Tres noticias, tres bandas, tres movimientos distintos que llegan casi a la vez y que juntos dibujan bastante bien el estado actual del metal europeo y norteamericano. Dark Moor ha confirmado que tiene nuevo vocalista. Laura Guldemond ha anunciado su salida de Burning Witches. Y Queensrÿche ha hablado de su próximo álbum comparándolo con Rage For Order y The Warning, dos discos de los años ochenta que todavía generan conversación cuatro décadas después. Cada una de estas noticias pesa por separado. Las tres juntas pesan más.

No hay fecha concreta para ninguno de estos movimientos todavía, al menos no en la información disponible. Pero el hecho de que coincidan en el tiempo no es casualidad del calendario, es señal de que varias bandas con historia están en medio de transiciones importantes, y eso siempre merece atención.

Dark Moor busca su voz otra vez, y eso ya lo han hecho antes

Dark Moor lleva décadas siendo una de las bandas de metal sinfónico más sólidas que ha dado España, y también una de las que más ha sufrido con los cambios de formación. La salida de Elisa C. Martin en los años dos mil fue un golpe que tardaron tiempo en absorber. Alfred Romero llegó después y les dio una segunda vida real, no de relleno. Ahora hay un nombre nuevo en la posición de vocalista, aunque los detalles sobre quién es exactamente y cuándo se presentará oficialmente no están del todo claros todavía con la información disponible.

Lo que sí se puede decir es que Dark Moor tiene un problema estructural con esto. No porque sean una banda en declive, sino porque el metal sinfónico es un género donde la voz no es un instrumento más, es el instrumento. Cuando cambia, cambia todo. El reto no es encontrar a alguien que cante bien, es encontrar a alguien que encaje con la identidad sonora que Enrique García ha construido durante años. Eso es mucho más difícil.

Si la elección es acertada, puede ser el empujón que la banda necesita para volver a estar en la conversación seria del género. Si no lo es, el problema no será la voz en sí, será que tardarán otros años en corregirlo.

Laura Guldemond deja Burning Witches y el hueco que deja no es pequeño

Burning Witches es una banda que ha crecido de forma notable en los últimos años dentro del heavy metal más tradicional, con influencias claras de los ochenta y una puesta en escena que no disimula sus referentes. Laura Guldemond llegó para darle a la banda una presencia vocal que funcionaba bien en ese registro, potente y directa, sin artificios de producción que taparan lo que había debajo.

Su salida es una mala noticia para la banda, y no tiene sentido suavizarlo. No porque Burning Witches no pueda encontrar a otra persona, sino porque los cambios de vocalista en este tipo de formaciones casi siempre cuestan más de lo que parece desde fuera. La audiencia construye una relación con una voz concreta. Cuando esa voz desaparece, hay una parte del público que no hace el viaje con la banda.

Lo que todavía no está claro es si la salida fue decisión de Guldemond, de la banda, o de ambas partes de mutuo acuerdo. Eso importa, porque cambia completamente la lectura de lo que viene después. Con la información disponible por ahora, solo se puede decir que se va y que el siguiente movimiento de Burning Witches va a ser observado con lupa.

Queensrÿche, ‘Rage For Order’ y la trampa de las comparaciones con uno mismo

La declaración más interesante de las tres viene de Queensrÿche. Decir que tu nuevo disco suena a Rage For Order y a The Warning es una apuesta arriesgada, no porque esos álbumes sean malos, todo lo contrario, sino porque estás poniendo el listón donde tú mismo lo pusiste hace cuarenta años.

The Warning salió en 1984. Rage For Order en 1986. Son discos que definieron lo que el metal progresivo podía hacer cuando no tenía miedo de sonar raro, oscuro y ambicioso al mismo tiempo. Operation Mindcrime llegó después y los convirtió en leyenda. Comparar lo que viene ahora con esa etapa no es modestia, es una declaración de intenciones que la banda tendrá que sostener cuando el disco esté en las manos de quien lo escuche.

Con la información disponible, no se puede saber si esa comparación es precisa o si es el tipo de cosa que se dice en una entrevista con entusiasmo y luego el disco resulta ser algo más convencional. Pero la pregunta interesante no es solo cómo suena, sino qué significa para Queensrÿche en 2024 o 2025 intentar recuperar esa densidad atmosférica y esa complejidad estructural que tenían cuando eran una banda completamente diferente en un mercado completamente diferente.

Si lo consiguen, aunque sea parcialmente, será uno de los discos del año en el género. Si no lo consiguen, la comparación que ellos mismos han puesto sobre la mesa va a perseguirles en cada reseña.

Lo que hay que seguir de cerca en las próximas semanas

El nombre del nuevo vocalista de Dark Moor es lo primero que hay que esperar. Cuando se confirme oficialmente, la reacción de la comunidad de fans de la banda va a decir mucho sobre el margen de confianza que todavía tienen entre su público más fiel.

Con Burning Witches, la pregunta es si ya tienen candidata o si van a tomarse tiempo para buscar. En el metal, las búsquedas largas de vocalista suelen terminar de dos maneras, con un acierto que nadie esperaba o con una elección apresurada que dura dos discos. Ojalá sea lo primero.

Y Queensrÿche tiene ahora mismo la presión de demostrar que la referencia a Rage For Order no fue solo una frase bien sonante en una entrevista. Cuando salga más información sobre el disco, fechas, singles, detalles de producción, ahí estará la respuesta real. Hasta entonces, la declaración queda flotando como una promesa grande que todavía no tiene música detrás.

Fuente original: DARK MOOR – BURNING WITCHES – QUEENSRŸCHE.

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