El 20 de noviembre llega The British Reggae Scene 1976 – Sipple Out Deh!, una antología en dos CDs que publica Cherry Red Records y que se mete de lleno en uno de los años más densos y menos documentados del reggae hecho en el Reino Unido. No es una recopilación de clásicos conocidos. Es un intento de reconstruir un momento concreto, 1976, cuando el reggae que se hacía en las comunidades jamaicanas de Birmingham, Londres o Bristol todavía no había entrado en los circuitos de distribución que lo habrían hecho visible para el gran público blanco.
El título, Sipple Out Deh, ya dice algo. Es una expresión jamaicana que viene a significar que el terreno está resbaladizo, que hay que andar con cuidado. Ponerle ese nombre a una antología de 1976 no parece casual. Ese año, el reggae en el Reino Unido caminaba exactamente sobre ese terreno.
Cherry Red Records lleva décadas haciendo este tipo de trabajo arqueológico con géneros que la historia oficial del pop británico ha ignorado o reducido a anécdota. Que sean ellos quienes publiquen esto tiene sentido.
1976, el año en que el roots reggae dejó de ser solo jamaicano
Para entender qué hace especial a 1976 hay que situarse. En Jamaica, ese año, el roots reggae y el dub estaban en plena ebullición. Augustus Pablo, Culture, Burning Spear, Jacob Miller. La escena de Kingston producía discos con una densidad política y espiritual que no tenía equivalente en ningún otro género popular del momento.
En el Reino Unido, la primera y segunda generación de inmigrantes jamaicanos llevaba años absorbiendo esa música y reinterpretándola desde una realidad distinta. No era la misma pobreza, no era el mismo clima, no era la misma relación con el Babylon que describían las letras. Pero había una continuidad real, una conversación transatlántica que se sostenía a través de los sound systems, de los sellos pequeños, de las tiendas de discos en Brixton o Handsworth.
1976 es el año en que esa conversación empieza a tener un acento propio. El punk todavía no ha llegado para mezclarlo todo, aunque está a punto. El 2 Tone tampoco. Lo que hay en ese momento es una escena de reggae británico que existe en sus propios términos, sin necesitar la validación de lo que vendrá después.
Eso es lo que esta antología dice que va a documentar. Y si Cherry Red ha hecho bien su trabajo, debería sonar a algo que no encaja perfectamente ni con Kingston ni con lo que el reggae británico será en 1979 o 1980. Debería sonar a un punto intermedio que casi nadie ha escuchado con atención.
Lo que se pierde cuando un género solo se recuerda por sus picos
El reggae tiene un problema de memoria selectiva. En la historia que se cuenta habitualmente, existe Bob Marley, existe el 2 Tone, existe UB40 en los ochenta, y entre medias hay un vacío que se llena con vagas referencias a
