Michael Schenker arranca su gira en menos de siete días. Eso no es un detalle menor si eres de los que siguen al guitarrista alemán desde los tiempos de UFO o de Scorpions, o si llevas años viendo cómo su nombre aparece y desaparece de los carteles europeos con una irregularidad que desespera. La gira está encima. Los horarios ya circulan. Y si no tienes la entrada, el momento de mirar es ahora.
La información disponible en este momento apunta a que los conciertos están próximos a comenzar, con fechas ya fijadas y horarios publicados. Los detalles concretos de cada ciudad y sala los maneja la fuente original, que los ha recogido con más detalle del que permite el extracto del RSS. Pero el dato que manda aquí es ese margen de una semana, que en términos de planificación de última hora es prácticamente nada.
Cincuenta años sobre el escenario y todavía con algo que demostrar
Michael Schenker lleva en activo desde los años setenta. Empezó con Scorpions siendo casi un adolescente, luego pasó por UFO en una etapa que muchos consideran una de las cimas del hard rock británico de aquella década, y después construyó una carrera en solitario bajo el paraguas del Michael Schenker Group que ha tenido altibajos, cambios de formación, momentos de gloria y periodos de silencio que nadie sabía muy bien cómo interpretar.
Lo que ha hecho en los últimos años con Michael Schenker Fest y luego con el proyecto MSG es intentar reunir en un mismo espacio a colaboradores históricos y voces que marcaron distintas etapas de su carrera. Ronnie Romero, Ralf Scheepers, y otros nombres del rock melódico y el metal han pasado por su banda en tiempos recientes. El resultado es un sonido que mira hacia atrás sin disculparse por ello, lo cual tiene su lógica cuando el catálogo que tienes detrás justifica ese peso.
No es nostalgia vacía. O al menos no solo eso. Schenker sigue siendo un guitarrista con identidad propia, con un fraseo reconocible en dos notas, con ese tono ligeramente áspero y esa forma de construir solos que no encaja en ningún molde de los que se han puesto de moda en las últimas dos décadas. Eso tiene valor, aunque la industria del metal lleve años sin saber muy bien dónde colocarlo en el escaparate.
Lo que significa una gira de este calibre en el circuito del rock clásico
El rock de los setenta y los ochenta sigue llenando salas medianas en Europa. No estadios, no festivales masivos, pero sí teatros y recintos de capacidad media donde el público que fue a ver a estos artistas con veinte años aparece puntual, con la camiseta guardada desde entonces o comprada hace tres semanas en la web oficial. Eso es una realidad del mercado que no tiene nada de vergonzoso y que sostiene giras como esta.
El problema real de este circuito no es la demanda. Es la organización. Los horarios que cambian sin aviso, las salas que no comunican bien, la información que llega tarde y dispersa, las entradas que se agotan en webs secundarias antes de que el fan habitual se entere de que había preventa. Schenker no es el único artista que sufre esa disfunción, pero tampoco está en el nivel de visibilidad que garantiza que todo eso se gestione de forma impecable.
Que quede una semana y los horarios estén disponibles ahora mismo es la señal de que hay que actuar sin esperar a que alguien te avise con más tiempo.
Una guitarra Flying V y un lenguaje que no ha cambiado por presión de nadie
Con la información disponible por ahora, no se puede hablar de un setlist confirmado ni de si esta gira presenta material nuevo o se centra en el catálogo clásico. Lo que sí se puede decir es que los conciertos de Schenker en los últimos años han combinado piezas de UFO, del Michael Schenker Group original y de sus trabajos más recientes, con variaciones según la formación que le acompañe.
Lo que interesa musicalmente de Schenker en directo no es la sorpresa, es la consistencia. Su forma de tocar no ha perseguido tendencias. No hay palm muting de metal moderno, no hay djent, no hay nada que suene a intento de rejuvenecimiento forzado. Hay esa Flying V, ese tono limpio con distorsión controlada, y una manera de construir melodías sobre el fretboard que viene de escuchar a mucha gente antes que él y de haber encontrado algo propio dentro de todo eso.
Si esta nueva etapa de giras sigue el camino que apunta su trabajo reciente, el directo debería ser un repaso honesto a una carrera larga, con los momentos que importan bien colocados y sin pretender ser otra cosa de lo que es.
La semana que viene es el momento de comprobarlo
Lo que toca ahora es revisar los horarios, confirmar la sala más cercana y decidir si se va o no. No hay más ventana. Una semana es el margen que queda y en este tipo de giras los imprevistos de última hora, cambios de horario, apertura de puertas adelantada, aforo que se llena antes de lo previsto, son parte del escenario habitual.
Lo que merece la pena vigilar a partir de aquí es si Schenker añade alguna fecha extra en caso de que la respuesta sea buena, y si la formación actual del grupo da para algo más que una gira puntual. Porque a estas alturas de su carrera, cada gira de Michael Schenker tiene algo de declaración de intenciones. La pregunta no es si puede seguir haciéndolo. La pregunta es cuántas veces más va a haber ocasión de verlo.
Fuente original: MICHAEL SCHENKER – Solo queda una semana para su gira. HORARIOS y más..
