Robyn Hitchcock ha publicado el vídeo de «Wasted», una de las canciones de su álbum The Confuser, que salió el 24 de julio. El clip se rodó en Egersund, una localidad costera del suroeste de Noruega. No es una ciudad que aparezca mucho en los créditos de vídeos musicales, y eso ya dice algo sobre cómo trabaja Hitchcock. No busca el escenario obvio. Nunca lo ha hecho.

The Confuser lleva pocas semanas en el mundo y ya tiene material visual que lo acompaña. Para un artista que lleva activo desde los años setenta, con más de veinte discos en el cuerpo, eso podría parecer rutina. No lo es. Cada movimiento de Hitchcock tiene una lógica propia que merece mirarse con atención.

Con la información disponible por ahora, lo que se puede decir es que el equipo eligió Egersund de forma deliberada. Los paisajes del suroeste noruego tienen una luz particular, fría y horizontal, que encaja con el tipo de melancolía que Hitchcock lleva destilando desde sus tiempos con The Soft Boys. Si esa atmósfera visual responde también a algo en la música de «Wasted», tiene sentido. No es una elección aleatoria de localización.

Cuarenta años largo haciendo exactamente lo que le da la gana

Robyn Hitchcock empezó a grabar a finales de los setenta con The Soft Boys, una banda de Canterbury que no encajaba del todo en el punk ni en el pop, y que influyó de manera directa en la generación de músicos que vino después, desde R.E.M. hasta los Pixies. Cuando se disolvió el grupo, Hitchcock siguió solo, con los Egyptians, sin los Egyptians, con Venus 3, con Johanna Östenson, con quien hiciera falta. La constante siempre fue él.

Lo que hace interesante a Hitchcock no es la longevidad, es la coherencia sin rigidez. Ha cambiado de colaboradores, de sellos, de formatos, de décadas, y su música sigue siendo reconocible al primer acorde. Hay una voz, una manera de construir imágenes en las letras, un sentido del humor oscuro que convive con una tristeza genuina. Eso no se fabrica. O lo tienes o no lo tienes.

The Confuser llega después de Robyn Hitchcock (2017) y Shufflemania! (2022). No es un artista que publique cada año para mantener el algoritmo contento, pero tampoco desaparece durante décadas. Tiene su propio ritmo, y lo defiende.

Lo que dice publicar vídeos en 2025 cuando llevas cincuenta años en esto

Hay algo que vale la pena señalar aquí. Robyn Hitchcock no necesita un vídeo en YouTube para que su público sepa quién es. Su base de seguidores lleva décadas siguiéndole. Y aun así, el vídeo existe, está rodado con cuidado, en un lugar concreto, con una intención visual clara.

Eso no es rendirse al formato. Es entender que el formato ha cambiado y que ignorarlo por completo tampoco es una postura artística, es simplemente pereza disfrazada de pureza. Hitchcock lleva demasiado tiempo en la música como para confundir las dos cosas.

Lo que resulta más curioso es el contraste con lo que domina las plataformas ahora mismo. La mayor parte del contenido musical que circula en 2025 está diseñado para durar quince segundos, para capturar atención antes de que el dedo se mueva. Un vídeo rodado en una ciudad costera noruega, para una canción de un álbum de un artista de setenta y tantos años, opera en una lógica completamente distinta. No compite en ese terreno. Ni lo intenta.

Y eso, paradójicamente, le da más visibilidad entre la gente que está harta del ruido. Hay un público que busca exactamente esto. Música que no le pide nada a cambio excepto atención.

«Wasted» y lo que se puede escuchar entre líneas

Sin haber podido analizar la canción en profundidad con más datos de los que ofrece la fuente, lo que sí se puede decir es que el título «Wasted» en el vocabulario de Hitchcock no suena a desperdicio banal. Sus letras suelen moverse en un territorio donde lo cotidiano se vuelve extraño y lo extraño se vuelve cotidiano. Una palabra como «wasted» en sus manos puede significar muchas cosas a la vez, tiempo perdido, energía malgastada, estados alterados, vidas que se escurren.

Si esta nueva etapa sigue el camino que apunta The Confuser como título, la pregunta interesante no es solo cómo suena, sino dónde coloca esto al artista dentro de su propio catálogo. The Confuser es un título que incomoda un poco, que no promete claridad ni resolución. Eso también es una declaración.

La elección de Egersund como escenario añade una capa. No es Londres, no es Nueva York, no es ninguno de los lugares que aparecen en las historias de origen del rock. Es un puerto noruego con historia vikinga y una luz que en invierno apenas dura unas horas. Filmar ahí «Wasted» tiene una coherencia interna que merece respeto.

Lo que queda por ver de ‘The Confuser’ en los próximos meses

El álbum lleva pocas semanas fuera y ya hay un vídeo. La pregunta es si vendrán más. Hitchcock no suele hacer giras masivas, pero sí aparece en salas pequeñas, en festivales de nicho, en los sitios donde la música todavía funciona como conversación entre el artista y el público, no como espectáculo de producción.

Si The Confuser recibe la atención que merece, y eso depende en buena medida de medios dispuestos a hablar de él sin reducirlo a una nota de agenda, podría ser uno de los discos del año en un género que no tiene nombre claro pero que reconoces cuando lo escuchas. Psicodelia británica, folk eléctrico, pop excéntrico, llámalo como quieras. Hitchcock lleva cincuenta años siendo la versión más honesta de eso.

Lo que hay que vigilar ahora es si el vídeo de «Wasted» abre una serie o es un movimiento aislado. Y si hay fechas de directo en Europa. Porque Hitchcock en una sala pequeña sigue siendo una de esas cosas que no tienen equivalente.

Fuente original: «Wasted», nuevo vídeo de Robyn Hitchcock.

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