El 20 de noviembre llega la reedición en Blu-ray y CD de Live in London – The Camden Palace 1984, el registro en directo de John Martyn que Cherry Red ha decidido recuperar del formato VHS donde llevaba décadas durmiendo. La actuación tuvo lugar durante la promoción de Sapphire, uno de los discos más accesibles y, según con quién se hable, más polémicos de su carrera. Acompañaban a Martyn en el escenario Foss Patterson y otros músicos cuya participación queda pendiente de confirmar en los detalles completos del lanzamiento.

Que esto salga ahora, en 2024, en Blu-ray, dice varias cosas a la vez. Que hay mercado real para material de archivo de artistas que no son exactamente nombres de playlist masiva. Que Cherry Red lleva años haciendo un trabajo serio en ese terreno. Y que John Martyn, muerto en 2009, sigue siendo uno de esos músicos que la gente descubre con diez o veinte años de retraso y después no entiende cómo pudo no saberlo antes.

Sapphire, 1984 y el momento más incómodo de su discografía

Sapphire salió en 1984 y fue un disco que dividió opiniones desde el primer día. Martyn venía de una racha de trabajo extraordinario, con discos como Solid Air (1973) o Grace and Danger (1980) que lo habían colocado en un territorio propio, difícil de clasificar, donde el folk se disolvía en jazz, en blues, en algo que no tenía nombre claro pero que sonaba inconfundiblemente suyo.

Sapphire fue otra cosa. Más producido, más cercano al pop de la época, con sintetizadores que hoy suenan inevitablemente fechados. Hubo quien lo vio como una traición. Hubo quien lo vio como una evolución lógica de alguien que nunca había querido quedarse quieto. El debate sigue abierto, y eso es precisamente lo que hace interesante ver qué hacía Martyn con ese material sobre un escenario.

El Camden Palace en 1984 no era un local cualquiera. Era uno de los espacios donde confluían subculturas distintas en Londres, una ciudad que ese año vivía simultáneamente el post-punk, el new wave y los primeros movimientos de lo que luego sería la escena de clubes. Martyn actuando ahí, en ese contexto, no era el sitio más obvio del mundo para alguien de su trayectoria. Y eso lo hace más interesante, no menos.

Lo que significa rescatar esto en 2024

El formato físico no ha muerto. Lo dan por muerto cada dos años y sigue ahí. Las reediciones de material de archivo en vinilo, CD y ahora Blu-ray son uno de los pocos segmentos del mercado físico que crecen con cierta consistencia, y lo hacen porque responden a un público que no quiere solo escuchar, quiere tener algo. Quiere saber que lo que tiene no va a desaparecer cuando una plataforma cambie sus condiciones de servicio.

Cherry Red entiende eso. No es un sello que opere con grandes presupuestos ni con artistas en activo que generen noticias cada semana. Opera en el archivo, en la recuperación, en el trabajo de localizar masters, negociar derechos y producir ediciones que respeten el material original. Eso tiene un valor que el algoritmo no sabe medir porque no genera streams, no genera datos de escucha en tiempo real, no alimenta ninguna playlist de descubrimiento. Y aun así existe, y hay gente que lo compra.

La pregunta que queda en el aire es cuánto de este material de Martyn sigue sin editarse correctamente. Hay actuaciones, grabaciones de radio, registros de televisión dispersos por distintos archivos que nunca han llegado a formato comercial decente. Cada vez que sale algo como este Camden Palace, la sensación es que hay más detrás. Que alguien, en algún archivo, tiene más cintas.

Una guitarra con eco y una voz que hacía lo que quería

Hablar de John Martyn en directo sin mencionar el Echoplex es no hablar de John Martyn en directo. Usaba ese procesador de eco para construir capas de guitarra sobre las que luego cantaba, creando una textura que en estudio podía controlarse pero que en directo dependía de cuánto había bebido esa noche, de cómo estaba su voz, de si decidía alargar una sección o cortarla sin avisar a nadie. Era músico de esos que hacen que los músicos que tocan con él necesiten estar muy atentos.

Su voz era otro asunto. Martyn tenía una forma de tratar las palabras que no era exactamente cantar ni exactamente hablar. Era algo intermedio, una voz que se doblaba sobre sí misma, que comía sílabas, que convertía una letra en algo más parecido a un instrumento de viento que a una voz solista convencional. En directo eso podía ser demoledor o podía ser un desastre, según la noche.

Con la información disponible por ahora, no se puede saber exactamente qué versión de Martyn recoge este Camden Palace. Si llegó en buena forma, si el sonido del local le favorecía, si la banda que lo acompañaba entendía lo que estaba haciendo. Lo que sí se puede decir es que Sapphire era un disco que en directo tenía potencial para sonar mejor que en estudio, porque quitarle la producción de época y dejarlo con músicos reales en un escenario era, en teoría, devolverle algo de la rugosidad que el disco de estudio había limado.

Lo que hay que vigilar antes del 20 de noviembre

Cherry Red no ha publicado todavía la lista completa de músicos ni los detalles técnicos de la edición. Eso importa. No es lo mismo un Blu-ray con una transferencia cuidada del master original que uno que simplemente upscalea el VHS sin más trabajo detrás. El sonido del CD también cuenta. Si la edición está bien hecha, este Camden Palace puede ser el mejor punto de entrada para alguien que no conoce a Martyn en directo y quiere entender de qué va todo esto.

Si está mal hecha, será una decepción para quienes llevan años esperando que alguien trate este material con el respeto que merece. La diferencia entre las dos cosas no siempre se sabe hasta que el disco llega a casa y lo pones.

Lo que sí está claro es que el 20 de noviembre hay una fecha en el calendario para los que siguen a Martyn desde hace tiempo y para los que acaban de descubrirlo. Ambos grupos merecen una edición que esté a la altura. Queda por ver si Cherry Red la ha hecho.

Fuente original: Se reedita Live In London – The Camden Palace 1984 de John Martyn.

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