Ringo Starr, el legendario baterista de The Beatles, regresa a la actualidad musical con un nuevo álbum titulado Long Long Road, un trabajo que, según la sección «Cowboy de ciudad» del crítico Javier Márquez Sánchez en Efe Eme, tiene un marcado sabor country. El disco representa un giro sonoro hacia las raíces americanas, con el pedal steel como protagonista tímbrico y una atmósfera que evoca los grandes espacios abiertos del Oeste. No es la primera vez que Starr mira hacia Nashville, pero esta entrega parece ser su apuesta más decidida en esa dirección.

Contexto de la noticia

Ringo Starr lleva décadas construyendo una carrera en solitario que, aunque siempre ha vivido bajo la alargada sombra de los Fab Four, ha demostrado una coherencia artística propia. Desde sus primeros discos como Beaucoups of Blues en 1970, grabado en Nashville con músicos de sesión de primer nivel, Starr dejó claro que el country y el rock de raíces formaban parte de su ADN musical tanto como el beat de Liverpool.

A lo largo de los años, el músico ha alternado proyectos de pop rock accesible con incursiones en sonidos más orgánicos, siempre rodeado de colaboradores de lujo a través de su All-Starr Band. Sin embargo, un álbum de estudio centrado en el country como propuesta principal es algo que sus seguidores no esperaban con tanta claridad en esta etapa de su carrera.

Long Long Road llega en un momento en que el country alternativo y el Americana gozan de una salud envidiable. Artistas de distintas generaciones han vuelto los ojos hacia esos sonidos, y el hecho de que Ringo Starr se sume a esa conversación no es un movimiento oportunista, sino una vuelta a algo que siempre estuvo latente en su música.

Por qué importa

Que uno de los cuatro músicos más influyentes del siglo XX decida hacer country en el siglo XXI no es un dato menor. Starr tiene más de ochenta años y podría haberse retirado hace décadas con su legado intacto. El hecho de que siga grabando, explorando y publicando discos habla de una relación genuina con la música que va mucho más allá del negocio o la nostalgia.

Además, este álbum llega en un contexto cultural muy particular. El country ha dejado de ser un género de nicho para convertirse en uno de los más escuchados del mundo, impulsado por figuras como Beyoncé, que con Cowboy Carter abrió un debate sobre las fronteras del género, o por el fenómeno de Zach Bryan y la nueva ola de cantautores americanos. En ese paisaje, la aparición de Ringo Starr con un disco de raíces country añade una perspectiva histórica que pocos artistas vivos pueden aportar.

El pedal steel, ese instrumento que da título metafórico a la reseña de Márquez Sánchez, es también un símbolo. Es el sonido más reconocible del country clásico, el que conecta con Gram Parsons, con los Flying Burrito Brothers, con toda aquella fusión de rock y country que a finales de los sesenta intentó tender puentes entre culturas musicales. Ringo Starr estuvo presente en esa época y en ese mundo. Recuperar ese sonido ahora tiene una lógica emocional e histórica muy sólida.

El ángulo musical

Desde ExploraOndas, lo que más nos interesa de Long Long Road es precisamente eso: la coherencia de un artista que no fuerza su sonido hacia donde manda el mercado, sino que regresa a un lugar donde ya había estado antes. El country de Ringo Starr no suena a experimento ni a capricho. Suena a memoria.

El uso del pedal steel como elemento central no es decorativo. Es una declaración de intenciones. Este instrumento exige un tipo de producción específica, más espaciosa, más paciente, que deja respirar las melodías y pone el acento en la emoción antes que en la energía. Es el polo opuesto al rock de estadio y, en cierta forma, también al pop brillante que ha dominado parte de su discografía en solitario.

La influencia del country en los Beatles fue siempre más profunda de lo que se reconoce habitualmente. Desde las armonías vocales hasta ciertos giros melódicos en canciones de Lennon y McCartney, el country americano filtrado por el skiffle británico está en el ADN del grupo. Ringo, como integrante de esa historia, tiene una relación con esas raíces que no necesita ser explicada ni justificada.

Lo que sí resulta interesante es cómo un músico de su generación aborda estos sonidos en 2024. No como arqueología ni como homenaje, sino como lenguaje vivo. Eso, si el disco cumple lo que promete, lo convierte en algo más que una curiosidad discográfica.

Qué puede pasar ahora

El primer paso para los interesados es escuchar el disco y leer el análisis completo de Javier Márquez Sánchez, que ofrece una perspectiva crítica detallada desde su sección especializada en sonidos americanos. La reseña de Efe Eme es un buen punto de entrada para entender el contexto y la ejecución del álbum.

A partir de ahí, habrá que estar atentos a la reacción de la comunidad fan de Starr, que es amplia y diversa, y que no siempre ha recibido sus aventuras más experimentales con los brazos abiertos. El country puede ser un terreno resbaladizo para un artista cuya base de seguidores lo asocia principalmente con el rock clásico.

También será interesante ver si Long Long Road genera algún tipo de gira o actuaciones en vivo. Ringo Starr ha sido muy activo sobre los escenarios en los últimos años con su All-Starr Band, y no sería descabellado imaginar que algunos temas del nuevo álbum encuentren su camino hacia el directo.

Por último, el impacto en plataformas de streaming y en medios especializados de country será un indicador relevante. Si el disco consigue cruzar hacia audiencias que no son fans habituales de Starr, habrá logrado algo que pocos artistas de su generación consiguen: hablar a nuevos oyentes sin renunciar a quienes llevan décadas escuchándole.

Fuente original: Paz, amor y pedal steel: Ringo Starr vuelve a mirar hacia el country.

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