¡Hola, exploradores!
Florence Pugh sube un cover a su Instagram, Paul McCartney lo ve, y unos meses después una banda alemana de indiepop está grabando la versión completa de una canción de Wings con la bendición del propio Macca. Así de raro y así de real es lo que le ha pasado a Rikas este año, y ahora vienen a contarlo en directo a Madrid y Barcelona.
Las fechas son el miércoles 9 de diciembre en la sala Copérnico de Madrid y el jueves 10 en la sala Apolo de Barcelona, con entradas ya a la venta a través de Live Nation.

Para quien no conozca a Rikas todavía, la banda nació en 2016 en Stuttgart, formada por un grupo de amigos de la infancia, y hoy la componen Sam Luca Baisch al bajo, Sascha Scherer a la guitarra y los teclados, Ferdinand Hübner a la batería y Chris Ronge a la guitarra. Llevan dos álbumes, Showtime de 2019 y Soundtrack For A Movie That Has Not Been Written Yet del año pasado, y tres EP, Short Stories, Goodbye Sunshine y Last Train To London, y se han hecho un hueco gracias a un estilo casi de igual a igual entre los cuatro, donde nadie se queda con todo el protagonismo ni en el estudio ni en el escenario.
Lo de McCartney viene precisamente de ahí. Mientras ensayaban en Stuttgart en verano de 2025, después de sacar su segundo álbum, empezaron a grabarse haciendo versiones de rock clásico, entre ellas Last Train To London de ELO y Goodnight Tonight de Wings. Esta última se hizo viral en cuanto Florence Pugh la compartió en su Instagram, llegó hasta el propio McCartney, y acabó con la banda grabando una versión completa de la canción por invitación suya. Para cuatro chavales que crecieron escuchando ese tipo de música, no hay reconocimiento más grande que ese.
Y ahora, con Bedroom Tapes, dan la vuelta a esa misma reflexión, pero mirando hacia dentro en vez de hacia sus ídolos. El EP ya está fuera desde el 8 de mayo a través de Nettwerk, recupera grabaciones antiguas de sus primeros años como banda, hechas en el dormitorio de los padres de Sam con una interfaz casera, canciones que llevaban una década guardadas y que nunca habían visto la luz oficialmente, aunque sus primeros cien fans se las sepan de memoria de tocarlas en cada gira. Ahora les han grabado la batería en directo por encima para pulirlas un poco, sin perder ese aire ingenuo y sin presupuesto con el que nacieron.
El tracklist queda así, Raindance, Tequila Shots, Mister Anxiety, Gazebo y Mexico City, y de las cinco, la que más ruido ha hecho últimamente es Mexico City, con vídeo propio recién estrenado. La banda la describe como un anhelo por alguien con quien mantienes una relación a distancia, con Ciudad de México puesta como escenario mental de ese reencuentro que todavía no ha llegado, y de paso confiesan un sueño pendiente, el de tocar allí de verdad algún día, algo que Sam ya empezó a comprobar en persona el año pasado.

Pero la que a mí me ha atrapado del todo es Tequila Shots, y aquí sí que tengo que meter mano de verdad. Es de las primeras canciones que compuso la banda, y aunque el estribillo de llamada y respuesta invita directamente a la pista de baile, debajo hay una crítica bastante afilada a la idea romantizada de las bodas por todo lo alto, esas que se planean como un cuento y que luego se llueven encima, literal y figuradamente.
Y suena espectacular. La mezcla de voz es de las que se agradecen, clara, colocada justo donde tiene que estar, sin pelearse nunca con la guitarra. Y esa guitarra es la protagonista real del tema, ese sonido Fender tan limpio y tan brillante que casi convierte la canción en surf-rock sin proponérselo del todo, con efectos que no suenan a nada que se escuche normalmente, suenan pensados para esta canción y le dan un tono algo satirico, muy refrescante todo.
La tonalidad ayuda a que todo esto funcione, el tema se mueve en Mi mayor, una tonalidad que evoca esos gritos ruidosos de alegría, con un punto burlón y querellante, casi como quien se queja mientras se ríe, con ese placer particular de reírse aunque el motivo de fondo no sea tan alegre, y no se me ocurre mejor forma de describir una canción que suena a fiesta por fuera mientras por dentro está soltando toda esa queja sobre las bodas de postal.
El tempo, en torno a 129 bpm, tampoco deja lugar a dudas, esto está hecho para bailar, no para pensar demasiado, aunque la letra pida justo lo contrario si te paras a escucharla bien.
La producción, en general, está a un nivel muy alto, con ese equilibrio entre lo compacto y lo desenfadado que define a Rikas desde el principio. Y esa es la razón real por la que hay que seguirles de cerca, porque una banda que puede sonar así de fresca escondiendo tanta ironía debajo se lo ha ganado a pulso.
Podéis seguir a Rikas en Instagram, YouTube, X y TikTok, y si tenéis oportunidad, la cita de diciembre en Madrid o Barcelona pinta como una de esas noches que luego se cuentan durante años.
