerte es otoño, cuando los sellos apuntan a los premios de fin de año y los medios tienen energía para cubrir novedades. Publicar el 22 de enero es salir fuera de ese ciclo, lo cual puede ser una decisión comercialmente arriesgada o, según se mire, una forma de llegar al oyente sin competir con veinte discos importantes al mismo tiempo.

En un momento en que la atención es el recurso más escaso que existe en la música, eso no es un detalle menor. Si The Teardrop Throbs llega en enero, tiene más espacio para respirar. Menos ruido alrededor. Más posibilidades de que quien quiera escucharlo de verdad pueda hacerlo sin que el algoritmo lo entierre en tres días.

La pregunta que queda en el aire es si eso es suficiente. El público de The Flaming Lips es fiel, pero no es masivo. Y seis años de distancia, con un panorama musical que ha cambiado bastante desde 2020, plantean dudas legítimas sobre la recepción. No sobre la calidad, que eso está por verse, sino sobre el alcance.

«God Will Control the Werewolves» como primer dato musical

El título del single adelanta que Wayne Coyne sigue operando en el mismo territorio de siempre, imágenes que mezclan lo cotidiano con lo absurdo, lo espiritual con lo extraterrestre, lo tierno con lo ligeramente perturbador. «God Will Control the Werewolves» podría ser el título de una canción de cuna o de una película de serie B, y probablemente sea las dos cosas al mismo tiempo.

Con la información disponible por ahora, no se puede decir mucho más sobre el sonido del disco. Lo que sí se puede decir es que el nombre del álbum, The Teardrop Throbs, tiene una textura que recuerda más al lado más melancólico y envolvente de la banda que a sus momentos de mayor caos. Si eso se confirma en la escucha, estaríamos ante un disco más cercano a The Soft Bulletin o American Head que a Embryonic. Pero eso es especulación pura hasta que el disco llegue.

La pregunta interesante no es solo cómo suena, sino dónde coloca esto al artista dentro de su propio catálogo. The Flaming Lips tienen discos que definen épocas y discos que son más bien experimentos documentados. The Teardrop Throbs todavía no sabemos qué tipo de disco es.

Lo que queda por escuchar antes del 22 de enero

Faltan semanas para la publicación, así que lo más probable es que lleguen más singles. La forma en que una banda presenta un disco en 2025 dice tanto como el propio disco, qué canciones elige como avance, en qué orden, si hay videoclips o solo audio, si hay entrevistas o dejan que la música hable sola.

The Flaming Lips han sido siempre una banda de directo potente, de espectáculos visuales elaborados, de confeti y disfraces y globos gigantes. Si el disco viene acompañado de una gira, eso añade otra capa a la historia. Si no, si optan por publicar y punto, también dice algo.

Lo que hay ahora mismo es una fecha, un título, un sello y una canción. Es poco y es suficiente para estar atentos. El 22 de enero dirá si estos seis años de silencio han dado para algo que valga la pena o si The Teardrop Throbs es otro disco que llega y pasa. Con The Flaming Lips, las dos opciones han ocurrido antes. Eso también forma parte de lo que hace interesante seguir escuchándolos.

Fuente original: The Flaming Lips anuncian un nuevo disco.

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